{"id":41120,"date":"2016-10-06T15:29:00","date_gmt":"2016-10-06T20:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-natividad-del-senor-24-de-diciembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:00","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:00","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-natividad-del-senor-24-de-diciembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-natividad-del-senor-24-de-diciembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Solemnidad de la Natividad del Se\u00f1or (24 de diciembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20141224-libretto-natale-notte.pdf\">SANTA MISA DE NOCHEBUENA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b> <font color=\"#663300\"> SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SE&Ntilde;OR<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Mi&eacute;rcoles 24 de diciembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">[<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/12\/24\/santamessanatale.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brill&oacute;&raquo; (<i>Is<\/i> 9,1). &laquo;Un &aacute;ngel del Se&ntilde;or se les present&oacute; [a los pastores]: la gloria del Se&ntilde;or los envolvi&oacute; de claridad&raquo; (<i>Lc<\/i> 2,9). De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la m&aacute;s densa oscuridad. La presencia del Se&ntilde;or en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la &laquo;luz grande&raquo;. Abriendo nuestro coraz&oacute;n, tenemos tambi&eacute;n nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese ni&ntilde;o-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.<\/p>\n<p>El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Ca&iacute;n, cegado por la envidia, hiri&oacute; de muerte a su hermano Abel (cf. <i>Gn <\/i>4,8). Tambi&eacute;n el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresi&oacute;n. Pero Dios, que hab&iacute;a puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Dios esperaba. Esper&oacute; durante tanto tiempo, que quiz&aacute;s en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no pod&iacute;a renunciar, no pod&iacute;a negarse a s&iacute; mismo (cf. <i>2 Tm <\/i>2,13). Por eso ha seguido esperando con paciencia frente a la corrupci&oacute;n de los hombres y de los pueblos. La paciencia de Dios. Qu&eacute; dif&iacute;cil es entender esto: la paciencia de Dios con nosotros. <\/p>\n<p>A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es m&aacute;s fuerte que las tinieblas y que la corrupci&oacute;n. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; est&aacute; siempre ah&iacute;, como el padre de la par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido; y todos los d&iacute;as, pacientemente. La paciencia de Dios. <\/p>\n<p>La profec&iacute;a de Isa&iacute;as anuncia&nbsp; la aparici&oacute;n de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz naci&oacute; en Bel&eacute;n y fue recibida por las manos tiernas de Mar&iacute;a, por el cari&ntilde;o de Jos&eacute;, por el asombro de los pastores. Cuando los &aacute;ngeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: &laquo;Y aqu&iacute; ten&eacute;is la se&ntilde;al: encontrar&eacute;is un ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales y acostado en un pesebre&raquo; (<i>Lc <\/i>2,12). La &laquo;se&ntilde;al&raquo; es precisamente la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumi&oacute; nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo m&aacute;s profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra peque&ntilde;ez.<\/p>\n<p>Esta noche santa, en la que contemplamos al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. &iquest;C&oacute;mo acogemos la ternura de Dios? &iquest;Me dejo alcanzar por &eacute;l, me dejo abrazar por &eacute;l, o le impido que se acerque? &laquo;Pero si yo busco al Se&ntilde;or&raquo; \u2013podr&iacute;amos responder\u2013. Sin embargo, lo m&aacute;s importante no es buscarlo, sino dejar que sea &eacute;l quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cari&ntilde;o. &Eacute;sta es la pregunta que el Ni&ntilde;o nos hace con su sola presencia: &iquest;permito a Dios que me quiera?<\/p>\n<p>Y m&aacute;s a&uacute;n: &iquest;tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones dif&iacute;ciles y los problemas de quien est&aacute; a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quiz&aacute;s eficaces pero sin el calor del Evangelio? &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercan&iacute;a de Dios, ternura de Dios.<\/p>\n<p>La respuesta del cristiano no puede ser m&aacute;s que aquella que Dios da a nuestra peque&ntilde;ez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios est&aacute; enamorado de nuestra peque&ntilde;ez, que &eacute;l mismo se hace peque&ntilde;o para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro coraz&oacute;n y suplicarle: &laquo;Se&ntilde;or, ay&uacute;dame a ser como t&uacute;, dame la gracia de la ternura en las circunstancias m&aacute;s duras de la vida, conc&eacute;deme la gracia de la cercan&iacute;a en las necesidades de los dem&aacute;s, de la humildad en cualquier conflicto&raquo;.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el misterio: all&iacute; &laquo;el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande&raquo; (<i>Is <\/i>9,1). La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes seg&uacute;n sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerraz&oacute;n. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: &laquo;Mar&iacute;a, mu&eacute;stranos a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DE NOCHEBUENA SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Mi&eacute;rcoles 24 de diciembre de 2014 [Multimedia] &nbsp; &laquo;El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brill&oacute;&raquo; (Is 9,1). &laquo;Un &aacute;ngel del Se&ntilde;or se les present&oacute; [a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-natividad-del-senor-24-de-diciembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa en la Solemnidad de la Natividad del Se\u00f1or (24 de diciembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41120"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41120\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}