{"id":41111,"date":"2016-10-06T15:26:27","date_gmt":"2016-10-06T20:26:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2013-celebracion-eucaristica-y-toma-de-posesion-de-la-catedra-del-obispo-de-roma-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:27","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:27","slug":"7-de-abril-de-2013-celebracion-eucaristica-y-toma-de-posesion-de-la-catedra-del-obispo-de-roma-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2013-celebracion-eucaristica-y-toma-de-posesion-de-la-catedra-del-obispo-de-roma-video\/","title":{"rendered":"7 de abril de 2013: Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y toma de posesi\u00f3n de la C\u00e1tedra del Obispo de Roma (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130407-libretto-cathedra-romana.pdf\">CAPILLA PAPAL PARA LA TOMA DE POSESI&Oacute;N <br \/> DE LA&nbsp; C&Aacute;TEDRA DEL OBISPO DE ROMA <\/a> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL <\/b><\/font><\/i> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <em>Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, 7 de abril de 2013<\/em><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b> <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_KB1S8PO3\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong><font face=\"Times New Roman\"><br \/> <\/font> <\/strong> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/papa-francesco\/cathedra-romana2013.html\"> Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Con gran alegr&iacute;a celebro por primera vez la Eucarist&iacute;a en esta Bas&iacute;lica Lateranense, catedral del Obispo de Roma. Saludo con sumo afecto al querido Cardenal Vicario, a los Obispos auxiliares, al Presbiterio diocesano, a los Di&aacute;conos, a las Religiosas y Religiosos y a todos los fieles laicos.&nbsp;Saludo asimismo al se&ntilde;or Alcalde, a su esposa y a todas las Autoridades. Caminemos juntos a la luz del Se&ntilde;or Resucitado. <\/p>\n<p>1.&nbsp;Celebramos hoy el segundo domingo de Pascua, tambi&eacute;n llamado &laquo;de la Divina Misericordia&raquo;. Qu&eacute; hermosa es esta realidad de fe para nuestra vida: la <i>misericordia <\/i>de Dios. Un amor tan grande, tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos gu&iacute;a. <\/p>\n<p>2.&nbsp;En el Evangelio de hoy, el ap&oacute;stol Tom&aacute;s experimenta precisamente esta misericordia de Dios, que tiene un rostro concreto, el de Jes&uacute;s, el de Jes&uacute;s resucitado. Tom&aacute;s no se f&iacute;a de lo que dicen los otros Ap&oacute;stoles: &laquo;Hemos visto el Se&ntilde;or&raquo;; no le basta la promesa de Jes&uacute;s, que hab&iacute;a anunciado: al tercer d&iacute;a resucitar&eacute;. Quiere ver, quiere meter su mano en la se&ntilde;al de los clavos y del costado. &iquest;Cu&aacute;l es la reacci&oacute;n de Jes&uacute;s? La <i>paciencia<\/i>: Jes&uacute;s no abandona al terco Tom&aacute;s en su incredulidad; le da una semana de tiempo, no le cierra la puerta, espera. Y Tom&aacute;s reconoce su propia pobreza, la poca fe: &laquo;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o&raquo;: con esta invocaci&oacute;n simple, pero llena de fe, responde a la paciencia de Jes&uacute;s. Se deja envolver por la misericordia divina, la ve ante s&iacute;, en las heridas de las manos y de los pies, en el costado abierto, y recobra la confianza: es un hombre nuevo, ya no es incr&eacute;dulo sino creyente. <\/p>\n<p>Y recordemos tambi&eacute;n a Pedro: que tres veces reniega de Jes&uacute;s precisamente cuando deb&iacute;a estar m&aacute;s cerca de &eacute;l; y cuando toca el fondo encuentra la mirada de Jes&uacute;s que, con paciencia, sin palabras, le dice: &laquo;Pedro, no tengas miedo de tu debilidad, conf&iacute;a en m&iacute;&raquo;; y Pedro comprende, siente la mirada de amor de Jes&uacute;s y llora. Qu&eacute; hermosa es esta mirada de Jes&uacute;s \u2013 cu&aacute;nta ternura \u2013. Hermanos y hermanas, no perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios.