{"id":41013,"date":"2016-10-06T15:17:33","date_gmt":"2016-10-06T20:17:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-del-2011-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-nacional-de-las-familias-catolicas-croatas-en-el-hipodromo-de-zagreb\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:33","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:33","slug":"5-de-junio-del-2011-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-nacional-de-las-familias-catolicas-croatas-en-el-hipodromo-de-zagreb","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-del-2011-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-nacional-de-las-familias-catolicas-croatas-en-el-hipodromo-de-zagreb\/","title":{"rendered":"5 de junio del 2011: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada nacional de las familias cat\u00f3licas croatas en el Hip\u00f3dromo de Zagreb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2011\/index_croazia.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A CROACIA<br \/> (4-5 DE JUNIO DE 2011)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DE LA JORNADA NACIONAL <br \/> DE LAS FAMILIAS CAT&Oacute;LICAS CROATAS<i> <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><em><font color=\"#663300\">Hip&oacute;dromo<\/font><\/em><font color=\"#663300\"><em> de Zagreb<br \/> Domingo 5 de junio de 2011<\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman \"> <b> <font face=\"Times New Roman\"> (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_RPBQIYU3\">V&iacute;deo<\/a>)<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>En esta Santa Misa que tengo el gozo de presidir, concelebrando con numerosos Hermanos en el Episcopado y con un gran n&uacute;mero de sacerdotes, doy gracias al Se&ntilde;or por todas las queridas familias aqu&iacute; reunidas, y por tantas otras que se unen a nosotros por medio de la radio y la televisi&oacute;n. Gracias particularmente al Cardenal Josip Bozani&#x107;, Arzobispo de Zagreb, por sus c&aacute;lidas palabras al inicio de la Santa Misa. Saludo a todos y les expreso mi gran afecto, junto con un abrazo de paz. <\/p>\n<p>Hemos celebrado hace poco la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or, y nos preparamos para recibir el gran don del Esp&iacute;ritu Santo. Hemos escuchado en la primera lectura c&oacute;mo la comunidad apost&oacute;lica estaba reunida en oraci&oacute;n en el Cen&aacute;culo, con Mar&iacute;a, la madre de Jes&uacute;s (cf. <i>Hch<\/i> 1,12-14). Esto es un retrato de la Iglesia, que hunde sus ra&iacute;ces en el acontecimiento pascual. En efecto, el Cen&aacute;culo es el lugar en el que Jes&uacute;s instituy&oacute; la Eucarist&iacute;a y el Sacerdocio, en la &Uacute;ltima Cena; y donde, resucitado de entre los muertos, derram&oacute; el Esp&iacute;ritu Santo sobre los Ap&oacute;stoles la tarde de Pascua (cf. <i>Jn<\/i> 20,19-23). El Se&ntilde;or hab&iacute;a ordenado a sus disc&iacute;pulos &laquo;que no se alejaran de Jerusal&eacute;n sino \u201caguardad que se cumpla la promesa del Padre\u201d&raquo; (<i>Hch<\/i> 1,4); es decir, les hab&iacute;a pedido que <i>permanecieran juntos<\/i> para prepararse a recibir el don del Esp&iacute;ritu Santo. Y ellos se reunieron en oraci&oacute;n con Mar&iacute;a en el Cen&aacute;culo, en espera del acontecimiento prometido (cf. <i>Hch<\/i> 1,14). Permanecer juntos fue la condici&oacute;n puesta por Jes&uacute;s para recibir la llegada del Par&aacute;clito, y la oraci&oacute;n prolongada fue el presupuesto de su concordia. Encontramos aqu&iacute; una formidable lecci&oacute;n para toda comunidad cristiana. A veces se piensa que la eficacia misionera depende principalmente de una atenta programaci&oacute;n y de su sagaz puesta en pr&aacute;ctica mediante un compromiso concreto. Ciertamente, el Se&ntilde;or pide nuestra colaboraci&oacute;n, pero antes de cualquier respuesta nuestra es necesaria su iniciativa: su Esp&iacute;ritu es el verdadero protagonista de la Iglesia, al que se ha de invocar y acoger. <\/p>\n<p>En el Evangelio hemos escuchado la primera parte de la llamada &laquo;oraci&oacute;n sacerdotal&raquo; de Jes&uacute;s (cf. <i>Jn<\/i> 17,1-11a) \u2013como conclusi&oacute;n de su discurso de despedida\u2013 llena de confianza, dulzura y amor. Se llama &laquo;oraci&oacute;n sacerdotal&raquo; porque en ella Jes&uacute;s se presenta en la actitud del sacerdote que intercede por los suyos, en el momento en que