{"id":41063,"date":"2016-10-06T15:19:40","date_gmt":"2016-10-06T20:19:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-22-nuevos-cardenales-alocucion-de-benedicto-xvi-18-febrero-2012\/"},"modified":"2016-10-06T15:19:40","modified_gmt":"2016-10-06T20:19:40","slug":"consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-22-nuevos-cardenales-alocucion-de-benedicto-xvi-18-febrero-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-22-nuevos-cardenales-alocucion-de-benedicto-xvi-18-febrero-2012\/","title":{"rendered":"Consistorio Ordinario P\u00fablico para la creaci\u00f3n de 22 nuevos cardenales, Alocuci\u00f3n de Benedicto XVI, 18 febrero 2012"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2012\/documents\/ns_lit_doc_20120218_index-concistoro_sp.html\">CONSISTORIO ORDINARIO P<span class=\"style1\">&Uacute;<\/span>BLICO <br \/>PARA LA CREACI<span class=\"style1\">&Oacute;<\/span>N DE NUEVOS CARDENALES <br \/> Y PARA EL VOTO SOBRE ALGUNAS CAUSAS DE CANONIZACI<span class=\"style1\">&Oacute;<\/span>N<\/a> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">ALOCU<span class=\"style1\">CI&Oacute;<\/span>N DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas<span class=\"style1\">&iacute;<\/span>lica Vaticana<br \/>S<span class=\"style1\">&aacute;<\/span>bado 18 de febrero de 2012<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font face=\"Times New Roman\">[<\/font><\/b><span lang=\"IT\"><strong><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_M9RQ2HMQ\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><\/strong><\/span><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b>]<br \/> <\/b><\/font> <b><i><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2012\/20120218\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><em>&laquo;Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam&raquo;<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">Venerados Hermanos,<br \/> Queridos hermanos y hermanas<\/p>\n<p> Estas palabras del canto de entrada nos introducen en el solemne y sugestivo rito del Consistorio ordinario p&uacute;blico para la creaci&oacute;n de nuevos cardenales, la imposici&oacute;n de la birreta, la entrega del anillo y la asignaci&oacute;n del t&iacute;tulo. Son las palabras eficaces con las que Jes&uacute;s constituy&oacute; a Pedro como fundamento firme de la Iglesia. La fe es el elemento caracter&iacute;stico de ese fundamento: en efecto, Sim&oacute;n pasa a convertirse en Pedro \u2014roca\u2014 al profesar su fe en Jes&uacute;s, Mes&iacute;as e Hijo de Dios. En el anuncio de Cristo, la Iglesia aparece unida a Pedro, y Pedro es puesto en la Iglesia como roca; pero el que edifica la Iglesia es el mismo Cristo, Pedro es un elemento particular de la construcci&oacute;n. Ha de serlo mediante la fidelidad a la confesi&oacute;n que hizo en Cesarea de Filipo, en virtud de la afirmaci&oacute;n: &laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo;.<\/p>\n<p> Las palabras que Jes&uacute;s dirige a Pedro ponen de relieve claramente el car&aacute;cter eclesial del acontecimiento de hoy. Los nuevos cardenales, en efecto, mediante la asignaci&oacute;n del t&iacute;tulo de una iglesia de esta Ciudad o de una di&oacute;cesis suburbicaria, son insertados con todo derecho en la Iglesia de Roma, guiada por el Sucesor de Pedro, para cooperar estrechamente con &eacute;l en el gobierno de la Iglesia universal. Estos queridos hermanos, que dentro de poco entrar&aacute;n a formar parte del Colegio cardenalicio, se unir&aacute;n con un nuevo y m&aacute;s fuerte v&iacute;nculo no s&oacute;lo al Romano Pont&iacute;fice, sino tambi&eacute;n a toda la comunidad de fieles extendida por todo el mundo. En el cumplimiento de su peculiar servicio de ayuda al ministerio petrino, los nuevos purpurados estar&aacute;n llamados a considerar y valorar los acontecimientos, los problemas y criterios pastorales que ata&ntilde;en a la misi&oacute;n de toda la Iglesia. En esta delicada tarea, les servir&aacute; de ejemplo y ayuda el testimonio de fe que el Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles dio con su vida y su muerte y que, por amor a Cristo, se dio por entero hasta el sacrificio extremo.