{"id":40995,"date":"2016-10-06T15:17:02","date_gmt":"2016-10-06T20:17:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-noviembre-de-2011-santa-misa-en-el-stade-de-lamitie-de-cotonu\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:02","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:02","slug":"20-de-noviembre-de-2011-santa-misa-en-el-stade-de-lamitie-de-cotonu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-noviembre-de-2011-santa-misa-en-el-stade-de-lamitie-de-cotonu\/","title":{"rendered":"20 de noviembre de 2011: Santa Misa en el \u00abStade de l\u2019amiti\u00e9\u00bb de Coton\u00fa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_benin.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A BEN&Iacute;N<br \/> 18-20 DE NOVIEMBRE DE 2011<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <b>SANTA MISA Y ENTREGA<br \/> DE LA EXHORTACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA POSTSINODAL <br \/> A LOS OBISPOS DE &Aacute;FRICA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Estadio de la Amistad, Coton&uacute;<br \/> Domingo 20 de noviembre de 2011<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_HM36Q8A6\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<\/strong><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos en el Episcopado y el sacerdocio,<br \/> Queridos hermanos y hermanas<\/i><\/p>\n<p> Es una gran alegr&iacute;a para m&iacute; visitar por segunda vez este querido continente, a continuaci&oacute;n de haberlo hecho mi querido Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, y volver a vuestra casa, Ben&iacute;n, para dirigiros un mensaje de esperanza y de paz. En primer lugar, deseo agradecer muy cordialmente, a Monse&ntilde;or Antonio Gany&eacute;, Arzobispo de Cotonou, sus palabras de bienvenida, y saludar a los obispos de Ben&iacute;n, as&iacute; como a los cardenales y obispos de numerosos pa&iacute;ses de &Aacute;frica y de otros continentes. Y saludo calurosamente a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, venidos para participar en esta Misa celebrada por el Sucesor de Pedro. Pienso ciertamente en los benineses, pero tambi&eacute;n en los fieles de los pa&iacute;ses franc&oacute;fonos vecinos, como Togo, Burkina Faso, N&iacute;ger y otros m&aacute;s. Nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica en la solemnidad de Cristo Rey del universo es una oportunidad para dar gracias a Dios por el ciento cincuenta aniversario del comienzo de la evangelizaci&oacute;n de Ben&iacute;n, y por la <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/synod\/index_sp.htm\">Segunda Asamblea especial para &Aacute;frica del S&iacute;nodo de los Obispos<\/a> celebrado en Roma hace alg&uacute;n tiempo.<\/p>\n<p> El Evangelio que acabamos de escuchar, nos dice que Jes&uacute;s, el Hijo del hombre, el juez &uacute;ltimo de nuestra vida, ha querido tomar el rostro de los hambrientos y sedientos, de los extranjeros, los desnudos, enfermos o prisioneros, en definitiva, de todos los que sufren o est&aacute;n marginados; lo que les hagamos a ellos ser&aacute; considerado como si lo hici&eacute;ramos a Jes&uacute;s mismo. No veamos en esto una mera f&oacute;rmula literaria, una simple imagen. Toda la vida de Jes&uacute;s es una muestra de ello. &Eacute;l, el Hijo de Dios, se ha hecho hombre, ha compartido nuestra existencia hasta en los detalles m&aacute;s concretos, haci&eacute;ndose servidor de sus hermanos m&aacute;s peque&ntilde;os. &Eacute;l, que no ten&iacute;a donde reclinar su cabeza, fue condenado a morir en una cruz. Este es el Rey que celebramos.