{"id":41098,"date":"2016-10-06T15:26:09","date_gmt":"2016-10-06T20:26:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-seminaristas-los-novicios-y-las-novicias-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:09","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:09","slug":"7-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-seminaristas-los-novicios-y-las-novicias-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-seminaristas-los-novicios-y-las-novicias-video\/","title":{"rendered":"7 de julio de 2013: Santa Misa con los seminaristas, los novicios y las novicias (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130707-libretto-giornata-seminaristi.pdf\">SANTA MISA CON LOS SEMINARISTAS, NOVICIOS, NOVICIAS Y CUANTOS SI ENCUENTRAN EN EL CAMINO VOCACIONAL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>MIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i>B<font color=\"#663300\">as&iacute;lica Vaticana<br \/> Domingo 7 de julio<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i> de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_E9WMBA2L\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/seminaristi20130707.html\"> <b>Fotogaler&iacute;a<\/b><\/a><\/i><\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n<p> <em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/speeches\/2013\/july\/documents\/papa-francesco_20130706_incontro-seminaristi.html\">Ya ayer tuve la alegr&iacute;a de encontrarme con ustedes<\/a>, y hoy nuestra fiesta es todav&iacute;a mayor porque nos reunimos de nuevo para celebrar la Eucarist&iacute;a, en el d&iacute;a del Se&ntilde;or. Ustedes son seminaristas, novicios y novicias, j&oacute;venes en el camino vocacional, provenientes de todas las partes del mundo: &iexcl;representan a la juventud de la Iglesia! Si la Iglesia es la Esposa de Cristo, en cierto sentido ustedes constituyen el momento del noviazgo, la primavera de la vocaci&oacute;n, la estaci&oacute;n del descubrimiento, de la prueba, de la formaci&oacute;n. Y es una etapa muy bonita, en la que se ponen las bases para el futuro. &iexcl;Gracias por haber venido!<\/p>\n<p> Hoy la palabra de Dios nos habla de la misi&oacute;n. &iquest;De d&oacute;nde nace la misi&oacute;n? La respuesta es sencilla: nace de una llamada que nos hace el Se&ntilde;or, y quien es llamado por &Eacute;l lo es para ser enviado. &iquest;Cu&aacute;l debe ser el estilo del enviado? &iquest;Cu&aacute;les son los puntos de referencia de la misi&oacute;n cristiana? Las lecturas que hemos escuchado nos sugieren tres: la alegr&iacute;a de la consolaci&oacute;n, la cruz y la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p> 1. El primer elemento: la alegr&iacute;a de la consolaci&oacute;n. El profeta Isa&iacute;as se dirige a un pueblo que ha atravesado el periodo oscuro del exilio, ha sufrido una prueba muy dura; pero ahora, para Jerusal&eacute;n, ha llegado el tiempo de la consolaci&oacute;n; la tristeza y el miedo deben dejar paso a la alegr&iacute;a: \u201cFestejad\u2026 gozad\u2026 alegraos\u201d, dice el Profeta (66,10). Es una gran invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es el motivo de esta invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a? Porque el Se&ntilde;or har&aacute; derivar hacia la santa Ciudad y sus habitantes un \u201ctorrente\u201d de consolaci&oacute;n, un torrente de consolaci&oacute;n \u2013as&iacute; llenos de consolaci&oacute;n-, un torrente de ternura materna: \u201cLlevar&aacute;n en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciar&aacute;n\u201d (v. 12). Como la mam&aacute; pone al ni&ntilde;o sobre sus rodillas y lo acaricia, as&iacute; el Se&ntilde;or har&aacute; con nosotros y hace con nosotros. &Eacute;ste es el torrente de ternura que nos da tanta consolaci&oacute;n. \u201cComo a un ni&ntilde;o a quien su madre consuela, as&iacute; os consolar&eacute; yo\u201d (v. 13). Todo cristiano, y sobre todo nosotros, estamos llamados a ser