{"id":41086,"date":"2016-10-06T15:25:49","date_gmt":"2016-10-06T20:25:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-octubre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-mariana-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:49","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:49","slug":"13-de-octubre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-mariana-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-octubre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-mariana-video\/","title":{"rendered":"13 de octubre de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada mariana (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20131013-libretto-giornata-mariana-anno-fede.pdf\">SANTA MISA PARA LA JORNADA MARIANA<\/a> <\/font> <font color=\"#663300\"><br \/> CON OCASI&Oacute;N DEL <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&Ntilde;O DE LA FE<\/a><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 13 de octubre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_IB4585UH\">V&iacute;deo<\/a><\/font><br \/> <i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/giornata-mariana20131013.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Salmo hemos recitado: \u201cCantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo, porque ha hecho maravillas\u201d (<i>Sal<\/i> 97,1).<\/p>\n<p> Hoy nos encontramos ante una de esas maravillas del Se&ntilde;or: &iexcl;Mar&iacute;a! Una criatura humilde y d&eacute;bil como nosotros, elegida para ser Madre de Dios, Madre de su Creador.<\/p>\n<p> Precisamente mirando a Mar&iacute;a a la luz de las lecturas que hemos escuchado, me gustar&iacute;a reflexionar con ustedes sobre tres puntos: Primero, <i> Dios nos sorprende; <\/i>segundo<i>, Dios nos pide fidelidad; <\/i>tercero,<i> Dios es nuestra fuerza.<\/i><\/p>\n<p>1. El primero: <i>Dios nos sorprende.<\/i> La historia de Naam&aacute;n, jefe del ej&eacute;rcito del rey de Aram, es llamativa: para curarse de la lepra se presenta ante el profeta de Dios, Eliseo, que no practica ritos m&aacute;gicos, ni le pide cosas extraordinarias, sino &uacute;nicamente fiarse de Dios y lavarse en el agua del r&iacute;o; y no en uno de los grandes r&iacute;os de Damasco, sino en el peque&ntilde;o Jord&aacute;n. Es un requerimiento que deja a Naam&aacute;n perplejo y tambi&eacute;n sorprendido: &iquest;qu&eacute; Dios es este que pide una cosa tan simple? Decide marcharse, pero despu&eacute;s da el paso, se ba&ntilde;a en el Jord&aacute;n e inmediatamente queda curado (cf. <i>2 R<\/i> 5,1-14). Dios nos sorprende; precisamente en la pobreza, en la debilidad, en la humildad es donde se manifiesta y nos da su amor que nos salva, nos cura, nos da fuerza. S&oacute;lo pide que sigamos su palabra y nos fiemos de &eacute;l.<\/p>\n<p> &Eacute;sta es tambi&eacute;n la experiencia de la Virgen Mar&iacute;a: ante el anuncio del &Aacute;ngel, no oculta su asombro. Es el asombro de ver que Dios, para hacerse hombre, la ha elegido precisamente a Ella, una sencilla muchacha de Nazaret, que no vive en los palacios del poder y de la riqueza, que no ha hecho cosas extraordinarias, pero que est&aacute; abierta a Dios, se f&iacute;a de &eacute;l, aunque no lo comprenda del todo: \u201cHe aqu&iacute; la esclava el Se&ntilde;or, h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra\u201d (<i>Lc<\/i> 1,38). Es su respuesta. Dios nos sorprende siempre, rompe nuestros esquemas, pone en crisis nuestros proyectos, y nos dice: F&iacute;ate de m&iacute;, no tengas miedo, d&eacute;jate sorprender, sal de ti mismo y s&iacute;gueme.