{"id":41095,"date":"2016-10-06T15:26:04","date_gmt":"2016-10-06T20:26:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-obispos-de-la-xxviii-jmj-y-con-los-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas-en-la-catedral-de-san-sebastian-rio-de-janeiro-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:04","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:04","slug":"27-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-obispos-de-la-xxviii-jmj-y-con-los-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas-en-la-catedral-de-san-sebastian-rio-de-janeiro-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-obispos-de-la-xxviii-jmj-y-con-los-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas-en-la-catedral-de-san-sebastian-rio-de-janeiro-video\/","title":{"rendered":"27 de julio de 2013: Santa Misa con los obispos de la XXVIII JMJ y con los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de San Sebasti\u00e1n &#8211; R\u00edo de Janeiro (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/travels\/2013\/outside\/documents\/papa-francesco-gmg-rio-de-janeiro-2013.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A R&Iacute;O DE JANEIRO<br \/> CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVIII JORNADA MUNDIAL <br \/> DE LA JUVENTUD<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"3\" color=\"#663300\">SANTA MISA CON LOS OBISPOS DE LA XXVIII JMJ <br \/>Y CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS Y SEMINARIST<\/font><\/b><font size=\"3\" color=\"#663300\"><b>AS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <em><font color=\"#663300\">Catedral de San Sebasti&aacute;n<\/font><\/em><font color=\"#663300\"><em>, R&iacute;o de Janeiro<br \/> S&aacute;bado 27 de julio de 2013<\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_39M49H51\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Amados hermanos en Cristo,<\/i><\/p>\n<p> Viendo esta catedral llena de obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas de todo el mundo, pienso en las palabras del Salmo de la misa de hoy: &laquo;Que las naciones te glorifiquen, oh Se&ntilde;or&raquo; (<i>Sal<\/i> 66).<\/p>\n<p>S&iacute;, estamos aqu&iacute; para alabar al Se&ntilde;or, y lo hacemos reafirmando nuestra voluntad de ser instrumentos suyos, para que alaben a Dios no s&oacute;lo algunos pueblos, sino todos. Con la misma <i>parresia<\/i> de Pablo y Bernab&eacute;, queremos anunciar el Evangelio a nuestros j&oacute;venes para que encuentren a Cristo y se conviertan en constructores de un mundo m&aacute;s fraterno. En este sentido, quisiera reflexionar con ustedes sobre tres aspectos de nuestra vocaci&oacute;n: llamados por Dios, llamados a anunciar el Evangelio, llamados a promover la cultura del encuentro.<\/p>\n<p>1. <i>Llamados por Dios<\/i>. Creo que es importante reavivar siempre en nosotros este hecho, que a menudo damos por descontado entre tantos compromisos cotidianos: &laquo;No son ustedes los que me eligieron a m&iacute;, sino yo el que los eleg&iacute; a ustedes&raquo;, dice Jes&uacute;s (<i>Jn<\/i> 15,16). Es un caminar de nuevo hasta la fuente de nuestra llamada. Por eso un obispo, un sacerdote, un consagrado, una consagrada, un seminarista, no puede ser un desmemoriado. Pierde la referencia esencial al inicio de su camino. Pedir la gracia, pedirle a la Virgen, Ella ten&iacute;a buena memoria, la gracia de ser memoriosos, de ese primer llamado. Hemos sido llamados por Dios y llamados para permanecer con Jes&uacute;s (cf. <i>Mc<\/i> 3,14), unidos a &eacute;l. En realidad, este vivir, este permanecer en Cristo, marca todo lo que somos y lo que hacemos. Es precisamente la &laquo;vida en Cristo&raquo; que garantiza nuestra eficacia apost&oacute;lica y la fecundidad de nuestro servicio: &laquo;Soy yo el que los eleg&iacute; a ustedes, y los destin&eacute; para que vayan y den fruto, y ese fruto sea verdadero&raquo; (<i>Jn<\/i> 15,16). No es la creatividad, por m&aacute;s pastoral que sea, no son los encuentros o las planificaciones los que aseguran los frutos, si bien ayudan y mucho, sino lo que asegura el fruto es ser fieles a Jes&uacute;s, que nos dice con insistencia: &laquo;Permanezcan en m&iacute;, como yo permanezco en ustedes&raquo; (<i>Jn<\/i> 15,4). Y sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro cotidiano con &eacute;l en la Eucarist&iacute;a, en nuestra vida de oraci&oacute;n, en nuestros momentos de adoraci&oacute;n, y tambi&eacute;n reconocerlo