{"id":40996,"date":"2016-10-06T15:17:03","date_gmt":"2016-10-06T20:17:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-2011-rezo-de-visperas-para-la-inauguracion-del-ano-academico-de-las-universidades-pontificias\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:03","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:03","slug":"4-de-noviembre-de-2011-rezo-de-visperas-para-la-inauguracion-del-ano-academico-de-las-universidades-pontificias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-2011-rezo-de-visperas-para-la-inauguracion-del-ano-academico-de-las-universidades-pontificias\/","title":{"rendered":"4 de noviembre de 2011: Rezo de v\u00edsperas para la inauguraci\u00f3n del A\u00f1o acad\u00e9mico de las Universidades Pontificias"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20111104.pdf\">REZO DE V&Iacute;SPERAS <br \/> PARA LA INAUGURACI&Oacute;N DEL A&Ntilde;O ACAD&Eacute;MICO DE LAS UNIVERSIDADES PONTIFICIAS<\/a><\/font><\/p>\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica Vaticana, Altar de la C&aacute;tedra<br \/> V<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">iernes 4 de noviembre de 2011<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_24LZ7763\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<br \/> <\/strong><\/font> <i><b> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2011\/20111104\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Venerados hermanos, <br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Me alegra celebrar estas V&iacute;speras con vosotros, que form&aacute;is la gran comunidad de las universidades pontificias romanas. Saludo al cardenal Zenon Grocholewski, agradeci&eacute;ndole las amables palabras que me ha dirigido y sobre todo el servicio que presta como prefecto de la Congregaci&oacute;n para la educaci&oacute;n cat&oacute;lica, ayudado por el secretario y los dem&aacute;s colaboradores. A ellos, y a todos los rectores, a los profesores y a los estudiantes dirijo mi m&aacute;s cordial saludo.<\/p>\n<p>Hace setenta a&ntilde;os el venerable P&iacute;o XII, con el <i>motu proprio<\/i> &laquo;<i><a href=\"\/content\/pius-xii\/la\/motu_proprio\/documents\/hf_p-xii_motu-proprio_19411104_cum-nobis.html\">Cum nobis<\/a><\/i>&raquo; (cf. AAS 33 [1941] 479-481) instituy&oacute; la Obra pontificia para las vocaciones sacerdotales, con la finalidad de promover las vocaciones presbiterales, difundir el conocimiento de la dignidad y de la necesidad del ministerio ordenado y estimular la oraci&oacute;n de los fieles para obtener del Se&ntilde;or numerosos y dignos sacerdotes. Con ocasi&oacute;n de dicho aniversario, esta tarde quiero proponeros algunas reflexiones precisamente sobre el ministerio sacerdotal. El <i>motu proprio &laquo;Cum nobis&raquo;<\/i> represent&oacute; el inicio de un vasto movimiento de iniciativas de oraci&oacute;n y de actividades pastorales. Fue una respuesta clara y generosa al llamamiento del Se&ntilde;or: &laquo;La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rogad, pues, al Se&ntilde;or de la mies que mande trabajadores a su mies&raquo; (<i>Mt<\/i> 9, 37-38). Despu&eacute;s de la puesta en marcha de la Obra pontificia, se desarrollaron otras por doquier. Entre ellas quiero recordar el &laquo;<i>Serra International<\/i>&raquo;, fundado por algunos empresarios de Estados Unidos, que toma su t&iacute;tulo del padre Jun&iacute;pero Serra, fraile franciscano espa&ntilde;ol, con el fin de estimular y sostener las vocaciones al sacerdocio y asistir econ&oacute;micamente a los seminaristas. A los miembros del <i>Serra<\/i>, que recuerdan el 60&deg; aniversario del reconocimiento de la Santa Sede, dirijo un cordial saludo. La Obra pontificia para las vocaciones sacerdotales fue instituida en la memoria lit&uacute;rgica de san Carlos Borromeo, venerado protector de los seminarios. A &eacute;l le pedimos tambi&eacute;n en esta celebraci&oacute;n que interceda por el despertar, la buena formaci&oacute;n y el crecimiento de las vocaciones al presbiterado. