{"id":40992,"date":"2016-10-06T15:16:57","date_gmt":"2016-10-06T20:16:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-diciembre-de-2011-visperas-con-los-universitarios-de-roma\/"},"modified":"2016-10-06T15:16:57","modified_gmt":"2016-10-06T20:16:57","slug":"15-de-diciembre-de-2011-visperas-con-los-universitarios-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-diciembre-de-2011-visperas-con-los-universitarios-de-roma\/","title":{"rendered":"15 de diciembre de 2011: V\u00edsperas con los universitarios de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/homilies\/2011\/libretti\/2011\/20111215.pdf\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS<br \/> CON LOS UNIVERSITARIOS <\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Jueves 15 de diciembre de 2011<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\"><b>[<a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_7JHGZMSO\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<\/strong><\/font> <br \/> <i><b> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2011\/20111215\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/b><br \/> &nbsp;<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Hermanos, esperad con paciencia hasta la venida del Se&ntilde;or&raquo; (<i>St <\/i>5, 7)<\/p>\n<p>Con estas palabras el ap&oacute;stol Santiago nos indica la actitud interior para prepararnos a escuchar y acoger de nuevo el anuncio del nacimiento del Redentor en la gruta de Bel&eacute;n, misterio inefable de luz, de amor y de gracia. A vosotros, queridos universitarios de Roma, con quienes tengo la alegr&iacute;a de encontrarme en esta tradicional cita, os dirijo con afecto mi saludo: os acojo en la proximidad de la Santa Navidad con vuestros deseos, vuestras esperanzas, vuestras preocupaciones; y saludo tambi&eacute;n a las comunidades acad&eacute;micas que represent&aacute;is. Agradezco al rector magn&iacute;fico, profesor Massimo Egidi, las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos vosotros, y con las que ha evidenciado la delicada misi&oacute;n del profesor universitario. Saludo con viva cordialidad al ministro para la Universidad, profesor Francesco Profumo, y a las autoridades acad&eacute;micas de los distintos ateneos. <\/p>\n<p>Queridos amigos, Santiago exhorta a imitar al labrador, que &laquo;aguarda el fruto precioso de la tierra con paciencia&raquo; (<i>St <\/i>5, 7). A vosotros, que viv&iacute;s en el coraz&oacute;n del ambiente cultural y social de nuestro tiempo, que experiment&aacute;is las nuevas y cada vez m&aacute;s refinadas tecnolog&iacute;as, que sois protagonistas de un dinamismo hist&oacute;rico que a veces parece arrollador, la invitaci&oacute;n del Ap&oacute;stol puede parecer anacr&oacute;nica, casi una invitaci&oacute;n a salir de la historia, a no desear ver los frutos de vuestro trabajo, de vuestra b&uacute;squeda. &iquest;Pero es de verdad as&iacute;? &iquest;La invitaci&oacute;n a la espera de Dios est&aacute; fuera de tiempo? Y tambi&eacute;n nos podr&iacute;amos preguntar con mayor radicalidad: &iquest;Qu&eacute; significa para m&iacute; la Navidad? &iquest;Es verdaderamente importante para mi existencia, para la construcci&oacute;n de la sociedad? Son muchas, en nuestra &eacute;poca, las personas, especialmente las que encontr&aacute;is en las aulas universitarias, que dan voz a la cuesti&oacute;n de si debemos esperar algo o a alguien; si debemos esperar a otro mes&iacute;as, a otro dios; si vale la pena fiarnos de aquel Ni&ntilde;o que en la noche de Navidad hallaremos en el pesebre entre Mar&iacute;a y Jos&eacute;.