{"id":41007,"date":"2016-10-06T15:17:19","date_gmt":"2016-10-06T20:17:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-2011-santa-misa-con-los-seminaristas-en-la-catedral-de-santa-maria-la-real-de-la-almudena-madrid\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:19","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:19","slug":"20-de-agosto-de-2011-santa-misa-con-los-seminaristas-en-la-catedral-de-santa-maria-la-real-de-la-almudena-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-2011-santa-misa-con-los-seminaristas-en-la-catedral-de-santa-maria-la-real-de-la-almudena-madrid\/","title":{"rendered":"20 de agosto de 2011: Santa Misa con los seminaristas en la Catedral de Santa Mar\u00eda la Real de la Almudena (Madrid)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_madrid.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A MADRID<br \/> CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<br \/> 18-21 DE AGOSTO DE 2011<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA CON LOS SEMINARISTAS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> <\/font><\/b><br \/> <em>Catedral de Santa Mar&iacute;a la Real de la Almudena de Madrid<\/em> <br \/> S&aacute;bado 20 de agosto de 2011 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"> <b> [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_36H3B322\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong>]<\/strong><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Se&ntilde;or Cardenal Arzobispo de Madrid,<br \/> Venerados hermanos en el Episcopado,<br \/> Queridos sacerdotes y religiosos,<br \/> Queridos rectores y formadores,<br \/> Queridos seminaristas,<br \/> Amigos todos<\/i><\/p>\n<p>Me alegra profundamente celebrar la Santa Misa con todos vosotros, que aspir&aacute;is a ser sacerdotes de Cristo para el servicio de la Iglesia&nbsp;y de los hombres, y agradezco las amables palabras de saludo con que me hab&eacute;is acogido. Esta Santa Iglesia Catedral de Santa Mar&iacute;a La Real&nbsp;de la Almudena es hoy como un inmenso cen&aacute;culo donde el Se&ntilde;or celebra con deseo ardiente su Pascua con quienes un d&iacute;a anhel&aacute;is presidir en su nombre los misterios de la salvaci&oacute;n. Al veros, compruebo de nuevo c&oacute;mo Cristo sigue llamando a j&oacute;venes disc&iacute;pulos para hacerlos ap&oacute;stoles suyos, permaneciendo as&iacute; viva la misi&oacute;n de la Iglesia&nbsp;y la oferta del evangelio al mundo. Como seminaristas, est&aacute;is en camino hacia una meta santa: ser prolongadores de la misi&oacute;n que Cristo recibi&oacute; del Padre. Llamados por &Eacute;l, hab&eacute;is seguido su voz y atra&iacute;dos por su mirada amorosa avanz&aacute;is hacia el ministerio sagrado. Poned vuestros ojos en &Eacute;l, que por su encarnaci&oacute;n es el revelador supremo de Dios al mundo y por su resurrecci&oacute;n es el cumplidor fiel de su promesa. Dadle gracias por esta muestra de predilecci&oacute;n que tiene con cada uno de vosotros.<\/p>\n<p>La primera lectura que hemos escuchado nos muestra a Cristo como el nuevo y definitivo sacerdote, que hizo de su existencia una ofrenda total. La ant&iacute;fona del salmo se le puede aplicar perfectamente, cuando, al entrar en el mundo, dirigi&eacute;ndose a su Padre, dijo: \u201cAqu&iacute; estoy para hacer tu voluntad\u201d (cf. <i>Sal<\/i> 39, 8-9). En todo buscaba agradarle: al hablar y al actuar, &nbsp;recorriendo los caminos o acogiendo a los pecadores. Su vivir fue un servicio y su desvivirse una intercesi&oacute;n perenne, poni&eacute;ndose en nombre de todos ante el Padre como Primog&eacute;nito de muchos hermanos. El autor de la carta a los Hebreos afirma que con esa entrega perfeccion&oacute; para siempre a los que est&aacute;bamos llamados a compartir su filiaci&oacute;n (cf. <i>Heb<\/i> 10,14).