{"id":41071,"date":"2016-10-06T15:20:45","date_gmt":"2016-10-06T20:20:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2013-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/"},"modified":"2016-10-06T15:20:45","modified_gmt":"2016-10-06T20:20:45","slug":"25-de-enero-de-2013-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2013-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/","title":{"rendered":"25 de enero de 2013: Fiesta de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol san Pablo &#8211; Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130125.pdf\"> CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS<br \/> AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N <br \/> POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS<\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Fiesta de la conversi&oacute;n de san Pablo<br \/> Bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros<br \/> Viernes 25 de enero de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <strong>[<\/strong><font face=\"Times New Roman\"><b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_3FUI3GBI\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><strong>]<br \/> <\/strong> <i> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/Vespri25I2013.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Es siempre una alegr&iacute;a y una gracia especial reencontrarnos juntos, en torno a la tumba del ap&oacute;stol Pablo, para concluir la Semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos. Saludo con afecto a los cardenales presentes, en primer lugar al cardenal Harvey, arcipreste de esta bas&iacute;lica, y con &eacute;l al abad de la comunidad de los monjes que nos acogen. Saludo al cardenal Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoci&oacute;n de la unidad de los cristianos, y a todos los colaboradores del dicasterio. Dirijo mis cordiales y fraternos saludos a su eminencia el metropolita Gennadios, representante del patriarca ecum&eacute;nico, al reverendo can&oacute;nigo Richardson, representante personal en Roma del arzobispo de Canterbury, y a todos los representantes de las distintas Iglesias y Comunidades eclesiales, llegados aqu&iacute; esta tarde. Adem&aacute;s, me es particularmente grato saludar a los miembros de la Comisi&oacute;n mixta para el di&aacute;logo teol&oacute;gico entre la Iglesia cat&oacute;lica y las Iglesias ortodoxas orientales, a quienes deseo un fruct&iacute;fero trabajo en la sesi&oacute;n plenaria que se est&aacute; celebrando estos d&iacute;as en Roma, as&iacute; como a los estudiantes del <i>Ecumenical Institute of Bossey<\/i>, de visita en Roma para profundizar en su conocimiento de la Iglesia cat&oacute;lica, y a los j&oacute;venes ortodoxos y ortodoxos orientales que estudian aqu&iacute;. Saludo finalmente a todos los presentes, reunidos para orar por la unidad de todos los disc&iacute;pulos de Cristo. <\/p>\n<p>Esta celebraci&oacute;n se enmarca en el contexto del <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&ntilde;o de la fe<\/a><\/i>, iniciado el pasado 11 de octubre, cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II. La comuni&oacute;n en la misma fe es la base para el ecumenismo. La unidad, de hecho, la dona Dios como inseparable de la fe; lo expresa de manera eficaz san Pablo: &laquo;Un solo cuerpo y un solo Esp&iacute;ritu, como una sola es la esperanza de la vocaci&oacute;n a la que hab&eacute;is sido convocados. Un Se&ntilde;or, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que est&aacute; sobre todos, act&uacute;a por medio de todos y est&aacute; en todos&raquo; (<i>Ef <\/i>4, 4-6). La profesi&oacute;n de la fe bautismal en Dios, Padre y Creador, que se ha revelado en el Hijo Jesucristo, infundiendo el Esp&iacute;ritu que vivifica y santifica, ya une a los cristianos. Sin la fe \u2014que es primariamente don de Dios, pero tambi&eacute;n respuesta del hombre\u2014 todo el movimiento ecum&eacute;nico se reducir&iacute;a a una forma de &laquo;contrato&raquo; al que adherirse por un inter&eacute;s com&uacute;n. El Concilio Vaticano IIrecuerda que los cristianos, &laquo;cuanto m&aacute;s estrecha sea su comuni&oacute;n con el Padre, el Verbo y el Esp&iacute;ritu, m&aacute;s &iacute;ntima y f&aacute;cilmente podr&aacute;n aumentar la fraternidad mutua&raquo; (Decr. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 7). Las cuestiones doctrinales que a&uacute;n nos dividen no deben descuidarse o minimizarse. Antes bien hay que afrontarlas con valent&iacute;a, en un esp&iacute;ritu de fraternidad y de respeto rec&iacute;proco. El di&aacute;logo, cuando refleja la prioridad de la fe, permite abrirse a la acci&oacute;n de Dios con la firme confianza de que solos no podemos construir la unidad, sino que es el Esp&iacute;ritu Santo quien nos gu&iacute;a hacia la plena comuni&oacute;n, y permite percibir la riqueza espiritual presente en las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales. <\/p>\n<p>En la sociedad actual parece que el mensaje cristiano incide cada vez menos en la vida personal y comunitaria; y esto representa un desaf&iacute;o para todas las Iglesias y las Comunidades eclesiales. La unidad es en s&iacute; misma un medio privilegiado, casi un presupuesto para anunciar de manera cada vez m&aacute;s cre&iacute;ble la fe a quienes no conocen a&uacute;n al Salvador, o que, incluso habiendo recibido el anuncio del Evangelio, casi han olvidado este don precioso. El esc&aacute;ndalo de la divisi&oacute;n que