{"id":41088,"date":"2016-10-06T15:25:51","date_gmt":"2016-10-06T20:25:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-septiembre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-los-catequistas-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:51","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:51","slug":"29-de-septiembre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-los-catequistas-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-septiembre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-los-catequistas-video\/","title":{"rendered":"29 de septiembre de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada de los catequistas (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130929-libretto-giornata-catechisti-anno-fede.pdf\">SANTA MISA PARA LA &quot;JORNADA DE LOS CATEQUISTAS&quot;<\/a> EN EL <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&Ntilde;O DE LA FE<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i><b> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 29 de septiembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_OEOUBKTL\">V&iacute;deo<\/a><\/font><br \/><i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/giornata-catechisti2013.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;&iexcl;Ay de los que se f&iacute;an de&nbsp;Si&oacute;n,&#8230; acostados en lechos de marfil!&raquo; (<i>Am<\/i> 6,1.4); comen, beben, cantan, se divierten y no se preocupan por los problemas de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Son duras estas&nbsp;palabras del profeta Am&oacute;s, pero nos advierten de un peligro que todos corremos. &iquest;Qu&eacute; es lo que denuncia este mensajero de Dios, lo que pone ante los&nbsp;ojos de&nbsp;sus contempor&aacute;neos y tambi&eacute;n ante los nuestros hoy? El riesgo de apoltronarse, de la comodidad, de la mundanidad en la vida y en el coraz&oacute;n, de concentrarnos en nuestro bienestar. Es la misma experiencia del rico del Evangelio, vestido con ropas lujosas y banqueteando cada d&iacute;a en abundancia; esto era importante para &eacute;l. &iquest;Y el pobre que estaba a su puerta y no ten&iacute;a para comer? No era asunto suyo, no ten&iacute;a que ver con &eacute;l. Si las cosas, el dinero, lo mundano se convierten en el centro de la vida, nos aferran, se apoderan de nosotros, perdemos nuestra propia identidad como hombres. F&iacute;jense que el rico del Evangelio no tiene nombre, es simplemente &laquo;un rico&raquo;. Las cosas, lo que posee, son su rostro, no tiene otro.<\/p>\n<p>Pero&nbsp;intentemos preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? &iquest;C&oacute;mo es posible que los hombres, tal vez tambi&eacute;n nosotros, caigamos en el peligro de encerrarnos, de poner nuestra seguridad&nbsp;en las cosas, que al final nos roban el rostro, nuestro rostro humano? Esto sucede cuando perdemos la memoria de Dios. \u201c&iexcl;Ay de los que se f&iacute;an de Si&oacute;n!\u201d, dec&iacute;a el profeta. Si falta la memoria de Dios, todo queda rebajado, todo queda en el yo, en mi bienestar. La vida, el mundo, los dem&aacute;s, pierden la consistencia, ya no cuentan nada, todo se reduce a una sola dimensi&oacute;n: el tener. Si perdemos la memoria de Dios, tambi&eacute;n&nbsp;nosotros perdemos la consistencia, tambi&eacute;n nosotros nos vaciamos, perdemos nuestro rostro como el rico del Evangelio. Quien corre en pos de la nada, &eacute;l mismo se convierte en nada, dice otro gran profeta, Jerem&iacute;as (cf. <i>Jr<\/i> 2,5). Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, no a imagen y semejanza de las cosas, de los &iacute;dolos.<\/p>\n<p>2. Entonces, mir&aacute;ndoles a ustedes, me pregunto: &iquest;Qui&eacute;n es el catequista? Es el que custodia y alimenta la memoria de Dios; la custodia en s&iacute; mismo y sabe despertarla en los dem&aacute;s. Qu&eacute; bello es esto: hacer memoria de Dios, como la Virgen Mar&iacute;a que, ante la obra maravillosa de Dios en su vida, no piensa en el honor, el prestigio, la riqueza, no se cierra en s&iacute; misma. Por el contrario, tras recibir el anuncio del &Aacute;ngel y haber concebido al Hijo de Dios, &iquest;qu&eacute; es lo que hace? Se pone en camino, va donde su anciana pariente Isabel, tambi&eacute;n ella encinta, para ayudarla; y al encontrarse con ella, su primer gesto es hacer memoria del obrar de Dios, de la fidelidad de Dios en su vida, en la historia de su pueblo, en nuestra historia: &laquo;Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or&#8230; porque ha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava&#8230; su misericordia llega a sus fieles de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n&raquo; (cf. &nbsp;<i>Lc<\/i> 1,46.48.50). Mar&iacute;a tiene memoria de Dios.