portadores de este mensaje de esperanza que da serenidad y alegr&iacute;a: la consolaci&oacute;n de Dios, su ternura para con todos. Pero s&oacute;lo podremos ser portadores si nosotros experimentamos antes la alegr&iacute;a de ser consolados por &Eacute;l, de ser amados por &Eacute;l. Esto es importante para que nuestra misi&oacute;n sea fecunda: sentir la consolaci&oacute;n de Dios y transmitirla. A veces me he encontrado con personas consagradas que tienen miedo a la consolaci&oacute;n de Dios, y\u2026 pobres, se atormentan, porque tienen miedo a esta ternura de Dios. Pero no tengan miedo. No tengan miedo, el Se&ntilde;or es el Se&ntilde;or de la consolaci&oacute;n, el Se&ntilde;or de la ternura. El Se&ntilde;or es padre y &Eacute;l dice que nos tratar&aacute; como una mam&aacute; a su ni&ntilde;o, con su ternura. No tengan miedo de la consolaci&oacute;n del Se&ntilde;or. La invitaci&oacute;n de Isa&iacute;as ha de resonar en nuestro coraz&oacute;n: \u201cConsolad, consolad a mi pueblo\u201d (40,1), y esto convertirse en misi&oacute;n. Encontrar al Se&ntilde;or que nos consuela e ir a consolar al pueblo de Dios, &eacute;sta es la misi&oacute;n. La gente de hoy tiene necesidad ciertamente de palabras, pero sobre todo tiene necesidad de que demos testimonio de la misericordia, la ternura del Se&ntilde;or, que enardece el coraz&oacute;n, despierta la esperanza, atrae hacia el bien. &iexcl;La alegr&iacute;a de llevar la consolaci&oacute;n de Dios!<\/p>\n<p> 2. El segundo punto de referencia de la misi&oacute;n es la cruz de Cristo. San Pablo, escribiendo a los G&aacute;latas, dice: \u201cDios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo\u201d (6,14). Y habla de las \u201cmarcas\u201d, es decir, de las llagas de Cristo Crucificado, como el cu&ntilde;o, la se&ntilde;al distintiva de su existencia de Ap&oacute;stol del Evangelio. En su ministerio, Pablo ha experimentado el sufrimiento, la debilidad y la derrota, pero tambi&eacute;n la alegr&iacute;a y la consolaci&oacute;n. He aqu&iacute; el misterio pascual de Jes&uacute;s: misterio de muerte y resurrecci&oacute;n. Y precisamente haberse dejado conformar con la muerte de Jes&uacute;s ha hecho a San Pablo participar en su resurrecci&oacute;n, en su victoria. En la hora de la oscuridad, en la hora de la prueba est&aacute; ya presente y activa el alba de la luz y de la salvaci&oacute;n. &iexcl;El misterio pascual es el coraz&oacute;n palpitante de la misi&oacute;n de la Iglesia! Y si permanecemos dentro de este misterio, estamos a salvo tanto de una visi&oacute;n mundana y triunfalista de la misi&oacute;n, como del des&aacute;nimo que puede nacer ante las pruebas y los fracasos. La fecundidad pastoral, la fecundidad del anuncio del Evangelio no procede ni del &eacute;xito ni del fracaso seg&uacute;n los criterios de valoraci&oacute;n humana, sino de conformarse con la l&oacute;gica de la Cruz de Jes&uacute;s, que es la l&oacute;gica del salir de s&iacute; mismos y darse, la l&oacute;gica del amor. Es la Cruz \u2013siempre la Cruz con Cristo, porque a veces nos ofrecen la cruz sin Cristo: &eacute;sa no sirve\u2013. Es la Cruz, siempre la Cruz con Cristo, la que garantiza la fecundidad de nuestra misi&oacute;n. Y desde la Cruz, acto supremo de misericordia y de amor, renacemos como \u201ccriatura nueva\u201d (<em>Ga<\/em> 6,15).<\/p>\n<p> 3. Finalmente, el tercer elemento: la oraci&oacute;n. En el Evangelio hemos escuchado: \u201cRogad, pues, al due&ntilde;o de la mies que mande obreros a su mies\u201d (<em>Lc<\/em> 10,2). Los obreros para la mies no son elegidos mediante campa&ntilde;as publicitarias o llamadas al servicio de la generosidad, sino que son \u201celegidos\u201d y \u201cmandados\u201d por Dios. &Eacute;l es quien elige, &Eacute;l es quien manda, &Eacute;l es quien manda, &Eacute;l es quien encomienda la misi&oacute;n. Por eso es importante la oraci&oacute;n. La Iglesia, nos ha repetido Benedicto XVI, no es nuestra, sino