<\/p>\n<p> Pregunt&eacute;monos hoy todos nosotros si tenemos miedo de lo que el Se&ntilde;or pudiera pedirnos o de lo que nos est&aacute; pidiendo. &iquest;Me dejo sorprender por Dios, como hizo Mar&iacute;a, o me cierro en mis seguridades, seguridades materiales, seguridades intelectuales, seguridades ideol&oacute;gicas, seguridades de mis proyectos? &iquest;Dejo entrar a Dios verdaderamente en mi vida? &iquest;C&oacute;mo le respondo?<\/p>\n<p>2. En la lectura de San Pablo que hemos escuchado, el Ap&oacute;stol se dirige a su disc&iacute;pulo Timoteo dici&eacute;ndole: Acu&eacute;rdate de Jesucristo; si perseveramos con &eacute;l, reinaremos con &eacute;l (cf. <i>2 Tm<\/i> 2,8-13). &Eacute;ste es el segundo punto: acordarse siempre de Cristo, la memoria de Jesucristo, y esto es perseverar en la fe: Dios nos sorprende con su amor, pero <i>nos pide que le sigamos fielmente.<\/i> Nosotros podemos convertirnos en &laquo;no fieles&raquo;, pero &eacute;l no puede, &eacute;l es &laquo;el fiel&raquo;, y nos pide a nosotros la misma fidelidad. Pensemos cu&aacute;ntas veces nos hemos entusiasmado con una cosa, con un proyecto, con una tarea, pero despu&eacute;s, ante las primeras dificultades, hemos tirado la toalla. Y esto, desgraciadamente, sucede tambi&eacute;n con nuestras opciones fundamentales, como el matrimonio. La dificultad de ser constantes, de ser fieles a las decisiones tomadas, a los compromisos asumidos. A menudo es f&aacute;cil decir \u201cs&iacute;\u201d, pero despu&eacute;s no se consigue repetir este \u201cs&iacute;\u201d cada d&iacute;a. No se consigue ser fieles.<\/p>\n<p> Mar&iacute;a ha dicho su \u201cs&iacute;\u201d a Dios, un \u201cs&iacute;\u201d que ha cambiado su humilde existencia de Nazaret, pero no ha sido el &uacute;nico, m&aacute;s bien ha sido el primero de otros muchos \u201cs&iacute;\u201d pronunciados en su coraz&oacute;n tanto en sus momentos gozosos como en los dolorosos; todos estos \u201cs&iacute;\u201d culminaron en el pronunciado bajo la Cruz. Hoy, aqu&iacute; hay muchas madres; piensen hasta qu&eacute; punto ha llegado la fidelidad de Mar&iacute;a a Dios: hasta ver a su Hijo &uacute;nico en la Cruz. La mujer fiel, de pie, destrozada por dentro, pero fiel y fuerte.<\/p>\n<p> Y yo me pregunto: &iquest;Soy un cristiano a ratos o soy siempre cristiano? La cultura de lo provisional, de lo relativo entra tambi&eacute;n en la vida de fe. Dios nos pide que le seamos fieles cada d&iacute;a, en las cosas ordinarias, y a&ntilde;ade que, a pesar de que a veces no somos fieles, &eacute;l siempre es fiel y con su misericordia no se cansa de tendernos la mano para levantarnos, para animarnos a retomar el camino, a volver a &eacute;l y confesarle nuestra debilidad para que &eacute;l nos d&eacute; su fuerza. Y este es el camino definitivo: siempre con el Se&ntilde;or, tambi&eacute;n en nuestras debilidades, tambi&eacute;n en nuestros pecados. no ir jam&aacute;s por el camino de lo provisional. Esto nos mata. La fe es fidelidad definitiva, como la de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>3. El &uacute;ltimo punto: <i>Dios es nuestra fuerza.<\/i> Pienso en los diez leprosos del Evangelio curados por Jes&uacute;s: salen a su encuentro, se detienen a lo lejos y le dicen a gritos: \u201cJes&uacute;s, maestro, ten compasi&oacute;n de nosotros\u201d (<i>Lc<\/i> 17,13). Est&aacute;n enfermos, necesitados de amor y de fuerza, y buscan a alguien que los cure. Y Jes&uacute;s responde liber&aacute;ndolos a todos de su enfermedad. Llama la atenci&oacute;n, sin embargo, que solamente uno regrese alabando a Dios a grandes gritos y dando gracias. Jes&uacute;s mismo lo indica: diez han dado gritos para alcanzar la curaci&oacute;n y uno solo ha vuelto a dar gracias a Dios a gritos y reconocer que en &eacute;l est&aacute; nuestra fuerza. Saber agradecer, saber alabar al Se&ntilde;or por lo que hace por nosotros.