{"id":41062,"date":"2016-10-06T15:19:39","date_gmt":"2016-10-06T20:19:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-febrero-de-2012-santa-misa-con-los-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:39","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:39","slug":"19-de-febrero-de-2012-santa-misa-con-los-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-febrero-de-2012-santa-misa-con-los-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"19 de febrero de 2012: Santa Misa con los nuevos cardenales"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2012\/documents\/ns_lit_doc_20120218_index-concistoro_sp.html\">CONSISTORIO ORDINARIO P<span class=\"style1\">&Uacute;<\/span>BLICO <br \/>PARA LA CREACI<span class=\"style1\">&Oacute;<\/span>N DE NUEVOS CARDENALES <br \/> Y PARA EL VOTO SOBRE ALGUNAS CAUSAS DE CANONIZACI<span class=\"style1\">&Oacute;<\/span>N<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><span class=\"style2\"><strong>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD <br \/> DE L<\/strong><\/span><strong>A C<\/strong><span class=\"style1\"><strong>&Aacute;TEDRA DEL AP&Oacute;STOL SAN PEDRO<\/strong><\/span>&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><span class=\"style2\"><i>HOMIL<\/i><span class=\"style3\">&Iacute;A<\/span><\/span><\/font><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas<span class=\"style1\">&iacute;<\/span>lica Vaticana<br \/> Domingo 19 de febrero de 2012<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font face=\"Times New Roman\">[<\/font><\/b><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_4W14JWIB\">V&iacute;deo<\/a>]<br \/> <\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2012\/20120219\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> Se&ntilde;ores Cardenales,<br \/> Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio<br \/> Queridos hermanos y hermanas<\/p>\n<p align=\"left\"> En la solemnidad de la C&aacute;tedra del ap&oacute;stol san Pedro, tenemos la alegr&iacute;a de reunirnos alrededor del Altar del Se&ntilde;or junto con los nuevos Cardenales, que ayer he agregado al colegio cardenalicio. Les saludo ante todo a ellos muy cordialmente, y agradezco al Cardenal Fernando Filoni las amables palabras me ha dirigido en su nombre. Extiendo mi saludo a los dem&aacute;s purpurados y a todos los obispos presentes, as&iacute; como a las distinguidas autoridades, a los se&ntilde;ores embajadores, a los sacerdotes, a los religiosos y a todos los fieles, venidos de varias partes del mundo para esta feliz circunstancia que reviste una car&aacute;cter especial de universalidad.<\/p>\n<p align=\"left\"> En la segunda lectura que se acaba de proclamar, el ap&oacute;stol Pedro exhorta a los &laquo;presb&iacute;teros&raquo; de la Iglesia a ser pastores diligentes y sol&iacute;citos del reba&ntilde;o de Cristo (cf. <em>1 Pe<\/em> 5,1-2). Estas palabras est&aacute;n dirigidas sobre todo a vosotros, queridos y venerados hermanos, que ya ten&eacute;is muchos meritos ante el Pueblo de Dios por vuestra generosa y sapiente labor desarrollada en el ministerio pastoral en di&oacute;cesis exigentes, en la direcci&oacute;n de los Dicasterios de la Curia Romana o en el servicio eclesial del estudio y de la ense&ntilde;anza. La nueva dignidad que se os ha conferido quiere manifestar el aprecio por vuestro trabajo fiel en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or, honrar a las comunidades y naciones de las cuales proced&eacute;is y de las que sois dignos representantes de la Iglesia, confiaros nuevas y m&aacute;s importantes responsabilidades eclesiales y, finalmente, pediros mayor disponibilidad para Cristo y para toda la comunidad cristiana. Esta disponibilidad al servicio del Evangelio est&aacute; solidamente fundada en la certeza de la fe. En efecto, sabemos que Dios es fiel a sus promesas y permanecemos en la esperanza de que se cumplan las palabras del ap&oacute;stol Pedro: &laquo;Y cuando aparezca el Supremo Pastor, recibir&eacute;is la corona de gloria que no se marchita&raquo; (<em>1 Pe<\/em> 5,4).