de Dios; &iexcl;y cu&aacute;ntas veces nosotros, los consagrados, pensamos que es nuestra! La convertimos\u2026 en lo que se nos ocurre. Pero no es nuestra, es de Dios. El campo a cultivar es suyo. As&iacute; pues, la misi&oacute;n es sobre todo gracia. La misi&oacute;n es gracia. Y si el ap&oacute;stol es fruto de la oraci&oacute;n, encontrar&aacute; en ella la luz y la fuerza de su acci&oacute;n. En efecto, nuestra misi&oacute;n pierde su fecundidad, e incluso se apaga, en el mismo momento en que se interrumpe la conexi&oacute;n con la fuente, con el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Queridos seminaristas, queridas novicias y queridos novicios, queridos j&oacute;venes en el camino vocacional. Uno de ustedes, uno de sus formadores, me dec&iacute;a el otro d&iacute;a: <em>&eacute;vang&eacute;liser on le fait &agrave; genoux, <\/em>la evangelizaci&oacute;n se hace de rodillas. &Oacute;iganlo bien: \u201cla evangelizaci&oacute;n se hace de rodillas\u201d. &iexcl;Sean siempre hombres y mujeres de oraci&oacute;n! Sin la relaci&oacute;n constante con Dios la misi&oacute;n se convierte en funci&oacute;n. Pero, &iquest;en qu&eacute; trabajas t&uacute;? &iquest;Eres sastre, cocinera, sacerdote, trabajas como sacerdote, trabajas como religiosa? No. No es un oficio, es otra cosa. El riesgo del activismo, de confiar demasiado en las estructuras, est&aacute; siempre al acecho. Si miramos a Jes&uacute;s, vemos que la v&iacute;spera de cada decisi&oacute;n y acontecimiento importante, se recog&iacute;a en oraci&oacute;n intensa y prolongada. Cultivemos la dimensi&oacute;n contemplativa, incluso en la vor&aacute;gine de los compromisos m&aacute;s urgentes y duros. Cuanto m&aacute;s les llame la misi&oacute;n a ir a las periferias existenciales, m&aacute;s unido ha de estar su coraz&oacute;n a Cristo, lleno de misericordia y de amor. &iexcl;Aqu&iacute; reside el secreto de la fecundidad pastoral, de la fecundidad de un disc&iacute;pulo del Se&ntilde;or!<\/p>\n<p> Jes&uacute;s manda a los suyos sin \u201ctalega, ni alforja, ni sandalias\u201d (<em>Lc<\/em> 10,4). La difusi&oacute;n del Evangelio no est&aacute; asegurada ni por el n&uacute;mero de personas, ni por el prestigio de la instituci&oacute;n, ni por la cantidad de recursos disponibles. Lo que cuenta es estar imbuidos del amor de Cristo, dejarse conducir por el Esp&iacute;ritu Santo, e injertar la propia vida en el &aacute;rbol de la vida, que es la Cruz del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Queridos amigos y amigas, con gran confianza les pongo bajo la intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima. Ella es la Madre que nos ayuda a tomar las decisiones definitivas con libertad, sin miedo. Que Ella les ayude a dar testimonio de la alegr&iacute;a de la consolaci&oacute;n de Dios, sin tener miedo a la alegr&iacute;a; que Ella les ayude a conformarse con la l&oacute;gica de amor de la Cruz, a crecer en una uni&oacute;n cada vez m&aacute;s intensa con el Se&ntilde;or en la oraci&oacute;n. &iexcl;As&iacute; su vida ser&aacute; rica y fecunda! Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON LOS SEMINARISTAS, NOVICIOS, NOVICIAS Y CUANTOS SI ENCUENTRAN EN EL CAMINO VOCACIONAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Domingo 7 de julio de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Ya ayer tuve la alegr&iacute;a de encontrarme con ustedes, y hoy nuestra fiesta es todav&iacute;a mayor porque nos reunimos de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-2013-santa-misa-con-los-seminaristas-los-novicios-y-las-novicias-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de julio de 2013: Santa Misa con los seminaristas, los novicios y las novicias (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41098","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41098"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41098\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}