{"id":41070,"date":"2016-10-06T15:20:44","date_gmt":"2016-10-06T20:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-y-de-la-xvii-jornada-de-la-vida-consagrada\/"},"modified":"2016-10-06T15:20:44","modified_gmt":"2016-10-06T20:20:44","slug":"2-de-febrero-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-y-de-la-xvii-jornada-de-la-vida-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-y-de-la-xvii-jornada-de-la-vida-consagrada\/","title":{"rendered":"2 de febrero de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or y de la XVII Jornada de la vida consagrada"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130202.pdf\">SANTA MISA<\/a> CON LOS MIEMBROS DE LOS INSTITUTOS DE VITA CONSAGRADA<br \/> Y DE LAS SOCIEDADES DE VIDA APOST&Oacute;LICA<br \/> EN LA FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR&nbsp;<br \/> CON OCASI&Oacute;N DE LA XVII JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> S&aacute;bado 2 de febrero de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_JG3W5YKZ\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<br \/> <\/strong> <i> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/it\/vespri20130202.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>En su relato de la infancia de Jes&uacute;s, san Lucas subraya cu&aacute;n fieles eran Mar&iacute;a y Jos&eacute; a la ley del Se&ntilde;or. Con profunda devoci&oacute;n llevan a cabo todo lo que se prescribe despu&eacute;s del parto de un primog&eacute;nito var&oacute;n. Se trata de dos prescripciones muy antiguas: una se refiere a la madre y la otra al ni&ntilde;o neonato. Para la mujer se prescribe que se abstenga durante cuarenta d&iacute;as de las pr&aacute;cticas rituales, y que despu&eacute;s ofrezca un doble sacrificio: un cordero en holocausto y una t&oacute;rtola o un pich&oacute;n por el pecado; pero si la mujer es pobre, puede ofrecer dos t&oacute;rtolas o dos pichones (cf. <i>Lev <\/i>12, 1-8). San Lucas precisa que Mar&iacute;a y Jos&eacute; ofrecieron el sacrificio de los pobres (cf. 2, 24), para evidenciar que Jes&uacute;s naci&oacute; en una familia de gente sencilla, humilde pero muy creyente: una familia perteneciente a esos pobres de Israel que forman el verdadero pueblo de Dios. Para el primog&eacute;nito var&oacute;n, que seg&uacute;n la ley de Mois&eacute;s es propiedad de Dios, se prescrib&iacute;a en cambio el rescate, establecido en la oferta de cinco siclos, que hab&iacute;a que pagar a un sacerdote en cualquier lugar. Ello en memoria perenne del hecho de que, en tiempos del &Eacute;xodo, Dios rescat&oacute; a los primog&eacute;nitos de los hebreos (cf. <i>Ex <\/i>13, 11-16).<\/p>\n<p>Es importante observar que para estos dos actos \u2014la purificaci&oacute;n de la madre y el rescate del hijo\u2014 no era necesario ir al Templo. Sin embargo Mar&iacute;a y Jos&eacute; quieren hacer todo en Jerusal&eacute;n, y san Lucas muestra c&oacute;mo toda la escena converge en el Templo, y por lo tanto se focaliza en Jes&uacute;s, que all&iacute; entra. Y he aqu&iacute; que, justamente a trav&eacute;s de las prescripciones de la ley, el acontecimiento principal se vuelve otro: o sea, la &laquo;presentaci&oacute;n&raquo; de Jes&uacute;s en el Templo de Dios, que significa el acto de ofrecer al Hijo del Alt&iacute;simo al Padre que le ha enviado (cf. <i>Lc <\/i>1, 32.35). <\/p>\n<p>Esta narraci&oacute;n del evangelista tiene su correspondencia en la palabra del profeta Malaqu&iacute;as que hemos escuchado al inicio de la primera lectura: &laquo;Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante m&iacute;. Enseguida llegar&aacute; a su santuario el Se&ntilde;or a quien vosotros and&aacute;is buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocij&aacute;is, mirad que est&aacute; llegando, dice el Se&ntilde;or del universo&#8230; Refinar&aacute; a los levitas&#8230; para que puedan ofrecer al Se&ntilde;or ofrenda y oblaci&oacute;n justas&raquo; (3, 1.3). Claramente aqu&iacute; no se habla de un ni&ntilde;o, y sin embargo esta palabra halla cumplimiento en Jes&uacute;s, porque &laquo;enseguida&raquo;, gracias a la fe de sus padres, fue llevado al Templo; y en el acto de su &laquo;presentaci&oacute;n&raquo;, o de su &laquo;ofrenda&raquo; personal a Dios Padre, se trasluce claramente el tema del sacrificio y del sacerdocio, como en el pasaje del profeta. El ni&ntilde;o Jes&uacute;s, que enseguida presentan en el Templo, es el mismo que, ya adulto, purificar&aacute; el Templo (cf. <i> Jn <\/i>2, 13-22; <i>Mc <\/i>11, 15-19 y paralelos) y sobre todo har&aacute; de s&iacute; mismo el sacrificio