{"id":41041,"date":"2016-10-06T15:19:07","date_gmt":"2016-10-06T20:19:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-septiembre-de-2012-santa-misa-con-el-ratzinger-schulerkreis-en-castel-gandolfo\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:07","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:07","slug":"2-de-septiembre-de-2012-santa-misa-con-el-ratzinger-schulerkreis-en-castel-gandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-septiembre-de-2012-santa-misa-con-el-ratzinger-schulerkreis-en-castel-gandolfo\/","title":{"rendered":"2 de septiembre de 2012: Santa Misa con el \u00abRatzinger Sch\u00fclerkreis\u00bb, en Castel Gandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<br \/> DURANTE LA MISA CON SUS EXALUMNOS<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p> <i>Castelgandolfo<br \/> Domingo 2 de septiembre de 2012<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Siguen resonando profundamente en m&iacute; las palabras con las que, hace tres a&ntilde;os, el cardenal Sch&ouml;nborn nos hizo la ex&eacute;gesis de este Evangelio: la misteriosa correlaci&oacute;n de lo interior con lo exterior; y lo que hace impuro al hombre, lo que lo contamina, y lo que es puro. Por eso, hoy no quiero hacer yo tambi&eacute;n la ex&eacute;gesis de este mismo Evangelio, o la har&eacute; s&oacute;lo marginalmente. En cambio, comentar&eacute; brevemente las dos lecturas.<\/p>\n<p>En el Deuteronomio vemos la &laquo;alegr&iacute;a de la ley&raquo;: ley no como atadura, como algo que nos quita la libertad, sino como regalo y don. Cuando los dem&aacute;s pueblos miren a este gran pueblo \u2014as&iacute; dice la lectura, as&iacute; dice Mois&eacute;s\u2014, entonces dir&aacute;n: &iexcl;Qu&eacute; pueblo tan sabio! Admirar&aacute;n la sabidur&iacute;a de este pueblo, la equidad de la ley y la cercan&iacute;a del Dios que est&aacute; a su lado y que le responde cuando lo llama. Esta es la alegr&iacute;a humilde de Israel: recibir un don de Dios. Esto es muy distinto del triunfalismo, del orgullo de lo que viene de s&iacute; mismos: Israel no se siente orgulloso de su propia ley como pod&iacute;a estarlo Roma del derecho romano como don a la humanidad; ni como Francia, tal vez orgullosa del &laquo;C&oacute;digo Napole&oacute;n&raquo;; ni como Prusia, orgullosa del &laquo;Preu&szlig;isches Landrecht&raquo;, etc., obras del derecho que reconocemos. <\/p>\n<p>Israel sabe bien que su ley no la ha hecho &eacute;l mismo; no es fruto de su genialidad, sino que es don. Dios le ha mostrado qu&eacute; es el derecho. Dios le ha dado sabidur&iacute;a. La ley es sabidur&iacute;a. Sabidur&iacute;a es el arte de ser hombres, el arte de poder vivir bien y de poder morir bien. Y s&oacute;lo se puede vivir y morir bien cuando se ha recibido la verdad y cuando la verdad nos indica el camino. Estar agradecidos por el don que no hemos inventado nosotros, sino que nos ha sido dado, y vivir en la sabidur&iacute;a; aprender, gracias al don de Dios, a ser hombres de un modo recto.<\/p>\n<p>El Evangelio, sin embargo, nos muestra que existe tambi&eacute;n un peligro, como tambi&eacute;n se dice directamente al inicio del pasaje de hoy del Deuteronomio: &laquo;no a&ntilde;adir ni quitar nada&raquo;. Nos ense&ntilde;a que, con el paso del tiempo, al don de Dios se fueron a&ntilde;adiendo aplicaciones, obras, costumbres humanas que, al crecer, ocultan lo que es propio de la sabidur&iacute;a regalada por Dios, hasta el punto de convertirse en aut&eacute;ntica atadura, que es preciso romper, o de llevar a la presunci&oacute;n: nosotros lo hemos inventado.<\/p>\n<p>Pasemos ahora a nosotros, a la Iglesia. De hecho, seg&uacute;n nuestra fe, la Iglesia es el Israel que ha llegado a ser universal, en el que todos, a trav&eacute;s del Se&ntilde;or, llegan a ser hijos de Abraham; el Israel que ha llegado a ser universal, en el que persiste el n&uacute;cleo esencial de la ley, sin las contingencias del tiempo y del pueblo. Este n&uacute;cleo es sencillamente Cristo mismo, el amor de Dios a nosotros y nuestro amor a &eacute;l y a los hombres. &Eacute;l es la Tora viviente, es el don de Dios para nosotros, en el que ahora todos recibimos la sabidur&iacute;a de Dios. Estando unidos a Cristo, caminando con &eacute;l, viviendo con &eacute;l, aprendemos c&oacute;mo ser hombres de modo recto, recibimos la sabidur&iacute;a que es verdad, sabemos vivir y morir, porque &eacute;l mismo es la vida y la verdad.