<\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a, de cuya instituci&oacute;n nos habla el evangelio proclamado (cf. <i>Lc<\/i> 22,14-20), es la expresi&oacute;n real de esa entrega incondicional de Jes&uacute;s por todos, tambi&eacute;n por los que le traicionaban. Entrega de su cuerpo y sangre para la vida de los hombres y para el perd&oacute;n de sus pecados. La sangre, signo de la vida, nos fue dada por Dios como alianza, a fin de que podamos poner la fuerza de su vida, all&iacute; donde reina la muerte a causa de nuestro pecado, y as&iacute; destruirlo. El cuerpo desgarrado y la sangre vertida de Cristo, es decir su libertad entregada, se han convertido por los signos eucar&iacute;sticos en la nueva fuente de la libertad redimida de los hombres. En &Eacute;l tenemos la promesa de una redenci&oacute;n definitiva y la esperanza cierta de los bienes futuros. Por Cristo sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisi&oacute;n, hacia &Eacute;l que es nuestra meta y tambi&eacute;n nuestro principio.<\/p>\n<p>Queridos amigos, os prepar&aacute;is para ser ap&oacute;stoles con Cristo y como Cristo, para ser compa&ntilde;eros de viaje y servidores de los hombres. &iquest;C&oacute;mo vivir estos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n? Ante todo, deben ser a&ntilde;os de silencio interior, de permanente oraci&oacute;n, de constante estudio y de inserci&oacute;n paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. Iglesia&nbsp;que es comunidad e instituci&oacute;n, familia y misi&oacute;n, creaci&oacute;n de Cristo por su Santo Esp&iacute;ritu y a la vez resultado de quienes la conformamos con nuestra santidad y con nuestros pecados. As&iacute; lo ha querido Dios, que no tiene reparo en hacer de pobres y pecadores sus amigos e instrumentos para la redenci&oacute;n del g&eacute;nero humano. La santidad de la Iglesia&nbsp;es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicci&oacute;n entre el signo que somos y la realidad que queremos significar.<\/p>\n<p>Meditad bien este misterio de la Iglesia, viviendo los a&ntilde;os de vuestra formaci&oacute;n con profunda alegr&iacute;a, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evang&eacute;lica, as&iacute; como en amorosa relaci&oacute;n con el tiempo y las personas en medio de las que viv&iacute;s. Nadie elige el contexto ni a los destinatarios de su misi&oacute;n. Cada &eacute;poca tiene sus problemas, pero Dios da en cada tiempo la gracia oportuna para asumirlos y superarlos con amor y realismo. Por eso, en cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del d&iacute;a de su Ordenaci&oacute;n, aquellas con las que se le exhortaba a configurar su vida con el misterio de la cruz del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>Configurarse con Cristo comporta, queridos seminaristas, identificarse cada vez m&aacute;s con Aquel que se ha hecho por nosotros siervo, sacerdote y v&iacute;ctima. Configurarse con &Eacute;l es, en realidad, la tarea en la que el sacerdote ha de gastar toda su vida. Ya sabemos que nos sobrepasa y no lograremos cumplirla plenamente, pero, como dice san Pablo, corremos hacia la meta esperando alcanzarla (cf. <i>Flp<\/i> 3,12-14). <\/p>\n<p>Pero Cristo, Sumo Sacerdote, es tambi&eacute;n el Buen Pastor, que cuida de sus ovejas hasta dar la vida por ellas (cf. <i>Jn<\/i> 10,11). Para imitar tambi&eacute;n en esto al Se&ntilde;or, vuestro coraz&oacute;n ha de ir madurando en el Seminario, estando totalmente a disposici&oacute;n del Maestro. Esta disponibilidad, que es don del Esp&iacute;ritu Santo, es la que inspira la decisi&oacute;n de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo. <\/p>\n<p>Pedidle, pues, a &Eacute;l, que os conceda imitarlo en su caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores, de forma que, con vuestra ayuda, se conviertan y vuelvan al buen camino. Pedidle que os ense&ntilde;e a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad. Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio, siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la alt&iacute;sima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales. Apoyados en su amor, no os dej&eacute;is intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas m&aacute;s altas o desenmascaran los &iacute;dolos ante los que hoy muchos se postran. Ser&aacute; entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia. <\/p>\n<p>Alentados por vuestros formadores, abrid vuestra alma a la luz del Se&ntilde;or para ver si este camino, que requiere valent&iacute;a y autenticidad, es el vuestro, avanzando hacia el sacerdocio solamente si est&aacute;is firmemente persuadidos de que Dios os llama a ser sus ministros y plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia.<\/p>\n<p>Con esa confianza, aprended de Aquel que se defini&oacute; a s&iacute; mismo como manso y humilde de coraz&oacute;n, despoj&aacute;ndoos para ello de todo deseo mundano, de manera que no os busqu&eacute;is a vosotros mismos, sino que con vuestro comportamiento edifiqu&eacute;is a vuestros hermanos, como hizo el santo patrono del clero secular espa&ntilde;ol, san Juan de &Aacute;vila. Animados por su ejemplo, mirad, sobre todo, a la Virgen&nbsp;Mar&iacute;a, Madre de los sacerdotes. Ella sabr&aacute; forjar vuestra alma seg&uacute;n el modelo de Cristo, su divino Hijo, y os ense&ntilde;ar&aacute; siempre a custodiar los bienes que &Eacute;l adquiri&oacute; en el Calvario para la salvaci&oacute;n del mundo. Am&eacute;n.<\/p>\n<hr \/>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><a name=\"ANUNCIO\">ANUNCIO<\/a> DE LA PR&Oacute;XIMA DECLARACI&Oacute;N DE SAN JUAN DE &Aacute;VILA,<br \/>PRESB&Iacute;TERO, PATRONO DEL CLERO SECULAR ESPA&Ntilde;OL, COMO DOCTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos:<\/i><\/p>\n<p>Con gran gozo, quiero anunciar ahora al pueblo de Dios, en este marco de la Santa Iglesia Catedral de Santa Mar&iacute;a La Real de la Almudena, que, acogiendo los deseos del Se&ntilde;or Presidente de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola, Eminent&iacute;simo Cardenal Antonio Mar&iacute;a Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, de los dem&aacute;s Hermanos en el Episcopado de Espa&ntilde;a, as&iacute; como de un gran n&uacute;mero de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo, y de muchos fieles, declarar&eacute; pr&oacute;ximamente a San Juan de &Aacute;vila, presb&iacute;tero, Doctor de la Iglesia&nbsp;universal.<\/p>\n<p>Al hacer p&uacute;blica esta noticia aqu&iacute;, deseo que la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor ilumine a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusi&oacute;n para recibir un d&iacute;a la Sagrada Ordenaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Invito a todos a que vuelvan la mirada hacia &eacute;l, y encomiendo a su intercesi&oacute;n a los Obispos de Espa&ntilde;a y de todo el mundo, as&iacute; como a los presb&iacute;teros y seminaristas, para que perseverando en la misma fe de la que &eacute;l fue maestro, modelen su coraz&oacute;n seg&uacute;n los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A MADRID CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 18-21 DE AGOSTO DE 2011 SANTA MISA CON LOS SEMINARISTAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Catedral de Santa Mar&iacute;a la Real de la Almudena de Madrid S&aacute;bado 20 de agosto de 2011 [V&iacute;deo] &nbsp; Se&ntilde;or Cardenal Arzobispo de Madrid, Venerados &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-2011-santa-misa-con-los-seminaristas-en-la-catedral-de-santa-maria-la-real-de-la-almudena-madrid\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab20 de agosto de 2011: Santa Misa con los seminaristas en la Catedral de Santa Mar\u00eda la Real de la Almudena (Madrid)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41007","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41007"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41007\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41007"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}