<\/p>\n<p>La exhortaci&oacute;n del Ap&oacute;stol a la paciente constancia, que en nuestro tiempo podr&iacute;a dejar un poco perplejos, es en realidad el camino para acoger en profundidad la cuesti&oacute;n de Dios, el sentido que tiene en la vida y en la historia, porque precisamente revela su Rostro en la paciencia, en la fidelidad y en la constancia de la b&uacute;squeda de Dios, de la apertura a &eacute;l. No tenemos necesidad de un dios gen&eacute;rico, indefinido, sino del Dios vivo y verdadero, que abra el horizonte del futuro del hombre a una perspectiva de esperanza firme y segura, una esperanza rica de eternidad y que permita afrontar con valor el presente en todos sus aspectos. As&iacute; que entonces nos tendr&iacute;amos que preguntar: &iquest;D&oacute;nde encuentra mi b&uacute;squeda el verdadero Rostro de este Dios? O mejor todav&iacute;a: &iquest;D&oacute;nde me sale al encuentro Dios mismo mostr&aacute;ndome su Rostro, revel&aacute;ndome su misterio, entrando en mi historia?<\/p>\n<p>Queridos amigos, la invitaci&oacute;n de Santiago: &laquo;Hermanos, esperad con paciencia hasta la venida del Se&ntilde;or&raquo; nos recuerda que la certeza de la gran esperanza del mundo se nos dona, que <i>no estamos solos<\/i> y<i> <\/i>no construimos la historia <i>nosotros solos<\/i>. Dios no est&aacute; lejos del hombre, sino que se ha inclinado sobre &eacute;l y se ha hecho carne (<i>Jn <\/i>1, 14) para que el hombre comprenda d&oacute;nde reside el fundamento s&oacute;lido de todo, el cumplimiento de sus aspiraciones m&aacute;s profundas: en Cristo (Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20100930_verbum-domini.html\">Verbum Domini<\/a><\/i>, 10). La paciencia es la virtud de aquellos que conf&iacute;an en esta esperanza en la historia, que no se dejan vencer por la tentaci&oacute;n de poner toda la esperanza en lo inmediato, en perspectivas puramente horizontales, en proyectos t&eacute;cnicamente perfectos, pero alejados de la realidad m&aacute;s profunda, la que da la dignidad m&aacute;s alta a la persona humana: la dimensi&oacute;n trascendente, ser criatura a imagen y semejanza de Dios, llevar en el coraz&oacute;n el deseo de elevarse a &eacute;l. <\/p>\n<p>Pero hay tambi&eacute;n otro aspecto que quiero subrayar esta tarde. Santiago nos dijo: &laquo;Mirad: el labrador aguarda &#8230; con paciencia&raquo; (5, 7). Dios, en la encarnaci&oacute;n del Verbo, en la encarnaci&oacute;n de su Hijo, experiment&oacute; el tiempo del hombre, de su crecimiento, de su hacerse en la historia. Aquel Ni&ntilde;o es el signo de la paciencia de Dios, que es el primero en ser paciente, constante, fiel a su amor por nosotros; &eacute;l es el verdadero &laquo;labrador&raquo; de la historia, que sabe esperar. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces los hombres han intentado construir el mundo solos, sin Dios o contra Dios! El resultado est&aacute; marcado por el drama de ideolog&iacute;as que, al final, se han vuelto contra el hombre y su dignidad profunda. La constancia paciente en la construcci&oacute;n de la historia, tanto a nivel personal como comunitario, no se identifica con la tradicional virtud de la prudencia, que ciertamente es necesaria, sino que es algo mayor y m&aacute;s complejo. Ser constantes y pacientes significa aprender a construir la historia junto a Dios, porque s&oacute;lo edificando sobre &eacute;l y con &eacute;l la construcci&oacute;n est&aacute; bien fundada, no instrumentalizada por fines ideol&oacute;gicos, sino verdaderamente digna del hombre.<\/p>\n<p>As&iacute; que esta tarde volvemos a encender de manera m&aacute;s luminosa todav&iacute;a la esperanza en nuestro coraz&oacute;n, porque la Palabra de Dios nos recuerda que la llegada del Se&ntilde;or est&aacute; cerca; es m&aacute;s, el Se&ntilde;or est&aacute; con nosotros y es posible construir con &eacute;l. En la gruta de Bel&eacute;n la soledad del hombre ha sido vencida, nuestra existencia ya no est&aacute; abandonada a las fuerzas impersonales de los procesos naturales e hist&oacute;ricos, nuestra casa puede construirse sobre roca: podemos proyectar nuestra historia, la historia de la humanidad, no en la