{"id":41000,"date":"2016-10-06T15:17:08","date_gmt":"2016-10-06T20:17:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-octubre-de-2011-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-periferia-industrial-de-lamezia-terme\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:08","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:08","slug":"9-de-octubre-de-2011-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-periferia-industrial-de-lamezia-terme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-octubre-de-2011-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-periferia-industrial-de-lamezia-terme\/","title":{"rendered":"9 de octubre de 2011: Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la periferia industrial de Lamezia Terme"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_lamezia-terme.html\">VISITA PASTORAL A LAMEZIA TERME Y SERRA SAN BRUNO <\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> <\/font><\/b><br \/> Zona ex-Sir, periferia industrial de Lamezia Terme<br \/> Domingo 9 de octubre de 2011 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_94FU41U1\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<\/strong><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Es grande mi alegr&iacute;a al poder partir con vosotros el pan de la Palabra de Dios y de la Eucarist&iacute;a. Estoy contento de estar por primera vez aqu&iacute; en Calabria y de encontrarme en esta ciudad de Lamezia Terme. Os dirijo mi cordial saludo a todos vosotros que hab&eacute;is venido en tan gran n&uacute;mero, y os doy las gracias por vuestra calurosa acogida. Saludo en particular a vuestro pastor, monse&ntilde;or Luigi Antonio Cantafora, y le agradezco las amables palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos. Saludo tambi&eacute;n a los arzobispos y a los obispos presentes, a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a los representantes de las asociaciones y de los movimientos eclesiales. Dirijo un saludo deferente al alcalde, profesor Gianni Speranza, a quien agradezco sus corteses palabras de saludo, al representante del Gobierno y a las autoridades civiles y militares, que con su presencia han querido honrar este encuentro. Un agradecimiento especial a cuantos han colaborado generosamente a la realizaci&oacute;n de mi visita pastoral.<\/p>\n<p>La liturgia de este domingo nos propone una par&aacute;bola que habla de un banquete de bodas al que muchos son invitados. La primera lectura, tomada del libro de Isa&iacute;as, prepara este tema, porque habla del banquete de Dios. La imagen del banquete aparece a menudo en las Escrituras para indicar la alegr&iacute;a en la comuni&oacute;n y en la abundancia de los dones del Se&ntilde;or, y deja intuir algo de la fiesta de Dios con la humanidad, como describe Isa&iacute;as: &laquo;Preparar&aacute; el Se&ntilde;or del universo para todos los pueblos, en este monte, un fest&iacute;n de manjares suculentos&#8230;, de vinos de solera; manjares exquisito, vinos refinados&raquo; (<i>Is<\/i> 25, 6). El profeta a&ntilde;ade que la intenci&oacute;n de Dios es poner fin a la tristeza y a la verg&uuml;enza; quiere que todos los hombres vivan felices en el amor hacia &eacute;l y en la comuni&oacute;n rec&iacute;proca; su proyecto entonces es eliminar la muerte para siempre, enjugar las l&aacute;grimas de todos los rostros, hacer desaparecer la situaci&oacute;n deshonrosa de su pueblo, como hemos escuchado (cf. vv. 7-8). Todo esto suscita profunda gratitud y esperanza: &laquo;Aqu&iacute; est&aacute; nuestro Dios. Esper&aacute;bamos en &eacute;l y nos ha salvado. Este es el Se&ntilde;or, en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvaci&oacute;n&raquo; (v. 9).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s en el Evangelio nos habla de la respuesta que se da a la invitaci&oacute;n de Dios \u2014representado por un rey\u2014 a participar en su banquete (cf. <i>Mt<\/i> 22, 1-14). Los invitados son muchos, pero sucede algo inesperado: reh&uacute;san participar en la fiesta, tienen otras cosas que hacer; m&aacute;s a&uacute;n, algunos muestran despreciar la invitaci&oacute;n. Dios es generoso con nosotros, nos ofrece su amistad, sus dones, su alegr&iacute;a, pero a menudo nosotros no acogemos sus palabras, mostramos m&aacute;s inter&eacute;s por otras cosas, ponemos en primer lugar nuestras preocupaciones materiales, nuestros intereses. La invitaci&oacute;n del rey