<\/p>\n<p> La imposici&oacute;n de la birreta roja ha de ser entendida tambi&eacute;n con este mismo significado. A los nuevos cardenales se les conf&iacute;a el servicio del amor: amor por Dios, amor por su Iglesia, amor por los hermanos con una entrega absoluta e incondicionada, hasta derramar su sangre si fuera preciso, como reza la f&oacute;rmula de la imposici&oacute;n de la birreta e indica el color rojo de las vestiduras. Adem&aacute;s, se les pide que sirvan a la Iglesia con amor y vigor, con la transparencia y sabidur&iacute;a de los maestros, con la energ&iacute;a y fortaleza de los pastores, con la fidelidad y el valor de los m&aacute;rtires. Se trata de ser servidores eminentes de la Iglesia que tiene en Pedro el fundamento visible de la unidad.<\/p>\n<p> En el pasaje evang&eacute;lico que antes se ha proclamado, Jes&uacute;s se presenta como siervo, ofreci&eacute;ndose como modelo a imitar y seguir. Del trasfondo del tercer anuncio de la pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n del Hijo del hombre, se aparta con llamativo contraste la escena de los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que persiguen todav&iacute;a sue&ntilde;os de gloria junto a Jes&uacute;s. Le pidieron: &laquo;Conc&eacute;denos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda&raquo; (<em>Mc<\/em> 10,37). La respuesta de Jes&uacute;s fue fulminante, y su interpelaci&oacute;n inesperada: &laquo;No sab&eacute;is lo que ped&iacute;s, &iquest;sois capaces de beber el c&aacute;liz que yo he de beber? (v. 38). La alusi&oacute;n es muy clara: el c&aacute;liz es el de la pasi&oacute;n, que Jes&uacute;s acepta para cumplir la voluntad del Padre. El servicio a Dios y a los hermanos, el don de s&iacute;: esta es la l&oacute;gica que la fe aut&eacute;ntica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es en cambio el estilo mundano del poder y la gloria.<\/p>\n<p> Con su petici&oacute;n, Santiago y Juan ponen de manifiesto que no comprenden la l&oacute;gica de vida de la que Jes&uacute;s da testimonio, la l&oacute;gica que, seg&uacute;n el Maestro, ha de caracterizar al disc&iacute;pulo, en su esp&iacute;ritu y en sus acciones. La l&oacute;gica err&oacute;nea no se encuentra s&oacute;lo en los dos hijos de Zebedeo ya que, seg&uacute;n el evangelista, contagia tambi&eacute;n &laquo;a los otros diez&raquo; ap&oacute;stoles que &laquo;se indignaron contra Santiago y Juan&raquo; (v. 41). Se indignaron porque no es f&aacute;cil entrar en la l&oacute;gica del Evangelio y abandonar la del poder y la gloria. San Juan Cris&oacute;stomo dice que todos los ap&oacute;stoles eran todav&iacute;a imperfectos, tanto los dos que quieren ponerse por encima de los diez, como los otros que tienen envidia de ellos (cf. <em>Comentario a Mateo<\/em>, 65, 4: <em>PG<\/em> 58, 622). San Cirilo de Alejandr&iacute;a, comentando los textos paralelos del Evangelio de san Lucas, a&ntilde;ade: &laquo;Los disc&iacute;pulos hab&iacute;an ca&iacute;do en la debilidad humana y estaban discutiendo entre s&iacute; sobre qui&eacute;n era el jefe y superior a los dem&aacute;s\u2026 Esto sucedi&oacute; y ha sido narrado para nuestro provecho\u2026 Lo que les pas&oacute; a los santos ap&oacute;stoles se puede revelar para nosotros un incentivo para la humildad&raquo; (<em>Comentario a Lucas<\/em>, 12,5,15: <em>PG<\/em> 72,912). Este episodio ofrece a Jes&uacute;s la ocasi&oacute;n de dirigirse a todos los disc&iacute;pulos y &laquo;llamarlos hacia s&iacute;&raquo;, casi para estrecharlos consigo, para formar como un cuerpo &uacute;nico e indivisible con &eacute;l y se&ntilde;alar cu&aacute;l es el camino para llegar a la gloria verdadera, la de Dios: &laquo;Sab&eacute;is que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No ser&aacute; as&iacute; entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos&raquo; (<i>Mc<\/i> 10,42-44).<\/p>\n<p> Dominio y servicio, ego&iacute;smo y altruismo, posesi&oacute;n y don, inter&eacute;s y gratuidad: estas l&oacute;gicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jes&uacute;s: &Eacute;l no se limita a se&ntilde;alarlo con palabras a los disc&iacute;pulos de entonces y de hoy, sino que lo vive en su misma carne. En efecto, explica: &laquo;Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud&raquo; (v.45). Estas palabras iluminan con singular intensidad el Consistorio p&uacute;blico de hoy. Resuenan en lo m&aacute;s profundo del alma y representan una invitaci&oacute;n y un llamamiento, un encargo y un impulso especialmente para vosotros, queridos y venerados Hermanos que est&aacute;is a punto de ser incorporados al Colegio cardenalicio.