{"id":41043,"date":"2016-10-06T15:19:10","date_gmt":"2016-10-06T20:19:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-julio-de-2012-visita-pastoral-a-frascati\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:10","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:10","slug":"15-de-julio-de-2012-visita-pastoral-a-frascati","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-julio-de-2012-visita-pastoral-a-frascati\/","title":{"rendered":"15 de julio de 2012: Visita pastoral a Frascati"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A FRASCATI<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro, Frascati<br \/> Domingo 15 de julio de 2012<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_L2MMA6U5\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Estoy muy contento de hallarme entre vosotros hoy para celebrar esta Eucarist&iacute;a y para compartir gozos y esperanzas, fatigas y empe&ntilde;os, ideales y aspiraciones de esta comunidad diocesana. Saludo al se&ntilde;or cardenal Tarcisio Bertone, mi secretario de Estado y titular de esta di&oacute;cesis. Saludo a vuestro pastor, monse&ntilde;or Raffaello Martinelli, y al alcalde de Frascati, agradeci&eacute;ndoles las corteses palabras de bienvenida con las que me han acogido en nombre de todos vosotros. Me alegra saludar al se&ntilde;or ministro, a los presidentes de la Regi&oacute;n y de la Provincia, al alcalde de Roma, a los dem&aacute;s alcaldes presentes y a todas las distinguidas autoridades. Y estoy muy feliz por celebrar hoy con vuestro obispo esta misa. Como &eacute;l ha dicho, durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os fue para m&iacute; un fidel&iacute;simo y muy capaz colaborador en la Congregaci&oacute;n para la doctrina de la fe, donde trabaj&oacute; sobre todo en el sector del catecismo y de la catequesis; con gran silencio y discreci&oacute;n contribuy&oacute; al Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica y al Compendio del Catecismo. En esta gran sinfon&iacute;a de la fe tambi&eacute;n su voz est&aacute; muy presente. <\/p>\n<p>En el Evangelio de este domingo, Jes&uacute;s toma la iniciativa de enviar a los doce ap&oacute;stoles en misi&oacute;n (cf. <i>Mc <\/i>6, 7-13). En efecto, el t&eacute;rmino &laquo;ap&oacute;stoles&raquo; significa precisamente &laquo;enviados, mandados&raquo;. Su vocaci&oacute;n se realizar&aacute; plenamente despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n de Cristo, con el don del Esp&iacute;ritu Santo en Pentecost&eacute;s. Sin embargo, es muy importante que desde el principio Jes&uacute;s quiere involucrar a los Doce en su acci&oacute;n: es una especie de &laquo;aprendizaje&raquo; en vista de la gran responsabilidad que les espera. El hecho de que Jes&uacute;s llame a algunos disc&iacute;pulos a colaborar directamente en su misi&oacute;n, manifiesta un aspecto de su amor: esto es, &Eacute;l no desde&ntilde;a la ayuda que otros hombres pueden dar a su obra; conoce sus l&iacute;mites, sus debilidades, pero no los desprecia; es m&aacute;s, les confiere la dignidad de ser sus enviados. Jes&uacute;s los manda de dos en dos y les da instrucciones, que el evangelista resume en pocas frases. La primera se refiere al esp&iacute;ritu de desprendimiento: los ap&oacute;stoles no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad. Jes&uacute;s adem&aacute;s advierte a los disc&iacute;pulos de que no recibir&aacute;n siempre una acogida favorable: a veces ser&aacute;n rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jes&uacute;s y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener &eacute;xito. El &eacute;xito se lo dejan a Dios. <\/p>\n<p>La primera lectura proclamada nos presenta la misma perspectiva, mostr&aacute;ndonos que los enviados de Dios a menudo no