{"id":41116,"date":"2016-10-06T15:26:36","date_gmt":"2016-10-06T20:26:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-2013-santa-misa-en-el-solemne-inicio-de-pontificado-de-su-santidad-francisco-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:26:36","modified_gmt":"2016-10-06T20:26:36","slug":"19-de-marzo-de-2013-santa-misa-en-el-solemne-inicio-de-pontificado-de-su-santidad-francisco-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-2013-santa-misa-en-el-solemne-inicio-de-pontificado-de-su-santidad-francisco-video\/","title":{"rendered":"19 de marzo de 2013: Santa Misa en el solemne inicio de pontificado de Su Santidad Francisco (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2013\/20130319_inizio-ministero-petrino.pdf\">SANTA MISA <br \/> IMPOSICI&Oacute;N DEL PALIO <br \/> Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR <br \/> EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO <br \/> DEL OBISPO DE ROMA<\/a><\/p>\n<p> <b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p> <i>Plaza de San Pedro<br \/> Martes 19 de marzo de 2013<br \/> Solemnidad de San Jos&eacute;<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b> <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_3F725OKQ\">V&iacute;deo<\/a><\/b><strong style=\"font-weight: 400\"><br \/> <\/strong><b><i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/papa-francesco\/19-marzo-2013.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/i><\/b><br \/> <b><i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/papa-francesco\/inizio-pontificato-francesco.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 2<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas<\/i><\/p>\n<p>Doy gracias al Se&ntilde;or por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san Jos&eacute;, esposo de la Virgen Mar&iacute;a y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es tambi&eacute;n el onom&aacute;stico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oraci&oacute;n, llena de afecto y gratitud.<\/p>\n<p>Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presb&iacute;teros, di&aacute;conos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, as&iacute; como a los representantes de la comunidad jud&iacute;a y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos pa&iacute;ses del mundo y al Cuerpo Diplom&aacute;tico.<\/p>\n<p>Hemos escuchado en el Evangelio que &laquo;Jos&eacute; hizo lo que el &aacute;ngel del Se&ntilde;or le hab&iacute;a mandado, y recibi&oacute; a su mujer&raquo; (<i>Mt<\/i> 1,24). En estas palabras se encierra ya la misi&oacute;n que Dios conf&iacute;a a Jos&eacute;, la de ser <i>custos<\/i>, custodio. Custodio &iquest;de qui&eacute;n? De Mar&iacute;a y Jes&uacute;s; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha se&ntilde;alado el beato Juan Pablo II: &laquo;Al igual que cuid&oacute; amorosamente a Mar&iacute;a y se dedic&oacute; con gozoso empe&ntilde;o a la educaci&oacute;n de Jesucristo, tambi&eacute;n custodia y protege su cuerpo m&iacute;stico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo&raquo; (Exhort. ap. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_15081989_redemptoris-custos_sp.html\">Redemptoris Custos<\/a><\/i>, 1).<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo ejerce Jos&eacute; esta custodia? Con discreci&oacute;n, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con Mar&iacute;a hasta el episodio de Jes&uacute;s en el Templo de Jerusal&eacute;n a los doce a&ntilde;os, acompa&ntilde;a en todo momento con esmero y amor. Est&aacute; junto a Mar&iacute;a, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los dif&iacute;ciles, en el viaje a Bel&eacute;n para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dram&aacute;tico de la huida a Egipto y en la afanosa b&uacute;squeda de su hijo en el Templo; y despu&eacute;s en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde ense&ntilde;&oacute; el oficio a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo vive Jos&eacute; su vocaci&oacute;n como custodio de Mar&iacute;a, de Jes&uacute;s, de la Iglesia? Con la atenci&oacute;n constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;&nbsp; y eso es lo que Dios le pidi&oacute; a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Esp&iacute;ritu. Y Jos&eacute; es &laquo;custodio&raquo; porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es m&aacute;s sensible a&uacute;n a las personas que se le han confiado, sabe c&oacute;mo leer con realismo los acontecimientos, est&aacute; atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones m&aacute;s sensatas. En &eacute;l, queridos amigos, vemos c&oacute;mo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos tambi&eacute;n cu&aacute;l es el centro de la vocaci&oacute;n cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los dem&aacute;s, para salvaguardar la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero la vocaci&oacute;n de custodiar no s&oacute;lo nos ata&ntilde;e