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n la Palabra de Dios que hemos escuchado en el pasaje de la <i>Primera Carta de san Pedro<\/i> invita a meditar en la misi&oacute;n de los pastores en la comunidad cristiana. Ya desde los albores de la Iglesia fue evidente el relieve otorgado a los gu&iacute;as de las primeras comunidades, establecidos por los Ap&oacute;stoles para el anuncio de la Palabra de Dios a trav&eacute;s de la predicaci&oacute;n y para celebrar el sacrificio de Cristo, la Eucarist&iacute;a. San Pedro dirige un apasionado llamamiento: &laquo;A los presb&iacute;teros entre vosotros, yo presb&iacute;tero con ellos, testigo de la pasi&oacute;n de Cristo y part&iacute;cipe de la gloria que se va a revelar, os exhorto&raquo; (<i>1 P<\/i> 5, 1). San Pedro hace este llamamiento en virtud de su relaci&oacute;n personal con Cristo, que culmin&oacute; en los dram&aacute;ticos sucesos de la pasi&oacute;n y en la experiencia del encuentro con &eacute;l, resucitado de entre los muertos. San Pedro, adem&aacute;s, insiste en la solidaridad rec&iacute;proca de los pastores en el ministerio, subrayando el hecho de que tanto &eacute;l como ellos pertenecen al &uacute;nico orden apost&oacute;lico. En efecto, dice que es &laquo;presb&iacute;tero con ellos&raquo;. El t&eacute;rmino griego es <i>sumpresbyteros<\/i>. Apacentar el reba&ntilde;o de Cristo es su vocaci&oacute;n y tarea com&uacute;n y los une de un modo particular entre s&iacute;, por estar unidos a Cristo con un v&iacute;nculo especial. De hecho, el Se&ntilde;or Jes&uacute;s en varias ocasiones se compar&oacute; a s&iacute; mismo con un pastor sol&iacute;cito, atento a cada una de sus ovejas. Dijo de s&iacute; mismo: &laquo;Yo soy el Buen Pastor&raquo; (<i>Jn<\/i> 10, 11). Y santo Tom&aacute;s de Aquino comenta: &laquo;Aunque todos los jefes de la Iglesia sean pastores, sin embargo dice que &eacute;l lo es de un modo singular: \u201cYo soy el <i>buen<\/i> pastor\u201d, con el fin de introducir con dulzura la virtud de la caridad. De hecho, s&oacute;lo se puede ser buen pastor siendo uno con Cristo y sus miembros mediante la caridad. La caridad es el primer deber del buen pastor&raquo;. As&iacute; dice santo Tom&aacute;s de Aquino en su Comentario al Evangelio de san Juan (<i>Exposici&oacute;n sobre Juan<\/i>, cap. 10, lect. 3).<\/p>\n<p>Es grande la visi&oacute;n que el ap&oacute;stol san Pedro tiene de la llamada al ministerio de gu&iacute;a de la comunidad, concebida en continuidad con la singular elecci&oacute;n que recibieron los Doce. La vocaci&oacute;n apost&oacute;lica vive gracias a la relaci&oacute;n personal con Cristo, alimentada con la oraci&oacute;n asidua y animada por el celo de comunicar el mensaje recibido y la misma experiencia de fe de los Ap&oacute;stoles. Jes&uacute;s llam&oacute; a los Doce para que estuvieran con &eacute;l y para enviarlos a predicar su mensaje (cf. <i>Mc<\/i> 3, 14). Para que haya una creciente consonancia con Cristo en la vida del sacerdote, se requieren algunas condiciones. Quiero subrayar tres, que emergen de la lectura que hemos escuchado: la <i>aspiraci&oacute;n a colaborar con Jes&uacute;s<\/i> en la difusi&oacute;n del reino de Dios, la <i>gratuidad<\/i> del compromiso pastoral y la actitud de <i>servicio<\/i>. <\/p>\n<p>En la llamada al ministerio sacerdotal est&aacute; ante todo el encuentro con Jes&uacute;s y el ser atra&iacute;dos, conquistados por sus palabras, por sus gestos, por su misma persona. Es haber distinguido su voz entre las numerosas voces, respondiendo como san Pedro: &laquo;T&uacute; tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que t&uacute; eres el Santo de Dios&raquo; (<i>Jn <\/i>6, 68-69). Es como haber sido alcanzados por la irradiaci&oacute;n de bien y de amor que emana de &eacute;l, sentirse implicados y part&iacute;cipes con &eacute;l hasta el punto de desear permanecer con &eacute;l como los dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s \u2014&laquo;qu&eacute;date con nosotros porque atardece&raquo; (<i>Lc<\/i> 24, 29)\u2014 y de llevar al mundo el anuncio del Evangelio. Dios Padre envi&oacute; al Hijo eterno al mundo para realizar su plan de salvaci&oacute;n. Jesucristo constituy&oacute; a la Iglesia para que se extendieran en el tiempo los efectos ben&eacute;ficos de la redenci&oacute;n. La vocaci&oacute;n de los sacerdotes tiene su ra&iacute;z en esta acci&oacute;n del Padre, realizada en Cristo, a trav&eacute;s del Esp&iacute;ritu Santo. As&iacute;, el ministro del Evangelio es aquel que se deja conquistar por Cristo, que sabe &laquo;permanecer&raquo; con &eacute;l, que entra en sinton&iacute;a, en &iacute;ntima amistad con &eacute;l, para que todo se cumpla &laquo;como Dios quiere&raquo; (<i>1 P<\/i> 5, 2), seg&uacute;n su voluntad de amor, con gran libertad interior y con profunda alegr&iacute;a del coraz&oacute;n. <\/p>\n<p>En segundo lugar, estamos llamados a ser administradores de los Misterios de Dios &laquo;no por s&oacute;rdida ganancia, sino con entrega generosa&raquo; (<i>ib.