{"id":41123,"date":"2016-10-06T15:29:05","date_gmt":"2016-10-06T20:29:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-divina-liturgia-en-la-iglesia-patriarcal-de-san-jorge-estambul-30-de-noviembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:05","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:05","slug":"viaje-apostolico-a-turquia-divina-liturgia-en-la-iglesia-patriarcal-de-san-jorge-estambul-30-de-noviembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-divina-liturgia-en-la-iglesia-patriarcal-de-san-jorge-estambul-30-de-noviembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Turqu\u00eda: Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge (Estambul, 30 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/outside\/documents\/papa-francesco-turchia-2014.html\">VIAJE AP&Oacute;STOLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/> A TURQU&Iacute;A<\/a><br \/> (28-30 DE NOVIEMBRE DE 2014)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>DIVINA LITURGIA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>PALABRAS DEL SANTO PADRE <\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Iglesia patriarcal de San Jorge, Estambul <br \/> Domingo 30 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/11\/30\/divinaliturgiaturchia.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Santidad, querido hermano Bartolom&eacute;<\/i><\/p>\n<p>Como arzobispo de Buenos Aires, he participado muchas veces en la Divina Liturgia de las comunidades ortodoxas de aquella ciudad; pero encontrarme hoy en esta Iglesia Patriarcal de San Jorge para la celebraci&oacute;n del santo Ap&oacute;stol Andr&eacute;s, el primero de los llamados, Patr&oacute;n del Patriarcado Ecum&eacute;nico y hermano de san Pedro, es realmente una gracia singular que el Se&ntilde;or me concede.<\/p>\n<p>Encontrarnos, mirar el rostro el uno del otro, intercambiar el abrazo de paz, orar unos por otros, son dimensiones esenciales de ese camino hacia el restablecimiento de la plena comuni&oacute;n a la que tendemos. Todo esto precede y acompa&ntilde;a constantemente esa otra dimensi&oacute;n esencial de dicho camino, que es el di&aacute;logo teol&oacute;gico. Un verdadero di&aacute;logo es siempre un encuentro entre personas con un nombre, un rostro, una historia, y no s&oacute;lo un intercambio de ideas.<\/p>\n<p>Esto vale sobre todo para los cristianos, porque para nosotros la verdad es la persona de Jesucristo. El ejemplo de san Andr&eacute;s que, junto con otro disc&iacute;pulo, acept&oacute; la invitaci&oacute;n del Divino Maestro: &laquo;Venid y ver&eacute;is&raquo;, y &laquo;se quedaron con &eacute;l aquel d&iacute;a&raquo; (<i>Jn<\/i> 1,39), nos muestra claramente que la vida cristiana es una experiencia personal, un encuentro transformador con Aquel que nos ama y que nos quiere salvar. Tambi&eacute;n el anuncio cristiano se propaga gracias a personas que, enamoradas de Cristo, no pueden dejar de transmitir la alegr&iacute;a de ser amadas y salvadas. Una vez m&aacute;s, el ejemplo del Ap&oacute;stol Andr&eacute;s es esclarecedor. &Eacute;l, despu&eacute;s de seguir a Jes&uacute;s hasta donde habitaba y haberse quedado con &eacute;l, &laquo;encontr&oacute; primero a su hermano Sim&oacute;n y le dijo: \u201cHemos encontrado al Mes&iacute;as\u201d (que significa Cristo). Y lo llev&oacute; a Jes&uacute;s&raquo; (<i>Jn<\/i> 1,40-42). Por tanto, est&aacute; claro que tampoco el di&aacute;logo entre cristianos puede sustraerse a esta l&oacute;gica del encuentro personal.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, no es casualidad que el camino de la reconciliaci&oacute;n y de paz entre cat&oacute;licos y ortodoxos haya sido de alguna manera inaugurado por un encuentro, por un abrazo entre nuestros venerados predecesores, el Patriarca Ecum&eacute;nico Aten&aacute;goras y el Papa Pablo VI, hace cincuenta a&ntilde;os en Jerusal&eacute;n, un acontecimiento que Vuestra Santidad y yo hemos querido conmemorar encontr&aacute;ndonos de nuevo en la ciudad donde el Se&ntilde;or Jesucristo muri&oacute; y resucit&oacute;.