{"id":41039,"date":"2016-10-06T15:19:04","date_gmt":"2016-10-06T20:19:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-octubre-de-2012-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-la-virgen-de-loreto\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:04","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:04","slug":"4-de-octubre-de-2012-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-la-virgen-de-loreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-octubre-de-2012-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-la-virgen-de-loreto\/","title":{"rendered":"4 de octubre de 2012: Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la Plaza de la Virgen de Loreto"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2012\/index_loreto.html\">VISITA PASTORAL A LORETO <br \/> EN EL 50&deg; ANIVERSARIO <br \/> DEL VIAJE DE JUAN XXIII <br \/> (4 DE OCTUBRE DE 2012)<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <strong>SANTA MISA <\/strong><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><em><strong><font size=\"4\">HO<\/font><\/strong><\/em><font size=\"4\"><em><strong>MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/strong><\/em><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <em>Plaza de la Virgen de Loreto <br \/> Jueves 4 de octubre de 2012 <\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_M53OTNQB\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<\/strong><br \/> <b><i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/loreto-2012.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 1<\/a><br \/> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2012\/20121004\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 2<\/a><\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i>&nbsp;<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\n<p><i>Se&ntilde;ores cardenales,<br \/> venerados hermanos en el episcopado,<br \/> queridos hermanos y hermanas.<\/i><\/p>\n<p> El cuatro de octubre de 1962, el beato <a href=\"\/content\/john-xxiii\/es\/speeches\/1962\/documents\/hf_j-xxiii_spe_19621004_santuario-loreto.html\">Juan XXIII vino en peregrinaci&oacute;n a este Santuario<\/a> para encomendar a la Virgen Mar&iacute;a el Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II, que se inaugur&oacute; una semana despu&eacute;s. En aquella ocasi&oacute;n, &eacute;l, que ten&iacute;a una profunda y filial devoci&oacute;n por la Sant&iacute;sima Virgen, se dirigi&oacute; a ella con estas palabras: &laquo;Hoy, una vez m&aacute;s, y en nombre de todo el Episcopado, a Vos, dulc&iacute;sima Madre, que sois llamada <i>Auxilium Episcoporum<\/i>, pedimos para Nos, obispo de Roma y para todos los obispos del universo, que nos obteng&aacute;is la gracia de entrar en el aula conciliar de la Bas&iacute;lica de San Pedro como entraron, en el Cen&aacute;culo, los Ap&oacute;stoles y los primeros disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s: un coraz&oacute;n solo, una sola palpitaci&oacute;n de amor a Cristo y a las almas, un solo prop&oacute;sito de vivir y de inmolarnos por la salvaci&oacute;n de los individuos y de los pueblos. As&iacute;, por vuestra maternal intercesi&oacute;n, en los a&ntilde;os y en los siglos futuros, se pueda decir que la gracia de Dios ha precedido, acompa&ntilde;ado y coronado el XXI Concilio Ecum&eacute;nico, infundiendo en los hijos todos de la Santa Iglesia nuevo fervor, arranque de generosidad, firmeza de prop&oacute;sitos&raquo; (AAS 54 [1962], 727).<\/p>\n<p> Hace cincuenta a&ntilde;os, despu&eacute;s de haber sido llamado por la divina Providencia a suceder en la c&aacute;tedra de Pedro a ese Papa inolvidable, tambi&eacute;n yo he venido aqu&iacute; peregrino para encomendar a la Madre de Dios dos importantes iniciativas eclesiales: El <i> <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.annusfidei.va\">A&ntilde;o de la fe<\/a><\/i>, que comenzar&aacute; dentro de una semana, el 11 de octubre, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y la <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/synod\/index_sp.htm#XIII_Asamblea_General_Ordinaria_del_S%C3%ADnodo_de_los_Obispos\">Asamblea General Ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos<\/a>, que he convocado para este mes de octubre con el tema <i>&laquo;La nueva evangelizaci&oacute;n para la trasmisi&oacute;n de la fe cristiana&raquo;<\/i>. Queridos amigos, a todos vosotros dirijo mi m&aacute;s cordial saludo. Agradezco a Mons. Giovanni Tonucci, Arzobispo de Loreto, su c&aacute;lida bienvenida. Saludo a los dem&aacute;s obispos presentes, a los sacerdotes, a los padres capuchinos, a quienes ha sido encomendado el cuidado pastoral del santuario, y a las religiosas. Dirijo un deferente saludo al alcalde, Doctor Paolo Niccoletti, al que agradezco sus corteses palabras, al representante