{"id":40986,"date":"2016-10-06T15:15:32","date_gmt":"2016-10-06T20:15:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2010-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:32","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:32","slug":"25-de-enero-de-2010-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2010-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/","title":{"rendered":"25 de enero de 2010: Fiesta de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol san Pablo &#8211; Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20100125.pdf\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS SEGUNDAS V&Iacute;SPERAS<\/a> <br \/>AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N <br \/>POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS<\/font><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HO<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">Fiesta de la conversi&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo<br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/various\/basiliche\/san_paolo\/index_sp.html\"> Bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros<\/a><br \/> Lunes 25 de enero de 2010<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> (<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/vespri25012010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\">V&iacute;deo<\/a>)<br \/> <\/b><\/font> <i> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20100125\/index.html\">Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Reunidos en fraterna asamblea lit&uacute;rgica, en la fiesta de la conversi&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo, concluimos hoy la Semana anual de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos. Quiero saludaros a todos con afecto y, en particular, al cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoci&oacute;n de la unidad de los cristianos, y al arcipreste de esta bas&iacute;lica, monse&ntilde;or Francesco Monterisi, al abad y a la comunidad de los monjes, que nos ofrecen su hospitalidad. Asimismo, dirijo mi cordial saludo a los se&ntilde;ores cardenales presentes, a los obispos y a todos los representantes de las Iglesias y de las comunidades eclesiales de la ciudad, aqu&iacute; reunidos. <\/p>\n<p align=\"left\">Han pasado pocos meses desde que concluy&oacute; el <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2009\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20090628_chius-anno-paolino.html\">A&ntilde;o dedicado a san Pablo<\/a>, que nos ha brindado la posibilidad de profundizar en su extraordinaria obra de predicador del Evangelio y, como nos ha recordado el tema de la Semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos \u2014&quot;Vosotros sois testigos de todo esto&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 48)\u2014, en nuestra llamada a ser misioneros del Evangelio. San Pablo, aun conservando una memoria viva e intensa de su pasado de perseguidor de los cristianos, no duda en definirse Ap&oacute;stol. El fundamento de ese t&iacute;tulo, para &eacute;l, es el encuentro con Cristo resucitado en el camino de Damasco, que constituye tambi&eacute;n el inicio de una incansable actividad misionera, en la que no escatim&oacute; energ&iacute;as para anunciar a todos los pueblos a Cristo, con quien se hab&iacute;a encontrado personalmente. As&iacute; san Pablo, de perseguidor de la Iglesia, se convertir&aacute; en v&iacute;ctima de persecuci&oacute;n a causa del Evangelio del que daba testimonio: &quot;Cinco veces recib&iacute; de los jud&iacute;os cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado&#8230; Viajes frecuentes; peligros de r&iacute;os; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos d&iacute;as sin comer; fr&iacute;o y desnudez. Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupaci&oacute;n por todas las Iglesias&quot; (<i>2 Co<\/i> 11, 24-25.26-28). El testimonio de san Pablo alcanzar&aacute; el culmen en su martirio cuando, precisamente no lejos de aqu&iacute;, dar&aacute; prueba de su fe en Cristo que vence a la muerte. <\/p>\n<p align=\"left\">La din&aacute;mica presente en la experiencia de san Pablo es la misma que encontramos en la p&aacute;gina del Evangelio que acabamos de escuchar. Los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, despu&eacute;s de reconocer al Se&ntilde;or resucitado, regresan a Jerusal&eacute;n y encuentran reunidos a los Once y a los que estaban con ellos. Cristo resucitado se les aparece, los consuela, vence su temor, sus dudas, come con ellos y abre su coraz&oacute;n a la inteligencia de las Escrituras, recordando lo que ten&iacute;a que suceder y que constituir&aacute; el n&uacute;cleo central del anuncio cristiano. Jes&uacute;s afirma: &quot;As&iacute; est&aacute; escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer d&iacute;a y se predicara en su nombre la conversi&oacute;n para perd&oacute;n de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusal&eacute;n&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 46-47). Estos son los acontecimientos de los que dar&aacute;n testimonio ante todo los disc&iacute;pulos de la primera hora y, tras ellos, los creyentes en Cristo de todo tiempo y de todo lugar. Pero es importante subrayar que este testimonio, entonces como hoy, nace del encuentro con Cristo resucitado, se alimenta de la relaci&oacute;n constante con &eacute;l, est&aacute; animado por el amor profundo hacia &eacute;l. S&oacute;lo puede ser su testigo quien ha hecho la experiencia de sentir a Cristo presente y vivo \u2014&quot;Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 39)\u2014, de sentarse a la mesa con &eacute;l, de escucharlo para que haga arder su coraz&oacute;n. Por esto, Jes&uacute;s promete a los disc&iacute;pulos y a