{"id":41104,"date":"2016-10-06T15:26:17","date_gmt":"2016-10-06T20:26:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-los-movimientos-eclesiales-en-el-domingo-de-pentecostes-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:17","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:17","slug":"19-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-los-movimientos-eclesiales-en-el-domingo-de-pentecostes-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-los-movimientos-eclesiales-en-el-domingo-de-pentecostes-video\/","title":{"rendered":"19 de mayo de 2013: Santa Misa con los movimientos eclesiales en el Domingo de Pentecost\u00e9s (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130519-libretto-pentecoste.pdf\">SANTA MISA CON LOS MOVIMIENTOS ECLESIALES<br \/> EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i> SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <em><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<\/font><\/em><br \/> <font color=\"#663300\"><i>Domingo 19 de mayo de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_ZFNPADLP\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/pentecoste2013.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas<\/i>:<\/p>\n<p>En este d&iacute;a, contemplamos y revivimos en la liturgia la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo que Cristo resucitado derram&oacute; sobre la Iglesia, un acontecimiento de gracia que ha desbordado el cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n para difundirse por todo el mundo.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; sucedi&oacute; en aquel d&iacute;a tan lejano a nosotros, y sin embargo, tan cercano, que llega adentro de nuestro coraz&oacute;n? San Lucas nos da la respuesta en el texto de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i> que hemos escuchado (2,1-11). El evangelista nos lleva hasta Jerusal&eacute;n, al piso superior de la casa donde est&aacute;n reunidos los Ap&oacute;stoles. El primer elemento que nos llama la atenci&oacute;n es el estruendo que de repente vino del cielo, &laquo;como de viento que sopla fuertemente&raquo;, y llen&oacute; toda la casa; luego, las &laquo;lenguas como llamaradas&raquo;, que se divid&iacute;an y se posaban encima de cada uno de los Ap&oacute;stoles. Estruendo y lenguas de fuego son signos claros y concretos que tocan a los Ap&oacute;stoles, no s&oacute;lo exteriormente, sino tambi&eacute;n en su interior: en su mente y en su coraz&oacute;n. Como consecuencia, &laquo;se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo&raquo;, que desencaden&oacute; su fuerza irresistible, con resultados llamativos: &laquo;Empezaron a hablar en otras lenguas, seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu les conced&iacute;a manifestarse&raquo;. Asistimos, entonces, a una situaci&oacute;n totalmente sorprendente: una multitud se congrega y queda admirada porque cada uno oye hablar a los Ap&oacute;stoles en su propia lengua. Todos experimentan algo nuevo, que nunca hab&iacute;a sucedido: &laquo;Los o&iacute;mos hablar en nuestra lengua nativa&raquo;. &iquest;Y de qu&eacute; hablaban? &laquo;De las grandezas de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>A la luz de este texto de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles, <\/i>deseo reflexionar sobre tres palabras relacionadas con la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu: novedad, armon&iacute;a, misi&oacute;n.<\/p>\n<p>1. La <i>novedad<\/i> nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos m&aacute;s seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, seg&uacute;n nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede tambi&eacute;n con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta dif&iacute;cil abandonarnos a &Eacute;l con total confianza, dejando que el Esp&iacute;ritu Santo anime, gu&iacute;e nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, ego&iacute;stas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvaci&oacute;n, cuando Dios se revela, aparece su novedad \u2014Dios ofrece siempre novedad\u2014, trasforma y pide confianza total en &Eacute;l: No&eacute;, del que todos se r&iacute;en, construye un arca y se salva; Abrah&aacute;n abandona su tierra, aferrado &uacute;nicamente a una promesa; Mois&eacute;s se enfrenta al poder del fara&oacute;n y conduce al pueblo a la libertad; los Ap&oacute;stoles, de temerosos y encerrados en el cen&aacute;culo, salen con valent&iacute;a para anunciar el Evangelio. No es la novedad por la novedad, la b&uacute;squeda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegr&iacute;a, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Pregunt&eacute;monos hoy: &iquest;Estamos abiertos a las \u201csorpresas de Dios\u201d? &iquest;O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Esp&iacute;ritu Santo? &iquest;Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? Nos har&aacute; bien hacernos estas preguntas durante toda la jornada.