utop&iacute;a, sino en la certeza de que el Dios de Jesucristo est&aacute; presente y nos acompa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Queridos amigos universitarios, corramos con alegr&iacute;a a Bel&eacute;n, acojamos entre nuestros brazos al Ni&ntilde;o que Mar&iacute;a y Jos&eacute; nos presentan. Recomencemos desde &eacute;l y con &eacute;l, afrontando todas las dificultades. A cada uno de vosotros el Se&ntilde;or pide que colabore en la construcci&oacute;n de la ciudad del hombre, conjugando de forma seria y apasionada fe y cultura. Por esto os invito a buscar siempre, con paciente constancia, el verdadero Rostro de Dios, ayudados por el camino pastoral que se os propone en este a&ntilde;o acad&eacute;mico. Buscar el Rostro de Dios es la aspiraci&oacute;n profunda de nuestro coraz&oacute;n y tambi&eacute;n es la respuesta a la cuesti&oacute;n fundamental que surge siempre de nuevo tambi&eacute;n en la sociedad contempor&aacute;nea. Queridos amigos universitarios, ya sab&eacute;is que la Iglesia de Roma, con la gu&iacute;a prudente y atenta del cardenal vicario y de vuestros capellanes, est&aacute; cerca de vosotros. Demos gracias al Se&ntilde;or porque, como se ha recordado, hace veinte a&ntilde;os el beato Juan Pablo II instituy&oacute; la Oficina de pastoral universitaria al servicio de la comunidad acad&eacute;mica romana. El trabajo realizado ha promovido el nacimiento y el desarrollo de las capellan&iacute;as para llegar a una red bien organizada, donde las propuestas formativas de los distintos ateneos, estatales, privados, cat&oacute;licos y pontificios, pueden contribuir a la elaboraci&oacute;n de una cultura al servicio del crecimiento integral del hombre. <\/p>\n<p>Al t&eacute;rmino de esta liturgia, el icono de la <i>Sedes Sapientiae<\/i> pasar&aacute; de la delegaci&oacute;n universitaria espa&ntilde;ola a la de &laquo;La Sapienza Universit&agrave; di Roma&raquo;. Iniciar&aacute; la <i>peregrinatio <\/i>mariana en las capellan&iacute;as, que acompa&ntilde;ar&eacute; con la oraci&oacute;n. Sabed que el Papa conf&iacute;a en vosotros y en vuestro testimonio de fidelidad y de compromiso apost&oacute;lico. <\/p>\n<p>Queridos amigos, esta tarde apresuramos juntos con confianza nuestro camino hacia Bel&eacute;n, llevando con nosotros las expectativas y las esperanzas de nuestros hermanos, a fin de que todos puedan encontrar al Verbo de la vida y confiarse a &eacute;l. Es el deseo que dirijo a la comunidad acad&eacute;mica romana: llevad a todos el anuncio de que el verdadero rostro de Dios est&aacute; en el Ni&ntilde;o de Bel&eacute;n, tan cercano a cada uno de nosotros que nadie puede sentirse excluido, nadie debe dudar de la posibilidad del encuentro, pues &eacute;l es el Dios paciente y fiel, que sabe esperar y respetar nuestra libertad. A &eacute;l esta tarde queremos confesar con confianza el deseo m&aacute;s profundo de nuestro coraz&oacute;n: &laquo;Busco tu rostro, Se&ntilde;or: ven, &iexcl;no tardes!&raquo;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS CON LOS UNIVERSITARIOS HOMIL&Iacute;A EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pedro Jueves 15 de diciembre de 2011 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; &nbsp; &laquo;Hermanos, esperad con paciencia hasta la venida del Se&ntilde;or&raquo; (St 5, 7) Con estas palabras el ap&oacute;stol Santiago nos indica la actitud interior para prepararnos a escuchar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-diciembre-de-2011-visperas-con-los-universitarios-de-roma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de diciembre de 2011: V\u00edsperas con los universitarios de Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40992","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40992"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40992\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}