{"id":41090,"date":"2016-10-06T15:25:54","date_gmt":"2016-10-06T20:25:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-septiembre-de-2013-vigilia-de-oracion-por-la-paz-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:25:54","modified_gmt":"2016-10-06T20:25:54","slug":"7-de-septiembre-de-2013-vigilia-de-oracion-por-la-paz-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-septiembre-de-2013-vigilia-de-oracion-por-la-paz-video\/","title":{"rendered":"7 de septiembre de 2013: Vigilia de oraci\u00f3n por la paz (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130907-libretto-veglia-pace.pdf\">VIGILIA DE ORACI&Oacute;N POR LA PA<\/a><\/font><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130907-libretto-veglia-pace.pdf\">Z<\/a><font color=\"#663300\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> Plaza de San Pedro<br \/> S&aacute;bado 7 de septiembre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_8KFFHJ2K\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/veglia-pace20130907.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Y vio Dios que era bueno&raquo; (<i>Gn <\/i>1,12.18.21.25). El relato b&iacute;blico de los or&iacute;genes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creaci&oacute;n, casi como contempl&aacute;ndola, y dice una y otra vez: Es buena. Queridos hermanos y hermanas, esto nos introduce en el coraz&oacute;n de Dios y, desde su interior, recibimos este mensaje.<\/p>\n<p>Podemos preguntarnos: &iquest;Qu&eacute; significado tienen estas palabras? &iquest;Qu&eacute; nos dicen a ti, a m&iacute;, a todos nosotros?<\/p>\n<p>1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el coraz&oacute;n y en la mente de Dios, es \u201ccasa de armon&iacute;a y de paz\u201d y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse \u201cen casa\u201d, porque \u201ces bueno\u201d. Toda la creaci&oacute;n forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones est&aacute;n marcadas por una fraternidad real y no s&oacute;lo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relaci&oacute;n con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armon&iacute;a a toda la creaci&oacute;n. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexi&oacute;n, con el ayuno, en la oraci&oacute;n, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo m&aacute;s profundo de nosotros mismos: &iquest;No es &eacute;se el mundo que yo deseo? &iquest;No es &eacute;se el mundo que todos llevamos dentro del coraz&oacute;n? El mundo que queremos &iquest;no es un mundo de armon&iacute;a y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s, en las familias, en las ciudades, <i>en y entre <\/i>las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo &iquest;no es precisamente aquella que est&aacute; orientada al bien de todos y guiada por el amor?<\/p>\n<p>2. Pero pregunt&eacute;monos ahora: &iquest;Es &eacute;se el mundo en el que vivimos? La creaci&oacute;n conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero tambi&eacute;n hay \u201cviolencia, divisi&oacute;n, rivalidad, guerra\u201d. Esto se produce cuando el hombre, v&eacute;rtice de la creaci&oacute;n, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio ego&iacute;smo. <\/p>\n<p>Cuando el hombre piensa s&oacute;lo en s&iacute; mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los &iacute;dolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del G&eacute;nesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que est&aacute; desnudo y se esconde porque tiene miedo (<i>Gn <\/i>3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armon&iacute;a con la creaci&oacute;n, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. &iquest;Podemos decir que de la \u201carmon&iacute;a\u201d se pasa a la \u201cdesarmon&iacute;a\u201d? &iquest;Podemos decir eso: que de la armon&iacute;a se pasa a la \u201cdesarmon&iacute;a\u201d? No, no existe la \u201cdesarmon&iacute;a\u201d: o hay armon&iacute;a o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo\u2026<\/p>\n<p>Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: &laquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Abel, tu hermano?&raquo;. Y Ca&iacute;n responde: &laquo;No s&eacute;, &iquest;soy yo el guardi&aacute;n de mi hermano?