<\/p>\n<p align=\"left\"> El pasaje del Evangelio de hoy presenta a Pedro que, movido por una inspiraci&oacute;n divina, expresa la propia fe fundada en Jes&uacute;s, el Hijo de Dios y el Mes&iacute;as prometido. En respuesta a esta l&iacute;mpida profesi&oacute;n de fe, que Pedro confiesa tambi&eacute;n en nombre de los otros ap&oacute;stoles, Cristo les revela la misi&oacute;n que pretende confiarles, la de ser la &laquo;piedra&raquo;, la &laquo;roca&raquo;, el fundamento visible sobre el que est&aacute; construido todo el edificio espiritual de la Iglesia (cf. <em> Mt<\/em> 16,16-19). Esta expresi&oacute;n de &laquo;roca-piedra&raquo; no se refiere al car&aacute;cter de la persona, sino que s&oacute;lo puede comprenderse partiendo de un aspecto m&aacute;s profundo, del misterio: mediante el cargo que Jes&uacute;s les conf&iacute;a, Sim&oacute;n Pedro se convierte en algo que no es por &laquo;la carne y la sangre&raquo;. El exegeta Joaqu&iacute;n Jerem&iacute;as ha hecho ver c&oacute;mo en el trasfondo late el lenguaje simb&oacute;lico de la &laquo;roca santa&raquo;. A este respecto, puede ayudarnos un texto rab&iacute;nico que reza as&iacute;: &laquo;El Se&ntilde;or dijo: \u201c&iquest;C&oacute;mo puedo crear el mundo cuando surgir&aacute;n estos sin-Dios y se volver&aacute;n contra mi?\u201d. Pero cuando Dios vio que deb&iacute;a nacer Abraham, dijo: \u201cMira, he encontrado una roca, sobre la cual puedo construir y fundar el mundo\u201d. Por eso &eacute;l llam&oacute; Abrah&aacute;n una roca&raquo;. El profeta Isa&iacute;as se refiere a eso cuando recuerda al pueblo: &laquo;Mirad la roca de donde os tallaron,\u2026 mirad a Abrah&aacute;n vuestro padre&raquo; (51,1-2). Se ve a Abrah&aacute;n, el padre de los creyentes, que por su fe es la roca que sostiene la creaci&oacute;n. Sim&oacute;n, que es el primero en confesar a Jes&uacute;s como el Cristo, y es el primer testigo de la resurrecci&oacute;n, se convierte ahora, con su fe renovada, en la roca que se opone a la fuerza destructiva del mal.<\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas. Este pasaje evang&eacute;lico que hemos escuchado encuentra una m&aacute;s reciente y elocuente explicaci&oacute;n en un elemento art&iacute;stico muy notorio que embellece esta Bas&iacute;lica Vaticana: el altar de la C&aacute;tedra. Cuando se recorre la grandiosa nave central, una vez pasado el crucero, se llega al &aacute;bside y nos encontramos ante un grandioso trono de bronce que parece suelto, pero que en realidad est&aacute; sostenido por cuatro estatuas de grandes Padres de la Iglesia de Oriente y Occidente. Y, sobre el trono, circundado por una corona de &aacute;ngeles suspendidos en el aire, resplandece en la ventana ovalada la gloria del Esp&iacute;ritu Santo. &iquest;Qu&eacute; nos dice este complejo escult&oacute;rico, fruto del genio de Bernini? Representa una visi&oacute;n de la esencia de la Iglesia y, dentro de ella, del magisterio petrino.