{"id":41006,"date":"2016-10-06T15:17:17","date_gmt":"2016-10-06T20:17:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-agosto-de-2011-santa-misa-de-la-xxvi-jornada-mundial-de-la-juventud-en-el-aerodromo-cuatro-vientos-de-madrid\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:17","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:17","slug":"21-de-agosto-de-2011-santa-misa-de-la-xxvi-jornada-mundial-de-la-juventud-en-el-aerodromo-cuatro-vientos-de-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-agosto-de-2011-santa-misa-de-la-xxvi-jornada-mundial-de-la-juventud-en-el-aerodromo-cuatro-vientos-de-madrid\/","title":{"rendered":"21 de agosto de 2011: Santa Misa de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en el aer\u00f3dromo Cuatro Vientos de Madrid"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_madrid.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A MADRID<br \/> CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<br \/> 18-21 DE AGOSTO DE 2011<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENT<\/font><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">UD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">PALABRAS DEL SANTO PADRE <br \/>AL INICIO DE LA CELEBRACI<font face=\"Times New Roman\">&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/font><br \/> <\/font><\/b><br \/> <em>Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid<\/em> <br \/> Domingo 21 de agosto de 2011 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_8NJEN6PY\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<\/strong><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos j&oacute;venes:<\/i><\/p>\n<p>He pensado mucho en vosotros en estas horas que no nos hemos visto. Espero que hay&aacute;is podido dormir un poco, a pesar de las inclemencias del tiempo. Seguro que en esta madrugada habr&eacute;is levantado los ojos al cielo m&aacute;s de una vez, y no s&oacute;lo los ojos, tambi&eacute;n el coraz&oacute;n, y esto os habr&aacute; permitido rezar. Dios saca bienes de todo. Con esta confianza, y sabiendo que el Se&ntilde;or nunca nos abandona, comenzamos nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica llenos de entusiasmo y firmes en la fe.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos j&oacute;venes:<\/i><\/p>\n<p>Con la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a llegamos al momento culminante de esta Jornada Mundial de la Juventud. Al veros aqu&iacute;, venidos en gran n&uacute;mero de todas partes, mi coraz&oacute;n se llena de gozo pensando en el afecto especial con el que Jes&uacute;s os mira. S&iacute;, el Se&ntilde;or os quiere y os llama amigos suyos (cf. <i>Jn<\/i> 15,15). &Eacute;l viene a vuestro encuentro y desea acompa&ntilde;aros en vuestro camino, para abriros las puertas de una vida plena, y haceros part&iacute;cipes de su relaci&oacute;n &iacute;ntima con el Padre. Nosotros, por nuestra parte, conscientes de la grandeza de su amor, deseamos corresponder con toda generosidad a esta muestra de predilecci&oacute;n con el prop&oacute;sito de compartir tambi&eacute;n con los dem&aacute;s la alegr&iacute;a que hemos recibido. Ciertamente, son muchos en la actualidad los que se sienten atra&iacute;dos por la figura de Cristo y desean conocerlo mejor. Perciben que &Eacute;l es la respuesta a muchas de sus inquietudes personales. Pero, &iquest;qui&eacute;n es &Eacute;l realmente? &iquest;C&oacute;mo es posible que alguien que ha vivido sobre la tierra hace tantos a&ntilde;os tenga algo que ver conmigo hoy?<\/p>\n<p>En el evangelio que hemos escuchado (cf. <i>Mt<\/i> 16, 13-20), vemos representados como dos modos distintos de conocer a Cristo. El primero consistir&iacute;a en un conocimiento externo, caracterizado por la opini&oacute;n corriente. A la pregunta de Jes&uacute;s: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n dice la gente que es el Hijo del hombre?&raquo;, los disc&iacute;pulos responden: &laquo;Unos que Juan el Bautista, otros que El&iacute;as, otros que Jerem&iacute;as o uno de los profetas&raquo;. Es decir, se considera a Cristo como un personaje religioso m&aacute;s de los ya conocidos. Despu&eacute;s, dirigi&eacute;ndose personalmente a los disc&iacute;pulos, Jes&uacute;s les pregunta: &laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo;. Pedro responde con lo que es la primera confesi&oacute;n de fe: &laquo;T&uacute; eres el Mes&iacute;as, el Hijo del Dios vivo&raquo;. La fe va m&aacute;s all&aacute; de los simples datos emp&iacute;ricos o hist&oacute;ricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad.<\/p>\n<p>Pero la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su raz&oacute;n, sino que es un don de Dios: &laquo;&iexcl;Dichoso t&uacute;, Sim&oacute;n, hijo de Jon&aacute;s!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est&aacute; en los cielos&raquo;. Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna informaci&oacute;n sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relaci&oacute;n personal con &Eacute;l, la adhesi&oacute;n de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestaci&oacute;n que Dios hace de s&iacute; mismo. As&iacute;, la pregunta de Jes&uacute;s: &laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo;, en el fondo est&aacute; impulsando a los disc&iacute;pulos a tomar una decisi&oacute;n personal en relaci&oacute;n a &Eacute;l. Fe y seguimiento de Cristo est&aacute;n estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse m&aacute;s profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relaci&oacute;n con Jes&uacute;s, la intimidad con &Eacute;l. Tambi&eacute;n Pedro y los dem&aacute;s ap&oacute;stoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Se&ntilde;or resucitado les abri&oacute; los ojos a una fe plena. <\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes, tambi&eacute;n hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los ap&oacute;stoles: &laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo;. Respondedle con generosidad y valent&iacute;a, como corresponde a un coraz&oacute;n joven como el vuestro. Decidle: Jes&uacute;s, yo s&eacute; que T&uacute; eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por m&iacute;. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. T&uacute; me conoces y me amas. Yo me f&iacute;o de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegr&iacute;a que nunca me abandone.<\/p>\n<p>En su respuesta a la confesi&oacute;n de Pedro, Jes&uacute;s habla de la Iglesia: &laquo;Y yo a mi vez te digo que t&uacute; eres Pedro, y sobre esta piedra edificar&eacute; mi Iglesia&raquo;. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Jes&uacute;s construye la Iglesia sobre la roca de la fe de Pedro, que confiesa la divinidad de Cristo. S&iacute;, la Iglesia no es una simple instituci&oacute;n humana, como otra cualquiera, sino que est&aacute; estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como &laquo;su&raquo; Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo (cf. <i>1Co<\/i> 12,12). La Iglesia no vive de s&iacute; misma, sino del Se&ntilde;or. &Eacute;l est&aacute; presente en medio de ella, y le da vida, alimento y fortaleza.<\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes, permitidme que, como Sucesor de Pedro, os invite a fortalecer esta fe que se nos ha transmitido desde los Ap&oacute;stoles, a poner a Cristo, el Hijo de Dios, en el centro de vuestra vida. Pero permitidme tambi&eacute;n que os recuerde que seguir a Jes&uacute;s en la fe es caminar con &Eacute;l en la comuni&oacute;n de la Iglesia. No se puede seguir a Jes&uacute;s en solitario. Quien cede a la tentaci&oacute;n de ir &laquo;por su cuenta&raquo; o de vivir la fe seg&uacute;n la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de &Eacute;l. <\/p>\n<p>Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que am&eacute;is a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor. Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserci&oacute;n en las parroquias, comunidades y movimientos, as&iacute; como la participaci&oacute;n en la Eucarist&iacute;a de cada domingo, la recepci&oacute;n frecuente del sacramento del perd&oacute;n, y el cultivo de la oraci&oacute;n y meditaci&oacute;n de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>De esta amistad con Jes&uacute;s nacer&aacute; tambi&eacute;n el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los m&aacute;s diversos ambientes, incluso all&iacute; donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los dem&aacute;s. Por tanto, no os guard&eacute;is a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los dem&aacute;s la alegr&iacute;a de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aqu&iacute;, j&oacute;venes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: &laquo;Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creaci&oacute;n&raquo; (<i>Mc<\/i> 16,15). Tambi&eacute;n a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser disc&iacute;pulos y misioneros de Cristo en otras tierras y pa&iacute;ses donde hay multitud de j&oacute;venes que aspiran a cosas m&aacute;s grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad de valores m&aacute;s aut&eacute;nticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios.<\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes, rezo por vosotros con todo el afecto de mi coraz&oacute;n. Os encomiendo a la Virgen Mar&iacute;a, para que ella os acompa&ntilde;e siempre con su intercesi&oacute;n maternal y os ense&ntilde;e la fidelidad a la Palabra de Dios. Os pido tambi&eacute;n que rec&eacute;is por el Papa, para que, como Sucesor de Pedro, pueda seguir confirmando a sus hermanos en la fe. Que todos en la Iglesia, pastores y fieles, nos acerquemos cada d&iacute;a m&aacute;s al Se&ntilde;or, para que crezcamos en santidad de vida y demos as&iacute; un testimonio eficaz de que Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador de todos los hombres y la fuente viva de su esperanza. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A MADRID CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 18-21 DE AGOSTO DE 2011 SANTA MISA PARA LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD PALABRAS DEL SANTO PADRE AL INICIO DE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid Domingo 21 de agosto de 2011 [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos j&oacute;venes: He &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-agosto-de-2011-santa-misa-de-la-xxvi-jornada-mundial-de-la-juventud-en-el-aerodromo-cuatro-vientos-de-madrid\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab21 de agosto de 2011: Santa Misa de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en el aer\u00f3dromo Cuatro Vientos de Madrid\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}