{"id":41051,"date":"2016-10-06T15:19:23","date_gmt":"2016-10-06T20:19:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2012-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:23","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:23","slug":"7-de-abril-de-2012-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2012-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"7 de abril de 2012: Vigilia Pascual"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2012\/20120407_veglia.pdf\">VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <em>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> S&aacute;bado Santo 7 de abril de 2012<\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"IT\"> <span lang=\"es\"> <i> <b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2012\/20120407\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/b><\/i><\/span><\/span><br \/> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b>[<a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_KTPAA4EK\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a>]<\/b><\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <em>Queridos hermanos y hermanas!<\/em><\/p>\n<p> Pascua es la fiesta de la nueva creaci&oacute;n. Jes&uacute;s ha resucitado y no morir&aacute; de nuevo. Ha descerrajado la puerta hacia una nueva vida que ya no conoce ni la enfermedad ni la muerte. Ha asumido al hombre en Dios mismo. &laquo;Ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios&raquo;, dice Pablo en la <em>Primera Carta a los Corintios<\/em> (15,50). El escritor eclesi&aacute;stico Tertuliano, en el siglo III, tuvo la audacia de escribir refri&eacute;ndose a la resurrecci&oacute;n de Cristo y a nuestra resurrecci&oacute;n: &laquo;Carne y sangre, tened confianza, gracias a Cristo hab&eacute;is adquirido un lugar en el cielo y en el reino de Dios&raquo; (<em>CCL<\/em> II, 994). Se ha abierto una nueva dimensi&oacute;n para el hombre. La creaci&oacute;n se ha hecho m&aacute;s grande y m&aacute;s espaciosa. La Pascua es el d&iacute;a de una nueva creaci&oacute;n, pero precisamente por ello la Iglesia comienza la liturgia con la antigua creaci&oacute;n, para que aprendamos a comprender la nueva. As&iacute;, en la Vigilia de Pascua, al principio de la Liturgia de la Palabra, se lee el relato de la creaci&oacute;n del mundo. En el contexto de la liturgia de este d&iacute;a, hay dos aspectos particularmente importantes. En primer lugar, que se presenta a la creaci&oacute;n como una totalidad, de la cual forma parte la dimensi&oacute;n del tiempo. Los siete d&iacute;as son una imagen de un conjunto que se desarrolla en el tiempo. Est&aacute;n ordenados con vistas al s&eacute;ptimo d&iacute;a, el d&iacute;a de la libertad de todas las criaturas para con Dios y de las unas para con las otras. Por tanto, la creaci&oacute;n est&aacute; orientada a la comuni&oacute;n entre Dios y la criatura; existe para que haya un espacio de respuesta a la gran gloria de Dios, un encuentro de amor y libertad. En segundo lugar, que en la Vigilia Pascual, la Iglesia comienza escuchando ante todo la primera frase de la historia de la creaci&oacute;n: &laquo;Dijo Dios: \u201cQue exista la luz\u201d&raquo; (<em>Gn<\/em> 1,3). Como una se&ntilde;al, el relato de la creaci&oacute;n inicia con la creaci&oacute;n de la luz. El sol y la luna son creados s&oacute;lo en el cuarto d&iacute;a. La narraci&oacute;n de la creaci&oacute;n los llama fuentes de luz, que Dios ha puesto en el firmamento del cielo. Con ello, los priva premeditadamente del car&aacute;cter divino, que las grandes religiones les hab&iacute;an atribuido. No, ellos no son dioses en modo alguno. Son cuerpos luminosos, creados por el Dios &uacute;nico. Pero est&aacute;n precedidos por la luz, por la cual la gloria de Dios se refleja en la naturaleza de las criaturas.<\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; quiere decir con esto el relato de la creaci&oacute;n? La luz hace posible la vida. Hace posible el encuentro. Hace posible la comunicaci&oacute;n. Hace posible el conocimiento, el acceso a la realidad, a la verdad. Y, haciendo posible el conocimiento, hace posible la libertad y el progreso. El mal se esconde. Por tanto, la luz es tambi&eacute;n una expresi&oacute;n del bien, que es luminosidad y crea luminosidad. Es el d&iacute;a en el que podemos actuar. El que Dios haya creado la luz significa que Dios cre&oacute; el mundo como un espacio de conocimiento y de verdad, espacio para el encuentro y la libertad, espacio del bien y del amor. La materia prima del mundo es buena, el ser es bueno en s&iacute; mismo. Y el mal no proviene del ser, que es creado por Dios, sino que existe s<font face=\"Times New Roman\">&oacute;lo<\/font> en virtud de la negaci&oacute;n. Es el &laquo;no&raquo;.<\/p>\n<p> En Pascua, en la ma&ntilde;ana del primer d&iacute;a de la semana, Dios vuelve a decir: &laquo;Que exista la luz&raquo;. Antes hab&iacute;a venido la noche del Monte de los Olivos, el eclipse solar de la pasi&oacute;n y muerte de Jes&uacute;s, la noche del sepulcro. Pero ahora vuelve a ser el primer d&iacute;a, comienza la creaci&oacute;n totalmente nueva. &laquo;Que exista la luz&raquo;, dice Dios, &laquo;y existi&oacute; la luz&raquo;. Jes&uacute;s resucita del sepulcro. La vida es m&aacute;s fuerte que la muerte. El bien es m&aacute;s fuerte que el mal. El amor es m&aacute;s fuerte que el odio. La verdad es m&aacute;s fuerte que la mentira. La oscuridad de los d&iacute;as pasados se disipa cuando Jes&uacute;s resurge de la tumba y se hace &eacute;l mismo luz pura de Dios. Pero esto no se refiere solamente a &eacute;l, ni se refiere &uacute;nicamente a la oscuridad de aquellos d&iacute;as. Con la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, la luz misma vuelve a ser creada. &Eacute;l nos lleva a todos tras &eacute;l a la vida nueva de la resurrecci&oacute;n, y vence toda forma de oscuridad. &Eacute;l es el nuevo d&iacute;a de Dios, que vale para todos nosotros.