{"id":41103,"date":"2016-10-06T15:26:16","date_gmt":"2016-10-06T20:26:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-mayo-de-2013-profesion-de-fe-con-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-italiana-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:16","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:16","slug":"23-de-mayo-de-2013-profesion-de-fe-con-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-italiana-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-mayo-de-2013-profesion-de-fe-con-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-italiana-video\/","title":{"rendered":"23 de mayo de 2013: Profesi\u00f3n de Fe con los obispos de la Conferencia Episcopal Italiana (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130523-libretto-professio-fidei-cei.pdf\"> PROFESI&Oacute;N DE FE <br \/> CON LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <em><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/various\/basiliche\/san_pietro\/index_it.htm\"> Bas&iacute;lica Vaticana<\/a><\/font><\/em><br \/> <font color=\"#663300\"><i>Jueves 23 de mayo de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_J3UW7HT1\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <b><i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/professio-fidei-cei.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Agradezco a vuestra eminencia este saludo, y felicidades tambi&eacute;n por el trabajo de esta Asamblea. Muchas gracias a todos vosotros. Estoy seguro de que el trabajo ha sido intenso porque ten&eacute;is muchas tareas. Primero: la Iglesia en Italia \u2014todos\u2014, el di&aacute;logo con las instituciones culturales, sociales, pol&iacute;ticas, que es una tarea vuestra y no es f&aacute;cil. Tambi&eacute;n el trabajo de hacer fuertes las Conferencias regionales, para que sean la voz de todas las regiones, tan diversas; y esto es bonito. El trabajo fatigoso tambi&eacute;n, s&eacute; que existe una Comisi&oacute;n, para reducir un poco el n&uacute;mero de las di&oacute;cesis. No es f&aacute;cil, pero existe una Comisi&oacute;n para esto. Seguid adelante con fraternidad, que la Conferencia episcopal siga adelante con este di&aacute;logo, como dije, con las instituciones culturales, sociales, pol&iacute;ticas. Es vuestra tarea. &iexcl;Adelante!<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"60%\" size=\"1\" \/>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i> SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos en el episcopado:<\/i><\/p>\n<p>Las lecturas b&iacute;blicas que hemos escuchado nos hacen reflexionar. A m&iacute; me hicieron reflexionar mucho. He hecho como una meditaci&oacute;n para nosotros Obispos, primero para m&iacute;, Obispo como vosotros, y la comparto con vosotros. <\/p>\n<p>Es significativo \u2014y estoy por ello especialmente contento\u2014 que nuestro primer encuentro tenga lugar precisamente aqu&iacute;, en el sitio que custodia no s&oacute;lo la tumba de Pedro, sino la memoria viva de su testimonio de fe, de su servicio a la verdad, de su entrega hasta el martirio por el Evangelio y por la Iglesia.<\/p>\n<p>Esta tarde este altar de la Confesi&oacute;n se convierte de este modo en nuestro lago de Tiber&iacute;ades, en cuyas orillas volvemos a escuchar el estupendo di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pedro, con las preguntas dirigidas al Ap&oacute;stol, pero que deben resonar tambi&eacute;n en nuestro coraz&oacute;n de obispos.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Me amas t&uacute;?&raquo;. &laquo;&iquest;Eres mi amigo?&raquo; (cf. <i>Jn<\/i> 21, 15 ss).<\/p>\n<p>La pregunta est&aacute; dirigida a un hombre que, a pesar de las solemnes declaraciones, se dej&oacute; llevar por el miedo y hab&iacute;a negado.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Me amas t&uacute;?&raquo;. &laquo;&iquest;Eres mi amigo?&raquo;.<\/p>\n<p>La pregunta se dirige a m&iacute; y a cada uno de nosotros, a todos nosotros: si evitamos responder de modo demasiado apresurado y superficial, la misma nos impulsa a mirarnos hacia adentro, a volver a entrar en nosotros mismos.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Me amas t&uacute;?&raquo;. &laquo;&iquest;Eres mi amigo?&raquo;.