{"id":41122,"date":"2016-10-06T15:29:03","date_gmt":"2016-10-06T20:29:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-eucaristica-en-la-festividad-de-nuestra-senora-de-guadalupe-12-de-diciembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:03","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:03","slug":"celebracion-eucaristica-en-la-festividad-de-nuestra-senora-de-guadalupe-12-de-diciembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-eucaristica-en-la-festividad-de-nuestra-senora-de-guadalupe-12-de-diciembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Festividad de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe (12 de diciembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20141212-libretto-madonna-guadalupe.pdf\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/> EN LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE <\/font><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana <br \/> Viernes 12 de diciembre de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/12\/12\/nostrasignoraguadalupe.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Que te alaben, Se&ntilde;or, todos los pueblos. <br \/> Ten piedad de nosotros y bend&iacute;cenos; <br \/> Vuelve, Se&ntilde;or, tus ojos a nosotros.<br \/> Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.<br \/> Las naciones con j&uacute;bilo te canten, <br \/> Porque juzgas al mundo con justicia (\u2026)&raquo; (<i>Sal<\/i> 66).<\/p>\n<p>La plegaria del salmista, de s&uacute;plica de perd&oacute;n y bendici&oacute;n de pueblos y naciones y, a la vez, de jubilosa alabanza, ayuda a expresar el sentido espiritual de esta celebraci&oacute;n. Son los pueblos y naciones de nuestra Patria Grande, Patria Grande latinoamericana los que hoy conmemoran con gratitud y alegr&iacute;a la festividad de su \u201cpatrona\u201d, Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, cuya devoci&oacute;n se extiende desde Alaska a la Patagonia. Y con Gabriel Arc&aacute;ngel y santa Isabel hasta nosotros, se eleva nuestra oraci&oacute;n filial: &laquo;Dios te salve, Mar&iacute;a, llena eres de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&#8230;&raquo; (<i>Lc<\/i> 1,28).<\/p>\n<p>En esta festividad de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, hacemos en primer lugar memoria agradecida de su visitaci&oacute;n y cercan&iacute;a materna; cantamos con Ella su \u201c<i>magnificat<\/i>\u201d; y le confiamo la vida de nuestros pueblos y la misi&oacute;n continental de la Iglesia. <\/p>\n<p>Cuando se apareci&oacute; a San Juan Diego en el Tepeyac, se present&oacute; como \u201cla perfecta siempre Virgen Santa Mar&iacute;a, Madre del verdadero Dios\u201d (<i>Nican Mopohua<\/i>); y dio lugar a una nueva visitaci&oacute;n. Corri&oacute; premurosa a abrazar tambi&eacute;n a los nuevos pueblos americanos, en dram&aacute;tica gestaci&oacute;n. Fue como una &laquo;gran se&ntilde;al aparecida en el cielo \u2026 mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies&raquo; (<i>Ap<\/i> 12,1), que asume en s&iacute; la simbolog&iacute;a cultural y religiosa de los pueblos originarios, anuncia y dona a su Hijo a todos esos otros nuevos pueblos de mestizaje desgarrado. Tantos saltaron de gozo y esperanza ante su visita y ante el don de su Hijo y la m&aacute;s perfecta disc&iacute;pula del Se&ntilde;or se convirti&oacute; en la &laquo;gran misionera que trajo el Evangelio a nuestra Am&eacute;rica&raquo; (<i>Aparecida<\/i>, 269). El Hijo de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Inmaculada encinta, se revela as&iacute; desde los or&iacute;genes de la historia de los nuevos pueblos como \u201cel verdader&iacute;simo Dios por quien se vive\u201d, buena nueva de la dignidad filial de todos sus habitantes. Ya nadie m&aacute;s es solamente siervo sino todos somos hijos de un mismo Padre hermanos entre nosotros, y siervos en el siervo.<\/p>\n<p>La Santa Madre de Dios visit&oacute; a estos pueblos y quiso quedarse con ellos. Dej&oacute; estampada misteriosamente su imagen en la \u201ctilma\u201d de su mensajero para que la tuvi&eacute;ramos bien presente, convirti&eacute;ndose en s&iacute;mbolo de la alianza de Mar&iacute;a con estas gentes, a quienes confiere alma y ternura. Por su intercesi&oacute;n, la fe cristiana fue convirti&eacute;ndose en el m&aacute;s rico tesoro del alma de los pueblos americanos, cuya perla preciosa es Jesucristo: un patrimonio que se transmite y manifiesta hasta hoy en el bautismo de multitudes de personas, en la fe, esperanza y caridad de muchos, en la preciosidad de la piedad popular y tambi&eacute;n en ese <i>ethos<\/i> americano que se muestra en la conciencia de dignidad de la persona humana, en la pasi&oacute;n por la justicia, en la solidaridad