<\/i>), dice san Pedro en la lectura de estas V&iacute;speras. Nunca hay que olvidar que se entra en el sacerdocio a trav&eacute;s del Sacramento, de la ordenaci&oacute;n, y esto significa precisamente abrirse a la acci&oacute;n de Dios eligiendo cada d&iacute;a entregarse por &eacute;l y por los hermanos, seg&uacute;n el dicho evang&eacute;lico: &laquo;Gratis hab&eacute;is recibido, dad gratis&raquo; (<i>Mt<\/i> 10, 8). La llamada del Se&ntilde;or al ministerio no es fruto de m&eacute;ritos particulares; es un don que es preciso acoger y al que se debe corresponder dedic&aacute;ndose no a un proyecto propio, sino al de Dios, de modo generoso y desinteresado, para que &eacute;l disponga de nosotros seg&uacute;n su voluntad, aunque esta pudiera no corresponder a nuestros deseos de autorrealizaci&oacute;n. Amar junto a Aquel que nos am&oacute; primero y se entreg&oacute; totalmente a s&iacute; mismo. Es estar dispuestos a dejarse implicar en su acto de amor pleno y total al Padre y a todos hombres consumado en el Calvario. No debemos olvidar nunca \u2014como sacerdotes\u2014 que la &uacute;nica elevaci&oacute;n leg&iacute;tima hacia el ministerio de pastor no es la del &eacute;xito, sino la de la cruz.<\/p>\n<p>En esta l&oacute;gica, ser sacerdotes quiere decir ser servidores tambi&eacute;n con una vida ejemplar: &laquo;Sed modelos del reba&ntilde;o&raquo; es la invitaci&oacute;n del ap&oacute;stol san Pedro (<i>1 Pt<\/i> 5, 3). Los presb&iacute;teros son dispensadores de los medios de salvaci&oacute;n, de los sacramentos, especialmente de la Eucarist&iacute;a y de la Penitencia; no disponen de ellos a su arbitrio, sino que son sus humildes servidores para el bien del pueblo de Dios. As&iacute; pues, es una vida marcada profundamente por este servicio: por el atento cuidado del reba&ntilde;o, por la celebraci&oacute;n fiel de la liturgia y por la generosa solicitud hacia todos los hermanos, especialmente hacia los m&aacute;s pobres y necesitados. Al vivir esta &laquo;caridad pastoral&raquo; siguiendo el ejemplo de Cristo y con Cristo, en cualquier lugar donde el Se&ntilde;or lo llama, todo sacerdote podr&aacute; realizarse plenamente y realizar su vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, os he propuesto algunas reflexiones sobre el ministerio sacerdotal. Pero tambi&eacute;n las personas consagradas y los laicos \u2014pienso de modo particular en las numerosas religiosas y laicas que estudian en las universidades eclesi&aacute;sticas de Roma, as&iacute; como en los que prestan su servicio como profesores o como personal en dichos ateneos\u2014, podr&aacute;n encontrar elementos &uacute;tiles para vivir m&aacute;s intensamente el tiempo que pasan en la ciudad eterna. De hecho, para todos es importante aprender cada vez m&aacute;s a &laquo;permanecer&raquo; con el Se&ntilde;or, cada d&iacute;a, en el encuentro personal con &eacute;l para dejarse fascinar y conquistar por su amor y ser anunciadores de su Evangelio; es importante tratar de seguir en la vida, con generosidad, no un proyecto propio, sino el que Dios tiene para cada uno, conformando la propia voluntad a la del Se&ntilde;or; es importante prepararse, tambi&eacute;n a trav&eacute;s de un estudio serio y comprometido, a servir al pueblo de Dios en las tareas que se les conf&iacute;en.<\/p>\n<p>Queridos amigos, vivid bien, en &iacute;ntima comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or, este tiempo de formaci&oacute;n: es un don precioso que Dios os brinda, especialmente aqu&iacute; en Roma, donde se respira de modo muy singular la catolicidad de la Iglesia. Que san Carlos Borromeo obtenga la gracia de la fidelidad a todos los que frecuentan las facultades eclesi&aacute;sticas romanas. Que el Se&ntilde;or conceda a todos, por intercesi&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a, <i>Sedes Sapientiae<\/i>, un provechoso a&ntilde;o acad&eacute;mico. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REZO DE V&Iacute;SPERAS PARA LA INAUGURACI&Oacute;N DEL A&Ntilde;O ACAD&Eacute;MICO DE LAS UNIVERSIDADES PONTIFICIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana, Altar de la C&aacute;tedra Viernes 4 de noviembre de 2011 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Venerados hermanos, queridos hermanos y hermanas: Me alegra celebrar estas V&iacute;speras con vosotros, que form&aacute;is la gran comunidad de las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-2011-rezo-de-visperas-para-la-inauguracion-del-ano-academico-de-las-universidades-pontificias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de noviembre de 2011: Rezo de v\u00edsperas para la inauguraci\u00f3n del A\u00f1o acad\u00e9mico de las Universidades Pontificias\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40996","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40996"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40996\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}