{"id":41127,"date":"2016-10-06T15:29:10","date_gmt":"2016-10-06T20:29:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:10","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:10","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Solemnidad de Todos los Santos (1 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Cementerio del Verano, Roma<br \/> S&aacute;bado 1 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2014\/11\/1\/cimiteroverano.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <em> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <\/em><\/font>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;El hombre se adue&ntilde;a de todo, se cree Dios, se cree el rey&raquo; y devasta toda la creaci&oacute;n: lo destac&oacute; el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa celebrada el 1 de noviembre en el cementerio monumental romano del Verano en la solemnidad de Todos los santos. &laquo;&iquest;Pero qui&eacute;n paga la fiesta? \u2014continu&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &iexcl;Ellos! Los peque&ntilde;os, los pobres, quienes en persona acabaron en el descarte. Y esto no es historia antigua: sucede hoy&raquo;.<\/p>\n<p>Cuando en la primera lectura escuchamos esta voz del &Aacute;ngel que grit&oacute; con voz potente a los cuatro &Aacute;ngeles que se les hab&iacute;a encargado devastar la tierra y el mar y destruir todo: &laquo;No da&ntilde;&eacute;is a la tierra ni al mar ni a los &aacute;rboles&raquo; (<i>Ap<\/i> 7, 3) a m&iacute; me vino a la memoria una frase que no est&aacute; aqu&iacute;, pero est&aacute; en el coraz&oacute;n de todos nosotros: &laquo;Los hombres son capaces de hacerlo mejor que vosotros&raquo;. Nosotros somos capaces de devastar la tierra mejor que los &Aacute;ngeles. Y esto lo estamos haciendo, esto lo hacemos: devastar la Creaci&oacute;n, devastar la vida, devastar las culturas, devastar los valores, devastar la esperanza. &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad tenemos de la fuerza del Se&ntilde;or para que nos selle con su amor y con su fuerza, para detener esta descabellada carrera de destrucci&oacute;n! Destrucci&oacute;n de lo que &Eacute;l nos ha dado, de las cosas m&aacute;s hermosas que &Eacute;l hizo por nosotros, para que nosotros las llev&aacute;semos adelante, las hici&eacute;semos crecer, para dar frutos. Cuando miraba en la sacrist&iacute;a las fotograf&iacute;as de hace 71 a&ntilde;os (bombardeo del Verano del 19 de julio de 1943), pens&eacute;: &laquo;Esto ha sido grave, muy doloroso. Esto es nada en comparaci&oacute;n con lo que sucede hoy&raquo;. El hombre se adue&ntilde;a de todo, se cree Dios, se cree el rey. Y las guerras: las guerras que contin&uacute;an, no precisamente sembrando semilla de vida, sino destruyendo. Es la industria de la destrucci&oacute;n. Es un sistema, incluso de vida, que cuando las cosas no se pueden acomodar, se descartan: se descartan los ni&ntilde;os, se descartan los ancianos, se descartan los j&oacute;venes sin trabajo. Esta devastaci&oacute;n ha construido esta cultura del descarte: se descartan pueblos&#8230; Esta es la primera imagen que se me ocurri&oacute; cuando escuch&eacute; esta lectura. <\/p>\n<p>La segunda imagen, en la misma lectura: esta &laquo;muchedumbre inmensa, que nadie podr&iacute;a contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas&raquo; (7, 9). Los pueblos, la gente&#8230; Ahora empieza el fr&iacute;o: estos pobres que para salvar su vida tienen que huir de sus casas, de sus pueblos, de sus aldeas, hacia el desierto&#8230; y viven en tiendas, sienten el fr&iacute;o, sin medicinas, hambrientos, porque el &laquo;dios-hombre&raquo; se adue&ntilde;&oacute; de la Creaci&oacute;n, de todo lo hermoso que Dios hizo por nosotros. &iquest;Pero qui&eacute;n paga la fiesta? &iexcl;Ellos! Los