{"id":41124,"date":"2016-10-06T15:29:06","date_gmt":"2016-10-06T20:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-santa-misa-en-la-catedral-catolica-del-espiritu-santo-estambul-29-de-noviembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:06","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:06","slug":"viaje-apostolico-a-turquia-santa-misa-en-la-catedral-catolica-del-espiritu-santo-estambul-29-de-noviembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-santa-misa-en-la-catedral-catolica-del-espiritu-santo-estambul-29-de-noviembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Turqu\u00eda: Santa Misa en la Catedral cat\u00f3lica del Esp\u00edritu Santo (Estambul, 29 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/outside\/documents\/papa-francesco-turchia-2014.html\">VIAJE AP&Oacute;STOLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/> A TURQU&Iacute;A<\/a><br \/> (28-30 DE NOVIEMBRE DE 2014)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA <\/b><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b> DEL SANTO PADRE <\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Catedral cat&oacute;lica del Esp&iacute;ritu Santo, Estambul <br \/> S&aacute;bado 29 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/11\/29\/santamessaturchia.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Evangelio, Jes&uacute;s se presenta al hombre sediento de salvaci&oacute;n como la fuente a la que acudir, la roca de la que el Padre hace surgir r&iacute;os de agua viva para todos los que creen en &eacute;l (cf. <i>Jn<\/i> 7,38). Con esta profec&iacute;a, proclamada p&uacute;blicamente en Jerusal&eacute;n, Jes&uacute;s anuncia el don del Esp&iacute;ritu Santo que recibir&aacute;n sus disc&iacute;pulos despu&eacute;s de su glorificaci&oacute;n, es decir, su muerte y resurrecci&oacute;n (cf. v. 39).<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo es el alma de la Iglesia. &Eacute;l <i>da la vida<\/i>, <i>suscita los diferentes carismas<\/i> que enriquecen al Pueblo de Dios y, sobre todo, <i>crea la unidad<\/i> entre los creyentes: de muchos, hace un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Toda la vida y la misi&oacute;n de la Iglesia dependen del Esp&iacute;ritu Santo; &eacute;l realiza todas las cosas.<\/p>\n<p>La misma profesi&oacute;n de fe, como nos recuerda san Pablo en la primera Lectura de hoy, s&oacute;lo es posible porque es sugerida por el Esp&iacute;ritu Santo: &laquo;Nadie puede decir: \u201c&iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or!\u201d, sino por el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>1 Co<\/i> 12,3b). Cuando rezamos, es porque el Esp&iacute;ritu Santo inspira en nosotros la oraci&oacute;n en el coraz&oacute;n. Cuando rompemos el cerco de nuestro ego&iacute;smo, salimos de nosotros mismos y nos acercamos a los dem&aacute;s para encontrarlos, escucharlos, ayudarlos, es el Esp&iacute;ritu de Dios que nos ha impulsado. Cuando descubrimos en nosotros una extra&ntilde;a capacidad de perdonar, de amar a quien no nos quiere, es el Esp&iacute;ritu el que nos ha impregnado. Cuando vamos m&aacute;s all&aacute; de las palabras de conveniencia y nos dirigimos a los hermanos con esa ternura que hace arder el coraz&oacute;n, hemos sido sin duda tocados por el Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>Es verdad, el Esp&iacute;ritu Santo <i>suscita los diferentes carismas<\/i> en la Iglesia; en apariencia, esto parece crear desorden, pero en realidad, bajo su gu&iacute;a, es una inmensa riqueza, porque el Esp&iacute;ritu Santo es el Esp&iacute;ritu de unidad, que no significa uniformidad. S&oacute;lo el Esp&iacute;ritu Santo puede suscitar la <i>diversidad<\/i>, la multiplicidad y, al mismo tiempo, producir la <i>unidad<\/i>. Cuando somos nosotros quienes deseamos crear la diversidad, y nos encerramos en nuestros particularismos y exclusivismos, provocamos la divisi&oacute;n; y cuando queremos hacer la unidad seg&uacute;n nuestros planes humanos, terminamos implantando la uniformidad y la homogeneidad. Por el contrario, si nos dejamos guiar por el Esp&iacute;ritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca crean conflicto, porque &eacute;l nos impulsa a vivir la variedad en la comuni&oacute;n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los diversos miembros y carismas tienen su principio armonizador en el Esp&iacute;ritu de Cristo, que el Padre ha enviado y sigue enviando, para edificar la unidad entre los creyentes. El Esp&iacute;ritu Santo hace la unidad de la Iglesia: unidad en la fe, unidad en la caridad, unidad en la cohesi&oacute;n interior. La Iglesia y las Iglesias est&aacute;n llamadas a dejarse guiar por el Esp&iacute;ritu Santo, adoptando una actitud de apertura, docilidad y obediencia. Es &eacute;l el que armoniza la Iglesia. Me viene a la mente aquella bella palabra de san Basilio, el Grande: &laquo;<i>Ipse harmonia est<\/i>&raquo;, &eacute;l mismo es la armonia.