{"id":41044,"date":"2016-10-06T15:19:11","date_gmt":"2016-10-06T20:19:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-2012-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-santa-misa-e-imposicion-del-palio-a-los-nuevos-metropolitanos\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:11","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:11","slug":"29-de-junio-de-2012-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-santa-misa-e-imposicion-del-palio-a-los-nuevos-metropolitanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-2012-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-santa-misa-e-imposicion-del-palio-a-los-nuevos-metropolitanos\/","title":{"rendered":"29 de junio de 2012: Solemnidad de San Pedro y San Pablo &#8211; Santa Misa e imposici\u00f3n del palio a los nuevos metropolitanos"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2012\/20120629.pdf\">SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b> SANTA MISA E IMPOSICI&Oacute;N DEL PALIO <br \/> A LOS NUEVOS METROPOLITANOS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<font size=\"4\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\"><b><i><font color=\"#663300\">HO<\/font><\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica Vaticana <br \/> Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 29 de junio de 2012<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_UMOTGE43\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<br \/> <\/strong> <b><i><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2012\/20120629\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p><em>Se&ntilde;ores cardenales,<br \/> Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,<br \/> <\/em><em>Queridos hermanos y hermanas<\/em><\/p>\n<p> Estamos reunidos alrededor del altar para celebrar la solemnidad de los santos ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma. Est&aacute;n aqu&iacute; presentes los arzobispos metropolitanos nombrados durante este &uacute;ltimo a&ntilde;o, que acaban de recibir el palio, y a quienes va mi especial y afectuoso saludo. Tambi&eacute;n est&aacute; presente, enviada por Su Santidad Bartolom&eacute; I, una eminente delegaci&oacute;n del Patriarcado Ecum&eacute;nico de Constantinopla, que acojo con reconocimiento fraterno y cordial. Con esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico me alegra saludar y dar las gracias a \u201cThe Choir of Westminster Abbey\u201d, que anima la liturgia junto con la Capilla Sixtina. Saludo adem&aacute;s a los se&ntilde;ores embajadores y a las autoridades civiles: a todos les agradezco su presencia y oraci&oacute;n.<\/p>\n<p> Como todos saben, delante de la Bas&iacute;lica de San Pedro, est&aacute;n colocadas dos imponentes estatuas de los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, f&aacute;cilmente reconocibles por sus ense&ntilde;as: las llaves en las manos de Pedro y la espada entre las de Pablo. Tambi&eacute;n sobre el portal mayor de la Bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros est&aacute;n representadas juntas escenas de la vida y del martirio de estas dos columnas de la Iglesia. La tradici&oacute;n cristiana siempre ha considerado inseparables a san Pedro y a san Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo. En Roma, adem&aacute;s, su vinculaci&oacute;n como hermanos en la fe ha adquirido un significado particular. En efecto, la comunidad cristiana de esta ciudad los consider&oacute; una especie de contrapunto de los m&iacute;ticos R&oacute;mulo y Remo, la pareja de hermanos a los que se hace remontar la fundaci&oacute;n de Roma. Se puede pensar tambi&eacute;n en otro paralelismo opuesto, siempre a prop&oacute;sito del tema de la hermandad: es decir, mientras que la primera pareja b&iacute;blica de hermanos nos muestra el efecto del pecado, por el cual Ca&iacute;n mata a Abel, Pedro y Pablo, aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relaci&oacute;n, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido seg&uacute;n el Evangelio, un modo aut&eacute;ntico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. S&oacute;lo el seguimiento de Jes&uacute;s conduce a la nueva fraternidad: aqu&iacute; se encuentra el primer mensaje fundamental que la solemnidad de hoy nos ofrece a cada uno de nosotros, y cuya importancia se refleja tambi&eacute;n en la b&uacute;squeda de aquella plena comuni&oacute;n, que anhelan el Patriarca ecum&eacute;nico y el Obispo de Roma, como tambi&eacute;n todos los cristianos.