{"id":41084,"date":"2016-10-06T15:25:46","date_gmt":"2016-10-06T20:25:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-octubre-de-2014-santa-misa-para-la-jornada-de-la-familia-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:46","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:46","slug":"27-de-octubre-de-2014-santa-misa-para-la-jornada-de-la-familia-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-octubre-de-2014-santa-misa-para-la-jornada-de-la-familia-video\/","title":{"rendered":"27 de octubre de 2014: Santa Misa para la Jornada de la Familia (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20131027-libretto-giornata-famiglie-anno-fede.pdf\">SANTA MISA DE CLAUSURA DE LA PEREGRINACI&Oacute;N<\/a><br \/> DE LAS FAMILIAS DEL MUNDO A ROMA EN EL <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&Ntilde;O DE LA FEDE<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 27 de octubre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\"><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_B7KUZ8P8\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><br \/> <i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/eventi\/giornata-famiglia2013.html\"> <b>Fotogaler&iacute;a<\/b><\/a><br \/> <span lang=\"IT\"> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/messa-famiglia20131027.html\"> Fotogaler&iacute;a 2<\/a><\/b><\/span><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Las lecturas de este domingo nos invitan a meditar sobre algunas caracter&iacute;sticas fundamentales de la familia cristiana.<\/p>\n<p>1. La primera: <i>La familia que ora<\/i>. El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso \u2013 el del fariseo \u2013 y el otro aut&eacute;ntico \u2013 el del publicano. El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acci&oacute;n de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino m&aacute;s bien la satisfacci&oacute;n de s&iacute;. El fariseo se siente justo, se siente en orden, se pavonea de esto y juzga a los dem&aacute;s desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oraci&oacute;n es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre en verdad se reconoce necesitado del perd&oacute;n de Dios, de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p> La del publicano es la oraci&oacute;n del pobre, es la oraci&oacute;n que agrada a Dios que, como dice la primera Lectura, &laquo;sube hasta las nubes&raquo; (<i>Si <\/i> 35,16), mientras que la del fariseo est&aacute; marcada por el peso de la vanidad.<\/p>\n<p> A la luz de esta Palabra, quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: &iquest;Rezan alguna vez en familia? Algunos s&iacute;, lo s&eacute;. Pero muchos me dicen: Pero &iquest;c&oacute;mo se hace? Se hace como el publicano, es claro: humildemente, delante de Dios. Cada uno con humildad se deja ver del Se&ntilde;or y le pide su bondad, que venga a nosotros. Pero, en familia, &iquest;c&oacute;mo se hace? Porque parece que la oraci&oacute;n sea algo personal, y adem&aacute;s nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo, en familia\u2026 S&iacute;, es verdad, pero es tambi&eacute;n cuesti&oacute;n de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios, como el publicano. Y todas las familias tenemos necesidad de Dios: todos, todos. Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendici&oacute;n, de su misericordia, de su perd&oacute;n. Y se requiere sencillez. Para rezar en familia se necesita sencillez. Rezar juntos el \u201cPadrenuestro\u201d, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es f&aacute;cil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar tambi&eacute;n el uno por el otro: el marido por la esposa, la esposa por el marido, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos\u2026 Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte la familia: la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>2. La segunda Lectura nos sugiere otro aspecto: <i>la familia conserva la fe. <\/i>El ap&oacute;stol Pablo, al final de su vida, hace un balance fundamental, y dice: &laquo;He conservado la fe&raquo; (<i>2 Tm <\/i>4,7) &iquest;C&oacute;mo la conserv&oacute;? No en una caja fuerte. No la escondi&oacute; bajo tierra, como aquel siervo un poco perezoso. San Pablo compara su vida con una batalla y con una carrera. Ha conservado la fe porque no se ha limitado a defenderla, sino que la ha anunciado, irradiado, la ha llevado lejos. Se ha opuesto decididamente a quienes quer&iacute;an conservar, &laquo;embalsamar&raquo; el mensaje de Cristo dentro de los confines de Palestina. Por esto ha hecho opciones valientes, ha ido a territorios hostiles, ha aceptado el reto de los alejados, de culturas diversas, ha hablado francamente, sin miedo. San Pablo ha conservado la fe porque, as&iacute; como la hab&iacute;a recibido, la ha dado, yendo a las periferias, sin atrincherarse en actitudes defensivas.