<\/p>\n<p>Por una feliz coincidencia, esta visita tiene lugar unos d&iacute;as despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n del quincuag&eacute;simo aniversario de la promulgaci&oacute;n del Decreto del Concilio Vaticano II sobre la b&uacute;squeda de la unidad de todos los cristianos, <i>Unitatis redintegratio<\/i>. Es un documento fundamental con el que se ha abierto un nuevo camino para el encuentro entre los cat&oacute;licos y los hermanos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales.<\/p>\n<p>Con aquel Decreto, la Iglesia Cat&oacute;lica reconoce en particular que las Iglesias ortodoxas &laquo;tienen verdaderos sacramentos, y sobre todo, en virtud de la sucesi&oacute;n apost&oacute;lica, el sacerdocio y la Eucarist&iacute;a, con los que se unen a&uacute;n con nosotros con v&iacute;nculo estrech&iacute;simo&raquo; (n. 15). En consecuencia, se afirma que, para preservar fielmente la plenitud de la tradici&oacute;n cristiana, y para llevar a t&eacute;rmino la reconciliaci&oacute;n de los cristianos de Oriente y de Occidente, es de suma importancia conservar y sostener el riqu&iacute;simo patrimonio de las Iglesias de Oriente, no s&oacute;lo por lo que se refiere a las tradiciones lit&uacute;rgicas y espirituales, sino tambi&eacute;n a las disciplinas can&oacute;nicas, sancionadas por los Santos Padres y los concilios, que regulan la vida de estas Iglesias (cf., nn. 15-16).<\/p>\n<p>Considero importante reiterar el respeto de este principio como condici&oacute;n esencial y rec&iacute;proca para el restablecimiento de la plena comuni&oacute;n, que no significa ni sumisi&oacute;n del uno al otro, ni absorci&oacute;n, sino m&aacute;s bien la aceptaci&oacute;n de todos los dones que Dios ha dado a cada uno, para manifestar a todo el mundo el gran misterio de la salvaci&oacute;n llevada a cabo por Cristo, el Se&ntilde;or, por medio del Esp&iacute;ritu Santo. Quiero asegurar a cada uno de vosotros que, para alcanzar el anhelado objetivo de la plena unidad, la Iglesia Cat&oacute;lica no pretende imponer ninguna exigencia, salvo la profesi&oacute;n de fe com&uacute;n, y que estamos dispuestos a buscar juntos, a la luz de la ense&ntilde;anza de la Escritura y la experiencia del primer milenio, las modalidades con las que se garantice la necesaria unidad de la Iglesia en las actuales circunstancias: lo &uacute;nico que la Iglesia Cat&oacute;lica desea, y que yo busco como Obispo de Roma, &laquo;la Iglesia que preside en la caridad&raquo;, es la comuni&oacute;n con las Iglesias ortodoxas. Dicha comuni&oacute;n ser&aacute; siempre fruto del amor &laquo;que ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp&iacute;ritu Santo, que se nos ha dado&raquo; (<i>Rm<\/i> 5,5), amor fraterno que muestra el lazo trascendente y espiritual que nos une como disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>En el mundo de hoy se alzan con &iacute;mpetu voces que no podemos dejar de o&iacute;r, y que piden a nuestras Iglesias vivir plenamente el ser disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or Jesucristo.<\/p>\n<p>La primera de estas voces es la de los pobres. En el mundo hay demasiadas mujeres y demasiados hombres que sufren por grave malnutrici&oacute;n, por el creciente desempleo, por el alto porcentaje de j&oacute;venes sin trabajo y por el aumento de la exclusi&oacute;n social, que puede conducir a comportamientos delictivos e incluso al reclutamiento de terroristas. No podemos permanecer indiferentes ante las voces de estos hermanos y hermanas. Ellos no s&oacute;lo nos piden que les demos ayuda material, necesaria en muchas circunstancias, sino, sobre todo, que les apoyemos para defender su propia dignidad de seres humanos, para que puedan encontrar las energ&iacute;as espirituales para recuperarse y volver a ser protagonistas de su historia. Nos piden tambi&eacute;n que luchemos, a la luz del Evangelio, contra las causas estructurales de la pobreza: la desigualdad, la falta de un trabajo digno, de tierra y de casa, la negaci&oacute;n de los derechos sociales y laborales. Como cristianos, estamos llamados a vencer juntos a la globalizaci&oacute;n de la indiferencia, que hoy parece tener la supremac&iacute;a, y a construir una nueva civilizaci&oacute;n del amor y de la solidaridad.