{"id":41040,"date":"2016-10-06T15:19:06","date_gmt":"2016-10-06T20:19:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-septiembre-de-2012-santa-misa-y-entrega-de-la-exhortacion-apostolica-postsinodal-para-oriente-medio-en-el-beirut-city-center-waterfront\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:06","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:06","slug":"16-de-septiembre-de-2012-santa-misa-y-entrega-de-la-exhortacion-apostolica-postsinodal-para-oriente-medio-en-el-beirut-city-center-waterfront","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-septiembre-de-2012-santa-misa-y-entrega-de-la-exhortacion-apostolica-postsinodal-para-oriente-medio-en-el-beirut-city-center-waterfront\/","title":{"rendered":"16 de septiembre de 2012: Santa Misa y entrega de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal para Oriente Medio en el Beirut City Center Waterfront"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2012\/index_libano.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A L&Iacute;BANO <br \/> (14-16 DE SEPTIEMBRE DE 2012)<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <b>SANTA MISA Y ENTREGA <br \/> DE LA EXHORTACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA POSTSINODAL <br \/> PARA ORIENTE MEDIO <\/b> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><i><b> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <i> Beirut City Center Waterfront <br \/> Domingo 16 de septiembre de 2012<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_AIUGU7ZN\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p> &laquo;<i>Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo<\/i>&raquo; (<i>Ef<\/i> 1,3). Bendito sea en este d&iacute;a en el que tengo la alegr&iacute;a de estar aqu&iacute; con vosotros, en el L&iacute;bano, para entregar a los obispos de la regi&oacute;n la Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20120914_ecclesia-in-medio-oriente.html\">Ecclesia in Medio Oriente<\/a>.<\/i> Agradezco cordialmente a Su Beatitud Bechara Boutros Ra&iuml; sus amables palabras de bienvenida. Saludo a los dem&aacute;s patriarcas y obispos de las iglesias orientales, a los obispos latinos de las regiones vecinas, as&iacute; como a los cardenales y obispos procedentes de otros pa&iacute;ses. Os saludo a todos con gran afecto, queridos hermanos y hermanas del L&iacute;bano, as&iacute; como a los de los pa&iacute;ses de toda esta querida regi&oacute;n de Oriente Medio, que han venido para celebrar, con el Sucesor de Pedro, a Jesucristo crucificado, muerto y resucitado. Saludo con deferencia tambi&eacute;n al Presidente de la Rep&uacute;blica y a las autoridades libanesas, a los responsables y miembros de otras tradiciones religiosas que han tenido a bien estar presentes aqu&iacute; esta ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p> En este domingo en el que Evangelio nos interroga sobre la verdadera identidad de Jes&uacute;s, henos aqu&iacute; con los disc&iacute;pulos por la senda que conduce a los pueblos de la regi&oacute;n de Cesarea de Filipo. &laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo; (<i>Mc<\/i> 8,29), les pregunt&oacute; Jes&uacute;s. El momento elegido para plantear esta cuesti&oacute;n tiene un significado. Jes&uacute;s se encuentra en un momento decisivo de su existencia. Sube hacia Jerusal&eacute;n, hacia el lugar donde, por la cruz y la resurrecci&oacute;n, se cumplir&aacute; el acontecimiento central de nuestra salvaci&oacute;n. Jerusal&eacute;n es tambi&eacute;n donde, al final de estos acontecimientos, nacer&aacute; la Iglesia. Y cuando, en ese momento decisivo, Jes&uacute;s pregunta primero a sus seguidores: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n dice la gente que soy yo?&raquo; (<i>Mc<\/i> 8,27), las respuestas que le dan son muy diferentes: Juan el Bautista, El&iacute;as, un profeta. Tambi&eacute;n hoy, como a lo largo de los siglos, aquellos, que de una u otra manera, han encontrado a Jes&uacute;s en su camino, ofrecen sus respuestas. &Eacute;stas son aproximaciones que pueden permitir encontrar el camino de la verdad. Pero, aunque no sean necesariamente falsas, siguen siendo insuficientes, pues no llegan al coraz&oacute;n de la identidad de Jes&uacute;s. S&oacute;lo quien se compromete a seguirlo en su camino, a vivir en comuni&oacute;n con &eacute;l en la comunidad de los disc&iacute;pulos, puede tener un conocimiento verdadero. Entonces es cuando Pedro, que desde hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo hab&iacute;a vivido con Jes&uacute;s, dar&aacute; su respuesta: &laquo;<i>T&uacute; eres el Mes&iacute;as<\/i>&raquo; (<i>Mc<\/i> 8,29). Respuesta acertada sin duda alguna, pero a&uacute;n insuficiente, puesto que Jes&uacute;s advirti&oacute; la necesidad de precisarla. Se percataba de que la gente podr&iacute;a utilizar esta respuesta para prop&oacute;sitos que no eran los suyos, para suscitar falsas esperanzas terrenas sobre &eacute;l. Y no se deja encerrar s&oacute;lo en los atributos del libertador humano que muchos esperan.