{"id":41075,"date":"2016-10-06T15:25:34","date_gmt":"2016-10-06T20:25:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2013-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:34","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:34","slug":"31-de-diciembre-de-2013-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2013-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-video\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 2013: V\u00edsperas de la solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios y Te Deum (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20131231-libretto-maria-madre-di-dio-vespri.pdf\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS<br \/>DE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS <br \/> Y<i>TE DEUM <\/i>DE ACCI&Oacute;N DE GRACIAS<\/a> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica Vaticana<br \/>Martes 31 de diciembre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_G638CUU9\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/vespri31dic2013.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p>El ap&oacute;stol Juan define el tiempo presente de modo preciso: &laquo;Es la &uacute;ltima hora&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 2, 18). Esta afirmaci&oacute;n \u2014que se hace presente en la misa del 31 de diciembre\u2014 significa que con la venida de Dios en la historia estamos ya en los tiempos &laquo;&uacute;ltimos&raquo;, despu&eacute;s de los cuales el paso final ser&aacute; la segunda y definitiva venida de Cristo. Naturalmente, aqu&iacute; se habla de la <i>calidad<\/i> del tiempo, no de la <i>cantidad<\/i>. Con Jes&uacute;s vino la &laquo;plenitud&raquo; del tiempo, plenitud de significado y plenitud de salvaci&oacute;n. Y ya no habr&aacute; otra nueva revelaci&oacute;n, sino la manifestaci&oacute;n plena de lo que Jes&uacute;s ya ha revelado. En este sentido estamos en la &laquo;&uacute;ltima hora&raquo;; cada momento de nuestra vida no es provisional, es definitivo, y cada una de nuestras acciones est&aacute; llena de eternidad; en efecto, la respuesta que damos hoy a Dios que nos ama en Jesucristo, incide en nuestro futuro. <\/p>\n<p>La visi&oacute;n b&iacute;blica y cristiana del tiempo y de la historia no es c&iacute;clica, sino lineal: es un camino que va hacia una realizaci&oacute;n. Un a&ntilde;o que pas&oacute;, por lo tanto, no nos conduce a una realidad que termina sino a una realidad que se cumple, es un ulterior paso hacia la meta que est&aacute; delante de nosotros: una meta de esperanza y una meta de felicidad, porque encontraremos a Dios, raz&oacute;n de nuestra esperanza y fuente de nuestra leticia.<\/p>\n<p>Mientras llega al t&eacute;rmino el a&ntilde;o 2013, recojamos, como en una cesta, los d&iacute;as, las semanas, los meses que hemos vivido, para ofrecer todo al Se&ntilde;or. Y pregunt&eacute;monos valientemente: &iquest;c&oacute;mo hemos vivido el tiempo que &Eacute;l nos dio? &iquest;Lo hemos usado sobre todo para nosotros mismos, para nuestros intereses, o hemos sabido usarlo tambi&eacute;n para los dem&aacute;s? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo hemos reservado para estar con Dios, en la oraci&oacute;n, en el silencio, en la adoraci&oacute;n? <\/p>\n<p>Y luego pensemos, nosotros, ciudadanos romanos, pensemos en esta ciudad de Roma. &iquest;Qu&eacute; ha sucedido este a&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; est&aacute; sucediendo, y qu&eacute; suceder&aacute;? &iquest;C&oacute;mo es la calidad de vida en esta ciudad? Depende de todos nosotros. &iquest;C&oacute;mo es la calidad de nuestra &laquo;ciudadan&iacute;a&raquo;? Este a&ntilde;o &iquest;hemos contribuido, en nuestro &laquo;poco&raquo;, a hacerla habitable, ordenada, acogedora? En efecto, el rostro de una ciudad es como un mosaico cuyas teselas son todos aquellos que habitan en ella. Cierto, quien tiene un cargo de autoridad tiene mayor responsabilidad, pero cada uno de nosotros es corresponsable, en el bien y en el mal.<\/p>\n<p>Roma es una ciudad de una belleza &uacute;nica. Su patrimonio espiritual y cultural es extraordinario. Sin embargo, tambi&eacute;n en Roma hay muchas personas marcadas por miserias materiales y morales, personas pobres, infelices, que sufren, que interpelan la conciencia de cada ciudadano. En Roma tal vez sentimos m&aacute;s fuerte este contraste entre al ambiente majestuoso y lleno de belleza art&iacute;stica, y el malestar social de quien tiene mayor dificultad.<\/p>\n<p>Roma es una ciudad llena de turistas, pero tambi&eacute;n llena de refugiados. Roma est&aacute; llena de gente que trabaja, pero tambi&eacute;n de personas que no encuentran trabajo o hacen trabajos mal pagados y a veces indignos; y todos tienen derecho a ser tratados con la misma actitud de acogida y equidad, porque cada uno es portador de dignidad humana.<\/p>\n<p>Es el &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; haremos, c&oacute;mo obraremos en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, para hacer un poco mejor nuestra ciudad? La Roma del a&ntilde;o nuevo tendr&aacute; un rostro a&uacute;n m&aacute;s hermoso si logra ser un poco m&aacute;s rica en humanidad, hospitalaria, acogedora; si todos nosotros somos atentos y generosos hacia quien est&aacute; en dificultad; si sabemos colaborar con esp&iacute;ritu constructivo y solidario, por el bien de todos. La Roma del a&ntilde;o nuevo ser&aacute; mejor si no hay personas que miran &laquo;desde lejos&raquo;, en una postal, que miran su vida s&oacute;lo &laquo;desde el balc&oacute;n&raquo;, sin implicarse en tantos problemas humanos, problemas de hombres y mujeres que, al final&#8230; y desde el principio, lo queramos o no, son nuestros hermanos. En esta perspectiva, la Iglesia de Roma se siente comprometida en dar su propia aportaci&oacute;n a la vida y al futuro de la Ciudad \u2014&iexcl;es su deber!\u2014, se siente comprometida a animarla con la levadura del Evangelio, a ser signo e instrumento de la misericordia de Dios. <\/p>\n<p>Esta tarde concluimos el A&ntilde;o del Se&ntilde;or 2013 agradeciendo y tambi&eacute;n pidiendo perd&oacute;n. Las dos cosas juntas: agradecer y pedir perd&oacute;n. Agradecemos todos los beneficios que Dios nos ha dado, y, sobre todo, su paciencia y su fidelidad, que se manifiestan en la sucesi&oacute;n de los tiempos, pero de modo singular en la plenitud del tiempo, cuando &laquo;envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer&raquo; (<i>Gal<\/i> 4, 4). Que la Madre de Dios, en cuyo nombre iniciaremos ma&ntilde;ana el nuevo tramo de nuestra peregrinaci&oacute;n terrena, nos ense&ntilde;e a acoger el Dios hecho hombre, para que cada a&ntilde;o, cada mes, cada d&iacute;a est&eacute; lleno de su eterno Amor. As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERASDE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS YTE DEUM DE ACCI&Oacute;N DE GRACIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica VaticanaMartes 31 de diciembre de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; El ap&oacute;stol Juan define el tiempo presente de modo preciso: &laquo;Es la &uacute;ltima hora&raquo; (1 Jn 2, 18). Esta afirmaci&oacute;n \u2014que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2013-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab31 de diciembre de 2013: V\u00edsperas de la solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios y Te Deum (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41075","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41075"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41075\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}