{"id":41025,"date":"2016-10-06T15:17:50","date_gmt":"2016-10-06T20:17:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-enero-de-2011-fiesta-del-bautismo-del-senor\/"},"modified":"2016-10-06T15:17:50","modified_gmt":"2016-10-06T20:17:50","slug":"9-de-enero-de-2011-fiesta-del-bautismo-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-enero-de-2011-fiesta-del-bautismo-del-senor\/","title":{"rendered":"9 de enero de 2011: Fiesta del Bautismo del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20110109.pdf\">FIESTA DEL BAUTISMO DEL SE&Ntilde;OR<\/a><\/font><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2011\/20110109.pdf\"><font size=\"3\" color=\"#663300\"><br \/> CELEBRACI&Oacute;N DE LA SANTA MISA <br \/> Y ADMINISTRACI&Oacute;N DEL BAUTISMO A 21 RECI&Eacute;N NACIDOS<\/font><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Capilla Sixtina<br \/> <\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">Domingo 9 de enero de 2011<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b>(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa09012011.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\">V&iacute;deo<\/a>)<br \/> <\/b><\/font> <i> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2011\/20110109\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Me alegra daros una cordial bienvenida, en particular a vosotros, padres, padrinos y madrinas de los 21 reci&eacute;n nacidos a los que, dentro de poco, tendr&eacute; la alegr&iacute;a de administrar el sacramento del Bautismo. Como ya es tradici&oacute;n, tambi&eacute;n este a&ntilde;o este rito tiene lugar en la santa Eucarist&iacute;a con la que celebramos el Bautismo del Se&ntilde;or. Se trata de la fiesta que, en el primer domingo despu&eacute;s de la solemnidad de la Epifan&iacute;a, cierra el <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/liturgical_year\/christmas\/2010\/christmas10_sp.html\">tiempo de Navidad<\/a> con la manifestaci&oacute;n del Se&ntilde;or en el Jord&aacute;n.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n el relato del evangelista san Mateo (3, 13-17), Jes&uacute;s fue de Galilea al r&iacute;o Jord&aacute;n para que lo bautizara Juan; de hecho, acud&iacute;an de toda Palestina para escuchar la predicaci&oacute;n de este gran profeta, el anuncio de la venida del reino de Dios, y para recibir el bautismo, es decir, para someterse a ese signo de penitencia que invitaba a convertirse del pecado. Aunque se llamara bautismo, no ten&iacute;a el valor sacramental del rito que celebramos hoy; como bien sab&eacute;is, con su muerte y resurrecci&oacute;n Jes&uacute;s instituye los sacramentos y hace nacer la Iglesia. El que administraba Juan era un acto penitencial, un gesto que invitaba a la humildad frente a Dios, invitaba a un nuevo inicio: al sumergirse en el agua, el penitente reconoc&iacute;a que hab&iacute;a pecado, imploraba de Dios la purificaci&oacute;n de sus culpas y se le enviaba a cambiar los comportamientos equivocados, casi como si muriera en el agua y resucitara a una nueva vida.<\/p>\n<p>Por esto, cuando Juan Bautista ve a Jes&uacute;s que, en fila con los pecadores, va para que lo bautice, se sorprende; al reconocer en &eacute;l al Mes&iacute;as, al Santo de Dios, a aquel que no ten&iacute;a pecado, Juan manifiesta su desconcierto: &eacute;l mismo, el que bautizaba, habr&iacute;a querido hacerse bautizar por Jes&uacute;s. Pero Jes&uacute;s lo exhorta a no oponer resistencia, a aceptar realizar este acto, para hacer lo que es conveniente para &laquo;cumplir toda justicia&raquo;. Con esta expresi&oacute;n Jes&uacute;s manifiesta que vino al mundo para hacer la voluntad de Aquel que lo mand&oacute;, para realizar todo lo que el Padre le pide; acept&oacute; hacerse hombre para obedecer al Padre. Este gesto revela ante todo qui&eacute;n es Jes&uacute;s: es el Hijo de Dios, verdadero Dios como el Padre; es aquel que &laquo;se rebaj&oacute;&raquo; para