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n aqu&iacute;, podemos preguntar: &iquest;De qu&eacute; manera, en familia, conservamos nosotros la fe? &iquest;La tenemos para nosotros, en nuestra familia, como un bien privado, como una cuenta bancaria, o sabemos compartirla con el testimonio, con la acogida, con la apertura hacia los dem&aacute;s? Todos sabemos que las familias, especialmente las m&aacute;s j&oacute;venes, van con frecuencia &laquo;a la carrera&raquo;, muy ocupadas; pero &iquest;han pensado alguna vez que esta &laquo;carrera&raquo; puede ser tambi&eacute;n la carrera de la fe? Las familias cristianas son familias misioneras. Ayer escuchamos, aqu&iacute; en la plaza, el testimonio de familias misioneras. Son misioneras tambi&eacute;n en la vida de cada d&iacute;a, haciendo las cosas de todos los d&iacute;as, poniendo en todo la sal y la levadura de la fe. Conservar la fe en familia y poner la sal y la levadura de la fe en las cosas de todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>3. Y un &uacute;ltimo aspecto encontramos de la Palabra de Dios: <i>la familia que vive la alegr&iacute;a.<\/i> En el Salmo responsorial se encuentra esta expresi&oacute;n: &laquo;Los humildes lo escuchen y se alegren&raquo; (33,3). Todo este Salmo es un himno al Se&ntilde;or, fuente de alegr&iacute;a y de paz. Y &iquest;cu&aacute;l es el motivo de esta alegr&iacute;a? Es &eacute;ste: El Se&ntilde;or est&aacute; cerca, escucha el grito de los humildes y los libra del mal. Lo escrib&iacute;a tambi&eacute;n San Pablo: &laquo;Alegraos siempre\u2026 el Se&ntilde;or est&aacute; cerca&raquo; (<i>Flp <\/i> 4,4-5). Me gustar&iacute;a hacer una pregunta hoy. Pero que cada uno la lleve en el coraz&oacute;n a su casa, &iexcl;eh! Como una tarea a realizar. Y responda personalmente: &iquest;Hay alegr&iacute;a en tu casa? &iquest;Hay alegr&iacute;a en tu familia? Den ustedes la respuesta.<\/p>\n<p> Queridas familias, ustedes lo saben bien: la verdadera alegr&iacute;a que se disfruta en familia no es algo superficial, no viene de las cosas, de las circunstancias favorables\u2026 la verdadera alegr&iacute;a viene de la armon&iacute;a profunda entre las personas, que todos experimentan en su coraz&oacute;n y que nos hace sentir la belleza de estar juntos, de sostenerse mutuamente en el camino de la vida. En el fondo de este sentimiento de alegr&iacute;a profunda est&aacute; la presencia de Dios, la presencia de Dios en la familia, est&aacute; su amor acogedor, misericordioso, respetuoso hacia todos. Y sobre todo, un amor paciente: la paciencia es una virtud de Dios y nos ense&ntilde;a, en familia, a tener este amor paciente, el uno por el otro. Tener paciencia entre nosotros. Amor paciente. S&oacute;lo Dios sabe crear la armon&iacute;a de las diferencias. Si falta el amor de Dios, tambi&eacute;n la familia pierde la armon&iacute;a, prevalecen los individualismos, y se apaga la alegr&iacute;a. Por el contrario, la familia que vive la alegr&iacute;a de la fe la comunica espont&aacute;neamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.<\/p>\n<p>Queridas familias, vivan siempre con fe y simplicidad, como la Sagrada Familia de Nazaret. &iexcl;La alegr&iacute;a y la paz del Se&ntilde;or est&eacute; siempre con ustedes!<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DE CLAUSURA DE LA PEREGRINACI&Oacute;N DE LAS FAMILIAS DEL MUNDO A ROMA EN EL A&Ntilde;O DE LA FEDE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Domingo 27 de octubre de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a Fotogaler&iacute;a 2 &nbsp; Las lecturas de este domingo nos invitan a meditar sobre algunas caracter&iacute;sticas fundamentales de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-octubre-de-2014-santa-misa-para-la-jornada-de-la-familia-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de octubre de 2014: Santa Misa para la Jornada de la Familia (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41084"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41084\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}