{"id":41003,"date":"2016-10-06T15:17:13","date_gmt":"2016-10-06T20:17:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-la-domplatz-erfurt\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:13","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:13","slug":"24-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-la-domplatz-erfurt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-septiembre-de-2011-santa-misa-en-la-domplatz-erfurt\/","title":{"rendered":"24 de septiembre de 2011: Santa Misa en la Domplatz, Erfurt"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_germania.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ALEMANIA<br \/> 22-25 DE SEPTIEMBRE DE 2011<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> <\/font><\/b><br \/> <em>Plaza de la Catedral, Erfurt<\/em><br \/> S&aacute;bado 24 de septiembre de 2011<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b>(<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_EA6EA388\">V&iacute;deo<\/a>)<\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>\u201cAlabad al Se&ntilde;or en todo tiempo, porque es bueno\u201d. As&iacute; acabamos de cantar antes del Evangelio. S&iacute;, tenemos verdaderamente motivos para dar gracias a Dios de todo coraz&oacute;n. Si en esta ciudad volvi&eacute;ramos con el pensamiento a 1981, el a&ntilde;o jubilar de santa Isabel, hace treinta a&ntilde;os, en tiempos de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana, &iquest;qui&eacute;n habr&iacute;a imaginado que el muro y las alambradas de las fronteras habr&iacute;an ca&iacute;do pocos a&ntilde;os despu&eacute;s? Y si fu&eacute;ramos todav&iacute;a m&aacute;s atr&aacute;s, cerca de setenta a&ntilde;os, hasta 1941, en tiempos del nacionalsocialismo, de la Gran Guerra, &iquest;qui&eacute;n habr&iacute;a podido predecir que el \u201c<i>Reich<\/i> milenario\u201d quedar&iacute;a reducido a cenizas cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s?<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, aqu&iacute; en Turingia, y en la entonces Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana, tuvisteis que soportar una dictadura \u201coscura\u201d [nazi] y una roja [comunista], que para la fe cristiana fueron como una lluvia &aacute;cida. Muchas consecuencias tard&iacute;as de ese tiempo han de ser a&uacute;n asimiladas, sobre todo en la mentalidad y en el &aacute;mbito religioso. Actualmente, la mayor&iacute;a de la gente en esta tierra vive lejana de la fe en Cristo y de la comuni&oacute;n de la Iglesia. Los &uacute;ltimos dos decenios, sin embargo, tienen tambi&eacute;n experiencias positivas: un horizonte m&aacute;s amplio, un intercambio m&aacute;s all&aacute; de las fronteras, una confiada certeza de que Dios no nos abandona y nos conduce por nuevos caminos. \u201cDonde est&aacute; Dios, all&iacute; hay futuro\u201d.<\/p>\n<p>Todos estamos convencidos de que la nueva libertad ha ayudado a dar a los hombres una mayor dignidad y a abrir muchas nuevas posibilidades. Desde el punto de vista de la Iglesia, podemos subrayar con agradecimiento muchos beneficios: nuevas posibilidades para las actividades parroquiales, la reestructuraci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de iglesias y centros parroquiales, iniciativas pastorales o culturales diocesanas. Pero, naturalmente, tambi&eacute;n se nos plantea una pregunta: estas posibilidades, &iquest;nos han llevado tambi&eacute;n a un incremento de la fe? Las ra&iacute;ces de la fe y de la vida cristiana, &iquest;acaso no se han de buscar en algo m&aacute;s hondo que la libertad social? Muchos cat&oacute;licos convencidos han permanecido fieles a Cristo y a la Iglesia en la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de una opresi&oacute;n exterior. Y nosotros, &iquest;d&oacute;nde estamos hoy? Ellos han aceptado desventajas personales con tal de vivir su propia fe. Quisiera dar las gracias aqu&iacute; a los sacerdotes, as&iacute; como a sus colaboradores y colaboradoras de aquellos tiempos. En particular, quisiera recordar la pastoral de los refugiados inmediatamente despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial: entonces, muchos eclesi&aacute;sticos y laicos emprendieron grandes iniciativas para aliviar la penosa situaci&oacute;n de los pr&oacute;fugos y darles una nueva Patria. Y, c&oacute;mo no, un agradecimiento sincero a los padres que, en medio de la di&aacute;spora y en un ambiente pol&iacute;tico