&raquo; (<i>Gn <\/i>4,9). Esta pregunta se dirige tambi&eacute;n a nosotros, y tambi&eacute;n a nosotros nos har&aacute; bien preguntarnos: &iquest;Soy yo el guardi&aacute;n de mi hermano? S&iacute;, t&uacute; eres el guardi&aacute;n de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se rompe la armon&iacute;a, se produce una metamorfosis: el hermano que deber&iacute;amos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. &iexcl;Cu&aacute;nta violencia se genera en ese momento, cu&aacute;ntos conflictos, cu&aacute;ntas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresi&oacute;n y en cada guerra hacemos renacer a Ca&iacute;n. &iexcl;Todos nosotros! Y tambi&eacute;n hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, tambi&eacute;n hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. Tambi&eacute;n hoy nos dejamos llevar por los &iacute;dolos, por el ego&iacute;smo, por nuestros intereses; y esta actitud va a m&aacute;s: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho m&aacute;s sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucci&oacute;n, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen s&oacute;lo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte. <\/p>\n<p>Tras el caos del Diluvio, dej&oacute; de llover, apareci&oacute; el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso tambi&eacute;n hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el a&ntilde;o 2000, pidiendo que no haya m&aacute;s caos, pidiendo que no haya m&aacute;s guerra, pidiendo paz.<\/p>\n<p>3. Y en estas circunstancias, me pregunto: &iquest;Es posible seguir el camino de la paz? &iquest;Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? &iquest;Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la <i>Salus populi romani<\/i>, Reina de la paz, quiero responder: S&iacute;, es posible para todos. Esta noche me gustar&iacute;a que desde todas las partes de la tierra grit&aacute;semos: S&iacute;, es posible para todos. M&aacute;s a&uacute;n, quisiera que cada uno de nosotros, desde el m&aacute;s peque&ntilde;o hasta el m&aacute;s grande, incluidos aquellos que est&aacute;n llamados a gobernar las naciones, dijese: S&iacute;, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. &iexcl;C&oacute;mo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! All&iacute; se puede leer la respuesta de Dios: all&iacute;, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliaci&oacute;n, del perd&oacute;n, del di&aacute;logo, de la paz. Quisiera pedir al Se&ntilde;or, esta noche, que nosotros cristianos y los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: &iexcl;La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu coraz&oacute;n, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu coraz&oacute;n, vence tus razones de muerte y &aacute;brete al di&aacute;logo, a la reconciliaci&oacute;n; mira el dolor de tu hermano \u2014 pienso en los ni&ntilde;os, solamente en ellos\u2026\u2014, mira el dolor de tu hermano, y no a&ntilde;adas m&aacute;s dolor, det&eacute;n tu mano, reconstruye la armon&iacute;a que se ha roto; y esto no con la confrontaci&oacute;n, sino con el encuentro. &iexcl;Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez m&aacute;s las palabras de Pablo VI: &laquo;Nunca m&aacute;s los unos contra los otros; jam&aacute;s, nunca m&aacute;s\u2026 &iexcl;Nunca m&aacute;s la guerra! &iexcl;Nunca m&aacute;s la guerra!&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/speeches\/1965\/documents\/hf_p-vi_spe_19651004_united-nations_sp.html\">Discurso a las Naciones Unidas<\/a><\/i>, 4 octubre 1965: <i>AAS<\/i> 57 [1965], 881). &laquo;La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/messages\/peace\/documents\/hf_p-vi_mes_19751018_ix-world-day-for-peace_sp.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976<\/a><\/i>: <i>AAS<\/i> 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perd&oacute;n, di&aacute;logo, reconciliaci&oacute;n son las palabras de la paz: en la amada naci&oacute;n siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliaci&oacute;n y por la paz, contribuyamos a la reconciliaci&oacute;n y a la paz, y convirt&aacute;monos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliaci&oacute;n y de paz. As&iacute; sea. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA DE ORACI&Oacute;N POR LA PAZ HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro S&aacute;bado 7 de septiembre de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; &laquo;Y vio Dios que era bueno&raquo; (Gn 1,12.18.21.25). 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