{"id":41096,"date":"2016-10-06T15:26:05","date_gmt":"2016-10-06T20:26:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2013-santa-misa-en-la-basilica-del-santuario-de-nuestra-senora-de-aparecida-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:05","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:05","slug":"24-de-julio-de-2013-santa-misa-en-la-basilica-del-santuario-de-nuestra-senora-de-aparecida-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2013-santa-misa-en-la-basilica-del-santuario-de-nuestra-senora-de-aparecida-video\/","title":{"rendered":"24 de julio de 2013: Santa Misa en la Bas\u00edlica del Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/travels\/2013\/outside\/documents\/papa-francesco-gmg-rio-de-janeiro-2013.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A R&Iacute;O DE JANEIRO<br \/> CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVIII JORNADA MUNDIAL <br \/> DE LA JUVENTUD<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"3\" color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DEL SANTUARIO DE <br \/>NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE APARECIDA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><em>Mi&eacute;rcoles 24 de julio de 2013<\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_MB5HRZZ8\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Se<font face=\"Tahoma\">&ntilde;or Cardenal,<br \/> <\/font>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,<br \/> Queridos hermanos y hermanas<\/i><\/p>\n<p> &iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a venir a la casa de la Madre de todo brasile&ntilde;o, el Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de Aparecida! Al d&iacute;a siguiente de mi elecci&oacute;n como Obispo de Roma fui a la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, en Roma, con el fin de encomendar a la Virgen mi ministerio. Hoy he querido venir aqu&iacute; para pedir a Mar&iacute;a, nuestra Madre, el &eacute;xito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano.<\/p>\n<p> Quisiera ante todo decirles una cosa. En este santuario, donde hace seis a&ntilde;os se celebr&oacute; la V Conferencia General del Episcopado de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, ha ocurrido algo muy hermoso, que he podido constatar personalmente: ver c&oacute;mo los obispos \u2014que trabajaban sobre el tema del encuentro con Cristo, el discipulado y la misi&oacute;n\u2014 se sent&iacute;an alentados, acompa&ntilde;ados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acud&iacute;an cada d&iacute;a a confiar su vida a la Virgen: aquella Conferencia ha sido un gran momento de Iglesia. Y, en efecto, puede decirse que el Documento de Aparecida naci&oacute; precisamente de esta urdimbre entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protecci&oacute;n materna de Mar&iacute;a. La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: &laquo;Mu&eacute;stranos a Jes&uacute;s&raquo;. De ella se aprende el verdadero discipulado. He aqu&iacute; por qu&eacute; la Iglesia va en misi&oacute;n siguiendo siempre la estela de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p> Hoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha tra&iacute;do a Brasil, tambi&eacute;n yo vengo a llamar a la puerta de la casa de Mar&iacute;a \u2014que am&oacute; a Jes&uacute;s y lo educ&oacute;\u2014 para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros j&oacute;venes los valores que los hagan art&iacute;fices de una naci&oacute;n y de un mundo m&aacute;s justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera se&ntilde;alar tres sencillas actitudes, tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>1. <i>Mantener la esperanza<\/i>. La Segunda Lectura de la Misa presenta una escena dram&aacute;tica: una mujer \u2014figura de Mar&iacute;a y de la Iglesia\u2014 es perseguida por un drag&oacute;n \u2014el diablo\u2014 que quiere devorar a su hijo. Pero la escena no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al ni&ntilde;o (cf. <i>Ap<\/i> 12,13a-16.15-16a). Cu&aacute;ntas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por m&aacute;s grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos. Ante el desaliento que podr&iacute;a haber en la vida, en quien trabaja en la evangelizaci&oacute;n o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el coraz&oacute;n esta certeza: Dios camina a su lado, en ning&uacute;n momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jam&aacute;s la apaguemos en nuestro coraz&oacute;n. El &laquo;drag&oacute;n&raquo;, el mal, existe en nuestra historia, pero no es el m&aacute;s fuerte. El m&aacute;s fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en d&iacute;a, todos un poco, y tambi&eacute;n nuestros j&oacute;venes, sienten la sugesti&oacute;n de tantos &iacute;dolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el &eacute;xito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el coraz&oacute;n de muchos una sensaci&oacute;n de soledad y vac&iacute;o, y lleva a la b&uacute;squeda de compensaciones, de estos &iacute;dolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visi&oacute;n positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los j&oacute;venes, ayud&eacute;moslos a ser protagonistas de la construcci&oacute;n de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no s&oacute;lo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el coraz&oacute;n espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegr&iacute;a; son valores que encuentran sus ra&iacute;ces m&aacute;s profundas en la fe cristiana.<\/p>\n<p>2. La segunda actitud: <i>dejarse sorprender por Dios<\/i>. Quien es hombre, mujer de esperanza \u2014la gran esperanza que nos da la fe\u2014 sabe que Dios act&uacute;a y nos sorprende tambi&eacute;n en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo: tres pescadores, tras una jornada bald&iacute;a, sin lograr pesca en las aguas del R&iacute;o Parna&iacute;ba, encuentran algo inesperado: una imagen de Nuestra Se&ntilde;ora de la Concepci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertir&iacute;a en el lugar donde todos los brasile&ntilde;os pueden sentirse hijos de la misma Madre? Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de &eacute;l, el vino de la alegr&iacute;a, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a &eacute;l, si permanecemos con &eacute;l, lo que parece agua fr&iacute;a, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con &eacute;l.<\/p>\n<p>3. La tercera actitud: <i>vivir con alegr&iacute;a<\/i>. Queridos amigos, si caminamos en la esperanza, dej&aacute;ndonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jes&uacute;s, ya hay alegr&iacute;a en nuestro coraz&oacute;n y no podemos dejar de ser testigos de esta alegr&iacute;a. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompa&ntilde;a. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros, como la reina Esther en la Primera Lectura (cf. <i>Est<\/i> 5,3). Jes&uacute;s nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cu&aacute;nto nos ama, nuestro coraz&oacute;n se &laquo;inflamar&aacute;&raquo; de tanta alegr&iacute;a que contagiar&aacute; a cuantos viven a nuestro alrededor. Como dec&iacute;a Benedicto XVI, aqu&iacute;, en este Santuario: &laquo;El disc&iacute;pulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/speeches\/2007\/may\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20070513_conference-aparecida_sp.html\">Discurso Inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe<\/a><\/i>, Aparecida, 13 de mayo 2007: <i>Insegnamenti<\/i> III\/1 [2007], p. 861). <\/p>\n<p> Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de Mar&iacute;a. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: &laquo;Hagan todo lo que &eacute;l les diga&raquo; (<i>Jn<\/i> 2,5). S&iacute;, Madre, nos comprometemos a hacer lo que Jes&uacute;s nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegr&iacute;a. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A R&Iacute;O DE JANEIRO CON OCASI&Oacute;N DE LA XXVIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DEL SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE APARECIDA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Mi&eacute;rcoles 24 de julio de 2013 V&iacute;deo &nbsp; Se&ntilde;or Cardenal, Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, Queridos hermanos y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2013-santa-misa-en-la-basilica-del-santuario-de-nuestra-senora-de-aparecida-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de julio de 2013: Santa Misa en la Bas\u00edlica del Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41096","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}