<\/p>\n<p>En este c&aacute;ntico de Mar&iacute;a est&aacute; tambi&eacute;n la memoria de su historia personal, la historia de Dios con ella, su propia experiencia de fe. Y as&iacute; es para cada uno de nosotros, para todo cristiano: la fe contiene precisamente la memoria de la historia de Dios con nosotros, la memoria del encuentro con Dios, que es el primero en moverse, que crea y salva, que nos transforma; la fe es memoria de su Palabra que inflama el coraz&oacute;n, de sus obras de salvaci&oacute;n con las que nos da la vida, nos purifica, nos cura, nos alimenta. El catequista es precisamente un cristiano que pone esta memoria al servicio del anuncio; no para exhibirse, no para hablar de s&iacute; mismo, sino para hablar de Dios, de su amor y su fidelidad. Hablar y transmitir todo lo que Dios ha revelado, es decir, la doctrina en su totalidad, sin quitar ni a&ntilde;adir nada.<\/p>\n<p>San Pablo recomienda a su disc&iacute;pulo y colaborador Timoteo sobre todo una cosa: Acu&eacute;rdate, acu&eacute;rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, a quien anuncio y por el que sufro (cf. <i>2 Tm<\/i> 2,8-9). Pero el Ap&oacute;stol puede decir esto porque &eacute;l es el primero en acordarse de Cristo, que lo llam&oacute; cuando era un perseguidor de los cristianos, lo conquist&oacute; y transform&oacute; con su gracia.<\/p>\n<p>El catequista, pues, es un cristiano que lleva consigo la memoria de Dios, se deja guiar por la memoria de Dios en toda su vida, y la sabe despertar en el coraz&oacute;n de los otros. Esto requiere esfuerzo. Compromete toda la vida. El mismo Catecismo, &iquest;qu&eacute; es sino memoria de Dios, memoria de su actuar en la historia, de su haberse hecho cercano a nosotros en Cristo, presente en su Palabra, en los sacramentos, en su Iglesia, en su amor? Queridos catequistas, les pregunto: &iquest;Somos nosotros memoria de Dios? &iquest;Somos verdaderamente como centinelas que despiertan en los dem&aacute;s la memoria de Dios, que inflama el coraz&oacute;n?<\/p>\n<p>3. &laquo;&iexcl;Ay de los que se f&iacute;an de&nbsp;Si&oacute;n&raquo;, dice el profeta. &iquest;Qu&eacute; camino se ha de seguir para no ser &laquo;superficiales&raquo;, como los que ponen su confianza en s&iacute; mismos y en las cosas, sino hombres y mujeres&nbsp;de la memoria de Dios? En la segunda Lectura, san Pablo, dirigi&eacute;ndose de nuevo a Timoteo, da algunas indicaciones que pueden marcar tambi&eacute;n el camino del catequista, nuestro camino: Tender a la justicia, a la piedad, a la fe, a la caridad, a la paciencia, a la mansedumbre (cf. <i>1 Tm<\/i> 6,11).<\/p>\n<p>El catequista&nbsp;es un hombre de la memoria de Dios si tiene una relaci&oacute;n constante y vital con &eacute;l y con el pr&oacute;jimo; si es hombre de fe, que se f&iacute;a verdaderamente de Dios y pone en &eacute;l su seguridad; si es hombre de caridad, de amor, que ve a todos como hermanos; si es hombre de &laquo;<i>hypomon&eacute;<\/i>&raquo;, de paciencia, de&nbsp;perseverancia, que sabe hacer frente a las dificultades, las pruebas y los fracasos, con serenidad y esperanza en el Se&ntilde;or; si es hombre amable, capaz de comprensi&oacute;n y misericordia.<\/p>\n<p>Pidamos&nbsp;al Se&ntilde;or que todos seamos hombres y mujeres que custodian y alimentan la memoria de Dios en la propia vida y la saben despertar en el coraz&oacute;n de los dem&aacute;s. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LA &quot;JORNADA DE LOS CATEQUISTAS&quot; EN EL A&Ntilde;O DE LA FE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Domingo 29 de septiembre de 2013 V&iacute;deo Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; 1. &laquo;&iexcl;Ay de los que se f&iacute;an de&nbsp;Si&oacute;n,&#8230; acostados en lechos de marfil!&raquo; (Am 6,1.4); comen, beben, cantan, se divierten y no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-septiembre-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-los-catequistas-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab29 de septiembre de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada de los catequistas (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41088"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41088\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}