hacerse uno de nosotros, aquel que se hizo hombre y acept&oacute; humillarse hasta la muerte de cruz (cf. <i>Flp<\/i> 2, 7). El bautismo de Jes&uacute;s, que hoy recordamos, se sit&uacute;a en esta l&oacute;gica de la humildad y de la solidaridad: es el gesto de quien quiere hacerse en todo uno de nosotros y se pone realmente en la fila con los pecadores; &eacute;l, que no tiene pecado, deja que lo traten como pecador (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 21), para cargar sobre sus hombros el peso de la culpa de toda la humanidad, tambi&eacute;n de nuestra culpa. Es el &laquo;siervo de Dios&raquo; del que nos habl&oacute; el profeta Isa&iacute;as en la primera lectura (cf. 42, 1). Lo que dicta su humildad es el deseo de establecer una comuni&oacute;n plena con la humanidad, el deseo de realizar una verdadera solidaridad con el hombre y con su condici&oacute;n. El gesto de Jes&uacute;s anticipa la cruz, la aceptaci&oacute;n de la muerte por los pecados del hombre. Este acto de anonadamiento, con el que Jes&uacute;s quiere uniformarse totalmente al designio de amor del Padre y asemejarse a nosotros, manifiesta la plena sinton&iacute;a de voluntad y de fines que existe entre las personas de la sant&iacute;sima Trinidad. Para ese acto de amor, el Esp&iacute;ritu de Dios se manifiesta como paloma y baja sobre &eacute;l, y en aquel momento el amor que une a Jes&uacute;s al Padre se testimonia a cuantos asisten al bautismo, mediante una voz desde lo alto que todos oyen. El Padre manifiesta abiertamente a los hombres \u2014a nosotros\u2014 la comuni&oacute;n profunda que lo une al Hijo: la voz que resuena desde lo alto atestigua que Jes&uacute;s es obediente en todo al Padre y que esta obediencia es expresi&oacute;n del amor que los une entre s&iacute;. Por eso, el Padre se complace en Jes&uacute;s, porque reconoce en las acciones del Hijo el deseo de seguir en todo su voluntad: &laquo;Este es mi Hijo amado, en quien me complazco&raquo; (<i>Mt<\/i> 3, 17). Y esta palabra del Padre alude tambi&eacute;n, anticipadamente, a la victoria de la resurrecci&oacute;n y nos dice c&oacute;mo debemos vivir para complacer al Padre, comport&aacute;ndonos como Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Queridos padres, el Bautismo que hoy ped&iacute;s para vuestros hijos los inserta en este intercambio de amor rec&iacute;proco que existe en Dios entre el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo; por este gesto que voy a realizar, se derrama sobre ellos el amor de Dios, y los inunda con sus dones. Mediante el lavatorio del agua, vuestros hijos son insertados en la vida misma de Jes&uacute;s, que muri&oacute; en la cruz para librarnos del pecado y resucitando venci&oacute; a la muerte. Por eso, inmersos espiritualmente en su muerte y resurrecci&oacute;n, son liberados del pecado original e inicia en ellos la vida de la gracia, que es la vida misma de Jes&uacute;s resucitado. &laquo;&Eacute;l se entreg&oacute; por nosotros \u2014afirma san Pablo\u2014 a fin de rescatarnos de toda iniquidad y formar para s&iacute; un pueblo puro que fuese suyo, fervoroso en buenas obras&raquo; (<i>Tt <\/i>2, 14). <\/p>\n<p>Queridos amigos, al darnos la fe, el Se&ntilde;or nos ha dado lo m&aacute;s precioso que existe en la vida, es decir, el motivo m&aacute;s verdadero y m&aacute;s bello por el cual vivir: por gracia hemos cre&iacute;do en Dios, hemos conocido su amor, con el cual quiere salvarnos y librarnos del mal. La fe es el gran don con el que nos da tambi&eacute;n la vida eterna, la verdadera vida. Ahora vosotros, queridos padres, padrinos y madrinas, ped&iacute;s a la Iglesia que acoja en su seno a estos ni&ntilde;os, que les d&eacute; el Bautismo; y esta petici&oacute;n la hac&eacute;is en raz&oacute;n del don de la fe que vosotros mismos, a vuestra vez, hab&eacute;is recibido. Todo cristiano puede repetir con el profeta Isa&iacute;as: &laquo;El Se&ntilde;or