{"id":41002,"date":"2016-10-06T15:17:11","date_gmt":"2016-10-06T20:17:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-el-aeropuerto-turistico-de-friburgo-de-brisgovia\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:11","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:11","slug":"25-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-el-aeropuerto-turistico-de-friburgo-de-brisgovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-el-aeropuerto-turistico-de-friburgo-de-brisgovia\/","title":{"rendered":"25 de septiembre de 2011: Santa Misa en el aeropuerto tur\u00edstico de Friburgo de Brisgovia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_germania.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ALEMANIA<br \/> 22-25 DE SEPTIEMBRE DE 2011<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> <\/font><\/b><br \/> <em>Aeropuerto tur&iacute;stico de <\/em>Friburgo de Brisgovia<br \/> Domingo 25 de septiembre de 2011&nbsp;<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b>(<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_3WUI7HAO\">V&iacute;deo<\/a>)<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas<\/i><\/p>\n<p>Me emociona celebrar aqu&iacute; la Eucarist&iacute;a, la Acci&oacute;n de Gracias, con tanta gente llegada de distintas partes de Alemania y de los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes. Dirijamos nuestro agradecimiento sobre todo a Dios, en el cual vivimos, nos movemos y existimos (cf. <i>Hch<\/i> 17,28). Pero quisiera tambi&eacute;n daros las gracias a todos vosotros por vuestra oraci&oacute;n por el Sucesor de Pedro, para que siga ejerciendo su ministerio con alegr&iacute;a y confiada esperanza, confirmando a los hermanos en la fe.<\/p>\n<p>\u201cOh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perd&oacute;n y la misericordia\u2026\u201d, hemos dicho en la oraci&oacute;n colecta del d&iacute;a. Hemos escuchado en la primera lectura c&oacute;mo Dios ha manifestado en la historia de Israel el poder de su misericordia. La experiencia del exilio en Babilonia hab&iacute;a hecho caer al pueblo en una profunda crisis de fe: &iquest;Por qu&eacute; sobrevino esta calamidad? &iquest;Acaso Dios no era verdaderamente poderoso? <\/p>\n<p>Ante todas las cosas terribles que suceden hoy en el mundo, hay te&oacute;logos que dicen que Dios de ning&uacute;n modo puede ser omnipotente. Frente a esto, nosotros profesamos nuestra fe en Dios Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y nos alegramos y agradecemos que &Eacute;l sea omnipotente. Pero, al mismo tiempo, debemos darnos cuenta de que &Eacute;l ejerce su poder de manera distinta a como nosotros, los hombres, solemos hacer. &Eacute;l mismo ha puesto un l&iacute;mite a su poder al reconocer la libertad de sus criaturas. Estamos alegres y reconocidos por el don de la libertad. Pero cuando vemos las cosas tremendas que suceden por su causa, nos asustamos. Fi&eacute;monos de Dios, cuyo poder se manifiesta sobre todo en la misericordia y el perd&oacute;n. Y, queridos fieles, no lo dudemos: Dios desea la salvaci&oacute;n de su pueblo. Desea nuestra salvaci&oacute;n, mi salvaci&oacute;n, la salvaci&oacute;n de cada uno. Siempre, y sobre todo en tiempos de peligro y de cambio radical, &Eacute;l nos es cercano y su coraz&oacute;n se conmueve por nosotros, se inclina sobre nosotros. Para que el poder de su misericordia pueda tocar nuestros corazones, es necesario que nos abramos a &Eacute;l, se necesita la libre disponibilidad para abandonar el mal, superar la indiferencia y dar cabida a su Palabra. Dios respeta nuestra libertad. No nos coacciona. &Eacute;l espera nuestro \u201cs&iacute;\u201d y, por decirlo as&iacute;, lo mendiga.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s retoma en el Evangelio este tema fundamental de la predicaci&oacute;n prof&eacute;tica. Narra la par&aacute;bola de los dos hijos enviados por el padre a trabajar en la vi&ntilde;a. El primer hijo responde: \u201c&laquo;No quiero&raquo;. Pero despu&eacute;s se arrepinti&oacute; y fue\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 29). El otro, sin embargo, dijo al padre: \u201c&laquo;Voy, se&ntilde;or&raquo;. Pero no fue\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 30). A la pregunta de Jes&uacute;s sobre qui&eacute;n de los dos ha hecho la voluntad del padre, los que le escuchaban responden justamente: \u201cEl primero\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 31). El mensaje de la par&aacute;bola est&aacute; claro: no cuentan las palabras, sino las obras, los hechos de conversi&oacute;n y de