est&aacute; a punto de dejar este mundo. El pasaje est&aacute; presidido por el doble tema de la<i> hora<\/i> y de la <i>gloria<\/i>. Se trata de la hora de la muerte (cf. <i>Jn<\/i> 2,4; 7,30; 8,20), la hora en la que Cristo debe pasar de este mundo al Padre (13,1). Pero, al mismo tiempo, es tambi&eacute;n la hora de su glorificaci&oacute;n que se cumple por la cruz, y que el evangelista Juan llama &laquo;exaltaci&oacute;n&raquo;, es decir, ensalzamiento, elevaci&oacute;n a la gloria: la hora de la muerte de Jes&uacute;s, la hora del amor supremo, es la hora de su gloria m&aacute;s alta. Tambi&eacute;n para la Iglesia, para cada cristiano, la gloria m&aacute;s alta es aquella Cruz, es vivir la caridad, don total a Dios y a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: He acogido con mucho gusto la invitaci&oacute;n que me han hecho los Obispos de Croacia para visitar este Pa&iacute;s con ocasi&oacute;n del primer Encuentro Nacional de las Familias Cat&oacute;licas croatas. Deseo expresar mi gran aprecio por la atenci&oacute;n y el compromiso por la familia, no s&oacute;lo porque esta realidad humana fundamental debe afrontar hoy, en vuestro Pa&iacute;s como en otros lugares, dificultades y amenazas, y por tanto necesita ser evangelizada y apoyada de manera especial, sino tambi&eacute;n porque las familias cristianas son un medio decisivo para la educaci&oacute;n en la fe, para la edificaci&oacute;n de la Iglesia como comuni&oacute;n y para su presencia misionera en las m&aacute;s diversas situaciones de la vida. Conozco la generosidad y la entrega con la que vosotros, queridos Pastores, serv&iacute;s al Se&ntilde;or y a la Iglesia. Vuestro trabajo cotidiano en favor de la formaci&oacute;n en la fe de las nuevas generaciones, as&iacute; como por la preparaci&oacute;n al matrimonio y por el acompa&ntilde;amiento de las familias, es la v&iacute;a fundamental para regenerar siempre nuevamente la Iglesia, y tambi&eacute;n para vivificar el tejido social del Pa&iacute;s. Continuad con disponibilidad este precioso cometido pastoral. <\/p>\n<p>Es bien sabido que la familia cristiana es un signo especial de la presencia y del amor de Cristo, y que est&aacute; llamada a dar una contribuci&oacute;n espec&iacute;fica e insustituible a la evangelizaci&oacute;n. El beato Juan Pablo II, que visit&oacute; este noble Pa&iacute;s por tres veces, dec&iacute;a que &laquo;la familia cristiana est&aacute; llamada a tomar parte viva y responsable en la misi&oacute;n de la Iglesia de manera propia y original, es decir, poniendo a servicio de la Iglesia y de la sociedad su propio ser y obrar, en cuanto comunidad &iacute;ntima de vida y de amor&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 50). La familia cristiana ha sido siempre la primera v&iacute;a de transmisi&oacute;n de la fe, y tambi&eacute;n hoy tiene grandes posibilidades para la evangelizaci&oacute;n en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos. <\/p>\n<p>Queridos padres, esforzaos siempre en ense&ntilde;ar a rezar a vuestros hijos, y rezad con ellos; acercarlos a los Sacramentos, especialmente a la Eucarist&iacute;a, en este a&ntilde;o en que celebr&aacute;is el sexto centenario del \u201cmilagro eucar&iacute;stico de Ludbreg\u201d; introducirlos en la vida de la Iglesia; no teng&aacute;is miedo de leer la Sagrada Escritura en la intimidad dom&eacute;stica, iluminando la vida familiar con la luz de la fe y alabando a Dios como Padre. Sed como un peque&ntilde;o cen&aacute;culo, como aquel de Mar&iacute;a y los disc&iacute;pulos, en el que se vive la unidad, la comuni&oacute;n, la oraci&oacute;n. <\/p>\n<p>Hoy, gracias a Dios, muchas familias cristianas toman conciencia cada vez m&aacute;s de su vocaci&oacute;n misionera, y se comprometen seriamente a dar testimonio de Cristo, el Se&ntilde;or. Como dijo el beato Juan Pablo II: &laquo;Una aut&eacute;ntica familia, fundada en el matrimonio, es en s&iacute; misma una \u201cbuena nueva\u201d para el mundo&raquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;En nuestro tiempo son cada vez m&aacute;s las familias que colaboran activamente en la evangelizaci&oacute;n&#8230; En la Iglesia ha llegado la hora de la familia, que es tambi&eacute;n la hora de la familia misionera&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/angelus\/2001\/documents\/hf_jp-ii_ang_20011021.html\">&Aacute;ngelus<\/a><\/i>, 21 octubre 2001). En la sociedad actual es m&aacute;s