<\/p>\n<p>Sin duda, esto puede parecernos desconcertante. A&uacute;n hoy, como hace 2000 a&ntilde;os, acostumbrados a ver los signos de la realeza en el &eacute;xito, la potencia, el dinero o el poder, tenemos dificultades para aceptar un rey as&iacute;, un rey que se hace servidor de los m&aacute;s peque&ntilde;os, de los m&aacute;s humildes, un rey cuyo trono es la cruz. Sin embargo, dicen las Sagradas Escrituras, as&iacute; es como se manifiesta la gloria de Cristo; en la humildad de su existencia terrena es donde se encuentra su poder para juzgar al mundo. Para &eacute;l, reinar es servir. Y lo que nos pide es seguir por este camino para servir, para estar atentos al clamor del pobre, el d&eacute;bil, el marginado. El bautizado sabe que su decisi&oacute;n de seguir a Cristo puede llevarle a grandes sacrificios, incluso el de la propia vida. Pero, como nos recuerda san Pablo, Cristo ha vencido a la muerte y nos lleva consigo en su resurrecci&oacute;n. Nos introduce en un mundo nuevo, un mundo de libertad y felicidad. Tambi&eacute;n hoy son tantas las ataduras con el mundo viejo, tantos los miedos que nos tienen prisioneros y nos impiden vivir libres y dichosos. Dejemos que Cristo nos libere de este mundo viejo. Nuestra fe en &Eacute;l, que vence nuestros miedos, nuestras miserias, nos da acceso a un mundo nuevo, un mundo donde la justicia y la verdad no son una parodia, un mundo de libertad interior y de paz con nosotros mismos, con los otros y con Dios. Este es el don que Dios nos ha dado en nuestro bautismo.<\/p>\n<p> &laquo;Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo&raquo; (<i>Mt<\/i> 25,34). Acojamos estas palabras de bendici&oacute;n que el Hijo del hombre dirigir&aacute; el D&iacute;a del Juicio a quienes habr&aacute;n reconocido su presencia en los m&aacute;s humildes de sus hermanos con un coraz&oacute;n libre y rebosante de amor de Dios. Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio es verdaderamente una palabra de esperanza, porque el Rey del universo se ha hecho muy cercano a nosotros, servidor de los m&aacute;s peque&ntilde;os y m&aacute;s humildes. Y quisiera dirigirme con afecto a todos los que sufren, a los enfermos, a los aquejados del sida u otras enfermedades, a todos los olvidados de la sociedad. &iexcl;Tened &aacute;nimo! El Papa est&aacute; cerca de vosotros con el pensamiento y la oraci&oacute;n. &iexcl;Tened &aacute;nimo! Jes&uacute;s ha querido identificarse con el peque&ntilde;o, con el enfermo; ha querido compartir vuestro sufrimiento y reconoceros a vosotros como hermanos y hermanas, para liberaros de todo mal, de toda aflicci&oacute;n. Cada enfermo, cada persona necesitada merece nuestro respeto y amor, porque a trav&eacute;s de &eacute;l Dios nos indica el camino hacia el cielo.<\/p>\n<p> Esta ma&ntilde;ana os invito tambi&eacute;n a que compart&aacute;is vuestra alegr&iacute;a conmigo. En efecto, hace 150 a&ntilde;os que la cruz de Cristo fue plantada en vuestra tierra, que el Evangelio fue anunciado por primera vez. En este d&iacute;a, damos gracias a Dios por el trabajo realizado por los misioneros, por los &laquo;obreros apost&oacute;licos&raquo; originarios de aqu&iacute; o venidos de otros lugares, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y todos aquellos que, hoy como ayer, han hecho posible la difusi&oacute;n de la fe en Jesucristo en el continente africano. Deseo honrar aqu&iacute; la memoria del venerado cardenal Bernardin Gantin, ejemplo de fe y sabidur&iacute;a para Ben&iacute;n y para todo el continente africano.