<\/p>\n<p> En el pasaje del Evangelio de san Mateo que hemos escuchado hace poco, Pedro hace la propia confesi&oacute;n de fe a Jes&uacute;s reconoci&eacute;ndolo como Mes&iacute;as e Hijo de Dios; la hace tambi&eacute;n en nombre de los otros ap&oacute;stoles. Como respuesta, el Se&ntilde;or le revela la misi&oacute;n que desea confiarle, la de ser la &laquo;piedra&raquo;, la &laquo;roca&raquo;, el fundamento visible sobre el que est&aacute; construido todo el edificio espiritual de la Iglesia (cf. <em>Mt<\/em> 16, 16-19). Pero &iquest;de qu&eacute; manera Pedro es la roca? &iquest;C&oacute;mo debe cumplir esta prerrogativa, que naturalmente no ha recibido para s&iacute; mismo? El relato del evangelista Mateo nos dice en primer lugar que el reconocimiento de la identidad de Jes&uacute;s pronunciado por Sim&oacute;n en nombre de los Doce no proviene &laquo;de la carne y de la sangre&raquo;, es decir, de su capacidad humana, sino de una particular revelaci&oacute;n de Dios Padre. En cambio, inmediatamente despu&eacute;s, cuando Jes&uacute;s anuncia su pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n, Sim&oacute;n Pedro reacciona precisamente a partir de la &laquo;carne y sangre&raquo;: &Eacute;l &laquo;se puso a increparlo: \u2026 [Se&ntilde;or] eso no puede pasarte&raquo; (16, 22). Y Jes&uacute;s, a su vez, le replic&oacute;: &laquo;Al&eacute;jate de m&iacute;, Satan&aacute;s. Eres para m&iacute; piedra de tropiezo\u2026&raquo; (v. 23). El disc&iacute;pulo que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar \u2013 en griego <em>skandalon<\/em>. As&iacute; se manifiesta la tensi&oacute;n que existe entre el don que proviene del Se&ntilde;or y la capacidad humana; y en esta escena entre Jes&uacute;s y Sim&oacute;n Pedro vemos de alguna manera anticipado el drama de la historia del mismo papado, que se caracteriza por la coexistencia de estos dos elementos: por una parte, gracias a la luz y la fuerza que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia peregrina en el tiempo; por otra, emergen tambi&eacute;n, a lo largo de los siglos, la debilidad de los hombres, que s&oacute;lo la apertura a la acci&oacute;n de Dios puede transformar.<\/p>\n<p> En el Evangelio de hoy emerge con fuerza la clara promesa de Jes&uacute;s: &laquo;el poder del infierno&raquo;, es decir las fuerzas del mal, no prevalecer&aacute;n, &laquo;<em>non praevalebunt<\/em>&raquo;. Viene a la memoria el relato de la vocaci&oacute;n del profeta Jerem&iacute;as, cuando el Se&ntilde;or, al confiarle la misi&oacute;n, le dice: &laquo;Yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el pa&iacute;s: frente a los reyes y pr&iacute;ncipes de Jud&aacute;, frente a los sacerdotes y la gente del campo; luchar&aacute;n contra ti, pero no te podr&aacute;n &#8211;<font face=\"TmsRmn\"><em>non praevalebunt-<\/em><\/font>, porque yo estoy contigo para librarte&raquo; (<em>Jr<\/em> 1, 18-19). En verdad, la promesa que Jes&uacute;s hace a Pedro es ahora mucho m&aacute;s grande que las hechas a los antiguos profetas: &Eacute;stos, en efecto, fueron amenazados s&oacute;lo por enemigos humanos, mientras Pedro ha de ser protegido de las &laquo;puertas del infierno&raquo;, del poder destructor del mal. Jerem&iacute;as recibe una promesa que tiene que ver con &eacute;l como persona y con su ministerio prof&eacute;tico; Pedro es confortado con respecto al futuro de la Iglesia, de la nueva comunidad fundada por Jesucristo y que se extiende a todas las &eacute;pocas, m&aacute;s all&aacute; de la existencia personal del mismo Pedro.<\/p>\n<p> Pasemos ahora al s&iacute;mbolo de las llaves, que hemos escuchado en el Evangelio. Nos recuerdan el or&aacute;culo del profeta Isa&iacute;as sobre el funcionario Eliaqu&iacute;n, del que se dice: &laquo;Colgar&eacute; de su hombro la llave del palacio de David: lo que &eacute;l abra nadie lo cerrar&aacute;, lo que &eacute;l cierre nadie lo abrir&aacute;&raquo; (<em>Is<\/em> 22,22). La llave representa la autoridad sobre la casa de David. Y en el Evangelio hay otra palabra de Jes&uacute;s dirigida a los escribas y fariseos, a los cuales el Se&ntilde;or les reprocha de cerrar el reino de los cielos a los hombres (cf. <em>Mt<\/em> 23,13). Estas palabras tambi&eacute;n nos ayudan a comprender la promesa hecha a Pedro: a &eacute;l, en cuanto fiel administrador del mensaje de Cristo, le corresponde abrir la puerta del reino de los cielos, y juzgar si aceptar o excluir (cf. <em>Ap<\/em> 3,7). Las dos im&aacute;genes \u2013 la de las llaves y la de atar y desatar \u2013 expresan por tanto significados similares y se refuerzan mutuamente. La expresi&oacute;n &laquo;atar y desatar&raquo; forma parte del lenguaje rab&iacute;nico y alude por un lado a las decisiones doctrinales, por otro al poder disciplinar, es decir a la facultad de aplicar y de levantar la excomuni&oacute;n. El paralelismo &laquo;en la tierra\u2026 en los cielos&raquo; garantiza que las decisiones de Pedro en el ejercicio de su funci&oacute;n eclesial tambi&eacute;n son v&aacute;lidas ante Dios.