{"id":41100,"date":"2016-10-06T15:26:11","date_gmt":"2016-10-06T20:26:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-para-la-jornada-de-la-evangelium-vitae-16-de-junio-de-2013-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:11","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:11","slug":"santa-misa-para-la-jornada-de-la-evangelium-vitae-16-de-junio-de-2013-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-para-la-jornada-de-la-evangelium-vitae-16-de-junio-de-2013-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa para la Jornada de la \u00abEvangelium Vitae\u00bb (16 de junio de 2013) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130616-libretto-giornata-evangelium-vitae.pdf\">SANTA MISA PARA LA JORNADA &quot;EVANGELIUM VITAE&quot;<\/a> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>MIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i>P<font color=\"#663300\">laza de San Pedro<br \/> Domingo <\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>16 de junio de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_GIZS621D\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/evangelium-vitae.html\">Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp; <\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Esta celebraci&oacute;n tiene un nombre muy bello: el Evangelio de la Vida. Con esta Eucarist&iacute;a, en el <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&ntilde;o de la fe<\/a><\/i>, queremos dar gracias al Se&ntilde;or por el don de la vida en todas sus diversas manifestaciones, y queremos al mismo tiempo anunciar el Evangelio de la Vida.<\/p>\n<p>A partir de la Palabra de Dios que hemos escuchado, quisiera proponeros tres puntos sencillos de meditaci&oacute;n para nuestra fe: en primer lugar, la Biblia nos revela al Dios vivo, al Dios que es Vida y fuente de la vida; en segundo lugar, Jesucristo da vida, y el Esp&iacute;ritu Santo nos mantiene en la vida; tercero, seguir el camino de Dios lleva a la vida, mientras que seguir a los &iacute;dolos conduce a la muerte.<\/p>\n<p>1. La primera lectura, tomada del Libro Segundo de Samuel, nos habla de la vida y de la muerte. El rey David quiere ocultar que cometi&oacute; adulterio con la mujer de Ur&iacute;as el hitita, un soldado en su ej&eacute;rcito y, para ello, manda poner a Ur&iacute;as en primera l&iacute;nea para que caiga en la batalla. La Biblia nos muestra el drama humano en toda su realidad, el bien y el mal, las pasiones, el pecado y sus consecuencias. Cuando el hombre quiere afirmarse a s&iacute; mismo, encerr&aacute;ndose en su propio ego&iacute;smo y poni&eacute;ndose en el puesto de Dios, acaba sembrando la muerte. Y el adulterio del rey David es un ejemplo. Y el ego&iacute;smo conduce a la mentira, con la que trata de enga&ntilde;arse a s&iacute; mismo y al pr&oacute;jimo. Pero no se puede enga&ntilde;ar a Dios, y hemos escuchado lo que dice el profeta a David: &laquo;Has hecho lo que est&aacute; mal a los ojos de Dios&raquo; (cf. <i>2 S<\/i> 12,9). Al rey se le pone frente a sus obras de muerte \u2013en verdad lo que ha hecho es una obra de muerte, no de vida\u2013, comprende y pide perd&oacute;n: &laquo;He pecado contra el Se&ntilde;or&raquo; (v. 13), y el Dios misericordioso, que quiere la vida y siempre nos perdona, le perdona, le da de nuevo la vida; el profeta le dice: &laquo;Tambi&eacute;n el Se&ntilde;or ha perdonado tu pecado, no morir&aacute;s&raquo;. &iquest;Qu&eacute; imagen tenemos de Dios? Tal vez nos parece un juez severo, como alguien que limita nuestra libertad de vivir. Pero toda la Escritura nos recuerda que Dios es el Viviente, el que da la vida y que indica la senda de la vida plena. Pienso en el comienzo del Libro del G&eacute;nesis: Dios form&oacute; al hombre del polvo de la tierra, soplando en su nariz el aliento de vida y el hombre se convirti&oacute; en un ser vivo (cf. 2,7). <i>Dios es la fuente de la vida<\/i>; y gracias a su aliento el hombre tiene vida y su aliento es lo que sostiene el camino de su existencia terrena. Pienso igualmente en la vocaci&oacute;n de Mois&eacute;s, cuando el Se&ntilde;or se presenta como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, como el Dios de los vivos; y, enviando a Mois&eacute;s al fara&oacute;n para liberar a su pueblo, revela su nombre: &laquo;Yo soy el que soy&raquo;, el Dios que se hace presente en la historia, que libera de la esclavitud, de la muerte, y que saca al pueblo porque es el Viviente. Pienso tambi&eacute;n en el don de los Diez Mandamientos: una v&iacute;a que Dios nos indica para una vida verdaderamente libre, para una vida plena; no son un himno al &laquo;no&raquo;, no debes hacer esto, no debes hacer esto, no debes hacer esto\u2026 No. Es un himno al &laquo;s&iacute;&raquo; a Dios, al Amor, a la Vida. Queridos amigos, nuestra vida es plena s&oacute;lo en Dios, porque solo &Eacute;l es el Viviente.