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, todos los que han recibido ese don maravilloso de la fe, el don del encuentro con el Se&ntilde;or resucitado, sienten tambi&eacute;n la necesidad de anunciarlo a los dem&aacute;s. La Iglesia existe para anunciar esta Buena Noticia. Y este deber es siempre urgente. Despu&eacute;s de 150 a&ntilde;os, hay todav&iacute;a muchos que a&uacute;n no han escuchado el mensaje de salvaci&oacute;n de Cristo. Hay tambi&eacute;n muchos que se resisten a abrir sus corazones a la Palabra de Dios. Y son numerosos aquellos cuya fe es d&eacute;bil, y su mentalidad, costumbres y estilo de vida ignoran la realidad del Evangelio, pensando que la b&uacute;squeda del bienestar ego&iacute;sta, la ganancia f&aacute;cil o el poder es el objetivo final de la vida humana. &iexcl;Sed testigos ardientes, con entusiasmo, de la fe que hab&eacute;is recibido! Haced brillar por doquier el rostro amoroso de Cristo, especialmente ante los j&oacute;venes que buscan razones para vivir y esperar en un mundo dif&iacute;cil.<\/p>\n<p> La Iglesia en Ben&iacute;n ha recibido mucho de los misioneros: ella debe llevar a su vez este mensaje de esperanza a quienes no conocen o han olvidado al Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Queridos hermanos y hermanas, os invito a que teng&aacute;is esta preocupaci&oacute;n por la evangelizaci&oacute;n en vuestro pa&iacute;s, en los pueblos de vuestro continente y en el mundo entero. El reciente S&iacute;nodo de los Obispos para &Aacute;frica lo recuerda con insistencia: el hombre de esperanza, el cristiano, no puede ignorar a sus hermanos y hermanas. Esto estar&iacute;a en contradicci&oacute;n con el comportamiento de Jes&uacute;s. El cristiano es un constructor incansable de comuni&oacute;n, de paz y solidaridad, esos dones que Jes&uacute;s mismo nos ha dado. Al ser fieles a ellos, estamos colaborando en la realizaci&oacute;n del plan de salvaci&oacute;n de Dios para la humanidad.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, os invito por tanto a fortalecer vuestra fe en Jesucristo mediante una aut&eacute;ntica conversi&oacute;n a su persona. S&oacute;lo &Eacute;l nos da la verdadera vida, y nos libera de nuestros temores y resistencias, de todas nuestras angustias. Buscad las ra&iacute;ces de vuestra existencia en el bautismo que hab&eacute;is recibido y que os ha hecho hijos de Dios. Que Jesucristo os d&eacute; a todos la fuerza para vivir como cristianos y tratar de transmitir con generosidad a las nuevas generaciones lo que hab&eacute;is recibido de vuestros padres en la fe.<\/p>\n<p>aklun&#x254; ni k&#x254;n f&#x25b;nu t&#x254;n l&#x25b; do mi ji.<\/p>\n<p>[Trad. del <i>fon<\/i>: Que el Se&ntilde;or os llene de su gracia]<\/p>\n<\/p>\n<p>On this feast day, we rejoice together in the reign of Christ the King over the whole world.&nbsp; He is the one who removes all that hinders reconciliation, justice and peace.&nbsp; We are reminded that true royalty does not consist in a show of power, but in the humility of service; not in the oppression of the weak, but in the ability to protect them and to lead them to life in abundance (cf. <i>Jn<\/i> 10:10).&nbsp; Christ reigns from the Cross and, with his arms open wide, he embraces all the peoples of the world and draws them into unity.&nbsp; Through the Cross, he breaks down the walls of division, he reconciles us with each other and with the Father.&nbsp; We pray today for the people of Africa, that all may be able to live in justice, peace and the joy of the Kingdom of God (cf. <i>Rom<\/i> 14:17).&nbsp; With these sentiments I affectionately greet all the English-speaking faithful who have come from Ghana and Nigeria and neighbouring countries.&nbsp; May God bless all of you!