{"id":40998,"date":"2016-10-06T15:17:06","date_gmt":"2016-10-06T20:17:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-2011-canonizacion-de-los-beatos-guido-maria-conforti-luis-guanella-bonifacia-rodriguez-de-castro\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:06","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:06","slug":"23-de-octubre-2011-canonizacion-de-los-beatos-guido-maria-conforti-luis-guanella-bonifacia-rodriguez-de-castro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-2011-canonizacion-de-los-beatos-guido-maria-conforti-luis-guanella-bonifacia-rodriguez-de-castro\/","title":{"rendered":"23 de octubre 2011: Canonizaci\u00f3n de los beatos Guido Mar\u00eda Conforti, Luis Guanella, Bonifacia Rodr\u00edguez De Castro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20111023.pdf\">CAPILLA PAPAL <\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20111023.pdf\">PARA LA CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS:<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20111023.pdf\"><br \/> GUIDO MAR&Iacute;A CONFORTI (1865-1931)<br \/> LUIS GUANELLA (1842-1915)<br \/> BONIFACIA RODR<font face=\"Times New Roman\">&Iacute;GUEZ DE CASTRO (1837-1905)<\/font> <\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>H<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">OMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> <\/font><\/b><br \/> Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 23 de octubre de 2011 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_GMMQWAM5\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<br \/> <\/strong><\/font> <i><b> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2011\/20111023\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, <br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Nuestra liturgia dominical se enriquece hoy por varios motivos de acci&oacute;n de gracias y de s&uacute;plica a Dios. En efecto, mientras celebramos con toda la Iglesia la Jornada mundial de las misiones \u2014cita anual que quiere despertar el impulso y el compromiso por la misi&oacute;n\u2014, alabamos al Se&ntilde;or por tres nuevos santos: el obispo Guido Mar&iacute;a Conforti, el sacerdote Luis Guanella y la religiosa Bonifacia Rodr&iacute;guez de Castro. Con alegr&iacute;a dirijo mi saludo a todos los presentes, en particular a las delegaciones oficiales y a los numerosos peregrinos que han venido para festejar a estos tres disc&iacute;pulos ejemplares de Cristo. <\/p>\n<p>La Palabra del Se&ntilde;or, que acaba de resonar en el Evangelio, nos ha recordado que toda la ley divina se resume en el amor. El evangelista san Mateo narra que los fariseos, despu&eacute;s de que Jes&uacute;s respondiera a los saduceos dej&aacute;ndolos sin palabras, se reunieron para ponerlo a prueba (cf. 22, 34-35). Uno de estos interlocutores, un doctor de la ley, le pregunt&oacute;: &laquo;Maestro, &iquest;cu&aacute;l es el mandamiento principal de la ley?&raquo; (v. 36). A esa pregunta, decididamente insidiosa, Jes&uacute;s responde con total sencillez: &laquo;Amar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios con todo tu coraz&oacute;n, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero&raquo; (vv. 37-38). De hecho, la exigencia principal para cada uno de nosotros es que Dios est&eacute; presente en nuestra vida. Como dice la Escritura, &eacute;l debe penetrar todos los estratos de nuestro ser y llenarlos completamente: el coraz&oacute;n debe saber de &eacute;l y dejarse tocar por &eacute;l; e igualmente el alma, las energ&iacute;as de nuestro querer y decidir, como tambi&eacute;n la inteligencia y el pensamiento. Es poder decir, como san Pablo: &laquo;No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en m&iacute;&raquo; (<i>Ga <\/i>2, 20).<\/p>\n<p>Inmediatamente despu&eacute;s, Jes&uacute;s a&ntilde;ade algo que, en verdad, no hab&iacute;a preguntado el doctor de la ley: &laquo;El segundo es semejante a &eacute;l: Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo&raquo; (v. 39). Al declarar que el segundo mandamiento es semejante al primero, Jes&uacute;s da a entender que la caridad hacia el pr&oacute;jimo es tan importante como el amor a Dios. De hecho, el signo visible que el cristiano puede mostrar para testimoniar al mundo el amor de Dios es al amor a los hermanos. &iexcl;Cu&aacute;n providencial resulta entonces el hecho de que precisamente hoy la Iglesia se&ntilde;ala a todos sus miembros tres nuevos santos que se dejaron transformar por la caridad divina y seg&uacute;n ella moldearon su vida. En situaciones distintas y con diversos carismas, amaron al Se&ntilde;or con todo el coraz&oacute;n y al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismos &laquo;llegando a ser