son bien recibidos. Este es el caso del profeta Am&oacute;s, enviado por Dios a profetizar en el santuario de Betel, un santuario del reino de Israel (cf. <i>Am <\/i>7, 12-15). Am&oacute;s predica con gran energ&iacute;a contra las injusticias, denunciando sobre todo los abusos del rey y de los notables, abusos que ofenden al Se&ntilde;or y hacen vanos los actos de culto. Por ello Amas&iacute;as, sacerdote de Betel, ordena a Am&oacute;s que se marche. &Eacute;l responde que no ha sido &eacute;l quien ha elegido esta misi&oacute;n, sino que el Se&ntilde;or ha hecho de &eacute;l un profeta y le ha enviado precisamente all&iacute;, al reino de Israel. Por lo tanto, ya se le acepte o rechace, seguir&aacute; profetizando, predicando lo que Dios dice y no lo que los hombres quieren o&iacute;r decir. Y esto sigue siendo el mandato de la Iglesia: no predica lo que quieren o&iacute;r decir los poderosos. Y su criterio es la verdad y la justicia aunque est&eacute; contra los aplausos y contra el poder humano. <\/p>\n<p>Igualmente, en el Evangelio Jes&uacute;s advierte a los Doce que podr&aacute; ocurrir que en alguna localidad sean rechazados. En tal caso deber&aacute;n irse a otro lugar, tras haber realizado ante la gente el gesto de sacudir el polvo de los pies, signo que expresa el desprendimiento en dos sentidos: desprendimiento moral \u2014como decir: el anuncio os ha sido hecho, vosotros sois quienes lo rechaz&aacute;is\u2014 y desprendimiento material \u2014no hemos querido y nada queremos para nosotros (cf. <i> Mc <\/i>6, 11). La otra indicaci&oacute;n muy importante del pasaje evang&eacute;lico es que los Doce no pueden conformarse con predicar la conversi&oacute;n: a la predicaci&oacute;n se debe acompa&ntilde;ar, seg&uacute;n las instrucciones y el ejemplo de Jes&uacute;s, la curaci&oacute;n de los enfermos; curaci&oacute;n corporal y espiritual. Habla de las sanaciones concretas de las enfermedades, habla tambi&eacute;n de expulsar los demonios, o sea, purificar la mente humana, limpiar, limpiar los ojos del alma que est&aacute;n oscurecidos por las ideolog&iacute;as y por ello no pueden ver a Dios, no pueden ver la verdad y la justicia. Esta doble curaci&oacute;n corporal y espiritual es siempre el mandato de los disc&iacute;pulos de Cristo. Por lo tanto la misi&oacute;n apost&oacute;lica debe siempre comprender los dos aspectos de predicaci&oacute;n de la Palabra de Dios y de manifestaci&oacute;n de su bondad con gestos de caridad, de servicio y de entrega. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: doy gracias a Dios que me ha enviado hoy a re-anunciaros esta Palabra de salvaci&oacute;n. Una Palabra que est&aacute; en la base de la vida y de la acci&oacute;n de la Iglesia, tambi&eacute;n de esta Iglesia que est&aacute; en Frascati. Vuestro obispo me ha informado del empe&ntilde;o pastoral que m&aacute;s le importa, que en esencia es un empe&ntilde;o formativo, dirigido ante todo a los formadores: formar a los formadores. Es precisamente lo que hizo Jes&uacute;s con sus disc&iacute;pulos: les instruy&oacute;, les prepar&oacute;, les form&oacute; tambi&eacute;n mediante el &laquo;aprendizaje&raquo; misionero, para que fueran capaces de asumir la responsabilidad apost&oacute;lica en la Iglesia. En la comunidad cristiana &eacute;ste es siempre el primer servicio que ofrecen los responsables: a partir de los padres, que en la familia cumplen la misi&oacute;n educativa con los hijos; pensemos en los p&aacute;rrocos, que son responsables de la formaci&oacute;n en la comunidad; en todos los sacerdotes, en los distintos &aacute;mbitos de trabajo: todos viven una dimensi&oacute;n educativa prioritaria; y los fieles laicos, adem&aacute;s del ya recordado papel de padres, est&aacute;n involucrados en el servicio formativo