hostil a la Iglesia, educaron a sus hijos en la fe cat&oacute;lica. Quiero recordar con gratitud las Semanas Religiosas para los ni&ntilde;os durante las vacaciones, as&iacute; como tambi&eacute;n el trabajo fructuoso de las casas para la juventud cat&oacute;lica \u201cSan Sebasti&aacute;n\u201d, en Erfurt, y \u201cMarcel Callo\u201d, en Heiligenstadt. Especialmente en Eichsfeld, muchos cat&oacute;licos resistieron a la ideolog&iacute;a comunista. Que Dios recompense a todos abundantemente por la perseverancia en la fe. El testimonio valiente y el vivir paciente con &Eacute;l, la confianza constante en la providencia de Dios, son como una semilla valiosa que promete un fruto abundante para el futuro.<\/p>\n<p>La presencia de Dios se manifiesta siempre de modo particularmente claro en los santos. Su testimonio de fe puede darnos tambi&eacute;n hoy la fuerza para un nuevo despertar. Pensamos ahora, sobre todo, en los santos Patronos de la Di&oacute;cesis de Erfurt: Isabel de Turingia, Bonifacio y Kilian. Isabel vino a Wartburg, en Turingia, de un pa&iacute;s extranjero, de Hungr&iacute;a. Llev&oacute; una intensa vida de oraci&oacute;n, unida a la penitencia y a la pobreza evang&eacute;lica. Bajaba regularmente de su castillo, en la ciudad de Eisenach, para cuidar personalmente a los pobres y enfermos. Su vida en esta tierra fue breve \u2013 lleg&oacute; s&oacute;lo a los veinticuatro a&ntilde;os \u2013, pero el fruto de su santidad se extiende a trav&eacute;s de los siglos. Santa Isabel es muy estimada tambi&eacute;n por los cristianos evang&eacute;licos; puede ayudarnos a todos nosotros a descubrir la plenitud de la fe, su belleza, su profundidad y su fuerza transformadora y purificadora, y a ponerla en pr&aacute;ctica en nuestra vida cotidiana.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n la fundaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de Erfurt por san Bonifacio, en el a&ntilde;o 742, remite a las ra&iacute;ces cristianas de nuestro pa&iacute;s. Este acontecimiento es al mismo tiempo la primera menci&oacute;n documentada de la ciudad de Erfurt. El Obispo misionero Bonifacio hab&iacute;a llegado de Inglaterra, y de su estilo de trabajar formaba parte el actuar en uni&oacute;n esencial y estrecha relaci&oacute;n con el Obispo de Roma, el Sucesor de san Pedro. Sab&iacute;a que la Iglesia debe estar unida en torno a Pedro. Lo veneramos como el \u201cAp&oacute;stol de Alemania\u201d; muri&oacute; m&aacute;rtir. Dos de sus compa&ntilde;eros, que compartieron con &eacute;l el testimonio del derramamiento de la sangre por la fe cristiana, est&aacute;n enterrados aqu&iacute;, en la Catedral de Erfurt: son los santos Eoban y Adelar.<\/p>\n<p>Antes a&uacute;n que los misioneros anglosajones, en Turingia trabaj&oacute; san Kilian, un misionero itinerante venido de Irlanda. Muri&oacute; m&aacute;rtir en W&uuml;rzburg junto con dos compa&ntilde;eros, porque criticaba el comportamiento moralmente equivocado del duque de Turingia, residente all&iacute;. Y, por &uacute;ltimo, no queremos olvidar a san Severo, patr&oacute;n de <i> Severikirche<\/i>, aqu&iacute; en la plaza de la Catedral. Fue obispo de R&aacute;vena en el siglo cuarto; en el a&ntilde;o 836, su cuerpo fue trasladado a Erfurt, para arraigar m&aacute;s profundamente la fe cristiana en esta regi&oacute;n. En efecto, de estos muertos part&iacute;a el testimonio vivo de la Iglesia que perdura en el tiempo; de la fe que fecunda cada &eacute;poca y nos indica el camino de la vida.<\/p>\n<p>Pregunt&eacute;monos ahora: &iquest;Qu&eacute; es lo que tienen en com&uacute;n estos santos? &iquest;C&oacute;mo podemos describir el aspecto particular de su vida y comprender que nos afecta y puede incidir en nuestra vida? Los santos nos muestran ante todo que es posible y bueno vivir en relaci&oacute;n con Dios y vivir esta relaci&oacute;n de modo radical, ponerlo en primer lugar y no relegarle solamente a un &aacute;ngulo cualquiera. Los santos nos muestran de manera evidente que Dios ha sido el primero que se ha dirigido a nosotros. Nosotros no podr&iacute;amos llegar hasta &Eacute;l, lanzarnos en cierto modo hacia lo que desconocemos, si antes no nos hubiera amado, si no hubiera primero salido a nuestro encuentro. Despu&eacute;s de haber venido ya al encuentro de los Padres con las palabras de la llamada, &Eacute;l mismo se nos ha manifestado en Jesucristo, y en &Eacute;l contin&uacute;a mostr&aacute;ndose a nosotros. Cristo sale a nuestro encuentro tambi&eacute;n hoy, habla a cada uno, como lo acaba de hacerlo en el Evangelio, e invita a cada uno de nosotros a escucharlo, a aprender a comprenderlo y a seguirlo. Los santos han tomado en serio esta invitaci&oacute;n y esta posibilidad, han reconocido al Dios concreto, lo han visto y escuchado; han ido a su encuentro y han caminado con &Eacute;l; se han dejado contagiar por &Eacute;l, por decirlo as&iacute;, y se han orientado hacia &Eacute;l desde lo &iacute;ntimo de su ser \u2013 en el continuo di&aacute;logo de la oraci&oacute;n \u2013, y de &Eacute;l han recibido la luz que abre a la vida verdadera.