<\/p>\n<p>Pensemos en los dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s: el rostro triste, un caminar errante, sin esperanza. Pero Jes&uacute;s no les abandona: recorre a su lado el camino, y no s&oacute;lo. Con paciencia explica las Escrituras que se refer&iacute;an a &Eacute;l y se detiene a compartir con ellos la comida. &Eacute;ste es el estilo de Dios: no es impaciente como nosotros, que frecuentemente queremos todo y enseguida, tambi&eacute;n con las personas. Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar. Record&eacute;moslo en nuestra vida de cristianos: Dios nos espera siempre, aun cuando nos hayamos alejado. &Eacute;l no est&aacute; nunca lejos, y si volvemos a &Eacute;l, est&aacute; preparado para abrazarnos. <\/p>\n<p>A m&iacute; me produce siempre una gran impresi&oacute;n releer la par&aacute;bola del Padre misericordioso, me impresiona porque me infunde siempre una gran esperanza. Pensad en aquel hijo menor que estaba en la casa del Padre, era amado; y aun as&iacute; quiere su parte de la herencia; y se va, lo gasta todo, llega al nivel m&aacute;s bajo, muy lejos del Padre; y cuando ha tocado fondo, siente la nostalgia del calor de la casa paterna y vuelve. &iquest;Y el Padre? &iquest;Hab&iacute;a olvidado al Hijo? No, nunca. Est&aacute; all&iacute;, lo ve desde lejos, lo estaba esperando cada d&iacute;a, cada momento: ha estado siempre en su coraz&oacute;n como hijo, incluso cuando lo hab&iacute;a abandonado, incluso cuando hab&iacute;a dilapidado todo el patrimonio, es decir su libertad; el Padre con paciencia y amor, con esperanza y misericordia no hab&iacute;a dejado ni un momento de pensar en &eacute;l, y en cuanto lo ve, todav&iacute;a lejano, corre a su encuentro y lo abraza con ternura, la ternura de Dios, sin una palabra de reproche: Ha vuelto. Y esta es la alegr&iacute;a del padre. En ese abrazo al hijo est&aacute; toda esta alegr&iacute;a: &iexcl;Ha vuelto!. Dios siempre nos espera, no se cansa. Jes&uacute;s nos muestra esta paciencia misericordiosa de Dios para que recobremos la confianza, la esperanza, siempre. Un gran te&oacute;logo alem&aacute;n, Romano Guardini, dec&iacute;a que Dios responde a nuestra debilidad con su paciencia y &eacute;ste es el motivo de nuestra confianza, de nuestra esperanza (cf. <i> Glaubenserkenntnis<\/i>, W&uuml;rzburg 1949, 28). Es como un di&aacute;logo entre nuestra debilidad y la paciencia de Dios, es un di&aacute;logo que si lo hacemos, nos da esperanza. <\/p>\n<p>3. Quisiera subrayar otro elemento: la paciencia de Dios debe encontrar en nosotros <i>la valent&iacute;a de volver a &Eacute;l<\/i>, sea cual sea el error, sea cual sea el pecado que haya en nuestra vida. Jes&uacute;s invita a Tom&aacute;s a meter su mano en las llagas de sus manos y de sus pies y en la herida de su costado. Tambi&eacute;n nosotros podemos entrar en las llagas de Jes&uacute;s, podemos tocarlo realmente; y esto ocurre cada vez que recibimos los sacramentos. San Bernardo, en una bella homil&iacute;a, dice: &laquo;A trav&eacute;s de estas hendiduras, puedo libar miel silvestre y aceite de rocas de pedernal (cf. <i>Dt<\/i> 32,13), es decir, puedo gustar y ver qu&eacute; bueno es el Se&ntilde;or&raquo; (<i>Serm&oacute;n<\/i> 61, 4. Sobre el libro del Cantar de los cantares). Es precisamente en las heridas de Jes&uacute;s que nosotros estamos seguros, ah&iacute; se manifiesta el amor inmenso de su coraz&oacute;n. Tom&aacute;s lo hab&iacute;a entendido. San Bernardo se pregunta: &iquest;En qu&eacute; puedo poner mi confianza? &iquest;En mis m&eacute;ritos? Pero &laquo;mi &uacute;nico m&eacute;rito es la misericordia de Dios. No ser&eacute; pobre en m&eacute;ritos, mientras &eacute;l no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Se&ntilde;or es mucha, muchos son tambi&eacute;n mis m&eacute;ritos&raquo; (<i>ibid<\/i>, 5). Esto es importante: la valent&iacute;a de confiarme a la misericordia de Jes&uacute;s, de confiar en su paciencia, de refugiarme siempre en las heridas de su amor. San Bernardo llega a afirmar: &laquo;Y, aunque tengo conciencia de mis muchos pecados, si creci&oacute; el pecado, m&aacute;s desbordante fue la gracia (<i>Rm<\/i> 5,20)&raquo; (<i>ibid<\/i>.).Tal vez alguno de nosotros puede pensar: mi pecado es tan grande, mi lejan&iacute;a de Dios es como la del hijo menor de la par&aacute;bola, mi incredulidad es como la de Tom&aacute;s; no tengo las agallas para volver, para pensar que Dios pueda acogerme y que me est&eacute; esperando