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, la Iglesia, como Israel, debe estar llena de gratitud y de alegr&iacute;a. &laquo;&iquest;Qu&eacute; pueblo puede decir que Dios est&aacute; tan cerca de &eacute;l? &iquest;Qu&eacute; pueblo ha recibido este don?&raquo;. No lo hemos hecho nosotros, nos ha sido dado. Alegr&iacute;a y gratitud por el hecho de que lo podemos conocer, de que hemos recibido la sabidur&iacute;a de vivir bien, que es lo que deber&iacute;a caracterizar al cristiano. As&iacute; era, en efecto, en el cristianismo de los or&iacute;genes: ser liberado de las tinieblas, de andar a tientas, de la ignorancia \u2014&iquest;qu&eacute; soy? &iquest;por qu&eacute; existo? &iquest;c&oacute;mo debo vivir?\u2014; ser libre, estar en la luz, en la amplitud de la verdad. Esta era la convicci&oacute;n fundamental. Una gratitud que se irradiaba en el entorno y que as&iacute; un&iacute;a a los hombres en la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi&eacute;n en la Iglesia se produce el mismo fen&oacute;meno: elementos humanos se a&ntilde;aden y llevan o a la presunci&oacute;n, al as&iacute; llamado triunfalismo que se glor&iacute;a de s&iacute; mismo en vez de alabar a Dios, o a la atadura, que es preciso quitar, romper y destruir. &iquest;Qu&eacute; debemos hacer? &iquest;Qu&eacute; debemos decir? Creo que nos encontramos precisamente en esta fase, en la que s&oacute;lo vemos en la Iglesia lo que hemos hecho nosotros mismos, y perdemos la alegr&iacute;a de la fe; una fase en la que ya no creemos ni nos atrevemos a decir: &eacute;l nos ha indicado qui&eacute;n es la verdad, qu&eacute; es la verdad; nos ha mostrado qu&eacute; es el hombre; nos ha donado la justicia de la vida recta. S&oacute;lo nos preocupamos de alabarnos a nosotros mismos, y tememos vernos atados por reglamentos que constituyen un obst&aacute;culo para la libertad y la novedad de la vida.<\/p>\n<p>Si leemos hoy, por ejemplo, en la Carta de Santiago: &laquo;Sois generosos por medio de una palabra de verdad&raquo;, &iquest;qui&eacute;n de nosotros se atrever&iacute;a a alegrarse de la verdad que nos ha sido donada? Nos surge inmediatamente la pregunta: &iquest;c&oacute;mo se puede tener la verdad? &iexcl;Esto es intolerancia! Los conceptos de verdad y de intolerancia hoy est&aacute;n casi completamente fundidas entre s&iacute;; por eso ya no nos atrevemos a creer en la verdad o a hablar de la verdad. Parece lejana, algo a lo que es mejor no recurrir. Nadie puede decir &laquo;tengo la verdad&raquo; \u2014esta es la objeci&oacute;n que se plantea\u2014 y, efectivamente, nadie puede tener la verdad. Es la verdad la que nos posee, es algo vivo. Nosotros no la poseemos, sino que somos aferrados por ella. S&oacute;lo permanecemos en ella si nos dejamos guiar y mover por ella; s&oacute;lo est&aacute; en nosotros y para nosotros si somos, con ella y en ella, peregrinos de la verdad. <\/p>\n<p>Creo que debemos aprender de nuevo que &laquo;no tenemos la verdad&raquo;. Del mismo modo que nadie puede decir &laquo;tengo hijos&raquo;, pues no son una posesi&oacute;n nuestra, sino que son un don, y nos han sido dados por Dios para una misi&oacute;n, as&iacute; no podemos decir &laquo;tengo la verdad&raquo;, sino que la verdad ha venido hacia nosotros y nos impulsa. Debemos aprender a dejarnos llevar por ella, a dejarnos conducir por ella. Entonces brillar&aacute; de nuevo: si ella misma nos conduce y nos penetra.<\/p>\n<p>Queridos amigos, pidamos al Se&ntilde;or que nos conceda este don. Santiago nos dice hoy en la lectura que no debemos limitarnos a escuchar la Palabra, sino que la debemos poner en pr&aacute;ctica. Esta es una advertencia ante la intelectualizaci&oacute;n de la fe y de la teolog&iacute;a. En este tiempo, cuando leo tantas cosas inteligentes, tengo miedo de que se transforme en un juego del intelecto en el que &laquo;nos pasamos la pelota&raquo;, en el que todo es s&oacute;lo un mundo intelectual que no penetra y forma nuestra vida, y que por tanto no nos introduce en la verdad. Creo que estas palabras de Santiago se dirigen precisamente a nosotros como te&oacute;logos: no s&oacute;lo escuchar, no s&oacute;lo intelecto, sino tambi&eacute;n hacer, dejarse formar por la verdad, dejarse guiar por ella. Pidamos al Se&ntilde;or que nos suceda esto y que as&iacute; la verdad sea potente sobre nosotros, y que conquiste fuerza en el mundo a trav&eacute;s de nosotros.