{"id":41125,"date":"2016-10-06T15:29:07","date_gmt":"2016-10-06T20:29:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ceremonia-de-canonizacion-de-seis-beatos-23-de-noviembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:07","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:07","slug":"ceremonia-de-canonizacion-de-seis-beatos-23-de-noviembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ceremonia-de-canonizacion-de-seis-beatos-23-de-noviembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Ceremonia de Canonizaci\u00f3n de seis beatos (23 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20141123-libretto-cristo-re_canonizzazione.pdf\">CEREMONIA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS<\/a>:<br \/> &nbsp;-JUAN ANTONIO FARINA <br \/> &#8211; KURIAKOSE ELIAS CHAVARA DE LA SAGRADA FAMILIA <br \/> &#8211; LUDOVICO DE CASORIA <br \/> &#8211; NICOL&Aacute;S DE LONGOBARDI <br \/> &#8211; EUFRASIA ELUVATHINGAL DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N<br \/> &#8211; AMADO RONCONI<\/font><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\"><i>Solemnidad de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, Rey del Universo<br \/> Plaza de San Pedro<\/i><\/font><i> <font color=\"#663300\"><br \/>Domingo 23 de noviembre de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/11\/23\/canonizzazione.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La liturgia de hoy nos invita a fijar la mirada en Jes&uacute;s como Rey del Universo. La hermosa oraci&oacute;n del Prefacio nos recuerda que su reino es &laquo;reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz&raquo;. Las lecturas que hemos escuchado nos muestran c&oacute;mo realiz&oacute; Jes&uacute;s su reino; c&oacute;mo lo realiza en el devenir de la historia; y qu&eacute; nos pide a nosotros.<\/p>\n<p>Ante todo, <i>c&oacute;mo realiz&oacute; Jes&uacute;s su reino<\/i>: lo hizo con la cercan&iacute;a y la ternura hacia nosotros. &Eacute;l es el pastor, de quien habl&oacute; el profeta Ezequiel en la primera lectura (cf. 34, 11 &#8211; 12. 15-17). Todo este pasaje est&aacute; entrelazado por verbos que indican la premura y el amor del pastor hacia su reba&ntilde;o: buscar, cuidar, reunir a los dispersos, conducir al apacentamiento, hacer descansar, buscar a la oveja perdida, recoger a la descarriada, vendar a la herida, fortalecer a la enferma, atender, apacentar. Todos estas actitudes se hicieron realidad en Jesucristo: &Eacute;l es verdaderamente el &laquo;gran pastor de las ovejas y guardi&aacute;n de nuestras almas&raquo; (cf. <i>Hb <\/i>13, 20; <i>1 P<\/i> 2, 25).<\/p>\n<p>Y quienes estamos llamados en la Iglesia a ser pastores, no podemos distanciarnos de este modelo, si no queremos convertirnos en mercenarios. Al respecto, el pueblo de Dios posee un olfato infalible al reconocer a los buenos pastores y distinguirlos de los mercenarios.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de su victoria, es decir, tras su Resurrecci&oacute;n, <i>&iquest;c&oacute;mo lleva adelante Jes&uacute;s su reino<\/i>? El ap&oacute;stol Pablo, en la <i>Primera Carta a los Corintios<\/i>, dice: &laquo;Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies&raquo; (15, 25). Es el Padre quien poco a poco somete todo al Hijo, y al mismo tiempo el Hijo somete todo al Padre, y al final incluso a s&iacute; mismo. Jes&uacute;s no es un rey al estilo de este mundo: para &Eacute;l reinar no es mandar, sino obedecer al Padre, entregarse a &Eacute;l, para que se realice su designio de amor y de salvaci&oacute;n. As&iacute; hay plena reciprocidad entre el Padre y el Hijo. Por lo tanto, el tiempo del reino de Cristo es el largo tiempo del sometimiento de todo al Hijo y de la entrega de todo al Padre. &laquo;El &uacute;ltimo enemigo en ser destruido ser&aacute; la muerte&raquo; (<i>1 Cor<\/i> 15, 26). Y al final, cuando todo sea sometido bajo la realeza de Jes&uacute;s, y todo, incluso Jes&uacute;s mismo, sea sometido al Padre, Dios ser&aacute; todo en todos (cf. <i>1 Cor<\/i> 15, 28).