<\/p>\n<p> Pero, &iquest;c&oacute;mo puede suceder esto? &iquest;C&oacute;mo puede llegar todo esto a nosotros sin que se quede s&oacute;lo en palabras sino que sea una realidad en la que estamos inmersos? Por el sacramento del bautismo y la profesi&oacute;n de la fe, el Se&ntilde;or ha construido un puente para nosotros, a trav&eacute;s del cual el nuevo d&iacute;a viene a nosotros. En el bautismo, el Se&ntilde;or dice a aquel que lo recibe: <em>Fiat lux<\/em>, que exista la luz. El nuevo d&iacute;a, el d&iacute;a de la vida indestructible llega tambi&eacute;n para nosotros. Cristo nos toma de la mano. A partir de ahora &eacute;l te apoyar&aacute; y as&iacute; entrar&aacute;s en la luz, en la vida verdadera. Por eso, la Iglesia antigua ha llamado al bautismo <em>photismos<\/em>, iluminaci&oacute;n.<\/p>\n<p> &iquest;Por qu&eacute;? La oscuridad amenaza verdaderamente al hombre porque, s&iacute;, &eacute;ste puede ver y examinar las cosas tangibles, materiales, pero no a d&oacute;nde va el mundo y de d&oacute;nde procede. A d&oacute;nde va nuestra propia vida. Qu&eacute; es el bien y qu&eacute; es el mal. La oscuridad acerca de Dios y sus valores son la verdadera amenaza para nuestra existencia y para el mundo en general. Si Dios y los valores, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las otras iluminaciones que nos dan un poder tan incre&iacute;ble, no son s&oacute;lo progreso, sino que son al mismo tiempo tambi&eacute;n amenazas que nos ponen en peligro, a nosotros y al mundo. Hoy podemos iluminar nuestras ciudades de manera tan deslumbrante &nbsp;que ya no pueden verse las estrellas del cielo. &iquest;Acaso no es esta una imagen de la problem&aacute;tica de nuestro ser ilustrado? En las cosas materiales, sabemos y podemos tanto, pero lo que va m&aacute;s all&aacute; de esto, Dios y el bien, ya no lo conseguimos identificar. Por eso la fe, que nos muestra la luz de Dios, es la verdadera iluminaci&oacute;n, es una irrupci&oacute;n de la luz de Dios en nuestro mundo, una apertura de nuestros ojos a la verdadera luz.<\/p>\n<p> Queridos amigos, quisiera por &uacute;ltimo a&ntilde;adir todav&iacute;a una anotaci&oacute;n sobre la luz y la iluminaci&oacute;n. En la Vigilia Pascual, la noche de la nueva creaci&oacute;n, la Iglesia presenta el misterio de la luz con un s&iacute;mbolo del todo particular y muy humilde: el cirio pascual. Esta es una luz que vive en virtud del sacrificio. La luz de la vela ilumina consumi&eacute;ndose a s&iacute; misma. Da luz d&aacute;ndose a s&iacute; misma. As&iacute;, representa de manera maravillosa el misterio pascual de Cristo que se entrega a s&iacute; mismo, y de este modo da mucha luz. Otro aspecto sobre el cual podemos reflexionar es que la luz de la vela es fuego. El fuego es una fuerza que forja el mundo, un poder que transforma. Y el fuego da calor. Tambi&eacute;n en esto se hace nuevamente visible el misterio de Cristo. Cristo, la luz, es fuego, es llama que destruye el mal, transformando as&iacute; al mundo y a nosotros mismos. Como reza una palabra de Jes&uacute;s que nos ha llegado a trav&eacute;s de Or&iacute;genes, &laquo;quien est&aacute; cerca de m&iacute;, est&aacute; cerca del fuego&raquo;. Y este fuego es al mismo tiempo calor, no una luz fr&iacute;a, sino una luz en la que salen a nuestro encuentro el calor y la bondad de Dios.<\/p>\n<p> El gran himno del <em>Exsultet<\/em>, que el di&aacute;cono canta al comienzo de la liturgia de Pascua, nos hace notar, muy calladamente, otro detalle m&aacute;s. Nos recuerda que este objeto, el cirio, se debe principalmente a la labor de las abejas. As&iacute;, toda la creaci&oacute;n entra en juego. En el cirio, la creaci&oacute;n se convierte en portadora de luz. Pero, seg&uacute;n los Padres, tambi&eacute;n hay una referencia impl&iacute;cita a la Iglesia. La cooperaci&oacute;n de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz. Podemos ver as&iacute; tambi&eacute;n en el cirio una referencia a nosotros y a nuestra comuni&oacute;n en la comunidad de la Iglesia, que existe para que la luz de Cristo pueda iluminar al mundo.<\/p>\n<p> Roguemos al Se&ntilde;or en esta hora que nos haga experimentar la alegr&iacute;a de su luz, y pid&aacute;mosle que nosotros mismos seamos portadores de su luz, con el fin de que, a trav&eacute;s de la Iglesia, el esplendor del rostro de Cristo entre en el mundo (cf. <em> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, 1). Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana S&aacute;bado Santo 7 de abril de 2012 Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica [V&iacute;deo] &nbsp; Queridos hermanos y hermanas! Pascua es la fiesta de la nueva creaci&oacute;n. Jes&uacute;s ha resucitado y no morir&aacute; de nuevo. 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