y el sumo sacerdote de la nueva Alianza. <\/p>\n<p>Esta es tambi&eacute;n la perspectiva de la Carta a los Hebreos, de la que se ha proclamado un pasaje en la segunda lectura, de forma que se refuerza el tema del nuevo sacerdocio: un sacerdocio \u2014el que inaugura Jes&uacute;s\u2014 que es existencial: &laquo;Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentaci&oacute;n, puede auxiliar a los que son tentados&raquo; (<i>Hb <\/i>2, 18). Y as&iacute; encontramos tambi&eacute;n el tema del sufrimiento, muy remarcado en el pasaje evang&eacute;lico, cuando Sime&oacute;n pronuncia su profec&iacute;a acerca del Ni&ntilde;o y su Madre: &laquo;Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y ser&aacute; como un signo de contradicci&oacute;n \u2014y a ti misma [Mar&iacute;a] una espada te traspasar&aacute; el alma&raquo; (<i>Lc <\/i>2, 34-35). La &laquo;salvaci&oacute;n&raquo; que Jes&uacute;s lleva a su pueblo y que encarna en s&iacute; mismo pasa por la cruz, a trav&eacute;s de la muerte violenta que &Eacute;l vencer&aacute; y transformar&aacute; con la oblaci&oacute;n de la vida por amor. Esta oblaci&oacute;n ya est&aacute; preanunciada en el gesto de la presentaci&oacute;n en el Templo, un gesto ciertamente motivado por las tradiciones de la antigua Alianza, pero &iacute;ntimamente animado por la plenitud de la fe y del amor que corresponde a la plenitud de los tiempos, a la presencia de Dios y de su Santo Esp&iacute;ritu en Jes&uacute;s. El Esp&iacute;ritu, en efecto, aletea en toda la escena de la presentaci&oacute;n de Jes&uacute;s en el Templo, en particular en la figura de Sime&oacute;n, pero tambi&eacute;n de Ana. Es el Esp&iacute;ritu &laquo;Par&aacute;clito&raquo;, que lleva el &laquo;consuelo&raquo; de Israel y mueve los pasos y el coraz&oacute;n de quienes lo esperan. Es el Esp&iacute;ritu que sugiere las palabras prof&eacute;ticas de Sime&oacute;n y Ana, palabras de bendici&oacute;n, de alabanza a Dios, de fe en su Consagrado, de agradecimiento porque por fin nuestros ojos pueden ver y nuestros brazos estrechar &laquo;su salvaci&oacute;n&raquo; (cf. 2, 30). <\/p>\n<p>&laquo;Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 32): as&iacute; Sime&oacute;n define al Mes&iacute;as del Se&ntilde;or, al final de su canto de bendici&oacute;n. El tema de la luz, que resuena en el primer y segundo canto del Siervo del Se&ntilde;or, en el Deutero-Isa&iacute;as (cf. <i>Is <\/i>42, 6; 49, 6), est&aacute; fuertemente presente en esta liturgia. Que de hecho se ha abierto con una sugestiva procesi&oacute;n en la que han participado los superiores y las superioras generales de los institutos de vida consagrada aqu&iacute; representados, llevando cirios encendidos. Este signo, espec&iacute;fico de la tradici&oacute;n lit&uacute;rgica de esta fiesta, es muy expresivo. Manifiesta la belleza y el valor de la vida consagrada como reflejo de la luz de Cristo; un signo que recuerda la entrada de Mar&iacute;a en el Templo: la Virgen Mar&iacute;a, la Consagrada por excelencia, llevaba en brazos a la Luz misma, al Verbo encarnado, que vino para expulsar las tinieblas del mundo con el amor de Dios. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas consagrados: todos vosotros hab&eacute;is estado representados en esa peregrinaci&oacute;n simb&oacute;lica, que en el <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&ntilde;o de la fe<\/a><\/i> expresa m&aacute;s todav&iacute;a vuestra concurrencia en la Iglesia, para ser confirmados en la fe y renovar el ofrecimiento de vosotros mismos a Dios. A cada uno, y a vuestros institutos, dirijo con afecto mi m&aacute;s cordial saludo y os agradezco vuestra presencia. En la luz de Cristo, con los m&uacute;ltiples carismas de vida contemplativa y apost&oacute;lica, vosotros cooper&aacute;is a la vida y a la misi&oacute;n de la Iglesia en el mundo. En este esp&iacute;ritu de reconocimiento y de comuni&oacute;n, desear&iacute;a haceros tres invitaciones, a fin de que pod&aacute;is entrar plenamente por la &laquo;puerta de la fe&raquo; que est&aacute; siempre abierta para nosotros (cf. Carta ap. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/motu_proprio\/documents\/hf_ben-xvi_motu-proprio_20111011_porta-fidei.html\">Porta fidei<\/a><\/i>, 1).