<\/p>\n<p> En el cap&iacute;tulo 18 del Evangelio seg&uacute;n Mateo, dedicado a la vida de la comunidad eclesial, encontramos otras palabras de Jes&uacute;s dirigidas a los disc&iacute;pulos: &laquo;En verdad os digo que todo lo que at&eacute;is en la tierra quedar&aacute; atado en los cielos, y todo lo que desat&eacute;is en la tierra quedar&aacute; desatado en los cielos&raquo; (<em>Mt<\/em> 18,18). Y san Juan, en el relato de las apariciones de Cristo resucitado a los Ap&oacute;stoles, en la tarde de Pascua, refiere estas palabras del Se&ntilde;or: &laquo;Recibid el Esp&iacute;ritu Santo; a quienes les perdon&eacute;is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng&aacute;is, les quedan retenidos&raquo; (<em>Jn<\/em> 20,22-23). A la luz de estos paralelismos, aparece claramente que la autoridad de atar y desatar consiste en el poder de perdonar los pecados. Y esta gracia, que debilita la fuerza del caos y del mal, est&aacute; en el coraz&oacute;n del misterio y del ministerio de la Iglesia. La Iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de pecadores que se deben reconocer necesitados del amor de Dios, necesitados de ser purificados por medio de la Cruz de Jesucristo. Las palabras de Jes&uacute;s sobre la autoridad de Pedro y de los Ap&oacute;stoles revelan que el poder de Dios es el amor, amor que irradia su luz desde el Calvario. As&iacute;, podemos tambi&eacute;n comprender porqu&eacute;, en el relato del evangelio, tras la confesi&oacute;n de fe de Pedro, sigue inmediatamente el primer anuncio de la pasi&oacute;n: en efecto, Jes&uacute;s con su muerte ha vencido el poder del infierno, con su sangre ha derramado sobre el mundo un r&iacute;o inmenso de misericordia, que irriga con su agua sanadora la humanidad entera.<\/p>\n<p> Queridos hermanos, como recordaba al principio, la tradici&oacute;n iconogr&aacute;fica representa a san Pablo con la espada, y sabemos que &eacute;sta significa el instrumento con el que fue asesinado. Pero, leyendo los escritos del ap&oacute;stol de los gentiles, descubrimos que la imagen de la espada se refiere a su misi&oacute;n de evangelizador. &Eacute;l, por ejemplo, sintiendo cercana la muerte, escribe a Timoteo: &laquo;He luchado el noble combate&raquo; (<em>2 Tm<\/em> 4,7). No es ciertamente la batalla de un caudillo, sino la de quien anuncia la Palabra de Dios, fiel a Cristo y a su Iglesia, por quien se ha entregado totalmente. Y por eso el Se&ntilde;or le ha dado la corona de la gloria y lo ha puesto, al igual que a Pedro, como columna del edificio espiritual de la Iglesia.<\/p>\n<p> Queridos Metropolitanos: el palio que os he impuesto, os recordar&aacute; siempre que hab&eacute;is sido constituidos <em>en<\/em> y <em>para<\/em> el gran misterio de comuni&oacute;n que es la Iglesia, edificio espiritual construido sobre Cristo piedra angular y, en su dimensi&oacute;n terrena e hist&oacute;rica, sobre la roca de Pedro. Animados por esta certeza, sint&aacute;monos juntos cooperadores de la verdad, la cual \u2013sabemos\u2013 es una y &laquo;sinf&oacute;nica&raquo;, y reclama de cada uno de nosotros y de nuestra comunidad el empe&ntilde;o constante de conversi&oacute;n al &uacute;nico Se&ntilde;or en la gracia del &uacute;nico Esp&iacute;ritu. Que la Santa Madre de Dios nos gu&iacute;e y nos acompa&ntilde;e siempre en el camino de la fe y de la caridad. Reina de los Ap&oacute;stoles, ruega por nosotros.<\/p>\n<p> Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO SANTA MISA E IMPOSICI&Oacute;N DEL PALIO A LOS NUEVOS METROPOLITANOS &nbsp;&nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana Viernes 29 de junio de 2012 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales, Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, Queridos hermanos y hermanas Estamos reunidos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-2012-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-santa-misa-e-imposicion-del-palio-a-los-nuevos-metropolitanos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab29 de junio de 2012: Solemnidad de San Pedro y San Pablo &#8211; Santa Misa e imposici\u00f3n del palio a los nuevos metropolitanos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}