as&iacute; un modelo para todos los creyentes&raquo; (cf. <i>1 Ts<\/i> 1, 7). <\/p>\n<p>El Salmo 17, que se acaba de proclamar, invita a abandonarse con confianza en manos del Se&ntilde;or, que tuvo &laquo;misericordia de su ungido&raquo; (cf. v. 51). Esta actitud interior gui&oacute; la vida y el ministerio de san Guido Mar&iacute;a Conforti. Desde que, en su ni&ntilde;ez, tuvo que vencer la oposici&oacute;n de su padre para entrar en el seminario, dio muestras de un car&aacute;cter firme al seguir la voluntad de Dios, al corresponder en todo a la <i>caritas Christi <\/i>que, en la contemplaci&oacute;n del Crucificado, lo atra&iacute;a a s&iacute;. Sinti&oacute; una fuerte urgencia de anunciar este amor a quienes no hab&iacute;an recibido a&uacute;n su anuncio, y el lema &laquo;<i>Caritas Christi urget nos<\/i>&raquo; (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 14) sintetiza el programa del Instituto misionero que fund&oacute; cuando ten&iacute;a s&oacute;lo treinta a&ntilde;os: una familia religiosa puesta totalmente al servicio de la evangelizaci&oacute;n bajo el patrocinio del gran ap&oacute;stol de Oriente san Francisco Javier. San Guido Mar&iacute;a fue llamado a vivir este impulso apost&oacute;lico en el ministerio episcopal primero en R&aacute;vena y luego en Parma: con todas sus fuerzas se dedic&oacute; al bien de las almas a &eacute;l encomendadas, sobre todo de las que se hab&iacute;an alejado del camino del Se&ntilde;or. Su vida estuvo marcada por numerosas pruebas, algunas de ellas graves. Supo aceptar todas las situaciones con docilidad, acogi&eacute;ndolas como indicaciones del camino trazado para &eacute;l por la divina Providencia; en todas las circunstancias, incluso en las derrotas m&aacute;s mortificantes, supo reconocer el designio de Dios, que lo guiaba a edificar su Reino sobre todo en la renuncia a s&iacute; mismo y en la aceptaci&oacute;n diaria de su voluntad, con un abandono confiado cada vez m&aacute;s pleno. &Eacute;l fue el primero en experimentar y testimoniar lo que ense&ntilde;aba a sus misioneros, o sea, que la perfecci&oacute;n consiste en hacer la voluntad de Dios, siguiendo el ejemplo de Jes&uacute;s crucificado. San Guido Mar&iacute;a Conforti mantuvo fija su mirada interior en la cruz, que dulcemente lo atra&iacute;a a s&iacute;; al contemplarla ve&iacute;a abrirse de par en par el horizonte del mundo entero, descubr&iacute;a el &laquo;urgente&raquo; deseo, escondido en el coraz&oacute;n de todo hombre, de recibir y acoger el anuncio del &uacute;nico amor que salva. <\/p>\n<p>El testimonio humano y espiritual de san Luis Guanella es para toda la Iglesia un don especial de gracia. Durante su existencia terrena vivi&oacute; con valent&iacute;a y determinaci&oacute;n el Evangelio de la caridad, el &laquo;gran mandamiento&raquo; que tambi&eacute;n hoy la Palabra de Dios nos ha recordado. Gracias a la profunda y continua uni&oacute;n con Cristo, en la contemplaci&oacute;n de su amor, don Guanella, guiado por la divina Providencia, se hizo compa&ntilde;ero y maestro, consuelo y alivio de los m&aacute;s pobres y los m&aacute;s d&eacute;biles. El amor de Dios animaba en &eacute;l el deseo del bien para las personas que le hab&iacute;an sido encomendadas, en la realidad de su vida diaria. Prestaba sol&iacute;cita atenci&oacute;n al camino de cada uno, respetando sus tiempos de crecimiento y cultivando en el coraz&oacute;n la esperanza de que todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, al gustar la alegr&iacute;a de ser amado por &eacute;l \u2014Padre de todos\u2014, puede sacar y dar a los dem&aacute;s lo mejor de s&iacute; mismo. Hoy queremos alabar y dar gracias al Se&ntilde;or porque en san Luis Guanella nos ha dado un profeta y un ap&oacute;stol de la caridad. En su testimonio, tan lleno de humanidad y de atenci&oacute;n a los &uacute;ltimos, reconocemos un signo luminoso de la presencia y de la acci&oacute;n ben&eacute;fica de Dios: el Dios \u2014como reson&oacute; en la primera lectura\u2014 que defiende al forastero, a la viuda, al hu&eacute;rfano, al pobre que debe dejar en prenda su manto, su &uacute;nico abrigo para cubrir su cuerpo por la noche (cf. <i>Ex <\/i>22, 20-26). Que este nuevo santo de la caridad sea para todos, especialmente para los miembros de las Congregaciones que fund&oacute;, un modelo de profunda y fecunda s&iacute;ntesis entre contemplaci&oacute;n y acci&oacute;n, como &eacute;l mismo la vivi&oacute; y practic&oacute;. Toda su historia humana y espiritual la podemos sintetizar en las &uacute;ltimas palabras que pronunci&oacute; en su lecho de muerte: &laquo;<i>In caritate Christi<\/i>&raquo;. Es el amor de Cristo lo que ilumina la vida de todo hombre, revelando c&oacute;mo en la entrega