<\/p>\n<p> Seg&uacute;n la tradici&oacute;n b&iacute;blica, el Hijo del hombre es el que recibe el poder y el dominio de parte de Dios (cf. <i>Dn<\/i> 7,13s). Jes&uacute;s interpreta su misi&oacute;n en la tierra sobreponiendo a la figura del Hijo del hombre la del Siervo sufriente, descrito por Isa&iacute;as (cf. <i>Is<\/i> 53,1-12). &Eacute;l recibe el poder y la gloria s&oacute;lo en cuanto &laquo;siervo&raquo;; pero es siervo en cuanto que acoge en s&iacute; el destino de dolor y pecado de toda la humanidad. Su servicio se cumple en la fidelidad total y en la responsabilidad plena por los hombres. Por eso la aceptaci&oacute;n libre de su muerte violenta es el precio de la liberaci&oacute;n para muchos, es el inicio y el fundamento de la redenci&oacute;n de cada hombre y de todo el g&eacute;nero humano.<\/p>\n<p> Queridos Hermanos que vais a ser incluidos en el Colegio cardenalicio. Que el don total de s&iacute; ofrecido por Cristo sobre la cruz sea para vosotros principio, est&iacute;mulo y fuerza, gracias a una fe que act&uacute;a en la caridad. Que vuestra misi&oacute;n en la Iglesia y en el mundo sea siempre y s&oacute;lo &laquo;en Cristo&raquo;, que responda a su l&oacute;gica y no a la del mundo, que est&eacute; iluminada por la fe y animada por la caridad que llegan hasta nosotros por la Cruz gloriosa del Se&ntilde;or. En el anillo que en unos instantes os entregar&eacute;, est&aacute;n representados los santos Pedro y Pablo, con una estrella en el centro que evoca a la Virgen. Llevando este anillo, est&aacute;is llamados cada d&iacute;a a recordar el testimonio de Cristo hasta la muerte que los dos Ap&oacute;stoles han dado con su martirio aqu&iacute; en Roma, fecundando con su sangre la Iglesia. Al mismo tiempo, el reclamo a la Virgen Mar&iacute;a ser&aacute; siempre para vosotros una invitaci&oacute;n a seguir a aquella que fue firme en la fe y humilde sierva del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Al concluir esta breve reflexi&oacute;n, quisiera dirigir un cordial saludo, junto con mi gratitud, a todos los presentes, en particular a las Delegaciones oficiales de diversos pa&iacute;ses y a las representaciones de numerosas di&oacute;cesis. Los nuevos cardenales est&aacute;n llamados en su servicio a permanecer siempre fieles a Cristo, dej&aacute;ndose guiar &uacute;nicamente por su Evangelio. Queridos hermanos y hermanas, rezad para que en ellos se refleje de modo vivo nuestro &uacute;nico Pastor y Maestro, el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, fuente de toda sabidur&iacute;a, que indica a todos el camino. Y pedid tambi&eacute;n por m&iacute;, para que pueda ofrecer siempre al Pueblo de Dios el testimonio de la doctrina segura y regir con humilde firmeza el tim&oacute;n de la santa Iglesia. &iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2012 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONSISTORIO ORDINARIO P&Uacute;BLICO PARA LA CREACI&Oacute;N DE NUEVOS CARDENALES Y PARA EL VOTO SOBRE ALGUNAS CAUSAS DE CANONIZACI&Oacute;N ALOCUCI&Oacute;N DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica VaticanaS&aacute;bado 18 de febrero de 2012 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; &laquo;Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam&raquo; Venerados Hermanos, Queridos hermanos y hermanas Estas palabras del canto &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-22-nuevos-cardenales-alocucion-de-benedicto-xvi-18-febrero-2012\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConsistorio Ordinario P\u00fablico para la creaci\u00f3n de 22 nuevos cardenales, Alocuci\u00f3n de Benedicto XVI, 18 febrero 2012\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41063","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41063","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41063"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41063\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}