<\/p>\n<p align=\"left\"> La ventana del &aacute;bside abre la Iglesia hacia el externo, hacia la creaci&oacute;n entera, mientras la imagen de la paloma del Esp&iacute;ritu Santo muestra a Dios como la fuente de la luz. Pero se puede subrayar otro aspecto: en efecto, la Iglesia misma es como una ventana, el lugar en el que Dios se acerca, se encuentra con el mundo. La Iglesia no existe por s&iacute; misma, no es el punto de llegada, sino que debe remitir m&aacute;s all&aacute;, hacia lo alto, por encima de nosotros. La Iglesia es verdaderamente ella misma en la medida en que deja trasparentar al Otro \u2013con la &laquo;O&raquo; may&uacute;scula\u2013 del cual proviene y al cual conduce. La Iglesia es el lugar donde Dios &laquo;llega&raquo; a nosotros, y desde donde nosotros &laquo;partimos&raquo; hacia &eacute;l; ella tiene la misi&oacute;n de abrir m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo ese mundo que tiende a creerse un todo cerrado y llevarle la luz que viene de lo alto, sin la cual ser&iacute;a inhabitable.<\/p>\n<p align=\"left\"> La gran c&aacute;tedra de bronce contiene un sitial de madera del siglo IX, que por mucho tiempo se consider&oacute; la c&aacute;tedra del ap&oacute;stol Pedro, y que fue colocada precisamente en ese altar monumental por su alto valor simb&oacute;lico. &Eacute;sta, en efecto, expresa la presencia permanente del Ap&oacute;stol en el magisterio de sus sucesores. El sill&oacute;n de san Pedro, podemos decir, es el trono de la verdad, que tiene su origen en el mandato de Cristo despu&eacute;s de la confesi&oacute;n en Cesarea de Filipo. La silla magisterial nos trae a la memoria de nuevo las palabras del Se&ntilde;or dirigidas a Pedro en el Cen&aacute;culo: &laquo;Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y t&uacute;, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos&raquo; (<em>Lc<\/em> 22,32).<\/p>\n<p align=\"left\"> La C&aacute;tedra de Pedro evoca otro recuerdo: la celebra expresi&oacute;n de san Ignacio de Antioquia, que en su carta a los Romanos llama a la Iglesia de Roma &laquo;aquella que preside en la caridad&raquo; (<em>Inscr.<\/em>: <em>PG<\/em> 5, 801). En efecto, el presidir en la fe est&aacute; inseparablemente unido al presidir en el amor. Una fe sin amor nunca ser&aacute; una fe cristiana autentica. Pero las palabras de san Ignacio tienen tambi&eacute;n otra connotaci&oacute;n mucho m&aacute;s concreta. El t&eacute;rmino &laquo;caridad&raquo;, en efecto, se utilizaba en la Iglesia de los or&iacute;genes para indicar tambi&eacute;n la Eucarist&iacute;a. La Eucarist&iacute;a es precisamente <em>Sacramentum caritatis Christi<\/em>, mediante el cual &eacute;l continua a atraer a todos hacia s&iacute;, como lo hizo desde lo alto de la cruz (cf. <em>Jn<\/em> 12,32). Por tanto, &laquo;presidir en la caridad&raquo; significa atraer a los hombres en un abrazo eucar&iacute;stico, el abrazo de Cristo, que supera toda barrera y toda exclusi&oacute;n, creando comuni&oacute;n entre las m&uacute;ltiples diferencias. El ministerio petrino, pues, es primado de amor en sentido eucar&iacute;stico, es decir, solicitud por la comuni&oacute;n universal de la Iglesia en Cristo. Y la Eucarist&iacute;a es forma y medida de esta comuni&oacute;n, y garant&iacute;a de que ella se mantenga fiel al criterio de la tradici&oacute;n de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\"> La gran C&aacute;tedra est&aacute; apoyada sobre los Padres de la Iglesia. Los dos maestros de oriente, san Juan Cris&oacute;stomo y san Atanasio, junto con los latinos, san Ambrosio y san Agust&iacute;n, representando la totalidad de la tradici&oacute;n y, por tanto, la riqueza de las expresiones de la verdadera fe en la santa y &uacute;nica Iglesia. Este elemento del altar nos dice que el amor se asienta sobre la fe. Y se resquebraja si el hombre ya no conf&iacute;a en Dios ni le obedece. Todo en la Iglesia se apoya sobre la fe: los sacramentos, la liturgia, la evangelizaci&oacute;n, la caridad. Tambi&eacute;n el derecho, tambi&eacute;n la autoridad en la Iglesia se apoya sobre la fe. La Iglesia no se da a s&iacute; misma las reglas, el propio orden, sino que lo recibe de la Palabra de Dios, que escucha en la fe y trata de comprender y vivir. Los Padres de la Iglesia tienen en la comunidad eclesial la funci&oacute;n de garantes de la fidelidad a la Sagrada Escritura. Ellos aseguran una exegesis fidedigna, s&oacute;lida, capaz de formar con la C&aacute;tedra de Pedro un complejo estable y unitario. Las Sagradas Escrituras, interpretadas autorizadamente por el Magisterio a la luz de los Padres, iluminan el camino de la Iglesia en el tiempo, asegur&aacute;ndole un fundamento estable en medio a los cambios hist&oacute;ricos.