<\/p>\n<p>2. Una segunda idea: el Esp&iacute;ritu Santo, aparentemente, crea desorden en el Iglesia, porque produce diversidad de carismas, de dones; sin embargo, bajo su acci&oacute;n, todo esto es una gran riqueza, porque el Esp&iacute;ritu Santo es el Esp&iacute;ritu de unidad, que no significa uniformidad, sino reconducir todo a la <i>armon&iacute;a. <\/i>En la Iglesia, la armon&iacute;a la hace el Esp&iacute;ritu Santo. Un Padre de la Iglesia tiene una expresi&oacute;n que me gusta mucho: el Esp&iacute;ritu Santo \u201c<i>ipse harmonia est\u201d<\/i>. &Eacute;l es precisamente la armon&iacute;a. S&oacute;lo &Eacute;l puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad. En cambio, cuando somos nosotros los que pretendemos la diversidad y nos encerramos en nuestros particularismos, en nuestros exclusivismos, provocamos la divisi&oacute;n; y cuando somos nosotros los que queremos construir la unidad con nuestros planes humanos, terminamos por imponer la uniformidad, la homologaci&oacute;n. Si, por el contrario, nos dejamos guiar por el Esp&iacute;ritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque &Eacute;l nos impulsa a vivir la variedad en la comuni&oacute;n de la Iglesia. Caminar juntos en la Iglesia, guiados por los Pastores, que tienen un especial carisma y ministerio, es signo de la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo; la eclesialidad es una caracter&iacute;stica fundamental para los cristianos, para cada comunidad, para todo movimiento. La Iglesia es quien me trae a Cristo y me lleva a Cristo; los caminos paralelos son muy peligrosos. Cuando nos aventuramos a ir m&aacute;s all&aacute; (<i>proagon<\/i>) de la doctrina y de la Comunidad eclesial \u2013 dice el Ap&oacute;stol Juan en la segunda lectura &#8211; &nbsp;y no permanecemos en ellas, no estamos unidos al Dios de Jesucristo (cf. <i>2 Jn<\/i> v. 9). As&iacute;, pues, pregunt&eacute;monos: &iquest;Estoy abierto a la armon&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo, superando todo exclusivismo? &iquest;Me dejo guiar por &Eacute;l viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?<\/p>\n<p>3. El &uacute;ltimo punto. Los te&oacute;logos antiguos dec&iacute;an: el alma es una especie de barca de vela; el Esp&iacute;ritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el &iacute;mpetu del viento son los dones del Esp&iacute;ritu. Sin su fuerza, sin su gracia, no ir&iacute;amos adelante. El Esp&iacute;ritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gn&oacute;stica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Esp&iacute;ritu Santo es el alma de la <i>misi&oacute;n.<\/i> Lo que sucedi&oacute; en Jerusal&eacute;n hace casi dos mil a&ntilde;os no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecost&eacute;s del cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n es el inicio, un inicio que se prolonga. El Esp&iacute;ritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Ap&oacute;stoles, pero &Eacute;l quiere que llegue a todos. Jes&uacute;s, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: &laquo;Yo le pedir&eacute; al Padre que os d&eacute; otro Par&aacute;clito, que est&eacute; siempre con vosotros&raquo; (<i>Jn <\/i>14,16). Es el Esp&iacute;ritu Par&aacute;clito, el &laquo;Consolador&raquo;, que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio. El Esp&iacute;ritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Pregunt&eacute;monos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Esp&iacute;ritu Santo nos conduzca a la misi&oacute;n. Recordemos hoy estas tres palabras: novedad, armon&iacute;a, misi&oacute;n.<\/p>\n<p>La liturgia de hoy es una gran oraci&oacute;n, que la Iglesia con Jes&uacute;s eleva al Padre, para que renueve la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Que cada uno de nosotros, cada grupo, cada movimiento, en la armon&iacute;a de la Iglesia, se dirija al Padre para pedirle este don. Tambi&eacute;n hoy, como en su nacimiento, junto con Mar&iacute;a, la Iglesia invoca: &laquo;<i>Veni Sancte Spiritus!<\/i> \u2013 Ven, Esp&iacute;ritu Santo, llena el coraz&oacute;n de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor&raquo;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON LOS MOVIMIENTOS ECLESIALES EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Domingo 19 de mayo de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: En este d&iacute;a, contemplamos y revivimos en la liturgia la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo que Cristo resucitado derram&oacute; sobre la Iglesia, un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-los-movimientos-eclesiales-en-el-domingo-de-pentecostes-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab19 de mayo de 2013: Santa Misa con los movimientos eclesiales en el Domingo de Pentecost\u00e9s (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41104","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41104"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41104\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}