fe. Jes&uacute;s \u2013 lo hemos o&iacute;do \u2013 dirige este mensaje a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de Israel, es decir, a los expertos en religi&oacute;n de su pueblo. En un primer momento, ellos dicen \u201cs&iacute;\u201d a la voluntad de Dios. Pero su religiosidad acaba siendo una rutina, y Dios ya no los inquieta. Por esto perciben el mensaje de Juan el Bautista y de Jes&uacute;s como una molestia. As&iacute;, el Se&ntilde;or concluye su par&aacute;bola con palabras dr&aacute;sticas: \u201cLos publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros ense&ntilde;&aacute;ndoos el camino de la justicia y no le cre&iacute;steis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun despu&eacute;s de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le cre&iacute;steis\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 31-32). Traducida al lenguaje de nuestro tiempo, la afirmaci&oacute;n podr&iacute;a sonar m&aacute;s o menos as&iacute;: los agn&oacute;sticos que no encuentran paz por la cuesti&oacute;n de Dios; los que sufren a causa de sus pecados y tienen deseo de un coraz&oacute;n puro, est&aacute;n m&aacute;s cerca del Reino de Dios que los fieles rutinarios, que ven ya solamente en la Iglesia el sistema, sin que su coraz&oacute;n quede tocado por esto: por la fe. <\/p>\n<p>De este modo, la palabra nos debe hacer reflexionar mucho, es m&aacute;s, nos debe impactar a todos. Sin embargo, esto no significa en modo alguno que se deba considerar a todos los que viven en la Iglesia y trabajan en ella como alejados de Jes&uacute;s y del Reino de Dios. Absolutamente no. No, este el momento de decir m&aacute;s bien una palabra de profundo agradecimiento a tantos colaboradores, empleados y voluntarios, sin los cuales ser&iacute;a impensable la vida en las parroquias y en toda la Iglesia. La Iglesia en Alemania tiene muchas instituciones sociales y caritativas, en las cuales el amor al pr&oacute;jimo se lleva a cabo de una forma tambi&eacute;n socialmente eficaz y que llega a los confines de la tierra. Quisiera expresar en este momento mi gratitud y aprecio a todos los que colaboran en <i> Caritas<\/i> alemana u otras organizaciones, o que ponen generosamente a disposici&oacute;n su tiempo y sus fuerzas para las tareas de voluntariado en la Iglesia. Este servicio requiere ante todo una competencia objetiva y profesional. Pero en el esp&iacute;ritu de la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s se necesita algo m&aacute;s: un coraz&oacute;n abierto, que se deja conmover por el amor de Cristo, y as&iacute; presta al pr&oacute;jimo que nos necesita m&aacute;s que un servicio t&eacute;cnico: amor, con el que se muestra al otro el Dios que ama, Cristo. Entonces, tambi&eacute;n a partir de Evangelio de hoy, pregunt&eacute;monos: &iquest;C&oacute;mo es mi relaci&oacute;n personal con Dios en la oraci&oacute;n, en la participaci&oacute;n en la Misa dominical, en la profundizaci&oacute;n de la fe mediante la meditaci&oacute;n de la Sagrada Escritura y el estudio del Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica? Queridos amigos, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la renovaci&oacute;n de la Iglesia puede llevarse a cabo solamente mediante la disponibilidad a la conversi&oacute;n y una fe renovada.&nbsp; <\/p>\n<p>En el Evangelio de este domingo \u2013 lo hemos o&iacute;do \u2013 se habla de dos hijos, pero tras los cuales hay misteriosamente un tercero. El primer hijo dice no, pero despu&eacute;s hace lo que se le ordena. El segundo dice s&iacute;, pero no cumple la voluntad del padre. El tercero dice \u201cs&iacute;\u201d y hace lo que se le ordena. Este tercer hijo es el Hijo unig&eacute;nito de Dios, Jesucristo, que nos ha reunido a todos aqu&iacute;. Jes&uacute;s, entrando en el mundo, dijo: \u201cHe aqu&iacute; que vengo&#8230; para hacer, &iexcl;oh Dios!, tu voluntad\u201d (<i>Hb <\/i>10, 7). Este \u201cs&iacute;\u201d, no solamente lo pronunci&oacute;, sino que tambi&eacute;n lo cumpli&oacute; y lo sufri&oacute; hasta en la muerte. En el himno cristol&oacute;gico de la segunda lectura se dice: \u201cEl cual, siendo de condici&oacute;n divina, no retuvo &aacute;vidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despoj&oacute; de s&iacute; mismo tomando la condici&oacute;n de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y as&iacute;, reconocido como hombre por su presencia, se humill&oacute; a s&iacute; mismo, hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 6-8). Jes&uacute;s ha cumplido la voluntad del Padre en humildad y obediencia, ha