<\/p>\n<p>La Iglesia ha puesto las palabras del Deuteronomio \u2014&laquo;&iquest;D&oacute;nde hay una naci&oacute;n tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Se&ntilde;or, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?&raquo; (4, 7)\u2014 en el centro del Oficio divino del <i>Corpus Christi<\/i>, y as&iacute; le ha dado un nuevo significado: &iquest;d&oacute;nde hay un pueblo que tenga a su dios tan cercano como nuestro Dios lo est&aacute; a nosotros? En la Eucarist&iacute;a esto se ha convertido en plena realidad. Ciertamente, no es s&oacute;lo un aspecto exterior: alguien puede estar cerca del Sagrario y, al mismo tiempo, estar lejos del Dios vivo. Lo que cuenta es la cercan&iacute;a interior. Dios se ha hecho tan cercano a nosotros que &eacute;l mismo es un hombre: esto nos debe desconcertar y sorprender siempre de nuevo. &Eacute;l est&aacute; tan cerca que es uno de nosotros. Conoce al ser humano, conoce el &laquo;sabor&raquo; del ser humano, lo conoce desde dentro, lo ha experimentado con sus alegr&iacute;as y sus sufrimientos. Como hombre, est&aacute; cerca de m&iacute;, est&aacute; &laquo;al alcance de mi voz&raquo;; est&aacute; tan cerca de m&iacute; que me escucha; y yo puedo saber que me oye y me escucha, aunque tal vez no como yo me lo imagino.<\/p>\n<p>Dej&eacute;monos llenar de nuevo por esta alegr&iacute;a: &iquest;D&oacute;nde hay un pueblo que tenga un dios tan cercano como nuestro Dios lo est&aacute; a nosotros? Tan cercano que es uno de nosotros, que me toca desde dentro. S&iacute;, hasta el punto de que entra en mi interior en la santa Eucarist&iacute;a. Un pensamiento incluso desconcertante. Sobre este proceso san Buenaventura utiliz&oacute; una vez en sus oraciones de Comuni&oacute;n una formulaci&oacute;n que sorprende, casi que asusta. Dice: &laquo;Se&ntilde;or m&iacute;o, &iquest;c&oacute;mo se te pudo ocurrir la idea de entrar en la sucia letrina de mi cuerpo?&raquo;. S&iacute;, &eacute;l entra dentro de nuestra miseria, lo hace plenamente consciente, lo hace para compenetrarse con nosotros, para limpiarnos y renovarnos, a fin de que, a trav&eacute;s de nosotros, en nosotros, la verdad se difunda en el mundo y se realice la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Pidamos perd&oacute;n al Se&ntilde;or por nuestra indiferencia, por nuestra miseria, que nos hace pensar s&oacute;lo en nosotros mismos, por nuestro ego&iacute;smo que no busca la verdad, sino que sigue su propia costumbre, y que a menudo hace que el cristianismo parezca s&oacute;lo un sistema de costumbres. Pid&aacute;mosle que entre con fuerza en nuestra alma, que se haga presente en nosotros y a trav&eacute;s de nosotros, para que as&iacute; la alegr&iacute;a nazca tambi&eacute;n en nosotros: Dios est&aacute; aqu&iacute; y me ama; es nuestra salvaci&oacute;n. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI DURANTE LA MISA CON SUS EXALUMNOS Castelgandolfo Domingo 2 de septiembre de 2012 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Siguen resonando profundamente en m&iacute; las palabras con las que, hace tres a&ntilde;os, el cardenal Sch&ouml;nborn nos hizo la ex&eacute;gesis de este Evangelio: la misteriosa correlaci&oacute;n de lo interior con lo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-septiembre-de-2012-santa-misa-con-el-ratzinger-schulerkreis-en-castel-gandolfo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de septiembre de 2012: Santa Misa con el \u00abRatzinger Sch\u00fclerkreis\u00bb, en Castel Gandolfo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41041","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41041"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41041\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}