<\/p>\n<p>Os invito en primer lugar a alimentar una fe capaz de iluminar vuestra vocaci&oacute;n. Os exhorto por esto a hacer memoria, como en una peregrinaci&oacute;n interior, del &laquo;primer amor&raquo; con el que el Se&ntilde;or Jesucristo calde&oacute; vuestro coraz&oacute;n, no por nostalgia, sino para alimentar esa llama. Y para esto es necesario estar con &Eacute;l, en el silencio de la adoraci&oacute;n; y as&iacute; volver a despertar la voluntad y la alegr&iacute;a de compartir la vida, las elecciones, la obediencia de fe, la bienaventuranza de los pobres, la radicalidad del amor. A partir siempre de nuevo de este encuentro de amor, dej&aacute;is cada cosa para estar con &Eacute;l y poneros como &Eacute;l al servicio de Dios y de los hermanos (cf. Exhort. ap. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/i>, 1).<\/p>\n<p>En segundo lugar os invito a una fe que sepa reconocer la sabidur&iacute;a de la debilidad. En las alegr&iacute;as y en las aflicciones del tiempo presente, cuando la dureza y el peso de la cruz se hacen notar, no dud&eacute;is de que la <i>kenosi <\/i>de Cristo es ya victoria pascual. Precisamente en la limitaci&oacute;n y en la debilidad humana estamos llamados a vivir la conformaci&oacute;n a Cristo, en una tensi&oacute;n totalizadora que anticipa, en la medida posible en el tiempo, la perfecci&oacute;n escatol&oacute;gica (<i>ib<\/i>., 16). En las sociedades de la eficiencia y del &eacute;xito, vuestra vida, caracterizada por la &laquo;minoridad&raquo; y la debilidad de los peque&ntilde;os, por la empat&iacute;a con quienes carecen de voz, se convierte en un evang&eacute;lico signo de contradicci&oacute;n. <\/p>\n<p>Finalmente os invito a renovar la fe que os hace ser peregrinos hacia el futuro. Por su naturaleza, la vida consagrada es peregrinaci&oacute;n del esp&iacute;ritu, en busca de un Rostro, que a veces se manifiesta y a veces se vela: &laquo;<i>Faciem tuam, Domine, requiram<\/i>&raquo; (<i>Sal <\/i>26, 8). Que &eacute;ste sea el anhelo constante de vuestro coraz&oacute;n, el criterio fundamental que orienta vuestro camino, tanto en los peque&ntilde;os pasos cotidianos como en las decisiones m&aacute;s importantes. No os un&aacute;is a los profetas de desventuras que proclaman el final o el sinsentido de la vida consagrada en la Iglesia de nuestros d&iacute;as; m&aacute;s bien revest&iacute;os de Jesucristo y portad las armas de la luz \u2014como exhorta san Pablo (cf. <i>Rm <\/i>13, 11-14)\u2014, permaneciendo despiertos y vigilantes. San Cromacio de Aquileya escrib&iacute;a: &laquo;Que el Se&ntilde;or aleje de nosotros tal peligro para que jam&aacute;s nos dejemos apesadumbrar por el sue&ntilde;o de la infidelidad; que nos conceda su gracia y su misericordia para que podamos velar siempre en la fidelidad a &Eacute;l. En efecto, nuestra fidelidad puede velar en Cristo&raquo; (<i>Serm&oacute;n <\/i>32, 4). <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: la alegr&iacute;a de la vida consagrada pasa necesariamente por la participaci&oacute;n en la Cruz de Cristo. As&iacute; fue para Mar&iacute;a Sant&iacute;sima. El suyo es el sufrimiento del coraz&oacute;n que se hace todo uno con el Coraz&oacute;n del Hijo de Dios, traspasado por amor. De aquella herida brota la luz de Dios, y tambi&eacute;n de los sufrimientos, de los sacrificios, del don de s&iacute; mismos que los consagrados viven por amor a Dios y a los dem&aacute;s se irradia la misma luz, que evangeliza a las gentes. En esta fiesta os deseo de modo particular a vosotros, consagrados, que vuestra vida tenga siempre el sabor de la <i>parresia <\/i>evang&eacute;lica, para que en vosotros la Buena Nueva se viva, testimonie, anuncie y resplandezca como Palabra de verdad (cf. Carta ap. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/motu_proprio\/documents\/hf_ben-xvi_motu-proprio_20111011_porta-fidei.html\">Porta fidei<\/a><\/i>, 6). Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2013 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON LOS MIEMBROS DE LOS INSTITUTOS DE VITA CONSAGRADA Y DE LAS SOCIEDADES DE VIDA APOST&Oacute;LICA EN LA FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR&nbsp; CON OCASI&Oacute;N DE LA XVII JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana S&aacute;bado 2 de febrero de 2013 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Queridos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-y-de-la-xvii-jornada-de-la-vida-consagrada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de febrero de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or y de la XVII Jornada de la vida consagrada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41070","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41070","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41070"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41070\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}