<\/p>\n<p> Al anunciar a sus disc&iacute;pulos que &eacute;l deber&aacute; sufrir y ser ajusticiado antes de resucitar, Jes&uacute;s quiere hacerles comprender qui&eacute;n es de verdad. Un Mes&iacute;as sufriente, un Mes&iacute;as servidor, no un libertador pol&iacute;tico todopoderoso. &Eacute;l es siervo obediente a la voluntad de su Padre hasta entregar su vida. Es lo que anunciaba ya el profeta Isa&iacute;as en la primera lectura. As&iacute;, Jes&uacute;s va contra lo que muchos esperaban de &eacute;l. Su afirmaci&oacute;n sorprende e inquieta. Y eso explica la r&eacute;plica y los reproches de Pedro, rechazando el sufrimiento y la muerte de su maestro. Jes&uacute;s se muestra severo con &eacute;l, y le hace comprender que quien quiera ser disc&iacute;pulo suyo, debe aceptar ser un servidor, como &eacute;l mismo se ha hecho siervo.<\/p>\n<p> Decidirse a seguir a Jes&uacute;s, es tomar su Cruz para acompa&ntilde;arle en su camino, un camino arduo, que no es el del poder o el de la gloria terrena, sino el que lleva necesariamente a la renuncia de s&iacute; mismo, a perder su vida por Cristo y el Evangelio, para ganarla. Pues se nos asegura que este camino conduce a la resurrecci&oacute;n, a la vida verdadera y definitiva con Dios. Optar por acompa&ntilde;ar a Jesucristo, que se ha hecho siervo de todos, requiere una intimidad cada vez mayor con &eacute;l, poni&eacute;ndose a la escucha atenta de su Palabra, para descubrir en ella la inspiraci&oacute;n de nuestras acciones. Al promulgar el <i>A&ntilde;o de la fe<\/i>, que comenzar&aacute; el pr&oacute;ximo 11 de octubre, he querido que todo fiel se comprometa de forma renovada en este camino de conversi&oacute;n del coraz&oacute;n. A lo largo de todo este a&ntilde;o, os animo vivamente, pues, a profundizar vuestra reflexi&oacute;n sobre la fe, para que sea m&aacute;s consciente, y para fortalecer vuestra adhesi&oacute;n a Jesucristo y su evangelio.<\/p>\n<p> Hermanos y hermanas, el camino por el que Jes&uacute;s nos quiere llevar es un camino de esperanza para todos. La gloria de Jes&uacute;s se revela en el momento en que, en su humanidad, &eacute;l se manifiesta el m&aacute;s fr&aacute;gil, especialmente despu&eacute;s de la encarnaci&oacute;n y sobre la cruz. As&iacute; es como Dios muestra su amor, haci&eacute;ndose siervo, entreg&aacute;ndose por nosotros. &iquest;Acaso no es esto un misterio extraordinario, a veces dif&iacute;cil de admitir? El mismo ap&oacute;stol Pedro lo comprender&aacute; s&oacute;lo m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p> En la segunda lectura, Santiago nos ha recordado c&oacute;mo este seguir a Jes&uacute;s, para ser aut&eacute;ntico, exige actos concretos: &laquo;Yo con mis obras, te mostrar&eacute; la fe&raquo; (2,18). Servir es una exigencia imperativa para la Iglesia y, para los cristianos, el ser verdaderos servidores, a imagen de Jes&uacute;s. El servicio es un elemento fundacional de la identidad de los disc&iacute;pulos de Cristo (cf. <i>Jn<\/i> 13,15-17). La vocaci&oacute;n de la Iglesia y del cristiano es servir, como el Se&ntilde;or mismo lo ha hecho, gratuitamente y a todos, sin distinci&oacute;n. Por tanto, en un mundo donde la violencia no cesa de extender su rastro de muerte y destrucci&oacute;n, servir a la justicia y la paz es una urgencia, para comprometerse en aras de una sociedad fraterna, para fomentar la comuni&oacute;n. Queridos hermanos y hermanas, imploro particularmente al Se&ntilde;or que conceda a esta regi&oacute;n de Oriente Medio servidores de la paz y la reconciliaci&oacute;n, para que todos puedan vivir pac&iacute;ficamente y con dignidad. Es un testimonio esencial que los cristianos deben dar aqu&iacute;, en colaboraci&oacute;n con todas las personas de buena voluntad. Os hago un llamamiento a todos a trabajar por la paz. Cada uno como pueda y all&iacute; d&oacute;nde se encuentre.<\/p>\n<p> El servicio debe entrar tambi&eacute;n en el coraz&oacute;n de la vida misma de la comunidad cristiana. Todo ministerio, todo cargo en la Iglesia, es ante todo un servicio a Dios y a los hermanos. &Eacute;ste es el esp&iacute;ritu que debe reinar entre todos los bautizados, en particular con un compromiso efectivo para con los pobres, los marginados y los que sufren, para salvaguardar la dignidad inalienable de cada persona.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas que sufr&iacute;s en el cuerpo o en el coraz&oacute;n, vuestro dolor no es in&uacute;til. Cristo servidor est&aacute; cercano a todos los que sufren. &Eacute;l est&aacute; a vuestro lado. Que os encontr&eacute;is en vuestro camino con hermanos y hermanas que manifiesten concretamente su presencia amorosa, que no os abandonar&aacute;. Que Cristo os colme de esperanza.<\/p>\n<p> Y todos vosotros, hermanos y hermanas, que hab&eacute;is venido para participar en esta celebraci&oacute;n, tratad de configuraros siempre con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, con &eacute;l, que se ha hecho servidor de todos para la vida del mundo. Que Dios bendiga al L&iacute;bano, que bendiga a todos los pueblos de esta querida regi&oacute;n del Medio Oriente y les conceda el don de su paz. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A L&Iacute;BANO (14-16 DE SEPTIEMBRE DE 2012) SANTA MISA Y ENTREGA DE LA EXHORTACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA POSTSINODAL PARA ORIENTE MEDIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Beirut City Center Waterfront Domingo 16 de septiembre de 2012 [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: &laquo;Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; (Ef 1,3). 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