<\/p>\n<p>La fe es siempre y esencialmente un creer junto con los otros. Nadie puede creer por s&iacute; solo. Recibimos la fe mediante la escucha, nos dice san Pablo. Y la escucha es un proceso de estar juntos de manera f&iacute;sica y espiritual. &Uacute;nicamente puedo creer en la gran comuni&oacute;n de los fieles de todos los tiempos que han encontrado a Cristo y que han sido encontrados por &Eacute;l. El poder creer se lo debo ante todo a Dios que se dirige a m&iacute; y, por decirlo as&iacute;, \u201cenciende\u201d mi fe. Pero muy concretamente, debo mi fe a los que me son cercanos y han cre&iacute;do antes que yo y creen conmigo. Este gran \u201ccon\u201d, sin el cual no es posible una fe personal, es la Iglesia. Y esta Iglesia no se detiene ante las fronteras de los pa&iacute;ses, como lo demuestran las nacionalidades de los santos que he mencionado: Hungr&iacute;a, Inglaterra, Irlanda e Italia. Esto pone de relieve la importancia del intercambio espiritual que se extiende a trav&eacute;s de toda la Iglesia. S&iacute;, ha sido fundamental para el desarrollo de la Iglesia en nuestro pa&iacute;s, y sigue siendo fundamental en todos los tiempos, que creamos juntos en todos los Continentes, y que aprendamos unos de otros a creer. Si nos abrimos a la fe &iacute;ntegra, en la historia entera y en los testimonios de toda la Iglesia, entonces la fe cat&oacute;lica tiene futuro tambi&eacute;n como fuerza p&uacute;blica en Alemania. Al mismo tiempo, las figuras de los santos de los que he hablado nos muestran la gran fecundidad de una vida con Dios, la fertilidad de este amor radical a Dios y al pr&oacute;jimo. Los santos, aun all&iacute; donde son pocos, cambian el mundo. Y los grandes santos siguen siendo fuerza transformadora en todos los tiempos.<\/p>\n<p>De esta manera, los cambios pol&iacute;ticos del a&ntilde;o 1989 en nuestro pa&iacute;s no fueron motivados s&oacute;lo por el deseo de bienestar y de libertad de movimiento, sino, y decisivamente, por el deseo de veracidad. Este anhelo se mantuvo vivo, entre otras cosas, por personas totalmente dedicadas al servicio de Dios y del pr&oacute;jimo, dispuestas a sacrificar su propia vida. Ellos y los santos que hemos recordado nos animan a aprovechar la nueva situaci&oacute;n. No queremos escondernos en una fe meramente privada, sino que queremos usar de manera responsable la libertad lograda. Como los santos Kilian, Bonifacio, Adelar, Eoban e Isabel de Turingia, queremos salir al encuentro de nuestros conciudadanos como cristianos, e invitarlos a descubrir con nosotros la plenitud de la Buena Nueva, su presencia, su fuerza vital y su belleza. Entonces seremos como la famosa campana de la Catedral de Erfurt, que lleva el nombre de \u201cGloriosa\u201d. Se considera la campana medieval m&aacute;s grande del mundo que oscila libremente. Es un signo vivo de nuestro profundo enraizamiento en la tradici&oacute;n cristiana, pero tambi&eacute;n un llamamiento a ponernos en camino y comprometernos en la misi&oacute;n. Sonar&aacute; tambi&eacute;n hoy al final de la Misa solemne. Que nos aliente a hacer visible y audible en el mundo \u2013 seg&uacute;n el ejemplo de los santos \u2013 el testimonio de Cristo, a hacer audible y visible la gloria de Dios y, as&iacute;, a vivir en un mundo en el que Dios est&aacute; presente y hace la vida hermosa y rica de significado. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ALEMANIA 22-25 DE SEPTIEMBRE DE 2011 CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de la Catedral, Erfurt S&aacute;bado 24 de septiembre de 2011 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: \u201cAlabad al Se&ntilde;or en todo tiempo, porque es bueno\u201d. As&iacute; acabamos de cantar antes del Evangelio. 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