<\/p>\n<p align=\"left\"> Tras haber considerado los diversos elementos del altar de la C&aacute;tedra, dirijamos una mirada al conjunto. Y veamos c&oacute;mo est&aacute; atravesado por un doble movimiento: de ascensi&oacute;n y de descenso. Es la reciprocidad entre la fe y el amor. La C&aacute;tedra est&aacute; puesta con gran realce en este lugar, porque aqu&iacute; est&aacute; la tumba del ap&oacute;stol Pedro, pero tambi&eacute;n tiende hacia el amor de Dios. En efecto, la fe se orienta al amor. Una fe ego&iacute;sta no es una fe verdadera. Quien cree en Jesucristo y entra en el dinamismo del amor que tiene su fuente en la Eucarist&iacute;a, descubre la verdadera alegr&iacute;a y, a su vez, es capaz de vivir seg&uacute;n la l&oacute;gica de este don. La verdadera fe es iluminada por el amor y conduce al amor, hacia lo alto, del mismo modo que el altar de la C&aacute;tedra apunta hacia la ventana luminosa, la gloria del Esp&iacute;ritu Santo, que constituye el verdadero punto focal para la mirada del peregrino que atraviesa el umbral de la Bas&iacute;lica Vaticana. En esa ventana, la corona de los &aacute;ngeles y los grandes rayos dorados dan una espl&eacute;ndido realce, con un sentido de plenitud desbordante, que expresa la riqueza de la comuni&oacute;n con Dios. Dios no es soledad, sino amor glorioso y gozoso, difusivo y luminoso.<\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, a cada cristiano y a nosotros, se nos conf&iacute;a el don de este amor: un don que ha de ofrecer con el testimonio de nuestra vida. Esto es, en particular, vuestra tarea, venerados Hermanos Cardenales: dar testimonio de la alegr&iacute;a del amor de Cristo. Confiemos ahora vuestro nuevo servicio eclesial a la Virgen Mar&iacute;a, presente en la comunidad apost&oacute;lica reunida en oraci&oacute;n en espera del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <em>Hch<\/em> 1,14). Que Ella, Madre del Verbo encarnado, proteja el camino de la Iglesia, sostenga con su intercesi&oacute;n la obra de los Pastores y acoja bajo su manto a todo el colegio cardenalicio. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONSISTORIO ORDINARIO P&Uacute;BLICO PARA LA CREACI&Oacute;N DE NUEVOS CARDENALES Y PARA EL VOTO SOBRE ALGUNAS CAUSAS DE CANONIZACI&Oacute;N SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA C&Aacute;TEDRA DEL AP&Oacute;STOL SAN PEDRO&nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana Domingo 19 de febrero de 2012 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Se&ntilde;ores Cardenales, Venerados hermanos en el Episcopado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-febrero-de-2012-santa-misa-con-los-nuevos-cardenales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab19 de febrero de 2012: Santa Misa con los nuevos cardenales\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41062","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41062","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41062"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41062\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41062"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41062"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41062"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}