precisamente a m&iacute;. Pero Dios te espera precisamente a ti, te pide s&oacute;lo el valor de regresar a &Eacute;l. Cu&aacute;ntas veces en mi ministerio pastoral me han repetido: &laquo;Padre, tengo muchos pecados&raquo;; y la invitaci&oacute;n que he hecho siempre es: &laquo;No temas, ve con &Eacute;l, te est&aacute; esperando, &Eacute;l har&aacute; todo&raquo;. Cu&aacute;ntas propuestas mundanas sentimos a nuestro alrededor. Dej&eacute;monos sin embargo aferrar por la propuesta de Dios, la suya es una caricia de amor. Para Dios no somos n&uacute;meros, somos importantes, es m&aacute;s somos lo m&aacute;s importante que tiene; aun siendo pecadores, somos lo que m&aacute;s le importa. <\/p>\n<p>Ad&aacute;n despu&eacute;s del pecado sinti&oacute; verg&uuml;enza, se ve desnudo, siente el peso de lo que ha hecho; y sin embargo Dios no lo abandona: si en ese momento, con el pecado, inicia nuestro exilio de Dios, hay ya una promesa de vuelta, la posibilidad de volver a &Eacute;l. Dios pregunta enseguida: &laquo;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&raquo;, lo busca. Jes&uacute;s qued&oacute; desnudo por nosotros, carg&oacute; con la verg&uuml;enza de Ad&aacute;n, con la desnudez de su pecado para lavar nuestro pecado: sus llagas nos han curado. Acordaos de lo de san Pablo: &iquest;De qu&eacute; me puedo enorgullecer sino de mis debilidades, de mi pobreza? Precisamente sintiendo mi pecado, mirando mi pecado, yo puedo ver y encontrar la misericordia de Dios, su amor, e ir hacia &Eacute;l para recibir su perd&oacute;n.<\/p>\n<p>En mi vida personal, he visto muchas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia; he visto tambi&eacute;n en muchas personas la determinaci&oacute;n de entrar en las llagas de Jes&uacute;s, dici&eacute;ndole: Se&ntilde;or estoy aqu&iacute;, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, l&aacute;valo con tu sangre. Y he visto siempre que Dios lo ha hecho, ha acogido, consolado, lavado, amado. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, dej&eacute;monos envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que &Eacute;l nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos. Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos tambi&eacute;n nosotros m&aacute;s capaces de misericordia, de paciencia, de perd&oacute;n y de amor. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr width=\"45%\" size=\"1\" \/>\n<p><i>Al final de la misa el Pont&iacute;fice se asom&oacute; al balc&oacute;n de las bendiciones de la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n y salud&oacute; a los fieles en la plaza con estas palabras: <\/i> <\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, &iexcl;buenas tardes! Os doy las gracias por vuestra compa&ntilde;&iacute;a en la misa de hoy. &iexcl;Muchas gracias! Os pido que rec&eacute;is por m&iacute;, lo necesito. No os olvid&eacute;is de esto. &iexcl;Gracias a todos vosotros! Y sigamos adelante todos juntos, el pueblo y el Obispo, todos juntos; adelante siempre con la alegr&iacute;a de la Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s; &Eacute;l siempre est&aacute; a nuestro lado. Que el Se&ntilde;or os bendiga.<\/p>\n<p><i>Despu&eacute;s de la bendici&oacute;n, el Papa concluy&oacute;: <\/i> <\/p>\n<p>&iexcl;Muchas gracias! &iexcl;Hasta pronto!<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAPILLA PAPAL PARA LA TOMA DE POSESI&Oacute;N DE LA&nbsp; C&Aacute;TEDRA DEL OBISPO DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, 7 de abril de 2013 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; Con gran alegr&iacute;a celebro por primera vez la Eucarist&iacute;a en esta Bas&iacute;lica Lateranense, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2013-celebracion-eucaristica-y-toma-de-posesion-de-la-catedra-del-obispo-de-roma-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de abril de 2013: Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y toma de posesi\u00f3n de la C\u00e1tedra del Obispo de Roma (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41111","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41111"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41111\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}