mellaba la actividad misionera fue el impulso que dio inicio al movimiento ecum&eacute;nico como hoy lo conocemos. La comuni&oacute;n plena y visible entre los cristianos se debe entender, de hecho, como una caracter&iacute;stica fundamental para un testimonio m&aacute;s claro todav&iacute;a. Mientras estamos en camino hacia la unidad plena, es necesario entonces perseguir una colaboraci&oacute;n concreta entre los disc&iacute;pulos de Cristo por la causa de la transmisi&oacute;n de la fe al mundo contempor&aacute;neo. Hoy existe gran necesidad de reconciliaci&oacute;n, de di&aacute;logo y de comprensi&oacute;n rec&iacute;proca, en una perspectiva no moralista, sino precisamente en nombre de la autenticidad cristiana por una presencia m&aacute;s incisiva en la realidad de nuestro tiempo. <\/p>\n<p>La verdadera fe en Dios adem&aacute;s es inseparable de la santidad persona, igual que de la b&uacute;squeda de la justicia. En la Semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos, que hoy concluye, el tema ofrecido a nuestra meditaci&oacute;n era: &laquo;&iquest;Qu&eacute; exige el Se&ntilde;or de nosotros?&raquo;, inspirado en las palabras del profeta Miqueas que hemos escuchado (cf. 6, 6-8). Lo propuso el <i>Student Christian Movement in India<\/i>, en colaboraci&oacute;n con la <i>All India Catholic University Federation<\/i> y el <i>National Council of Churches in India<\/i>, que han preparado tambi&eacute;n los materiales para la reflexi&oacute;n y la oraci&oacute;n. A cuantos han colaborado deseo expresar mi viva gratitud y, con gran afecto, aseguro mi oraci&oacute;n a todos los cristianos de la India, que a veces est&aacute;n llamados a dar testimonio de su fe en condiciones dif&iacute;ciles. &laquo;Caminar humildemente con Dios&raquo; (cf. <i>Miq <\/i>6, 8) significa ante todo caminar en la radicalidad de la fe, como Abrah&aacute;n, fi&aacute;ndose de Dios, m&aacute;s a&uacute;n, poniendo en &Eacute;l toda nuestra esperanza y aspiraci&oacute;n; pero significa tambi&eacute;n caminar m&aacute;s all&aacute; de las barreras, m&aacute;s all&aacute; del odio, del racismo y de la discriminaci&oacute;n social y religiosa que dividen y perjudican a toda la sociedad. Como afirma san Pablo, los cristianos deben ofrecer los primeros un luminoso ejemplo en la b&uacute;squeda de la reconciliaci&oacute;n y de la comuni&oacute;n en Cristo, que supere todo tipo de divisi&oacute;n. En la <i>Carta a los G&aacute;latas<\/i>, el ap&oacute;stol de los gentiles afirma: &laquo;Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes&uacute;s. Cuantos hab&eacute;is sido bautizados en Cristo, os hab&eacute;is revestido de Cristo. No hay jud&iacute;o y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jes&uacute;s&raquo; (3, 26-28).<\/p>\n<p>Nuestra b&uacute;squeda de unidad en la verdad y en el amor, finalmente, jam&aacute;s debe perder de vista la percepci&oacute;n de que la unidad de los cristianos es obra y don del Esp&iacute;ritu Santo y va mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestros esfuerzos. Por lo tanto, el ecumenismo espiritual, especialmente la oraci&oacute;n, es el coraz&oacute;n del compromiso ecum&eacute;nico (cf. decr. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 8). Sin embargo, el ecumenismo no dar&aacute; frutos duraderos si no se acompa&ntilde;a de gestos concretos de conversi&oacute;n que muevan a las conciencias y favorezcan la sanaci&oacute;n de los recuerdos y de las relaciones. Como afirma el Decreto sobre el ecumenismo, del Concilio Vaticano II, &laquo;el aut&eacute;ntico ecumenismo no se da sin la conversi&oacute;n interior&raquo; (n. 7). Una aut&eacute;ntica conversi&oacute;n, como la que sugiere el profeta Miqueas y de la que el ap&oacute;stol Pablo es un ejemplo significativo, nos acercar&aacute; m&aacute;s a Dios, al centro de nuestra vida, de manera que nos acerquemos m&aacute;s tambi&eacute;n los unos a los otros. Es este un elemento fundamental de nuestro compromiso ecum&eacute;nico. La renovaci&oacute;n de la vida interior de nuestro coraz&oacute;n y de nuestra mente, que se refleja en la vida cotidiana, es crucial en todo di&aacute;logo y camino de reconciliaci&oacute;n, haciendo del ecumenismo un compromiso rec&iacute;proco de comprensi&oacute;n, respeto y amor, &laquo;para que el mundo crea&raquo; (<i>Jn<\/i> 17, 21).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, invoquemos con confianza a la Virgen Mar&iacute;a, modelo incomparable de evangelizaci&oacute;n, para que la Iglesia, &laquo;signo e instrumento de la uni&oacute;n &iacute;ntima con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano&raquo; (const. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 1), anuncie con franqueza, tambi&eacute;n en nuestro tiempo, a Cristo Salvador. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2013 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Fiesta de la conversi&oacute;n de san Pablo Bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros Viernes 25 de enero de 2013 [V&iacute;deo] Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Es siempre una alegr&iacute;a y una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2013-fiesta-de-la-conversion-del-apostol-san-pablo-celebracion-de-las-visperas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de enero de 2013: Fiesta de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol san Pablo &#8211; Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41071","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}