<\/p>\n<p>Es una visi&oacute;n de esperanza, pero al mismo tiempo fatigosa, pues siempre tenemos la tentaci&oacute;n de poner resistencia al Esp&iacute;ritu Santo, porque trastorna, porque remueve, hace caminar, impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Y siempre es m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo instalarse en las propias posiciones est&aacute;ticas e inamovibles. En realidad, la Iglesia se muestra fiel al Esp&iacute;ritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo. Y tambi&eacute;n la Iglesia se muestra fiel al Esp&iacute;ritu Santo cuando deja de lado la tentaci&oacute;n de mirarse a s&iacute; misma. <\/p>\n<p>Y nosotros, los cristianos, nos convertimos en aut&eacute;nticos disc&iacute;pulos misioneros, capaces de interpelar las conciencias, si abandonamos un estilo defensivo para dejarnos conducir por el Esp&iacute;ritu. &Eacute;l es frescura, fantas&iacute;a, novedad.<\/p>\n<p>Nuestras defensas pueden manifestarse en una confianza excesiva en nuestras ideas, nuestras fuerzas \u2013 pero as&iacute; se deriva hacia el pelagianismo \u2013, o en una actitud de ambici&oacute;n y vanidad. Estos mecanismos de defensa nos impiden comprender verdaderamente a los dem&aacute;s y estar abiertos a un di&aacute;logo sincero con ellos. Pero la Iglesia que surge en Pentecost&eacute;s recibe en custodia el fuego del Esp&iacute;ritu Santo, que no llena tanto la mente de ideas, sino que hace arder el coraz&oacute;n; es investida por el viento del Esp&iacute;ritu que no transmite un poder, sino que dispone para un servicio de amor, un lenguaje que todos pueden entender.<\/p>\n<p>En nuestro camino de fe y de vida fraterna, cuanto m&aacute;s nos dejemos guiar con humildad por el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or, tanto mejor superaremos las incomprensiones, las divisiones y las controversias, y seremos signo cre&iacute;ble de unidad y de paz. Signo cre&iacute;ble de que Nuestro Se&ntilde;or ha resucitado, est&aacute; vivo.<\/p>\n<p>Con esta gozosa certeza, los abrazo a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas: al Patriarca Siro-Cat&oacute;lico, al Presidente de la Conferencia Episcopal, el Vicario Apost&oacute;lico, Mons. Pel&acirc;tre, a los dem&aacute;s obispos y Exarcas, a los presb&iacute;teros y di&aacute;conos, a las personas consagradas y fieles laicos pertenecientes a las diferentes comunidades y a los diversos ritos de la Iglesia Cat&oacute;lica. Deseo saludar con afecto fraterno al Patriarca de Constantinopla, Su Santidad Bartolom&eacute; I, al Metropolita Siro-Ortodoxo, al Vicario Patriarcal Armenio Apost&oacute;lico y a los representantes de las comunidades protestantes, que han querido rezar con nosotros durante esta celebraci&oacute;n. Les expreso mi reconocimiento por este gesto fraterno. Env&iacute;o un saludo afectuoso al Patriarca Armenio Apost&oacute;lico, Mesrob II, asegur&aacute;ndole mis oraciones.<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, dirij&aacute;monos a la Virgen Mar&iacute;a, la Santa Madre de Dios. Junto a ella, que oraba en el cen&aacute;culo con los Ap&oacute;stoles en espera de Pentecost&eacute;s, roguemos al Se&ntilde;or para que env&iacute;e su Santo Esp&iacute;ritu a nuestros corazones y nos haga testigos de su Evangelio en todo el mundo. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE AP&Oacute;STOLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A TURQU&Iacute;A (28-30 DE NOVIEMBRE DE 2014) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Catedral cat&oacute;lica del Esp&iacute;ritu Santo, Estambul S&aacute;bado 29 de noviembre de 2014 [Multimedia] &nbsp; En el Evangelio, Jes&uacute;s se presenta al hombre sediento de salvaci&oacute;n como la fuente a la que acudir, la roca de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-turquia-santa-misa-en-la-catedral-catolica-del-espiritu-santo-estambul-29-de-noviembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Turqu\u00eda: Santa Misa en la Catedral cat\u00f3lica del Esp\u00edritu Santo (Estambul, 29 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}