que nunca necesaria y urgente la presencia de familias cristianas ejemplares. Hemos de constatar desafortunadamente c&oacute;mo, especialmente en Europa, se difunde una secularizaci&oacute;n que lleva a la marginaci&oacute;n de Dios de la vida y a una creciente disgregaci&oacute;n de la familia. Se absolutiza una libertad sin compromiso por la verdad, y se cultiva como ideal el bienestar individual a trav&eacute;s del consumo de bienes materiales y experiencias ef&iacute;meras, descuidando la calidad de las relaciones con las personas y los valores humanos m&aacute;s profundos; se reduce el amor a una emoci&oacute;n sentimental y a la satisfacci&oacute;n de impulsos instintivos, sin esforzarse por construir v&iacute;nculos duraderos de pertenencia rec&iacute;proca y sin apertura a la vida. Estamos llamados a contrastar dicha mentalidad. Junto a la palabra de la Iglesia, es muy importante el testimonio y el compromiso de las familias cristianas, vuestro testimonio concreto, especialmente para afirmar la intangibilidad de la vida humana desde la concepci&oacute;n hasta su t&eacute;rmino natural, el valor &uacute;nico e insustituible de la familia fundada en el matrimonio y la necesidad de medidas legislativas que apoyen a las familias en la tarea de engendrar y educar a los hijos. Queridas familias, &iexcl;sed valientes! No ced&aacute;is a esa mentalidad secularizada que propone la convivencia como preparatoria, o incluso sustitutiva del matrimonio. Ense&ntilde;ad con vuestro testimonio de vida que es posible amar, como Cristo, sin reservas; que no hay que tener miedo a comprometerse con otra persona. Queridas familias, alegraos por la paternidad y la maternidad. La apertura a la vida es signo de apertura al futuro, de confianza en el porvenir, del mismo modo que el respeto de la moral natural libera a la persona en vez de desolarla. El bien de la familia es tambi&eacute;n el bien de la Iglesia. Quisiera reiterar lo que ya he dicho otra vez: &laquo;La edificaci&oacute;n de cada familia cristiana se sit&uacute;a en el contexto de la familia m&aacute;s amplia, que es la Iglesia, la cual la sostiene y la lleva consigo&#8230; Y, de forma rec&iacute;proca, la Iglesia es edificada por las familias, \u201cpeque&ntilde;as Iglesias dom&eacute;sticas\u201d&raquo; (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2005\/june\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20050606_convegno-famiglia.html\">Discurso en la apertura de la Asamblea eclesial de la di&oacute;cesis de Roma<\/a>, <\/i>6 junio 2005). Roguemos al Se&ntilde;or para que las familias sean cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as Iglesias y las comunidades eclesiales sean cada vez m&aacute;s familia. <\/p>\n<p>Queridas familias croatas: que viviendo la comuni&oacute;n de fe y caridad, se&aacute;is testigos de manera cada vez m&aacute;s transparente de la promesa que el Se&ntilde;or llevado al cielo hace a cada uno de nosotros: &laquo;\u2026 yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el final de los tiempos (<i>Mt<\/i> 28,20). Queridos cristianos croatas, sent&iacute;os llamados a evangelizar con toda vuestra vida; escuchad con mucha atenci&oacute;n la palabra del Se&ntilde;or: &laquo;Id y haced disc&iacute;pulos a todos los pueblos&raquo; (<i>Mt<\/i> 28,19). Que la Virgen Mar&iacute;a, Reina de los croatas, acompa&ntilde;e siempre vuestro camino. Am&eacute;n. Alabados sean Jes&uacute;s y Mar&iacute;a. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A CROACIA (4-5 DE JUNIO DE 2011) SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DE LA JORNADA NACIONAL DE LAS FAMILIAS CAT&Oacute;LICAS CROATAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Hip&oacute;dromo de Zagreb Domingo 5 de junio de 2011 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: En esta Santa Misa que tengo el gozo de presidir, concelebrando con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-del-2011-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-nacional-de-las-familias-catolicas-croatas-en-el-hipodromo-de-zagreb\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de junio del 2011: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada nacional de las familias cat\u00f3licas croatas en el Hip\u00f3dromo de Zagreb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41013","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41013\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}