{"id":41083,"date":"2016-10-06T15:25:44","date_gmt":"2016-10-06T20:25:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-noviembre-de-2013-solemnidad-de-todos-los-santos-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:44","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:44","slug":"1-de-noviembre-de-2013-solemnidad-de-todos-los-santos-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-noviembre-de-2013-solemnidad-de-todos-los-santos-video\/","title":{"rendered":"1 de noviembre de 2013: Solemnidad de Todos los Santos (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> SOLEMNI<font face=\"Tahoma\">DAD DE TODOS LOS SANT<\/font><\/font><font face=\"Tahoma\" color=\"#663300\">OS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <i> Cementerio romano del Verano<br \/>Viernes 1 de noviembre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_OA3BUDR1\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/cimitero-verano20131101.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n<p>A esta hora, antes del atardecer, en este cementerio nos recogemos y pensamos en nuestro futuro, pensamos en todos aquellos que se han ido, que nos han precedido en la vida y est&aacute;n en el Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>Es muy bella la visi&oacute;n del Cielo que hemos escuchado en la primera lectura: el Se&ntilde;or Dios, la belleza, la bondad, la verdad, la ternura, el amor pleno. Nos espera todo esto. Quienes nos precedieron y est&aacute;n muertos en el Se&ntilde;or est&aacute;n all&iacute;. Ellos proclaman que fueron salvados no por sus obras \u2014tambi&eacute;n hicieron obras buenas\u2014 sino que fueron salvados por el Se&ntilde;or: &laquo;La victoria es de nuestro Dios, que est&aacute; sentado en el trono, y del Cordero&raquo; (<i>Ap <\/i>7, 10). Es &Eacute;l quien nos salva, es &Eacute;l quien al final de nuestra vida nos lleva de la mano como un pap&aacute;, precisamente a ese Cielo donde est&aacute;n nuestros antepasados. Uno de los ancianos hace una pregunta: &laquo;Estos que est&aacute;n vestidos con vestiduras blancas, &iquest;qui&eacute;nes son y de d&oacute;nde han venido?&raquo; (v. 13). &iquest;Qui&eacute;nes son estos justos, estos santos que est&aacute;n en el Cielo? La respuesta: &laquo;Estos son los que vienen de la gran tribulaci&oacute;n: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero&raquo; (v. 14). <\/p>\n<p>En el Cielo podemos entrar s&oacute;lo gracias a la sangre del Cordero, gracias a la sangre de Cristo. Es precisamente la sangre de Cristo la que nos justific&oacute;, nos abri&oacute; las puertas del Cielo. Y si hoy recordamos a estos hermanos y hermanas nuestros que nos precedieron en la vida y est&aacute;n en el Cielo, es porque ellos fueron lavados por la sangre de Cristo. Esta es nuestra esperanza: la esperanza de la sangre de Cristo. Una esperanza que no defrauda. Si caminamos en la vida con el Se&ntilde;or, &Eacute;l no decepciona jam&aacute;s. <\/p>\n<p>Hemos escuchado en la segunda Lectura lo que el ap&oacute;stol Juan dec&iacute;a a sus disc&iacute;pulos: &laquo;Mirad qu&eacute; amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues &iexcl;lo somos! El mundo no nos conoce&#8230; Somos hijos de Dios y a&uacute;n no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando &Eacute;l se manifieste, seremos semejantes a &Eacute;l, porque lo veremos tal cual es&raquo; (<i>1 Jn <\/i>3, 1-2). Ver a Dios, ser semejantes a Dios: &eacute;sta es nuestra esperanza. Y hoy, precisamente en el d&iacute;a de los santos y antes del d&iacute;a de los muertos, es necesario pensar un poco en la esperanza: esta esperanza que nos acompa&ntilde;a en la vida. Los primeros cristianos pintaban la esperanza con un ancla, como si la vida fuese el ancla lanzada a la orilla del Cielo y todos nosotros en camino hacia esa orilla, agarrados a la cuerda del ancla. Es una hermosa imagen de la esperanza: tener el coraz&oacute;n anclado all&iacute; donde est&aacute;n nuestros antepasados, donde est&aacute;n los santos, donde est&aacute; Jes&uacute;s, donde est&aacute; Dios. Esta es la esperanza que no decepciona; hoy y ma&ntilde;ana son d&iacute;as de esperanza. <\/p>\n<p>La esperanza es un poco como la levadura, que ensancha el alma; hay momentos dif&iacute;ciles en la vida, pero con la esperanza el alma sigue adelante y mira a lo que nos espera. Hoy es un d&iacute;a de esperanza. Nuestros hermanos y hermanas est&aacute;n en la presencia de Dios y tambi&eacute;n nosotros estaremos all&iacute;, por pura gracia del Se&ntilde;or, si caminamos por la senda de Jes&uacute;s. Concluye el ap&oacute;stol Juan: &laquo;Todo el que tiene esta esperanza en &Eacute;l se purifica a s&iacute; mismo&raquo; (v.3). Tambi&eacute;n la esperanza nos purifica, nos aligera; esta purificaci&oacute;n en la esperanza en Jesucristo nos hace ir de prisa, con prontitud. En este pre-atarceder de hoy, cada uno de nosotros puede pensar en el ocaso de su vida: &laquo;&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; mi ocaso?&raquo;. Todos nosotros tendremos un ocaso, todos. &iquest;Lo miro con esperanza? &iquest;Lo miro con la alegr&iacute;a de ser acogido por el Se&ntilde;or? Esto es un pensamiento cristiano, que nos da paz. Hoy es un d&iacute;a de alegr&iacute;a, pero de una alegr&iacute;a serena, tranquila, de la alegr&iacute;a de la paz. Pensemos en el ocaso de tantos hermanos y hermanas que nos precedieron, pensemos en nuestro ocaso, cuando llegar&aacute;. Y pensemos en nuestro coraz&oacute;n y pregunt&eacute;monos: &laquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; anclado mi coraz&oacute;n?&raquo;. Si no estuviese bien anclado, ancl&eacute;moslo all&aacute;, en esa orilla, sabiendo que la esperanza no defrauda porque el Se&ntilde;or Jes&uacute;s no decepciona.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p><i>Al t&eacute;rmino de la celebraci&oacute;n, tras la oraci&oacute;n por los difuntos, el Papa agreg&oacute; las siguientes palabras.<\/i><\/p>\n<p>Desear&iacute;a rezar tambi&eacute;n de modo especial por nuestros hermanos y nuestras hermanas que murieron en estos d&iacute;as mientras buscaban una liberaci&oacute;n, una vida m&aacute;s digna. Hemos visto las im&aacute;genes, la crueldad del desierto, hemos visto el mar donde muchos se ahogaron. Recemos por ellos. Y recemos tambi&eacute;n por quienes se salvaron y en este momento est&aacute;n en muchos sitios de acogida, amontonados, esperando que los tr&aacute;mites legales se agilicen para poder ir a otro lugar, m&aacute;s c&oacute;modos, a otros centros de acogida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Cementerio romano del VeranoViernes 1 de noviembre de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; A esta hora, antes del atardecer, en este cementerio nos recogemos y pensamos en nuestro futuro, pensamos en todos aquellos que se han ido, que nos han precedido en la vida y est&aacute;n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-noviembre-de-2013-solemnidad-de-todos-los-santos-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de noviembre de 2013: Solemnidad de Todos los Santos (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41083","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41083"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41083\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}