a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensi&oacute;n que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creaci&oacute;n, la belleza de la creaci&oacute;n, como se nos dice en el libro del G&eacute;nesis y como nos muestra san Francisco de As&iacute;s: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los ni&ntilde;os, los ancianos, quienes son m&aacute;s fr&aacute;giles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro coraz&oacute;n. Es preocuparse uno del otro en la familia: los c&oacute;nyuges se guardan rec&iacute;procamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, tambi&eacute;n los hijos se convertir&aacute;n en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un rec&iacute;proco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo est&aacute; confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.<\/p>\n<p>Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creaci&oacute;n y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucci&oacute;n y el coraz&oacute;n se queda &aacute;rido. Por desgracia, en todas las &eacute;pocas de la historia existen &laquo;Herodes&raquo; que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.<\/p>\n<p>Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el &aacute;mbito econ&oacute;mico, pol&iacute;tico o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos &laquo;custodios&raquo; de la creaci&oacute;n, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucci&oacute;n y de muerte acompa&ntilde;en el camino de este mundo nuestro. Pero, para &laquo;custodiar&raquo;, tambi&eacute;n tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro coraz&oacute;n, porque ah&iacute; es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, m&aacute;s a&uacute;n, ni siquiera de la ternura.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute; a&ntilde;ado entonces una ulterior anotaci&oacute;n: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san Jos&eacute; aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los d&eacute;biles, sino m&aacute;s bien todo lo contrario: denota fortaleza de &aacute;nimo y capacidad de atenci&oacute;n, de compasi&oacute;n, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.<\/p>\n<p>Hoy, junto a la fiesta de San Jos&eacute;, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta tambi&eacute;n un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero &iquest;de qu&eacute; poder se trata? A las tres preguntas de Jes&uacute;s a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitaci&oacute;n: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que tambi&eacute;n el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez m&aacute;s en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san Jos&eacute; y, como &eacute;l, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los m&aacute;s pobres, los m&aacute;s d&eacute;biles, los m&aacute;s peque&ntilde;os; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. <i>Mt<\/i> 25,31-46). S&oacute;lo el que sirve con amor sabe custodiar.<\/p>\n<p>En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que &laquo;apoyado en la esperanza, crey&oacute;, contra toda esperanza&raquo; (<i>Rm<\/i> 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. Tambi&eacute;n hoy, ante tantos c&uacute;mulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creaci&oacute;n, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san Jos&eacute;, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, est&aacute; fundada sobre la roca que es Dios.<\/p>\n<p>Custodiar a Jes&uacute;s con Mar&iacute;a, custodiar toda la creaci&oacute;n, custodiar a todos, especialmente a los m&aacute;s pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aqu&iacute; un servicio que el Obispo de Roma est&aacute; llamado a desempe&ntilde;ar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.<\/p>\n<p>Imploro la intercesi&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a, de san Jos&eacute;, de los Ap&oacute;stoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Esp&iacute;ritu Santo acompa&ntilde;e mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Rezad por m&iacute;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA IMPOSICI&Oacute;N DEL PALIO Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO DEL OBISPO DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Martes 19 de marzo de 2013 Solemnidad de San Jos&eacute; V&iacute;deo Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica 2 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas Doy gracias al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-2013-santa-misa-en-el-solemne-inicio-de-pontificado-de-su-santidad-francisco-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab19 de marzo de 2013: Santa Misa en el solemne inicio de pontificado de Su Santidad Francisco (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41116","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41116\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}