con los m&aacute;s pobres y sufrientes, en la esperanza a veces contra toda esperanza. <\/p>\n<p>De ah&iacute; que nosotros, hoy aqu&iacute;, podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos. Dios, seg&uacute;n su estilo, \u201cha ocultado estas cosas a sabios y entendidos, d&aacute;ndolas a conocer a los peque&ntilde;os, a los humildes, a los sencillos de coraz&oacute;n\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 11,21). En las maravillas que ha realizado el Se&ntilde;or en Mar&iacute;a, Ella reconoce el estilo y modo de actuar de su Hijo en la historia de salvaci&oacute;n. Trastocando los juicios mundanos, destruyendo los &iacute;dolos del poder, de la riqueza, del &eacute;xito a todo precio, denunciando la autosuficiencia, la soberbia y los mesianismos secularizados que alejan de Dios, el c&aacute;ntico mariano confiesa que Dios se complace en subvertir las ideolog&iacute;as y jerarqu&iacute;as mundanas. Enaltece a los humildes, viene en auxilio de los pobres y peque&ntilde;os, colma de bienes, bendiciones y esperanzas a los que conf&iacute;an en su misericordia de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, mientras derriba de sus tronos a los ricos, potentes y dominadores. El \u201c<i>Magnificat<\/i>\u201d as&iacute; nos introduce en las \u201cbienaventuranzas\u201d, s&iacute;ntesis y ley primordial del mensaje evang&eacute;lico. A su luz, hoy, nos sentimos movidos a pedir una gracia. La gracia tan cristiana de que el futuro de Am&eacute;rica Latina sea forjado por los pobres y los que sufren, por los humildes, por los que tienen hambre y sed de justicia, por los compasivos, por los de coraz&oacute;n limpio, por los que trabajan por la paz, por los perseguidos a causa del nombre de Cristo, \u201cporque de ellos es el Reino de los cielos\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 5,1-11). Sea la gracia de ser forjados por ellos a los cuales, hoy d&iacute;a, el sistema idol&aacute;trico de la cultura del descarte los relega a la categor&iacute;a de esclavos, de objetos de aprovechamiento o simplemente desperdicio.<\/p>\n<p>Y hacemos esta petici&oacute;n porque Am&eacute;rica Latina es el \u201ccontinente de la esperanza\u201d, porque de ella se esperan nuevos modelos de desarrollo que conjuguen tradici&oacute;n cristiana y progreso civil, justicia y equidad con reconciliaci&oacute;n, desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico con sabidur&iacute;a humana, sufrimiento fecundo con alegr&iacute;a esperanzadora. S&oacute;lo es posible custodiar esa esperanza con grandes dosis de verdad y amor, fundamentos de toda la realidad, motores revolucionarios de aut&eacute;ntica vida nueva.<\/p>\n<p>Ponemos estas realidades y estos deseos en la mesa del altar, como ofrenda agradable a Dios. Suplicando su perd&oacute;n y confiando en su misericordia, celebramos el sacrificio y victoria pascual de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. &Eacute;l es el &uacute;nico Se&ntilde;or, el \u201clibertador\u201d de todas nuestras esclavitudes y miserias derivadas del pecado. &Eacute;l es la piedra angular de la historia y fue el gran descartado. &Eacute;l nos llama a vivir la verdadera vida, una vida humana, una convivencia de hijos y hermanos, abiertas ya las puertas de la &laquo;nueva tierra y los nuevos cielos&raquo; (<i>Ap<\/i> 21,1). Suplicamos a la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, en su advocaci&oacute;n guadalupana \u2013a la Madre de Dios, a la Reina y Se&ntilde;ora m&iacute;a, a mi jovencita, a mi peque&ntilde;a, como la llam&oacute; san Juan Diego, y con todos los apelativos cari&ntilde;osos con que se dirigen a Ella en la piedad popular\u2013, le suplicamos que contin&uacute;e acompa&ntilde;ando, auxiliando y protegiendo a nuestros pueblos. Y que conduzca de la mano a todos los hijos que peregrinan en estas tierras al encuentro de su Hijo, Jesucristo, Nuestro Se&ntilde;or, presente en la Iglesia, en su sacramentalidad, especialmente en la Eucarist&iacute;a, presente en el tesoro de su Palabra y ense&ntilde;anzas, presente en el santo pueblo fiel de Dios, presente en los que sufren y en los humildes de coraz&oacute;n. Y si este programa tan audaz nos asusta o la pusilanimidad mundana nos amenaza que Ella nos vuelva a hablar al coraz&oacute;n y nos haga sentir su voz de madre, de madrecita, de madraza, &iquest;por qu&eacute; ten&eacute;s miedo, acaso no estoy yo aqu&iacute; que soy tu madre?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Viernes 12 de diciembre de 2014 [Multimedia] &nbsp; &laquo;Que te alaben, Se&ntilde;or, todos los pueblos. Ten piedad de nosotros y bend&iacute;cenos; Vuelve, Se&ntilde;or, tus ojos a nosotros. 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