con los j&oacute;venes o los adultos, como responsables en Acci&oacute;n Cat&oacute;lica y en otros movimientos eclesiales, o comprometidos en ambientes civiles y sociales, siempre con una fuerte atenci&oacute;n en la formaci&oacute;n de las personas. El Se&ntilde;or llama a todos, distribuyendo diversos dones para diversas tareas en la Iglesia. Llama al sacerdocio y a la vida consagrada, y llama al matrimonio y al compromiso como laicos en la Iglesia misma y en la sociedad. Importante es que la riqueza de los dones encuentre plena acogida, especialmente por parte de los j&oacute;venes; que se sienta la alegr&iacute;a de responder a Dios con uno mismo por entero, donando esa alegr&iacute;a en el camino del sacerdocio y de la vida consagrada o en el camino del matrimonio, dos caminos complementarios que se iluminan entre s&iacute;, se enriquecen rec&iacute;procamente y juntos enriquecen a la comunidad. La virginidad por el Reino de Dios y el matrimonio son en ambos casos vocaciones, llamadas de Dios a las que responder con y para toda la vida. Dios llama: es necesario escuchar, acoger, responder. Como Mar&iacute;a: &laquo;Heme aqu&iacute;, que se cumpla en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&raquo; (cf. <i>Lc <\/i>1, 38).<\/p>\n<p>Aqu&iacute; tambi&eacute;n, en la comunidad diocesana de Frascati, el Se&ntilde;or siembra con largueza sus dones, llama a seguirle y a extender en el hoy su misi&oacute;n. Tambi&eacute;n aqu&iacute; hay necesidad de una nueva evangelizaci&oacute;n, y por ello os propongo que viv&aacute;is intensamente el A&ntilde;o de la fe que empezar&aacute; en octubre, a los 50 a&ntilde;os de la apertura del concilio Vaticano II. Los documentos del Concilio contienen una riqueza enorme para la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones cristianas, para la formaci&oacute;n de nuestra conciencia. As&iacute; que leedlos, leed el Catecismo de la Iglesia cat&oacute;lica y as&iacute; redescubrid la belleza de ser cristianos, de ser Iglesia, de vivir el gran &laquo;nosotros&raquo; que Jes&uacute;s ha formado en torno a s&iacute;, para evangelizar el mundo: el &laquo;nosotros&raquo; de la Iglesia, jam&aacute;s cerrado, sino siempre abierto y orientado al anuncio del Evangelio. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas de Frascati: estad unidos entre vosotros y al mismo tiempo abiertos, misioneros. Permaneced firmes en la fe, arraigados en Cristo mediante la Palabra y la Eucarist&iacute;a; sed gente que ora para estar siempre unidos a Cristo, como sarmientos a la vid, y al mismo tiempo id, llevad su mensaje a todos, especialmente a los peque&ntilde;os, a los pobres, a los que sufren. En cada comunidad quereos entre vosotros; no est&eacute;is divididos, sino vivid como hermanos, para que el mundo crea que Jes&uacute;s est&aacute; vivo en su Iglesia y el Reino de Dios est&aacute; cerca. Los patronos de la di&oacute;cesis de Frascati son dos ap&oacute;stoles: Felipe y Santiago, dos de los Doce. A su intercesi&oacute;n encomiendo el camino de vuestra comunidad, para que se renueve en la fe y d&eacute; de ella claro testimonio con las obras de la caridad. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A FRASCATI SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro, Frascati Domingo 15 de julio de 2012 [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Estoy muy contento de hallarme entre vosotros hoy para celebrar esta Eucarist&iacute;a y para compartir gozos y esperanzas, fatigas y empe&ntilde;os, ideales y aspiraciones de esta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-julio-de-2012-visita-pastoral-a-frascati\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de julio de 2012: Visita pastoral a Frascati\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}