encuentra incluso reacciones hostiles, agresivas. Pero eso no frena su generosidad. &Eacute;l no se desanima, y manda a sus siervos a invitar a muchas otras personas. El rechazo de los primeros invitados tiene como efecto la extensi&oacute;n de la invitaci&oacute;n a todos, tambi&eacute;n a los m&aacute;s pobres, abandonados y desheredados. Los siervos re&uacute;nen a todos los que encuentran, y la sala se llena: la bondad del rey no tiene l&iacute;mites, y a todos se les da la posibilidad de responder a su llamada. Pero hay una condici&oacute;n para quedarse en este banquete de bodas: llevar el vestido nupcial. Y al entrar en la sala, el rey advierte que uno no ha querido pon&eacute;rselo y, por esta raz&oacute;n, es excluido de la fiesta. Quiero detenerme un momento en este punto con una pregunta: &iquest;c&oacute;mo es posible que este comensal haya aceptado la invitaci&oacute;n del rey y, al entrar en la sala del banquete, se le haya abierto la puerta, pero no se haya puesto el vestido nupcial? &iquest;Qu&eacute; es este vestido nupcial? En la <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2011\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20110421_coena-domini.html\">misa <i>in Coena Domini<\/i><\/a><i> <\/i>de este a&ntilde;o hice referencia a un bello comentario de san Gregorio Magno a esta par&aacute;bola. Explica que ese comensal responde a la invitaci&oacute;n de Dios a participar en su banquete; tiene, en cierto modo, la fe que le ha abierto la puerta de la sala, pero le falta algo esencial: el vestido nupcial, que es la caridad, el amor. Y san Gregorio a&ntilde;ade: &laquo;Cada uno de vosotros, por tanto, que en la Iglesia tiene fe en Dios ya ha tomado parte en el banquete de bodas, pero no puede decir que lleva el vestido nupcial si no custodia la gracia de la caridad&raquo; (<i>Homil&iacute;a <\/i>38, 9: pl 76,1287). Y este vestido est&aacute; tejido simb&oacute;licamente con dos elementos, uno arriba y otro abajo: el amor a Dios y el amor al pr&oacute;jimo (cf. <i>ib.<\/i>, 10: pl 76, 1288). Todos estamos invitados a ser comensales del Se&ntilde;or, a entrar con la fe en su banquete, pero debemos llevar y custodiar el vestido nupcial, la caridad, vivir un profundo amor a Dios y al pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, he venido para compartir con vosotros alegr&iacute;as y esperanzas, fatigas y compromisos, ideales y aspiraciones de esta comunidad diocesana. S&eacute; que os hab&eacute;is preparado para esta visita con un intenso camino espiritual, adoptando como lema un vers&iacute;culo de los Hechos de los Ap&oacute;stoles: &laquo;En nombre de Jesucristo Nazareno, lev&aacute;ntate y anda&raquo; (3, 6). S&eacute; que en Lamezia Terme, como en toda Calabria, no faltan dificultades, problemas y preocupaciones. Si observamos esta bella regi&oacute;n, reconocemos en ella una tierra s&iacute;smica no s&oacute;lo desde el punto de vista geol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n desde un punto de vista estructural, comportamental y social; es decir, una tierra donde los problemas se presentan de forma aguda y desestabilizadora; una tierra donde el desempleo es preocupante, donde una criminalidad a menudo feroz hiere el tejido social, una tierra en la que se tiene la continua sensaci&oacute;n de estar en emergencia. Vosotros, los calabreses, hab&eacute;is sabido responder a la emergencia con una prontitud y una disponibilidad sorprendentes, con una extraordinaria capacidad de adaptaci&oacute;n a los problemas. Estoy seguro de que sabr&eacute;is superar las dificultades de hoy para preparar un futuro mejor. No ced&aacute;is nunca a la tentaci&oacute;n del pesimismo y de encerraros en vosotros mismos. Aprovechad los recursos de vuestra fe y vuestras capacidades humanas; esforzaos por crecer en la capacidad de colaborar, de cuidar de los dem&aacute;s y de todo bien p&uacute;blico, custodiad el vestido nupcial del amor; perseverad en el testimonio de los valores humanos y cristianos tan profundamente arraigados en la fe y en la historia de este territorio y de su poblaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Queridos amigos, mi visita se sit&uacute;a casi al final del camino emprendido por esta Iglesia local con la redacci&oacute;n del proyecto pastoral quinquenal. Deseo dar gracias con vosotros al Se&ntilde;or por el provechoso camino recorrido y por la siembra de numerosas semillas de bien, que permiten