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l que escruta los corazones (cf. <i>Rm<\/i> 8, 27) se hace mendigo de amor y nos interroga sobre la &uacute;nica cuesti&oacute;n verdaderamente esencial, pre&aacute;mbulo y condici&oacute;n para apacentar sus ovejas, sus corderos, su Iglesia. Todo ministerio se funda en esta intimidad con el Se&ntilde;or; vivir de &Eacute;l es la medida de nuestro servicio eclesial, que se expresa en la disponibilidad a la obediencia, en el abajarse, como hemos escuchado en la <i>Carta a los Filipenses<\/i>, y a la donaci&oacute;n total (cf. 2, 6-11).<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, la consecuencia del amor al Se&ntilde;or es darlo todo \u2014precisamente todo, hasta la vida misma\u2014 por &Eacute;l: esto es lo que debe distinguir nuestro ministerio pastoral; es el papel de tornasol que dice con qu&eacute; profundidad hemos abrazado el don recibido respondiendo a la llamada de Jes&uacute;s y en qu&eacute; medida estamos vinculados a las personas y a las comunidades que se nos han confiado. No somos expresi&oacute;n de una estructura o de una necesidad organizativa: tambi&eacute;n con el servicio de nuestra autoridad estamos llamados a ser signo de la presencia y de la acci&oacute;n del Se&ntilde;or resucitado, por lo tanto a edificar la comunidad en la caridad fraterna.<\/p>\n<p>No es que esto se d&eacute; por descontado: tambi&eacute;n el amor m&aacute;s grande, en efecto, cuando no se alimenta continuamente, se debilita y se apaga. No sin motivo el ap&oacute;stol Pablo pone en guardia: &laquo;Tened cuidado de vosotros y de todo el reba&ntilde;o sobre el que el Esp&iacute;ritu Santo os ha puesto como guardianes para pastorear la Iglesia de Dios, que &Eacute;l se adquiri&oacute; con la sangre de su propio Hijo&raquo; (<i>Hch<\/i> 20, 28).<\/p>\n<p>La falta de vigilancia \u2014lo sabemos\u2014 hace tibio al Pastor; le hace distra&iacute;do, olvidadizo y hasta intolerante; le seduce con la perspectiva de la carrera, la adulaci&oacute;n del dinero y las componendas con el esp&iacute;ritu del mundo; le vuelve perezoso, transform&aacute;ndole en un funcionario, un cl&eacute;rigo preocupado m&aacute;s de s&iacute; mismo, de la organizaci&oacute;n y de las estructuras que del verdadero bien del pueblo de Dios. Se corre el riesgo, entonces, como el ap&oacute;stol Pedro, de negar al Se&ntilde;or, incluso si formalmente se presenta y se habla en su nombre; se ofusca la santidad de la Madre Iglesia jer&aacute;rquica, haci&eacute;ndola menos fecunda.<\/p>\n<p>&iquest;Qui&eacute;nes somos, hermanos, ante Dios? &iquest;Cu&aacute;les son nuestras pruebas? Tenemos muchas; cada uno de nosotros conoce las suyas. &iquest;Qu&eacute; nos est&aacute; diciendo el Se&ntilde;or a trav&eacute;s de ellas? &iquest;Sobre qu&eacute; nos estamos apoyando para superarlas?<\/p>\n<p>Como lo fue para Pedro, la pregunta insistente y triste de Jes&uacute;s puede dejarnos doloridos y m&aacute;s conscientes de la debilidad de nuestra libertad, tentada como lo es por mil condicionamientos internos y externos, que a menudo suscitan desconcierto, frustraci&oacute;n, incluso incredulidad.<\/p>\n<p>No son ciertamente estos los sentimientos y las actitudes que el Se&ntilde;or pretende suscitar; m&aacute;s bien, se aprovecha de ellos el Enemigo, el Diablo, para aislar en la amargura, en la queja y en el desaliento.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s, buen Pastor, no humilla ni abandona en el remordimiento: en &Eacute;l habla la ternura del Padre, que consuela y relanza; hace pasar de la disgregaci&oacute;n de la verg&uuml;enza \u2014porque verdaderamente la verg&uuml;enza nos disgrega\u2014 al entramado de la confianza; vuelve a donar valent&iacute;a, vuelve a confiar responsabilidad, entrega a la misi&oacute;n.<\/p>\n<p>Pedro, que purificado en el fuego del perd&oacute;n pudo decir humildemente &laquo;Se&ntilde;or, T&uacute; conoces todo; T&uacute; sabes que te quiero&raquo; (<i>Jn<\/i> 21, 17). Estoy seguro de que todos nosotros podemos decirlo de coraz&oacute;n. Y Pedro purificado, en su primera Carta nos exhorta a apacentar &laquo;el reba&ntilde;o de Dios [&#8230;], mirad por &eacute;l, no a la fuerza, sino de buena gana [&#8230;], no por s&oacute;rdida ganancia, sino con entrega generosa; no como d&eacute;spotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirti&eacute;ndoos en modelos del reba&ntilde;o&raquo; (<i>1 P<\/i> 5, 2-3).