<\/p>\n<p>El Evangelio nos dice <i>qu&eacute; nos pide el reino de Jes&uacute;s a nosotros<\/i>: nos recuerda que la cercan&iacute;a y la ternura son la norma de vida tambi&eacute;n para nosotros, y a partir de esto seremos juzgados. Este ser&aacute; el protocolo de nuestro juicio. Es la gran par&aacute;bola del juicio final de <i>Mateo<\/i> 25. El Rey dice: &laquo;Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c&aacute;rcel y vinisteis a verme&raquo; (25, 34-36). Los justos contestar&aacute;n: &iquest;cu&aacute;ndo hemos hecho todo esto? Y &Eacute;l responder&aacute;: &laquo;En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m&aacute;s peque&ntilde;os, conmigo lo hicisteis&raquo; (<i>Mt<\/i> 25, 40). <\/p>\n<p>La salvaci&oacute;n no comienza con la confesi&oacute;n de la realeza de Cristo, sino con la imitaci&oacute;n de sus obras de misericordia a trav&eacute;s de las cuales &Eacute;l realiz&oacute; el reino. Quien las realiza demuestra haber acogido la realeza de Jes&uacute;s, porque hizo espacio en su coraz&oacute;n a la caridad de Dios. Al atardecer de la vida seremos juzgados en el amor, en la proximidad y en la ternura hacia los hermanos. De esto depender&aacute; nuestro ingreso o no en el reino de Dios, nuestra ubicaci&oacute;n en una o en otra parte. Jes&uacute;s, con su victoria, nos abri&oacute; su reino, pero est&aacute; en cada uno de nosotros la decisi&oacute;n de entrar en &eacute;l, ya a partir de esta vida \u2014el reino comienza ahora\u2014 haci&eacute;ndonos concretamente pr&oacute;ximo al hermano que pide pan, vestido, acogida, solidaridad, catequesis. Y si amaremos de verdad a ese hermano o a esa hermana, seremos impulsados a compartir con &eacute;l o con ella lo m&aacute;s valioso que tenemos, es decir, a Jes&uacute;s y su Evangelio.<\/p>\n<p>Hoy la Iglesia nos presenta como modelos a los nuevos santos que, precisamente mediante las obras de una generosa entrega a Dios y a los hermanos, sirvieron, cada uno en el propio &aacute;mbito, al reino de Dios y se convirtieron en sus herederos. Cada uno de ellos respondi&oacute; con extraordinaria creatividad al mandamiento del amor a Dios y al pr&oacute;jimo. Se dedicaron sin reservas al servicio de los &uacute;ltimos, asistiendo a los indigentes, enfermos, ancianos y peregrinos. Su predilecci&oacute;n por los peque&ntilde;os y los pobres era el reflejo y la medida del amor incondicional a Dios. En efecto, buscaron y descubrieron la caridad en la relaci&oacute;n fuerte y personal con Dios, de la que brota el verdadero amor por el pr&oacute;jimo. Por ello, en la hora del juicio, escucharon esta dulce invitaci&oacute;n: &laquo;Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo&raquo; (<i>Mt<\/i> 25, 34). <\/p>\n<p>Con el rito de canonizaci&oacute;n, hemos confesado una vez m&aacute;s el misterio del reino de Dios y honrado a Cristo Rey, pastor lleno de amor por su reba&ntilde;o. Que los nuevos santos, con su ejemplo y su intercesi&oacute;n, hagan crecer en nosotros la alegr&iacute;a de caminar por la senda del Evangelio, la decisi&oacute;n de asumirlo como la br&uacute;jula de nuestra vida. Sigamos sus huellas, imitemos su fe y su caridad, para que tambi&eacute;n nuestra esperanza se revista de inmortalidad. No nos dejemos distraer por otros intereses terrenos y pasajeros. Y que la Madre, Mar&iacute;a, reina de todos los santos, nos gu&iacute;e en el camino hacia el reino de los cielos.<\/p>\n<p><i>&laquo;Quienes estamos llamados en la Iglesia a ser pastores, no podemos distanciarnos&raquo; del modelo indicado por Jes&uacute;s &laquo;si no queremos convertirnos en mercenarios&raquo;: lo record&oacute; el Papa Francisco en la plaza de San Pedro el domingo 23 de noviembre, por la ma&ntilde;ana, solemnidad de Cristo Rey, durante la misa celebrada para la canonizaci&oacute;n de Juan Antonio Farina, Kuriakose El&iacute;as Chavara de la Sagrada Familia, Ludovico de Casoria, Nicol&aacute;s de Longobardi, Eufrasia Eluvathingal del Sagrado Coraz&oacute;n y Amado Ronconi. &laquo;Su predilecci&oacute;n por los peque&ntilde;os y los pobres \u2014dijo el Pont&iacute;fice en la homil&iacute;a\u2014 era el reflejo y la medida del amor incondicional a Dios&raquo;.<\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CEREMONIA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS: &nbsp;-JUAN ANTONIO FARINA &#8211; KURIAKOSE ELIAS CHAVARA DE LA SAGRADA FAMILIA &#8211; LUDOVICO DE CASORIA &#8211; NICOL&Aacute;S DE LONGOBARDI &#8211; EUFRASIA ELUVATHINGAL DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N &#8211; AMADO RONCONI HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Solemnidad de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, Rey del Universo Plaza de San Pedro Domingo 23 de noviembre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ceremonia-de-canonizacion-de-seis-beatos-23-de-noviembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCeremonia de Canonizaci\u00f3n de seis beatos (23 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41125","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}