<\/p>\n<p>Una segunda voz que clama con vehemencia es la de las v&iacute;ctimas de los conflictos en muchas partes del mundo. Esta voz la o&iacute;mos resonar muy bien desde aqu&iacute;, porque algunos pa&iacute;ses vecinos est&aacute;n sufriendo una guerra atroz e inhumana. Pienso con profundo dolor en las tantas v&iacute;ctimas del inhumano e insensato atentado que en estos d&iacute;as han sufrido los fieles musulmanes que rezaban en la mezquita de Kano, en Nigeria. Turbar la paz de un pueblo, cometer o consentir cualquier tipo de violencia, especialmente sobre los m&aacute;s d&eacute;biles e indefensos, es un grave pecado contra Dios, porque significa no respetar la imagen de Dios que hay en el hombre. La voz de las v&iacute;ctimas de los conflictos nos impulsa a avanzar diligentemente por el camino de reconciliaci&oacute;n y comuni&oacute;n entre cat&oacute;licos y ortodoxos. Por lo dem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo podemos anunciar de modo cre&iacute;ble el Evangelio de paz que viene de Cristo, si entre nosotros contin&uacute;a habiendo rivalidades y contiendas? (Pablo VI, Exhort. Ap., <i>Evangelii nuntiandi<\/i>, 77).<\/p>\n<p>Una tercera voz que nos interpela es la de los j&oacute;venes. Hoy, por desgracia, hay muchos j&oacute;venes que viven sin esperanza, vencidos por la desconfianza y la resignaci&oacute;n. Muchos j&oacute;venes, adem&aacute;s, influenciados por la cultura dominante, buscan la felicidad s&oacute;lo en poseer bienes materiales y en la satisfacci&oacute;n de las emociones del momento. Las nuevas generaciones nunca podr&aacute;n alcanzar la verdadera sabidur&iacute;a y mantener viva la esperanza, si nosotros no somos capaces de valorar y transmitir el aut&eacute;ntico humanismo, que brota del Evangelio y la experiencia milenaria de la Iglesia. Son precisamente los j&oacute;venes \u2013 pienso por ejemplo en la multitud de j&oacute;venes ortodoxos, cat&oacute;licos y protestantes que se re&uacute;nen en los encuentros internacionales organizados por la Comunidad de Taiz&eacute; \u2013 son ellos los que hoy nos instan a avanzar hacia la plena comuni&oacute;n. Y esto, no porque ignoren el significado de las diferencias que a&uacute;n nos separan, sino porque saben ver m&aacute;s all&aacute;, son capaces de percibir lo esencial que ya nos une.<\/p>\n<p>Querido hermano, muy querido hermano, estamos ya en camino, en camino hacia la plena comuni&oacute;n y podemos vivir ya signos elocuentes de una unidad real, aunque todav&iacute;a parcial. Esto nos reconforta y nos impulsa a proseguir por esta senda. Estamos seguros de que a lo largo de este camino contaremos con el apoyo de la intercesi&oacute;n del Ap&oacute;stol Andr&eacute;s y de su hermano Pedro, considerados por la tradici&oacute;n como fundadores de las Iglesias de Constantinopla y de Roma. Pidamos a Dios el gran don de la plena unidad y la capacidad de acogerlo en nuestras vidas. Y nunca olvidemos de rezar unos por otros.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE AP&Oacute;STOLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A TURQU&Iacute;A (28-30 DE NOVIEMBRE DE 2014) DIVINA LITURGIA PALABRAS DEL SANTO PADRE Iglesia patriarcal de San Jorge, Estambul Domingo 30 de noviembre de 2014 [Multimedia] &nbsp; Santidad, querido hermano Bartolom&eacute; Como arzobispo de Buenos Aires, he participado muchas veces en la Divina Liturgia de las comunidades ortodoxas de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-divina-liturgia-en-la-iglesia-patriarcal-de-san-jorge-estambul-30-de-noviembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Turqu\u00eda: Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge (Estambul, 30 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}