<\/p>\n<p> [En este d&iacute;a de fiesta, nos alegramos del reino de de Cristo Rey en toda la tierra. &Eacute;l es quien remueve todo lo que obstaculiza la reconciliaci&oacute;n, la justicia y la paz. Recordemos que la verdadera realeza no consiste en una ostentaci&oacute;n de poder, sino en la humildad del servicio; no en la opresi&oacute;n de los d&eacute;biles, sino en la capacidad de protegerlos para darles vida en abundancia (cf. <i>Jn<\/i> 10,10). Cristo reina desde la cruz y con los brazos abiertos, que abarcan a todos los pueblos de la tierra y les atrae a la unidad. Por la cruz, derriba los muros de la divisi&oacute;n, y nos reconcilia unos con otros y con el Padre. Hoy oramos por los pueblos de &Aacute;frica, para que todos puedan vivir en la justicia, la paz y la alegr&iacute;a del Reino de Dios (cf. <i>Rm<\/i> 14,17). Con estos sentimientos, saludo con afecto a todos los fieles angl&oacute;fonos, venidos de Ghana, Nigeria y los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes. &iexcl;Que Dios os bendiga!]<\/p>\n<p>Queridos irm&atilde;os e irm&atilde;s da &Aacute;frica lus&oacute;fona que me ouvis, a todos dirijo a minha sauda&ccedil;&atilde;o e convido a renovar a vossa decis&atilde;o de pertencer a Cristo e de servir o seu Reino de reconcilia&ccedil;&atilde;o, de justi&ccedil;a e de paz. O seu Reino pode ser posto em perigo no nosso cora&ccedil;&atilde;o. Aqui Deus cruza-se com a nossa liberdade. N&oacute;s \u2013 e s&oacute; n&oacute;s \u2013 podemos impedi-Lo de reinar sobre n&oacute;s mesmos e, em consequ&ecirc;ncia, tornar dif&iacute;cil a sua realeza sobre a fam&iacute;lia, a sociedade e a hist&oacute;ria. Por causa de Cristo, tantos homens e mulheres se opuseram, vitoriosamente, &agrave;s tenta&ccedil;&otilde;es do mundo para viver fielmente a sua f&eacute;, &agrave;s vezes mesmo at&eacute; ao mart&iacute;rio. A seu exemplo, amados pastores e fi&eacute;is, sede sal e luz de Cristo na terra africana! Amen.<\/p>\n<p> [Queridos hermanos y hermanas de lengua portuguesa en Africa que me escuch&aacute;is, os dirijo mi saludo y os invito a renovar vuestra decisi&oacute;n de pertenecer a Cristo y servir a su reino de reconciliaci&oacute;n, de justicia y de paz. Su reino puede estar amenazado en nuestro coraz&oacute;n. En &eacute;l, Dios se encuentra con nuestra libertad. Nosotros \u2013 y s&oacute;lo nosotros \u2013 podemos impedir que reine sobre nosotros y hacer as&iacute; dif&iacute;cil su se&ntilde;or&iacute;o sobre la familia, la sociedad y la historia. A causa de Cristo, muchos hombres y mujeres se han opuesto con &eacute;xito a las tentaciones del mundo para vivir fielmente su fe, a veces hasta el martirio. Queridos pastores y fieles, sed para ellos ejemplo, sal y luz de Cristo en la tierra africana. Am&eacute;n.]<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A BEN&Iacute;N 18-20 DE NOVIEMBRE DE 2011 SANTA MISA Y ENTREGA DE LA EXHORTACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA POSTSINODAL A LOS OBISPOS DE &Aacute;FRICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Estadio de la Amistad, Coton&uacute; Domingo 20 de noviembre de 2011 [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos hermanos en el Episcopado y el sacerdocio, Queridos hermanos y hermanas Es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-noviembre-de-2011-santa-misa-en-el-stade-de-lamitie-de-cotonu\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab20 de noviembre de 2011: Santa Misa en el \u00abStade de l\u2019amiti\u00e9\u00bb de Coton\u00fa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40995","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40995"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40995\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}