muerto en la cruz por sus hermanos y hermanas \u2013 por nosotros \u2013 y nos ha redimido de nuestra soberbia y obstinaci&oacute;n. D&eacute;mosle gracias por su sacrificio, doblemos las rodillas ante su Nombre y proclamemos junto con los disc&iacute;pulos de la primera generaci&oacute;n: \u201cJesucristo es Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 10). <\/p>\n<p>La vida cristiana debe medirse continuamente con Cristo: \u201cTened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jes&uacute;s\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 5), escribe san Pablo en la introducci&oacute;n al himno cristol&oacute;gico. Y algunos vers&iacute;culos antes, &eacute;l ya nos exhorta: \u201cSi quer&eacute;is darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Esp&iacute;ritu y ten&eacute;is entra&ntilde;as compasivas, dadme esta gran alegr&iacute;a: manteneos un&aacute;nimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 1-2). As&iacute; como Cristo estaba totalmente unido al Padre y le obedec&iacute;a, as&iacute; sus disc&iacute;pulos deben obedecer a Dios y tener entre ellos un mismo sentir. Queridos amigos, con Pablo me atrevo a exhortaros: Dadme esta gran alegr&iacute;a estando firmemente unidos a Cristo. La Iglesia en Alemania superar&aacute; los grandes desaf&iacute;os del presente y del futuro y seguir&aacute; siendo fermento en la sociedad, si los sacerdotes, las personas consagradas y los laicos que creen en Cristo, fieles a su vocaci&oacute;n especifica, colaboran juntos; si las parroquias, las comunidades y los movimientos se sostienen y se enriquecen mutuamente; si los bautizados y confirmados, en comuni&oacute;n con su obispo, tienen alta la antorcha de una fe inalterada y dejan que ella ilumine sus ricos conocimientos y capacidades. La Iglesia en Alemania seguir&aacute; siendo una bendici&oacute;n para la comunidad cat&oacute;lica mundial si permanece fielmente unida a los sucesores de san Pedro y de los Ap&oacute;stoles, si de diversos modos cuida la colaboraci&oacute;n con los pa&iacute;ses de misi&oacute;n y se deja tambi&eacute;n \u201ccontagiar\u201d en esto por la alegr&iacute;a en la fe de las iglesias j&oacute;venes.<\/p>\n<p>Pablo une la llamada a la humildad con la exhortaci&oacute;n a la unidad. Y dice: \u201cNo obr&eacute;is por rivalidad ni por ostentaci&oacute;n, considerando por la humildad a los dem&aacute;s superiores a vosotros. No os encerr&eacute;is en vuestros intereses, sino buscad todos el inter&eacute;s de los dem&aacute;s\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 3-4). La vida cristiana es una pro-existencia: un ser para el otro, un compromiso humilde para con el pr&oacute;jimo y con el bien com&uacute;n. Queridos fieles, la humildad es una virtud que en el mundo de hoy y, en general, de todos los tiempos, no goza de gran estima, pero los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or saben que esta virtud es, por decirlo as&iacute;, el aceite que hace fecundos los procesos de di&aacute;logo, posible la colaboraci&oacute;n y cordial la unidad. <i>Humilitas, <\/i>la palabra latina para \u201chumildad\u201d, est&aacute; relacionada con <i>humus, <\/i>es decir con la adherencia a la tierra, a la realidad. Las personas humildes tienen los pies en la tierra. Pero, sobre todo, escuchan a Cristo, la Palabra de Dios, que renueva sin cesar a la Iglesia y a cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p> Pidamos a Dios el &aacute;nimo y la humildad de avanzar por el camino de la fe, de alcanzar la riqueza de su misericordia y de tener la mirada fija en Cristo, la Palabra que hace nuevas todas las cosas, que para nosotros es \u201cCamino, Verdad y Vida\u201d (<br \/>\n<i>Jn<\/i> 14, 6), que es nuestro futuro. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ALEMANIA 22-25 DE SEPTIEMBRE DE 2011 SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Aeropuerto tur&iacute;stico de Friburgo de Brisgovia Domingo 25 de septiembre de 2011&nbsp; (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas Me emociona celebrar aqu&iacute; la Eucarist&iacute;a, la Acci&oacute;n de Gracias, con tanta gente llegada de distintas partes de Alemania y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-el-aeropuerto-turistico-de-friburgo-de-brisgovia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de septiembre de 2011: Santa Misa en el aeropuerto tur\u00edstico de Friburgo de Brisgovia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41002","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41002\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}