de s&iacute; a los dem&aacute;s no se pierde nada, sino que se realiza plenamente nuestra verdadera felicidad. Que san Luis Guanella nos obtenga crecer en la amistad con el Se&ntilde;or para ser en nuestro tiempo portadores de la plenitud del amor de Dios, para promover la vida en todas sus manifestaciones y condiciones, y para hacer que la sociedad humana llegue a ser cada vez m&aacute;s la familia de los hijos de Dios. <\/p>\n<p>En la segunda lectura hemos escuchado un pasaje de la primera <i>carta a los Tesalonicenses, <\/i>un texto que usa la met&aacute;fora del trabajo manual para describir la labor evangelizadora y que, en cierto modo, puede aplicarse tambi&eacute;n a las virtudes de santa Bonifacia Rodr&iacute;guez de Castro. Cuando san Pablo escribe la carta, trabaja para ganarse el pan; parece evidente, por el tono y los ejemplos empleados, que es en el taller donde &eacute;l predica y encuentra sus primeros disc&iacute;pulos. Esta misma intuici&oacute;n movi&oacute; a santa Bonifacia, que desde el inicio supo aunar su seguimiento de Jesucristo con el esmerado trabajo cotidiano. Faenar, como hab&iacute;a hecho desde peque&ntilde;a, no era s&oacute;lo un modo para no ser gravosa a nadie, sino que supon&iacute;a tambi&eacute;n tener la libertad para realizar su propia vocaci&oacute;n, y le daba al mismo tiempo la posibilidad de atraer y formar a otras mujeres, que en el obrador pueden encontrar a Dios y escuchar su llamada amorosa, discerniendo su propio proyecto de vida y capacit&aacute;ndose para llevarlo a cabo. As&iacute; nacen las Siervas de San Jos&eacute;, en medio de la humildad y sencillez evang&eacute;lica, que en el hogar de Nazaret se presenta como una escuela de vida cristiana. El Ap&oacute;stol contin&uacute;a diciendo en su carta que el amor que tiene a la comunidad es un esfuerzo, una fatiga, pues supone siempre imitar la entrega de Cristo por los hombres, no esperando nada ni buscando otra cosa que agradar a Dios. Madre Bonifacia, que se consagra con ilusi&oacute;n al apostolado y comienza a obtener los primeros frutos de sus afanes, vive tambi&eacute;n esta experiencia de abandono, de rechazo precisamente de sus disc&iacute;pulas, y en ello aprende una nueva dimensi&oacute;n del seguimiento de Cristo: la cruz. Ella la asume con el aguante que da la esperanza, ofreciendo su vida por la unidad de la obra nacida de sus manos. La nueva santa se nos presenta como un modelo acabado en el que resuena el trabajo de Dios, un eco que llama a sus hijas, las Siervas de San Jos&eacute;, y tambi&eacute;n a todos nosotros, a acoger su testimonio con la alegr&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo, sin temer la contrariedad, difundiendo en todas partes la Buena Noticia del reino de los cielos. Nos encomendamos a su intercesi&oacute;n, y pedimos a Dios por todos los trabajadores, sobre todo por los que desempe&ntilde;an los oficios m&aacute;s modestos y en ocasiones no suficientemente valorados, para que, en medio de su quehacer diario, descubran la mano amiga de Dios y den testimonio de su amor, transformando su cansancio en un canto de alabanza al Creador.<\/p>\n<p>&laquo;Te amo, Se&ntilde;or, mi fortaleza&raquo;. As&iacute;, queridos hermanos y hermanas, hemos aclamado con el Salmo responsorial. De ese amor apasionado a Dios son signo elocuente estos tres nuevos santos. Dej&eacute;monos atraer por su ejemplo, dej&eacute;monos guiar por sus ense&ntilde;anzas, para que toda nuestra vida se transforme en testimonio de aut&eacute;ntico amor a Dios y al pr&oacute;jimo. Que nos obtenga esta gracia la Virgen Mar&iacute;a, la Reina de los santos, y tambi&eacute;n la intercesi&oacute;n de san Guido Mar&iacute;a Conforti, de san Luis Guanella y de santa Bonifacia Rodr&iacute;guez de Castro. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAPILLA PAPAL PARA LA CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS: GUIDO MAR&Iacute;A CONFORTI (1865-1931) LUIS GUANELLA (1842-1915) BONIFACIA RODR&Iacute;GUEZ DE CASTRO (1837-1905) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro Domingo 23 de octubre de 2011 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas: Nuestra liturgia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-octubre-2011-canonizacion-de-los-beatos-guido-maria-conforti-luis-guanella-bonifacia-rodriguez-de-castro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab23 de octubre 2011: Canonizaci\u00f3n de los beatos Guido Mar\u00eda Conforti, Luis Guanella, Bonifacia Rodr\u00edguez De Castro\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40998","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40998"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40998\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}