presente y abrazarlo en las personas m&aacute;s necesitadas. El &laquo;permanecer&raquo; con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros. Quiero ac&aacute; recordar algunas palabras de la beata Madre Teresa de Calcuta. Dice as&iacute;: &laquo;Debemos estar muy orgullosos de nuestra vocaci&oacute;n, que nos da la oportunidad de servir a Cristo en los pobres. Es en las &laquo;<i>favelas<\/i>&raquo;, en los &laquo;<i>cantegriles<\/i>&raquo;, en las &laquo;<i>villas miseria<\/i>&raquo; donde hay que ir a buscar y servir a Cristo. Debemos ir a ellos como el sacerdote se acerca al altar: con alegr&iacute;a&raquo; (<i>Mother Instructions<\/i>, I, p. 80). Hasta aqu&iacute; la beata<b>. <\/b>Jes&uacute;s es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, no lo borremos de nuestra vida. Enraicemos cada vez m&aacute;s nuestro coraz&oacute;n en &eacute;l (cf. <i>Lc<\/i> 12,34).<\/p>\n<p>2. <i>Llamados a anunciar el Evangelio<\/i>. Muchos de ustedes, queridos Obispos y sacerdotes, si no todos, han venido para acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes a la Jornada Mundial de la Juventud. Tambi&eacute;n ellos han escuchado las palabras del mandato de Jes&uacute;s: &laquo;Vayan, y hagan disc&iacute;pulos a todas las naciones&raquo; (cf. <i>Mt<\/i> 28,19). Nuestro compromiso de pastores es ayudarles a que arda en su coraz&oacute;n el deseo de ser disc&iacute;pulos misioneros de Jes&uacute;s. Ciertamente, muchos podr&iacute;an sentirse un poco asustados ante esta invitaci&oacute;n, pensando que ser misioneros significa necesariamente abandonar el pa&iacute;s, la familia y los amigos. Dios quiere que seamos misioneros. &iquest;D&oacute;nde estamos? Donde &Eacute;l nos pone: en nuestra Patria, o donde &Eacute;l nos ponga. Ayudemos a los j&oacute;venes a darse cuenta de que ser disc&iacute;pulos misioneros es una consecuencia de ser bautizados, es parte esencial del ser cristiano, y que el primer lugar donde se ha de evangelizar es la propia casa, el ambiente de estudio o de trabajo, la familia y los amigos. Ayudemos a los j&oacute;venes. Pong&aacute;mosle la oreja para escuchar sus ilusiones. Necesitan ser escuchados. Para escuchar sus logros, para escuchar sus dificultades, hay que estar sentados, escuchando quiz&aacute;s el mismo libreto, pero con m&uacute;sica diferente, con identidades diferentes. &iexcl;La paciencia de escuchar! Eso se lo pido de todo coraz&oacute;n. En el confesionario, en la direcci&oacute;n espiritual, en el acompa&ntilde;amiento. Sepamos perder el tiempo con ellos. Sembrar cuesta y cansa, &iexcl;cansa much&iacute;simo! Y es mucho m&aacute;s gratificante gozar de la cosecha\u2026 &iexcl;Qu&eacute; vivo! &iexcl;Todos gozamos m&aacute;s con la cosecha! Pero Jes&uacute;s nos pide que sembremos en serio.<b> <\/b>No escatimemos esfuerzos en la formaci&oacute;n de los j&oacute;venes. San Pablo, dirigi&eacute;ndose a sus cristianos, utiliza una expresi&oacute;n, que &eacute;l hizo realidad en su vida: &laquo;Hijos m&iacute;os, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto hasta que Cristo sea formado en ustedes&raquo; (<i>Ga<\/i> 4,19). Que tambi&eacute;n nosotros la hagamos realidad en nuestro ministerio. Ayudar a nuestros j&oacute;venes a redescubrir el valor y la alegr&iacute;a de la fe, la alegr&iacute;a de ser amados personalmente por Dios. Esto es muy dif&iacute;cil, pero cuando un joven lo entiende, un joven lo siente con la unci&oacute;n que le da el Esp&iacute;ritu Santo, este &quot;ser amado personalmente por Dios&quot; lo acompa&ntilde;a toda la vida despu&eacute;s. La alegr&iacute;a que ha dado a su Hijo Jes&uacute;s por nuestra salvaci&oacute;n. Educarlos en la misi&oacute;n, a salir, a ponerse en marcha, a ser callejeros de la fe. As&iacute; hizo Jes&uacute;s con sus disc&iacute;pulos: no los mantuvo pegados a &eacute;l como la gallina con los pollitos; los envi&oacute;. No podemos quedarnos enclaustrados en la parroquia, en nuestra comunidad, en nuestra instituci&oacute;n parroquial o en nuestra instituci&oacute;n diocesana, cuando tantas personas est&aacute;n esperando el Evangelio. Salir, enviados. No es un simple abrir la puerta para que vengan, para acoger, sino salir por la puerta para buscar y encontrar. Empujemos a los j&oacute;venes para que salgan. Por supuesto que van a hacer macanas. &iexcl;No tengamos miedo! Los ap&oacute;stoles las hicieron antes que nosotros. &iexcl;Empuj&eacute;moslos a salir!