esperar un buen futuro. Para afrontar la nueva realidad social y religiosa, distinta del pasado, quiz&aacute;s con m&aacute;s dificultades, pero tambi&eacute;n m&aacute;s rica en potencialidades, es necesario un trabajo pastoral moderno y org&aacute;nico que comprometa en torno al obispo a todas las fuerzas cristianas: sacerdotes, religiosos y laicos, animados por el compromiso com&uacute;n de evangelizaci&oacute;n. Al respecto, me ha complacido saber el esfuerzo que est&aacute;is haciendo para poneros a la escucha atenta y perseverante de la Palabra de Dios, a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n de encuentros mensuales en diversos centros de la di&oacute;cesis y la difusi&oacute;n de la pr&aacute;ctica de la <i>Lectio divina<\/i>. Tambi&eacute;n es oportuna la Escuela de doctrina social de la Iglesia, tanto por la calidad articulada de la propuesta como por su divulgaci&oacute;n capilar. Anhelo vivamente que de estas iniciativas brote una nueva generaci&oacute;n de hombres y mujeres capaces de promover no tanto intereses partidistas, sino el bien com&uacute;n. Quiero tambi&eacute;n alentar y bendecir los esfuerzos de cuantos, sacerdotes y laicos, est&aacute;n comprometidos en la formaci&oacute;n de las parejas cristianas para el matrimonio y la familia, con el fin de dar una respuesta evang&eacute;lica y competente a los numerosos desaf&iacute;os contempor&aacute;neos en el campo de la familia y de la vida.<\/p>\n<p>Conozco, adem&aacute;s, el celo y la dedicaci&oacute;n con que los sacerdotes desempe&ntilde;an su servicio pastoral, as&iacute; como el trabajo de formaci&oacute;n sistem&aacute;tico e incisivo dirigido a ellos, en particular a los m&aacute;s j&oacute;venes. Queridos sacerdotes, os exhorto a arraigar cada vez m&aacute;s vuestra vida espiritual en el Evangelio, cultivando la vida interior, una intensa relaci&oacute;n con Dios, y alej&aacute;ndoos con decisi&oacute;n de cierta mentalidad consumista y mundana, que es una tentaci&oacute;n constante en la realidad en que vivimos. Aprended a crecer en la comuni&oacute;n entre vosotros y con el obispo, entre vosotros y los fieles laicos, favoreciendo la estima y la colaboraci&oacute;n rec&iacute;procas: de ello derivar&aacute;n sin duda m&uacute;ltiples beneficios tanto para la vida de las parroquias como para la misma sociedad civil. Sabed valorar, con discernimiento, seg&uacute;n los conocidos criterios de eclesialidad, los grupos y movimientos: deben integrarse bien dentro de la pastoral ordinaria de la di&oacute;cesis y de las parroquias, con un profundo esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n.<\/p>\n<p>A vosotros, fieles laicos, j&oacute;venes y familias, os digo: &iexcl;no teng&aacute;is miedo de vivir y dar testimonio de la fe en los distintos &aacute;mbitos de la sociedad, en las m&uacute;ltiples situaciones de la existencia humana! Ten&eacute;is todos los motivos para mostraros fuertes, confiados y valientes, y esto gracias a la luz de la fe y a la fuerza de la caridad. Y cuando encontr&eacute;is la oposici&oacute;n del mundo, haced vuestras las palabras del Ap&oacute;stol: &laquo;Todo lo puedo en aquel que me conforta&raquo; (<i>Flp<\/i> 4, 13). As&iacute; se comportaron los santos y las santas que florecieron, en el transcurso de los siglos, en toda Calabria. Que ellos os custodien siempre unidos y alimenten en cada uno el deseo de proclamar, con las palabras y las obras, la presencia y el amor de Cristo. Que la Madre de Dios, tan venerada por vosotros, os asista y os conduzca al profundo conocimiento de su Hijo. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LAMEZIA TERME Y SERRA SAN BRUNO SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Zona ex-Sir, periferia industrial de Lamezia Terme Domingo 9 de octubre de 2011 [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Es grande mi alegr&iacute;a al poder partir con vosotros el pan de la Palabra de Dios y de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-octubre-de-2011-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-periferia-industrial-de-lamezia-terme\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de octubre de 2011: Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la periferia industrial de Lamezia Terme\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41000"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41000\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}