{"id":41106,"date":"2016-10-06T15:26:20","date_gmt":"2016-10-06T20:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-las-cofradias-y-de-la-piedad-popular-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:20","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:20","slug":"5-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-las-cofradias-y-de-la-piedad-popular-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-mayo-de-2013-santa-misa-con-ocasion-de-la-jornada-de-las-cofradias-y-de-la-piedad-popular-video\/","title":{"rendered":"5 de mayo de 2013: Santa Misa con ocasi\u00f3n de la Jornada de las cofrad\u00edas y de la piedad popular (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130505-libretto-giornata-confraternite.pdf\">SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DE LA JORNADA DE LAS COFRAD&Iacute;AS <br \/> Y DE LA PIEDAD POPULAR<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>H<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>OMIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i> SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <em><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<\/font><\/em><font color=\"#663300\"><i><br \/> VI Domingo de Pascua, 5 de mayo de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_3Z275OM5\" target=\"_blank\">V&iacute;deo<\/a><\/b><br \/> <i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/confraternite5maggio2013.html\"> <b>Fotogaler&iacute;a<\/b><\/a><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, hab&eacute;is tenido valor para venir con esta lluvia\u2026 El Se&ntilde;or os lo pague.<\/p>\n<p>En el camino del <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/annus_fidei\/index_sp.htm\">A&ntilde;o de la Fe<\/a>, me alegra celebrar esta Eucarist&iacute;a dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los &uacute;ltimos tiempos una renovaci&oacute;n y un redescubrimiento. Os saludo a todos con afecto, en especial a las Hermandades que han venido de diversas partes del mundo. Gracias por vuestra presencia y vuestro testimonio.<\/p>\n<p>1. Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de los sermones de despedida de Jes&uacute;s, que el evangelista Juan nos ha dejado en el contexto de la &Uacute;ltima Cena. Jes&uacute;s conf&iacute;a a los Ap&oacute;stoles sus &uacute;ltimas recomendaciones antes de dejarles, como un testamento espiritual. El texto de hoy insiste en que la fe cristiana est&aacute; toda ella centrada en la relaci&oacute;n con el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo. Quien ama al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, acoge en s&iacute; a &Eacute;l y al Padre, y gracias al Esp&iacute;ritu Santo acoge en su coraz&oacute;n y en su propia vida el Evangelio. Aqu&iacute; se indica el centro del que todo debe iniciar, y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser disc&iacute;pulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigi&eacute;ndose a vosotros, Benedicto XVI ha usado esta palabra: &laquo;evangelicidad&raquo;. Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestaci&oacute;n importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una m&iacute;stica, que es un &laquo;espacio de encuentro con Jesucristo&raquo;. Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formaci&oacute;n espiritual, la oraci&oacute;n personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relaci&oacute;n intensa con el Se&ntilde;or. Caminad con decisi&oacute;n hacia la santidad; no os conform&eacute;is con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un est&iacute;mulo, ante todo para vosotros, para amar m&aacute;s a Jesucristo.<\/p>\n<p>2. Tambi&eacute;n el pasaje de los Hechos de los Ap&oacute;stoles que hemos escuchado nos habla de lo que es esencial. En la Iglesia naciente fue necesario inmediatamente discernir lo que era esencial para ser cristianos, para seguir a Cristo, y lo que no lo era. Los Ap&oacute;stoles y los ancianos tuvieron una reuni&oacute;n importante en Jerusal&eacute;n, un primer &laquo;concilio&raquo; sobre este tema, a causa de los problemas que hab&iacute;an surgido despu&eacute;s de que el Evangelio hubiera sido predicado a los gentiles, a los no jud&iacute;os. Fue una ocasi&oacute;n providencial para comprender mejor qu&eacute; es lo esencial, es decir, creer en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados, y amarse unos a otros como &Eacute;l nos ha amado. Pero notad c&oacute;mo las dificultades no se superaron fuera, sino dentro de la Iglesia. Y aqu&iacute; entra un segundo elemento que quisiera recordaros, como hizo Benedicto XVI: la &laquo;eclesialidad&raquo;. La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comuni&oacute;n profunda con vuestros Pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como c&eacute;lulas vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que sois una expresi&oacute;n es &laquo;una manera leg&iacute;tima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia&raquo; (<i>Documento de Aparecida<\/i>, 264). &iexcl;Esto es hermoso! Una manera leg&iacute;tima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia. Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las di&oacute;cesis, sed un verdadero pulm&oacute;n de fe y de vida cristiana, aire fresco. Veo en esta plaza una gran variedad antes de paraguas y ahora de colores y de signos. As&iacute; es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, la variedad reconducida a la unidad y la unidad es encuentro con Cristo.<\/p>\n<p>3. Quisiera a&ntilde;adir una tercera palabra que os debe caracterizar: &laquo;misionariedad&raquo;. Ten&eacute;is una misi&oacute;n espec&iacute;fica e importante, que es mantener viva la relaci&oacute;n entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenec&eacute;is, y lo hac&eacute;is a trav&eacute;s de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, llev&aacute;is en procesi&oacute;n el crucifijo con tanta veneraci&oacute;n y tanto amor al Se&ntilde;or, no hac&eacute;is &uacute;nicamente un gesto externo; indic&aacute;is la centralidad del Misterio Pascual del Se&ntilde;or, de su Pasi&oacute;n, Muerte y Resurrecci&oacute;n, que nos ha redimido; e indic&aacute;is, primero a vosotros mismos y tambi&eacute;n a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifest&aacute;is la profunda devoci&oacute;n a la Virgen Mar&iacute;a, se&ntilde;al&aacute;is al m&aacute;s alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, as&iacute; como por la meditaci&oacute;n de las palabras y las obras de Jes&uacute;s, es la perfecta disc&iacute;pula del Se&ntilde;or (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 53). Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, vosotros la manifest&aacute;is en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los s&iacute;mbolos de las diferentes culturas&#8230; Y, haci&eacute;ndolo as&iacute;, ayud&aacute;is a transmitirla a la gente, y especialmente a los sencillos, a los que Jes&uacute;s llama en el Evangelio &laquo;los peque&ntilde;os&raquo;. En efecto, &laquo;el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, tambi&eacute;n llevando a los hijos o invitando a otros, es en s&iacute; mismo un gesto evangelizador&raquo; (<i>Documento de Aparecida<\/i>, 264). Cuando vais a los santuarios, cuando llev&aacute;is a la familia, a vuestros hijos, hac&eacute;is una verdadera obra evangelizadora. Es necesario seguir por este camino. Sed tambi&eacute;n vosotros aut&eacute;nticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean &laquo;puentes&raquo;, senderos para llevar a Cristo, para caminar con &Eacute;l. Y, con este esp&iacute;ritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios. Sed misioneros de la misericordia de Dios, que siempre nos perdona, nos espera siempre y nos ama tanto.<\/p>\n<p>Autenticidad evang&eacute;lica, eclesialidad, ardor misionero. Tres palabras, no las olvid&eacute;is: Autenticidad evang&eacute;lica, eclesialidad, ardor misionero.<b> <\/b>Pidamos al Se&ntilde;or que oriente siempre nuestra mente y nuestro coraz&oacute;n hacia &Eacute;l, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. As&iacute; caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinaci&oacute;n terrena, hacia ese santuario tan hermoso, hacia la Jerusal&eacute;n del cielo. All&iacute; ya no hay ning&uacute;n templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Alt&iacute;simo. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DE LA JORNADA DE LAS COFRAD&Iacute;AS Y DE LA PIEDAD POPULAR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro VI Domingo de Pascua, 5 de mayo de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Queridos hermanos y hermanas, hab&eacute;is tenido valor para venir con esta lluvia\u2026 El Se&ntilde;or os lo pague. 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