del Gobierno y a las autoridades civiles y militares aqu&iacute; presentes. Y mi agradecimiento se dirige a todos los que han ofrecido su colaboraci&oacute;n generosa para hacer posible mi peregrinaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Como recordaba en la Carta apost&oacute;lica de convocatoria, con el <i>A&ntilde;o de la fe <\/i>&laquo;deseo invitar a los hermanos Obispos de todo el Orbe a que se unan al Sucesor de Pedro en el tiempo de gracia espiritual que el Se&ntilde;or nos ofrece para rememorar el don precioso de la fe&raquo; (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/motu_proprio\/documents\/hf_ben-xvi_motu-proprio_20111011_porta-fidei.html\">Porta fidei<\/a><\/i>, 8). Y precisamente aqu&iacute;, en Loreto, tenemos la oportunidad de ponernos a la escuela de Mar&iacute;a, de aquella que ha sido proclamada &laquo;bienaventurada&raquo; porque &laquo;ha cre&iacute;do&raquo; (<i>Lc<\/i> 1,45). Este santuario, construido entorno a su casa terrenal, custodia la memoria del momento en el que el &aacute;ngel del Se&ntilde;or vino a Mar&iacute;a con el gran anuncio de la Encarnaci&oacute;n, y ella le dio su respuesta. Esta humilde morada es un testimonio concreto y tangible del suceso m&aacute;s grande de nuestra historia: la Encarnaci&oacute;n; el Verbo se ha hecho carne, y Mar&iacute;a, la sierva del Se&ntilde;or, es el canal privilegiado a trav&eacute;s del cual Dios ha venido a habitar entre nosotros (cf. <i>Jn<\/i> 1,14). Mar&iacute;a ha ofrecido la propia carne, se ha puesto totalmente a disposici&oacute;n de la voluntad divina, convirti&eacute;ndose en &laquo;lugar&raquo; de su presencia, &laquo;lugar&raquo; en el que habita el Hijo de Dios. Aqu&iacute; podemos evocar las palabras del salmo con las que Cristo, seg&uacute;n la <i>Carta a los Hebreos<\/i>, ha iniciado su vida terrena diciendo al Padre: &laquo;T&uacute; no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo\u2026 Entonces yo dije: He aqu&iacute; que vengo\u2026 para hacer, &iexcl;oh Dios!, tu voluntad&raquo; (10, 5.7). Mar&iacute;a dice algo muy parecido al &aacute;ngel que le revela el plan de Dios sobre ella: &laquo;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&raquo; (<i>Lc <\/i>1,38). La voluntad de Mar&iacute;a coincide con la voluntad del Hijo en el &uacute;nico proyecto de amor del Padre y en ella se unen el cielo y la tierra, Dios creador y su criatura. Dios se hace hombre, Mar&iacute;a se hace &laquo;casa viviente&raquo; del Se&ntilde;or, templo donde habita el Alt&iacute;simo. Hace cincuenta a&ntilde;os, aqu&iacute; en Loreto, el beato Juan XXIII invitaba a contemplar este misterio, &laquo;a reflexionar sobre aquella conjunci&oacute;n del cielo con la tierra que fue el objetivo de la Encarnaci&oacute;n y de la Redenci&oacute;n&raquo;, y continuaba afirmando que el mismo Concilio ten&iacute;a como objetivo concreto extender cada vez m&aacute;s el rayo bienhechor de la Encarnaci&oacute;n y Redenci&oacute;n de Cristo en todas las formas de la vida social (cf. <i>AAS <\/i>54 [1962], 724). &Eacute;sta es una invitaci&oacute;n que resuena hoy con particular fuerza. En la crisis actual, que afecta no s&oacute;lo a la econom&iacute;a sino a varios sectores de la sociedad, la Encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios nos dice lo importante que es el hombre para Dios y Dios para el hombre. Sin Dios, el hombre termina por hacer prevalecer su propio ego&iacute;smo sobre la solidaridad y el amor, las cosas materiales sobre los valores, el tener sobre el ser. Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre. Con Dios no desaparece el horizonte de la esperanza incluso en los momentos dif&iacute;ciles, de crisis: la Encarnaci&oacute;n nos dice que nunca estamos solos, Dios ha entrado en nuestra humanidad y nos acompa&ntilde;a. <\/p>\n<p> Pero que Hijo de Dios habite en la &laquo;casa viviente&raquo;, en el templo, que es Mar&iacute;a, nos lleva a otro pensamiento: donde Dios habita, reconocemos que todos estamos &laquo;en casa&raquo;; donde Cristo habita, sus hermanos y sus hermanas jam&aacute;s son extra&ntilde;os. Mar&iacute;a, que es la madre de Cristo, es tambi&eacute;n madre nuestra, nos abre la puerta de su casa, nos gu&iacute;a para entrar en la voluntad de su Hijo. As&iacute; pues, es la fe la que nos proporciona una casa en este mundo, la que nos re&uacute;ne en una &uacute;nica familia y nos hace a todos hermanos y hermanas. Contemplando a Mar&iacute;a debemos preguntarnos si tambi&eacute;n nosotros queremos estar abiertos al Se&ntilde;or, si queremos ofrecer nuestra vida para que sea su morada; o si, por el contrario, tenemos miedo a que la presencia del Se&ntilde;or sea un l&iacute;mite para nuestra libertad, si queremos reservarnos una parte de nuestra vida, para que nos pertenezca s&oacute;lo a nosotros. Pero es Dios precisamente quien libera nuestra libertad, la libera de su cerrarse en s&iacute; misma, de la sed de poder, de poseer, de dominar, y la hace capaz de abrirse a la dimensi&oacute;n que la realiza en sentido pleno: la del don de s&iacute;, del amor, que se hace servicio y colaboraci&oacute;n.