me plasm&oacute; desde el seno materno para siervo suyo&raquo; (cf. 49, 5); as&iacute;, queridos padres, vuestros hijos son un don precioso del Se&ntilde;or, el cual se ha reservado para s&iacute; su coraz&oacute;n, para poderlo colmar de su amor. Por el sacramento del Bautismo hoy los consagra y los llama a seguir a Jes&uacute;s, mediante la realizaci&oacute;n de su vocaci&oacute;n personal seg&uacute;n el particular designio de amor que el Padre tiene pensado para cada uno de ellos; meta de esta peregrinaci&oacute;n terrena ser&aacute; la plena comuni&oacute;n con &eacute;l en la felicidad eterna.<\/p>\n<p>Al recibir el Bautismo, estos ni&ntilde;os obtienen como don un sello espiritual indeleble, el &laquo;car&aacute;cter&raquo;, que marca interiormente para siempre su pertenencia al Se&ntilde;or y los convierte en miembros vivos de su Cuerpo m&iacute;stico, que es la Iglesia. Mientras entran a formar parte del pueblo de Dios, para estos ni&ntilde;os comienza hoy un camino que deber&iacute;a ser un camino de santidad y de configuraci&oacute;n con Jes&uacute;s, una realidad que se deposita en ellos como la semilla de un &aacute;rbol espl&eacute;ndido, que es preciso ayudar a crecer. Por esto, al comprender la grandeza de este don, desde los primeros siglos se ha tenido la solicitud de dar el Bautismo a los ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos. Ciertamente, luego ser&aacute; necesaria una adhesi&oacute;n libre y consciente a esta vida de fe y de amor, y por esto es preciso que, tras el Bautismo, sean educados en la fe, instruidos seg&uacute;n la sabidur&iacute;a de la Sagrada Escritura y las ense&ntilde;anzas de la Iglesia, a fin de que crezca en ellos este germen de la fe que hoy reciben y puedan alcanzar la plena madurez cristiana. La Iglesia, que los acoge entre sus hijos, debe hacerse cargo, juntamente con los padres y los padrinos, de acompa&ntilde;arlos en este camino de crecimiento. La colaboraci&oacute;n entre la comunidad cristiana y la familia es m&aacute;s necesaria que nunca en el contexto social actual, en el que la instituci&oacute;n familiar se ve amenazada desde varias partes y debe afrontar no pocas dificultades en su misi&oacute;n de educar en la fe. La p&eacute;rdida de referencias culturales estables y la r&aacute;pida transformaci&oacute;n a la cual est&aacute; continuamente sometida la sociedad, hacen que el compromiso educativo sea realmente arduo. Por eso, es necesario que las parroquias se esfuercen cada vez m&aacute;s por sostener a las familias, peque&ntilde;as iglesias dom&eacute;sticas, en su tarea de transmisi&oacute;n de la fe.<\/p>\n<p>Queridos padres, junto con vosotros doy gracias al Se&ntilde;or por el don del Bautismo de estos hijos vuestros; al elevar nuestra oraci&oacute;n por ellos, invocamos el don abundante del Esp&iacute;ritu Santo, que hoy los consagra a imagen de Cristo sacerdote, rey y profeta. Encomend&aacute;ndolos a la intercesi&oacute;n materna de Mar&iacute;a sant&iacute;sima, pedimos para ellos vida y salud, para que puedan crecer y madurar en la fe, y dar, con su vida, frutos de santidad y de amor. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2011 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DEL BAUTISMO DEL SE&Ntilde;OR CELEBRACI&Oacute;N DE LA SANTA MISA Y ADMINISTRACI&Oacute;N DEL BAUTISMO A 21 RECI&Eacute;N NACIDOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Capilla Sixtina Domingo 9 de enero de 2011 (V&iacute;deo) Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Me alegra daros una cordial bienvenida, en particular a vosotros, padres, padrinos y madrinas de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-enero-de-2011-fiesta-del-bautismo-del-senor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de enero de 2011: Fiesta del Bautismo del Se\u00f1or\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41025\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}