<\/p>\n<p>2. El pasaje evang&eacute;lico de hoy nos hace dar un paso m&aacute;s. Jes&uacute;s encuentra a una mujer pecadora durante una comida en casa de un fariseo, suscitando el esc&aacute;ndalo de los presentes: Jes&uacute;s deja que se acerque una pecadora, e incluso le perdona los pecados, diciendo: &laquo;Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco&raquo; (<i>Lc<\/i> 7,47). Jes&uacute;s es la encarnaci&oacute;n del Dios vivo, el que trae la vida, frente a tantas obras de muerte, frente al pecado, al ego&iacute;smo, al cerrarse en s&iacute; mismos. Jes&uacute;s acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida. Vemos en todo el Evangelio c&oacute;mo Jes&uacute;s trae con gestos y palabras la vida de Dios que transforma. Es la experiencia de la mujer que unge los pies del Se&ntilde;or con perfume: se siente comprendida, amada, y responde con un gesto de amor, se deja tocar por la misericordia de Dios y obtiene el perd&oacute;n, comienza una vida nueva. Dios, el Viviente, es misericordioso. &iquest;Est&aacute;n de acuerdo? Digamos juntos: Dios es misericordioso, de nuevo: Dios el Viviente, es misericordioso.<\/p>\n<p>Esta fue tambi&eacute;n la experiencia del ap&oacute;stol Pablo, como hemos escuchado en la segunda Lectura: &laquo;Mi vida ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me am&oacute; y se entreg&oacute; por m&iacute;&raquo; (<i>Ga<\/i> 2,20). &iquest;Qu&eacute; es esta vida? Es la vida misma de Dios. Y &iquest;qui&eacute;n nos introduce en esta vida? El Esp&iacute;ritu Santo, el don de Cristo resucitado. Es &eacute;l quien nos introduce en la vida divina como verdaderos hijos de Dios, como hijos en el Hijo unig&eacute;nito, Jesucristo. &iquest;Estamos abiertos nosotros al Esp&iacute;ritu Santo? &iquest;Nos dejamos guiar por &eacute;l? El cristiano es un hombre espiritual, y esto no significa que sea una persona que vive &laquo;en las nubes&raquo;, fuera de la realidad como si fuera un fantasma. No. El cristiano es una persona que piensa y act&uacute;a en la vida cotidiana seg&uacute;n Dios, una persona que deja que su vida sea animada, alimentada por el Esp&iacute;ritu Santo, para que sea plena, propia de verdaderos hijos. Y eso significa realismo y fecundidad. Quien se deja guiar por el Esp&iacute;ritu Santo es realista, sabe c&oacute;mo medir y evaluar la realidad, y tambi&eacute;n es fecundo: su vida engendra vida a su alrededor.<\/p>\n<p> 3. Dios es el Viviente, es el Misericordioso, Jes&uacute;s nos trae la vida de Dios, el Esp&iacute;ritu Santo nos introduce y nos mantiene en la relaci&oacute;n vital de verdaderos hijos de Dios. Pero, con frecuencia, lo sabemos por experiencia, el hombre no elige la vida, no acoge el &laquo;Evangelio de la vida&raquo;, sino que se deja guiar por ideolog&iacute;as y l&oacute;gicas que ponen obst&aacute;culos a la vida, que no la respetan, porque vienen dictadas por el ego&iacute;smo, el propio inter&eacute;s, el lucro, el poder, el placer, y no son dictadas por el amor, por la b&uacute;squeda del bien del otro. Es la constante ilusi&oacute;n de querer construir la ciudad del hombre sin Dios, sin la vida y el amor de Dios: una nueva Torre de Babel; es pensar que el rechazo de Dios, del mensaje de Cristo, del Evangelio de la Vida, lleva a la libertad, a la plena realizaci&oacute;n del hombre. El resultado es que el Dios vivo es sustituido por &iacute;dolos humanos y pasajeros, que ofrecen un embriagador momento de libertad, pero que al final son portadores de nuevas formas de esclavitud y de muerte. La sabidur&iacute;a del salmista dice: &laquo;Los mandatos del Se&ntilde;or son rectos y alegran el coraz&oacute;n; la norma del Se&ntilde;or es l&iacute;mpida y da luz a los ojos&raquo; (<i>Sal<\/i> 19,9). Record&eacute;moslo siempre: El Se&ntilde;or es el Viviente, es misericordioso. El Se&ntilde;or es el Viviente, es misericordioso.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, miremos a Dios como al Dios de la vida, miremos su ley, el mensaje del Evangelio, como una senda de libertad y de vida. El Dios vivo nos hace libres. Digamos s&iacute; al amor y no al ego&iacute;smo, digamos s&iacute; a la vida y no a la muerte, digamos s&iacute; a la libertad y no a la esclavitud de tantos &iacute;dolos de nuestro tiempo; en una palabra, digamos s&iacute; a Dios, que es amor, vida y libertad, y nunca defrauda (cf. <i>1 Jn<\/i> 4,8, <i>Jn<\/i> 11,25, <i>Jn<\/i> 8,32), a Dios que es el Viviente y el Misericordioso. S&oacute;lo la fe en el Dios vivo nos salva; en el Dios que en Jesucristo nos ha dado su vida con el don del Esp&iacute;ritu Santo y nos hace vivir como verdaderos hijos de Dios por su misericordia. Esta fe nos hace libres y felices. Pidamos a Mar&iacute;a, Madre de la Vida, que nos ayude a acoger y dar testimonio siempre del &laquo;Evangelio de la Vida&raquo;. As&iacute; sea. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LA JORNADA &quot;EVANGELIUM VITAE&quot; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Domingo 16 de junio de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Esta celebraci&oacute;n tiene un nombre muy bello: el Evangelio de la Vida. 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