<b> <\/b>Pensemos con decisi&oacute;n en la pastoral desde la periferia, comenzando por los que est&aacute;n m&aacute;s alejados, los que no suelen frecuentar la parroquia. Ellos son los invitados VIP. Al cruce de los caminos, andar a buscarlos.<\/p>\n<p>3. Ser llamados por Jes&uacute;s, llamados para evangelizar y, tercero, <i>llamados a promover la cultura del encuentro<\/i>. En muchos ambientes,<b> <\/b>y en general en este humanismo economicista que se nos impuso en el mundo, se ha abierto paso una cultura de la exclusi&oacute;n, una &laquo;cultura del descarte&raquo;. No hay lugar para el anciano ni para el hijo no deseado; no hay tiempo para detenerse con aquel pobre en la calle. A veces parece que, para algunos, las relaciones humanas est&eacute;n reguladas por dos &laquo;dogmas&raquo;: eficiencia y pragmatismo. Queridos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, y ustedes, seminaristas que se preparan para el ministerio, tengan el valor de ir contracorriente de esa cultura. &iexcl;Tener el coraje! Acu&eacute;rdense, y a m&iacute; esto me hace bien, y lo medito con frecuencia. Agarren el Primer Libro de los Macabeos, acu&eacute;rdense cuando quisieron ponerse a tono de la cultura de la &eacute;poca. \u201c&iexcl;No&#8230;! &iexcl;Dejemos, no\u2026! Comamos de todo como toda la gente\u2026 Bueno, la Ley s&iacute;, pero que no sea tanto\u2026\u201d Y fueron dejando la fe para estar metidos en la corriente de esta cultura. Tengan el valor de ir contracorriente de esta cultura eficientista, de esta cultura del descarte.<b> <\/b>El encuentro y la acogida de todos, la solidaridad, es una palabra que la est&aacute;n escondiendo en esta cultura, casi una mala palabra, la solidaridad<b> <\/b>y la fraternidad, son elementos que hacen nuestra civilizaci&oacute;n verdaderamente humana.<\/p>\n<p> Ser servidores de la comuni&oacute;n y de la cultura del encuentro. Los quisiera casi obsesionados en este sentido. Y hacerlo sin ser presuntuosos<b>,<\/b> imponiendo &laquo;nuestra verdad&raquo;, m&aacute;s bien guiados por la certeza humilde y feliz de quien ha sido encontrado, alcanzado y transformado por la Verdad que es Cristo, y no puede dejar de proclamarla (cf. <i>Lc<\/i> 24,13-35).<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, estamos llamados por Dios, con nombre y apellido, cada uno de nosotros, llamados a anunciar el Evangelio y a promover con alegr&iacute;a la cultura del encuentro. La Virgen Mar&iacute;a es nuestro modelo. En su vida ha dado el &laquo;ejemplo de aquel amor de madre que debe animar a todos los que colaboran en la misi&oacute;n apost&oacute;lica de la Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva&raquo; (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 65). <\/p>\n<p> Le pedimos que nos ense&ntilde;e a encontrarnos cada d&iacute;a con Jes&uacute;s. Y, cuando nos hacemos los distra&iacute;dos, que tenemos muchas cosas, y el sagrario queda abandonado, que nos lleve de la mano. Pid&aacute;moselo. Mira, Madre, cuando ande medio as&iacute;, por otro lado, ll&eacute;vame de la mano. Que nos empuje a salir al encuentro de tantos hermanos y hermanas que est&aacute;n en la periferia, que tienen sed de Dios y no hay quien se lo anuncie. Que no nos eche de casa, pero que nos empuje a salir de casa. Y as&iacute; que seamos disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or. Que Ella nos conceda a todos esta gracia. <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A R&Iacute;O DE JANEIRO CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD SANTA MISA CON LOS OBISPOS DE LA XXVIII JMJ Y CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS Y SEMINARISTAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Catedral de San Sebasti&aacute;n, R&iacute;o de Janeiro S&aacute;bado 27 de julio de 2013 V&iacute;deo &nbsp; Amados hermanos en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-obispos-de-la-xxviii-jmj-y-con-los-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas-en-la-catedral-de-san-sebastian-rio-de-janeiro-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de julio de 2013: Santa Misa con los obispos de la XXVIII JMJ y con los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de San Sebasti\u00e1n &#8211; R\u00edo de Janeiro (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41095","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41095"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41095\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}