<\/p>\n<p>S&iacute;, ser Pastores significa creer cada d&iacute;a en la gracia y en la fuerza que nos viene del Se&ntilde;or, a pesar de nuestra debilidad, y asumir hasta el final la responsabilidad de caminar<i> delante<\/i> del reba&ntilde;o, libres de los pesos que dificultan la sana agilidad apost&oacute;lica, y sin indecisi&oacute;n al guiarlo, para hacer reconocible nuestra voz tanto para quienes han abrazado la fe como para quienes a&uacute;n &laquo;no pertenecen a este reba&ntilde;o&raquo; (<i>Jn <\/i>10, 16): estamos llamados a hacer nuestro el sue&ntilde;o de Dios, cuya casa no conoce exclusi&oacute;n de personas o de pueblos, como anunciaba prof&eacute;ticamente Isa&iacute;as en la primera Lectura (cf. <i>Is<\/i> 2, 2-5).<\/p>\n<p>Por ello, ser Pastores quiere decir tambi&eacute;n disponerse a caminar <i>en medio <\/i>y<i> detr&aacute;s<\/i> del reba&ntilde;o: capaces de escuchar el silencioso relato de quien sufre y sostener el paso de quien teme ya no poder m&aacute;s; atentos a volver a levantar, alentar e infundir esperanza. Nuestra fe sale siempre reforzada al compartirla con los humildes: dejemos de lado todo tipo de presunci&oacute;n, para inclinarnos ante quienes el Se&ntilde;or confi&oacute; a nuestra solicitud. Entre ellos, reservemos un lugar especial, muy especial, a nuestros sacerdotes: sobre todo para ellos que nuestro coraz&oacute;n, nuestra mano y nuestra puerta permanezcan abiertas en toda circunstancia. Ellos son los primeros fieles que tenemos nosotros Obispos: nuestros sacerdotes. &iexcl;Am&eacute;mosles! &iexcl;Am&eacute;mosles de coraz&oacute;n! Son nuestros hijos y nuestros hermanos.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, la profesi&oacute;n de fe que ahora renovamos juntos no es un acto formal, sino renovaci&oacute;n de nuestra respuesta al &laquo;S&iacute;gueme&raquo; con el que concluye el evangelio de Juan (21, 19): lleva a desplegar la propia vida seg&uacute;n el proyecto de Dios, comprometiendo todo de s&iacute; mismo por el Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Que de aqu&iacute; brote ese discernimiento que conoce y se hace cargo de los pensamientos, de las expectativas y necesidades de los hombres de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Con este esp&iacute;ritu, agradezco de coraz&oacute;n a cada uno de vosotros vuestro servicio, vuestro amor a la Iglesia.<\/p>\n<p>&iexcl;La Madre est&aacute; aqu&iacute;! Os pongo, y tambi&eacute;n yo me pongo, bajo el manto de Mar&iacute;a, Nuestra Se&ntilde;ora.<\/p>\n<p><i><a name=\"Madre_del_silencio\">Madre del silencio<\/a>, que custodia el misterio de Dios,<br \/> l&iacute;branos de la idolatr&iacute;a del presente, a la que se condena quien olvida.<br \/> Purifica los ojos de los Pastores con el colirio de la memoria: volveremos a la lozan&iacute;a de los or&iacute;genes, por una Iglesia orante y penitente.<\/i><\/p>\n<p><i>Madre de la belleza, que florece de la fidelidad al trabajo cotidiano,<br \/> despi&eacute;rtanos del torpor de la pereza, de la mezquindad y del derrotismo.<br \/> Reviste a los Pastores de esa compasi&oacute;n que unifica e integra: descubriremos la alegr&iacute;a de una Iglesia sierva, humilde y fraterna.<\/i><\/p>\n<p><i>Madre de la ternura, que envuelve de paciencia y de misericordia,<br \/> ay&uacute;danos a quemar tristezas, impaciencias y rigidez de quien no conoce pertenencia.<\/i><\/p>\n<p><i>Intercede ante tu Hijo para que sean &aacute;giles nuestras manos, nuestros pies y nuestro coraz&oacute;n: edificaremos la Iglesia con la verdad en la caridad.<\/i><\/p>\n<p><i>Madre, seremos el Pueblo de Dios, peregrino hacia el Reino. Am&eacute;n.<\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROFESI&Oacute;N DE FE CON LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA Bas&iacute;lica Vaticana Jueves 23 de mayo de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Agradezco a vuestra eminencia este saludo, y felicidades tambi&eacute;n por el trabajo de esta Asamblea. Muchas gracias a todos vosotros. Estoy seguro de que el trabajo ha sido intenso porque ten&eacute;is muchas tareas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-mayo-de-2013-profesion-de-fe-con-los-obispos-de-la-conferencia-episcopal-italiana-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab23 de mayo de 2013: Profesi\u00f3n de Fe con los obispos de la Conferencia Episcopal Italiana (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41103","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41103"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41103\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}