<\/p>\n<p> La fe nos hace habitar, vivir, pero tambi&eacute;n nos hace caminar por la senda de la vida. En este sentido, la Santa Casa de Loreto conserva tambi&eacute;n una ense&ntilde;anza importante. Como sabemos, fue colocada en un camino. Esto podr&iacute;a parecer algo extra&ntilde;o: desde nuestro punto de vista, de hecho, la casa y el camino parecen excluirse mutuamente. En realidad, precisamente este aspecto singular de la casa, conserva un mensaje particular. No es una casa privada, no pertenece a una persona o a una familia, sino que es una morada abierta a todos, que est&aacute;, por decirlo as&iacute;, en el camino de todos nosotros. As&iacute; encontramos aqu&iacute; en Loreto una casa en la que podemos quedarnos, habitar y que, al mismo tiempo, nos hace caminar, nos recuerda que todos somos peregrinos, que debemos estar siempre en camino hacia otra morada, la casa definitiva, la Ciudad eterna, la morada de Dios con la humanidad redimida (cf. <i>Ap<\/i> 21,3).<\/p>\n<p> Todav&iacute;a hay otro punto importante en la narraci&oacute;n evang&eacute;lica de la Anunciaci&oacute;n que quisiera subrayar, un aspecto que no deja nunca de asombrarme: Dios solicita el &laquo;s&iacute;&raquo; del hombre, ha creado un interlocutor libre, pide que su criatura le responda con plena libertad. San Bernardo de Claraval, en uno de sus m&aacute;s celebres sermones, casi &laquo;representa&raquo; la expectaci&oacute;n por parte de Dios y de la humanidad del &laquo;s&iacute;&raquo; de Mar&iacute;a, dirigi&eacute;ndose a ella con una s&uacute;plica: &laquo;Mira, el &aacute;ngel aguarda tu respuesta, porque ya es tiempo que se vuelva al Se&ntilde;or que lo envi&oacute;\u2026 Oh Se&ntilde;ora, da esta respuesta que esperan la tierra, los infiernos, e incluso los cielos esperan. As&iacute; como el Rey y Se&ntilde;or de todos deseaba ver tu belleza, as&iacute; desea ardientemente tu respuesta positiva\u2026 Lev&aacute;ntate, corre, abre. Lev&aacute;ntate por la fe, corre por la devoci&oacute;n, abre por el consentimiento&raquo; (<i>In laudibus Virginis Matris, Homil&iacute;a<\/i> 4,8: <i>Opera omnia<\/i>, edici&oacute;n cisterciense, 4 [1966], 53-54). Dios pide la libre adhesi&oacute;n de Mar&iacute;a para hacerse hombre. Cierto, el &laquo;s&iacute;&raquo; de la Virgen es fruto de la gracia divina. Pero la gracia no elimina la libertad, al contrario, la crea y la sostiene. La fe no quita nada a la criatura humana, sino que permite su plena y definitiva realizaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, en este peregrinaci&oacute;n, que vuelve a recorrer el que realiz&oacute; el beato Juan XXIII \u2013y que tiene lugar providencialmente el d&iacute;a en que se recuerda a san Francisco de As&iacute;s, verdadero &laquo;Evangelio viviente&raquo;\u2013 quisiera encomendar a la Sant&iacute;sima Madre de Dios todas las dificultades que vive nuestro mundo en b&uacute;squeda de serenidad y de paz, los problemas de tantas familias que miran al futuro con preocupaci&oacute;n, los deseos de los j&oacute;venes que se abren a la vida, los sufrimientos de quien espera gestos y decisiones de solidaridad y amor. Quiero confiar tambi&eacute;n a la Madre de Dios este tiempo especial de gracia para la Iglesia, que se abre ante nosotros. T&uacute;, Madre del &laquo;s&iacute;&raquo;, que has escuchado a Jes&uacute;s, h&aacute;blanos de &eacute;l, n&aacute;rranos tu camino para seguirlo por la v&iacute;a de la fe, ay&uacute;danos a anunciarlo para que cada hombre pueda acogerlo y llegar a ser morada de Dios. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LORETO EN EL 50&deg; ANIVERSARIO DEL VIAJE DE JUAN XXIII (4 DE OCTUBRE DE 2012) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de la Virgen de Loreto Jueves 4 de octubre de 2012 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 1 Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 2 &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales, venerados hermanos en el episcopado, queridos hermanos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-octubre-de-2012-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-la-virgen-de-loreto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de octubre de 2012: Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la Plaza de la Virgen de Loreto\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41039","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41039"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41039\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}