cada uno de nosotros que nos revestir&aacute; de poder desde lo alto, nos dar&aacute; una presencia nueva, la del Esp&iacute;ritu Santo, don de Cristo resucitado, que nos gu&iacute;a a la verdad completa: &quot;Mirad, voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 49). Los Once dedicar&aacute;n toda su vida a anunciar la buena nueva de la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or y casi todos sellar&aacute;n su testimonio con la sangre del martirio, semilla fecunda que ha dado una cosecha abundante. <\/p>\n<p align=\"left\">La elecci&oacute;n del tema de la Semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos de este a&ntilde;o, es decir, la invitaci&oacute;n a dar un testimonio com&uacute;n de Cristo resucitado seg&uacute;n el mandato que &eacute;l encomend&oacute; a sus disc&iacute;pulos, est&aacute; vinculada al recuerdo del cent&eacute;simo aniversario de la Conferencia misionera de Edimburgo, en Escocia, que muchos consideran un acontecimiento determinante para el nacimiento del movimiento ecum&eacute;nico moderno. En el verano de 1910, en la capital escocesa se encontraron m&aacute;s de mil misioneros, pertenecientes a distintas ramas del protestantismo y del anglicanismo, a los que se uni&oacute; un hu&eacute;sped ortodoxo, para reflexionar juntos sobre la necesidad de alcanzar la unidad para anunciar de modo cre&iacute;ble el Evangelio de Jesucristo. De hecho, precisamente el deseo de anunciar a Cristo a los dem&aacute;s y de llevar al mundo su mensaje de reconciliaci&oacute;n hace experimentar la contradicci&oacute;n de la divisi&oacute;n de los cristianos. &iquest;C&oacute;mo podr&aacute;n los incr&eacute;dulos acoger el anuncio del Evangelio si los cristianos, aunque todos se refieren al mismo Cristo, est&aacute;n en desacuerdo entre ellos? Por lo dem&aacute;s, como sabemos, el Maestro mismo, al final de la &uacute;ltima Cena, hab&iacute;a pedido al Padre para sus disc&iacute;pulos: &quot;Que todos sean uno&#8230; para que el mundo crea&quot; (<i>Jn <\/i>17, 21). La comuni&oacute;n y la unidad de los disc&iacute;pulos de Cristo es, por tanto, una condici&oacute;n particularmente importante para una mayor credibilidad y eficacia de su testimonio. <\/p>\n<p align=\"left\">Un siglo despu&eacute;s del acontecimiento de Edimburgo, la intuici&oacute;n de aquellos valientes precursores sigue revistiendo gran actualidad. En un mundo marcado por la indiferencia religiosa e incluso por una creciente aversi&oacute;n hacia la fe cristiana, es necesaria una nueva e intensa actividad de evangelizaci&oacute;n, no s&oacute;lo entre los pueblos que nunca han conocido el Evangelio, sino tambi&eacute;n en aquellos donde el cristianismo se ha difundido y forma parte de su historia. No faltan, lamentablemente, cuestiones que nos separan a los unos de los otros y que esperamos se puedan superar mediante la oraci&oacute;n y el di&aacute;logo, pero hay un contenido central del mensaje de Cristo que podemos anunciar juntos: la paternidad de Dios, la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte con su cruz y resurrecci&oacute;n, la confianza en la acci&oacute;n transformadora del Esp&iacute;ritu. Mientras caminamos hacia la comuni&oacute;n plena, estamos llamados a dar un testimonio com&uacute;n frente a los desaf&iacute;os cada vez m&aacute;s complejos de nuestro tiempo, como la secularizaci&oacute;n y la indiferencia, el relativismo y el hedonismo, los delicados temas &eacute;ticos relativos al principio y el fin de la vida, los l&iacute;mites de la ciencia y de la tecnolog&iacute;a, y el di&aacute;logo con las dem&aacute;s tradiciones religiosas. Hay tambi&eacute;n otros campos en los que desde ahora debemos dar un testimonio com&uacute;n: la salvaguardia de la creaci&oacute;n, la promoci&oacute;n del bien com&uacute;n y de la paz, la defensa de la centralidad de la persona humana, el compromiso para acabar con las miserias de nuestro tiempo, como el hambre, la indigencia, el analfabetismo, la distribuci&oacute;n no equitativa de los bienes. <\/p>\n<p align=\"left\">El compromiso por la unidad de los cristianos no es s&oacute;lo tarea de algunos, ni una actividad accesoria para la vida de la Iglesia. Cada uno est&aacute; llamado a ofrecer su aportaci&oacute;n para dar los pasos que lleven a la comuni&oacute;n plena entre todos los disc&iacute;pulos de Cristo, sin olvidar nunca que es, ante todo, un don de Dios que debemos invocar constantemente. En efecto, la fuerza que promueve la unidad y la misi&oacute;n brota del encuentro fecundo y apasionante con Cristo resucitado, como le sucedi&oacute; a san Pablo en el camino de Damasco y a los Once y a los dem&aacute;s disc&iacute;pulos reunidos en Jerusal&eacute;n. Que la Virgen Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, haga que se realice cuanto antes el deseo de su Hijo: &quot;Que todos sean uno&#8230; para que el mundo crea&quot; (<i>Jn <\/i>17, 21). <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS SEGUNDAS V&Iacute;SPERAS AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Fiesta de la conversi&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo Bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros Lunes 25 de enero de 2010 (V&iacute;deo) Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Reunidos en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2010-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de enero de 2010: Fiesta de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol san Pablo &#8211; Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40986","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40986"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40986\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40986"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}