<\/p>\n<p> Miremos a Mar&iacute;a: despu&eacute;s de la Anunciaci&oacute;n, lo primero que hace es un gesto de caridad hacia su anciana pariente Isabel; y las primeras palabras que pronuncia son: \u201cProclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or\u201d, es decir, un c&aacute;ntico de alabanza y de acci&oacute;n de gracias a Dios no s&oacute;lo por lo que ha hecho en Ella, sino por lo que ha hecho en toda la historia de salvaci&oacute;n. Todo es don suyo; Si podemos entender que todo es don de Dios, &iexcl;cu&aacute;nta felicidad habr&aacute; en nuestro coraz&oacute;n! &eacute;l es nuestra fuerza. Decir gracias es tan f&aacute;cil, y sin embargo tan dif&iacute;cil. &iquest;Cu&aacute;ntas veces <a name=\"_GoBack\">nos<\/a> decimos gracias en la familia? Es una de las palabras clave de la convivencia. &laquo;Por favor&raquo;, &laquo;perdona&raquo;, &laquo;gracias&raquo;: si en una familia se dicen estas tres palabras, la familia va adelante. &laquo;Por favor&raquo;, &laquo;perdona&raquo;, &laquo;gracias&raquo;. &iquest;Cu&aacute;ntas veces decimos &laquo;gracias&raquo; en la familia? &iquest;Cu&aacute;ntas veces damos las gracias a quien nos ayuda, se acerca a nosotros, nos acompa&ntilde;a en la vida? Muchas veces damos todo por descontado. Y as&iacute; hacemos tambi&eacute;n con Dios. Es f&aacute;cil ir al Se&ntilde;or a pedirle algo, pero ir a darle gracias&#8230; &iexcl;Ah!, no se me ocurre.<\/p>\n<p> Continuemos la Eucarist&iacute;a invocando la intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a para que nos ayude a dejarnos sorprender por Dios sin oponer resistencia, a ser hijos fieles cada d&iacute;a, a alabarlo y darle gracias porque &eacute;l es nuestra fuerza. Am&eacute;n.<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"> * * *<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b> <a name=\"ACTO_DE_CONSAGRACI%C3%93N_A_MAR%C3%8DA\">ACTO DE CONSAGRACI&Oacute;N A MAR&Iacute;A<\/a><\/b><\/font> <\/p>\n<\/p>\n<p>Bienaventurada Mar&iacute;a Virgen de F&aacute;tima,<br \/> con renovada gratitud por tu presencia maternal<br \/> unimos nuestra voz a la de todas las generaciones <br \/> que te llaman bienaventurada.<\/p>\n<p>Celebramos en ti las grandes obras de Dios,<br \/> que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,<br \/> afligida por el mal y herida por el pecado,<br \/> para curarla y salvarla.<\/p>\n<p>Acoge con benevolencia de Madre<br \/> el acto de consagraci&oacute;n que hoy hacemos con confianza,<br \/> ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.<\/p>\n<p>Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos<br \/> y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.<\/p>\n<p>Nos dejamos alcanzar por tu dulc&iacute;sima mirada<br \/> y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.<\/p>\n<p>Custodia nuestra vida entre tus brazos:<br \/> bendice y refuerza todo deseo de bien;<br \/> reaviva y alimenta la fe;<br \/> sostiene e ilumina la esperanza;<br \/> suscita y anima la caridad;<br \/> gu&iacute;anos a todos nosotros por el camino de la santidad.<\/p>\n<p>Ens&eacute;&ntilde;anos tu mismo amor de predilecci&oacute;n <br \/> por los peque&ntilde;os y los pobres,<br \/> por los excluidos y los que sufren,<br \/> por los pecadores y los extraviados de coraz&oacute;n:<br \/> congrega a todos bajo tu protecci&oacute;n <br \/> y entr&eacute;galos a todos a tu dilecto Hijo, el Se&ntilde;or nuestro Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LA JORNADA MARIANA CON OCASI&Oacute;N DEL A&Ntilde;O DE LA FE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Domingo 13 de octubre de 2013 V&iacute;deo Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; En el Salmo hemos recitado: \u201cCantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo, porque ha hecho maravillas\u201d (Sal 97,1). 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