peque&ntilde;os, los pobres, quienes en persona acabaron en el descarte. Y esto no es historia antigua: sucede hoy. &laquo;Pero, padre, es lejano&#8230;&raquo; \u2014 Tambi&eacute;n aqu&iacute;, en todas partes. Sucede hoy. Dir&eacute; a&uacute;n m&aacute;s: parece que esta gente, estos ni&ntilde;os hambrientos, enfermos, parece que no cuentan, que son de otra especie, que no son humanos. Y esta multitud est&aacute; ante Dios y pide: &laquo;&iexcl;Por favor, salvaci&oacute;n! &iexcl;Por favor, paz! &iexcl;Por favor, pan! &iexcl;Por favor, trabajo! &iexcl;Por favor, hijos y abuelos! &iexcl;Por favor, j&oacute;venes con la dignidad de poder trabajar!&raquo;. Entre estos perseguidos, est&aacute;n tambi&eacute;n los que son perseguidos por la fe. &laquo;Uno de los ancianos me dijo: \u201cEstos que est&aacute;n vestidos con vestiduras blancas, &iquest;qui&eacute;nes son y de d&oacute;nde han venido?\u201d&#8230; \u201cSon los que vienen de la gran tribulaci&oacute;n: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero\u201d&raquo; (7, 13-14). Y hoy, sin exagerar, hoy, en el d&iacute;a de Todos los santos, quisiera que pens&aacute;ramos en todos ellos, los santos desconocidos. Pecadores como nosotros, peor que nosotros, pero destruidos. A esta tan numerosa gente que viene de la gran tribulaci&oacute;n. La mayor parte del mundo vive en la tribulaci&oacute;n. Y el Se&ntilde;or santifica a este pueblo, pecador como nosotros, pero lo santifica con la tribulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y al final, la tercera imagen: Dios. La primera, la devastaci&oacute;n; la segunda, las v&iacute;ctimas; la tercera, Dios. En la segunda lectura hemos escuchado: &laquo;Ahora somos hijos de Dios y a&uacute;n no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando &Eacute;l se manifieste, seremos semejantes a &Eacute;l, porque lo veremos tal cual es&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 3, 2): es decir la esperanza. Y esta es la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or que a&uacute;n tenemos: la esperanza. La esperanza de que tenga piedad de su pueblo, que tenga piedad de estos que est&aacute;n en la gran tribulaci&oacute;n, que tenga piedad tambi&eacute;n de los destructores, a fin de que se conviertan. As&iacute;, la santidad de la Iglesia sigue adelante: con esta gente, con nosotros que veremos a Dios como &Eacute;l es. &iquest;Cu&aacute;l debe ser nuestra actitud si queremos entrar en este pueblo y caminar hacia el Padre, en este mundo de devastaci&oacute;n, en este mundo de guerras, en este mundo de tribulaciones? Nuestra actitud, lo hemos escuchado en el Evangelio, es la actitud de las Bienaventuranzas. S&oacute;lo ese camino nos llevar&aacute; al encuentro con Dios. S&oacute;lo ese camino nos salvar&aacute; de la destrucci&oacute;n, de la devastaci&oacute;n de la tierra, de la creaci&oacute;n, de la moral, de la historia, de la familia, de todo. S&oacute;lo ese camino: &iexcl;pero nos har&aacute; pasar por cosas desagradables! Nos traer&aacute; problemas, persecuciones. Pero s&oacute;lo ese camino nos llevar&aacute; hacia adelante. Y as&iacute;, este pueblo que hoy sufre tanto por el ego&iacute;smo de los devastadores, de nuestros hermanos devastadores, este pueblo sigue adelante con las Bienaventuranzas, con la esperanza de encontrar a Dios, de encontrar cara a cara al Se&ntilde;or, con la esperanza de llegar a ser santos, en ese momento del encuentro definitivo con &Eacute;l.<\/p>\n<p>Que el Se&ntilde;or nos ayude y nos d&eacute; la gracia de esta esperanza, pero tambi&eacute;n la gracia de la valent&iacute;a de salir de todo lo que es destrucci&oacute;n, devastaci&oacute;n, relativismo de vida, exclusi&oacute;n de los dem&aacute;s, exclusi&oacute;n de los valores, exclusi&oacute;n de todo lo que el Se&ntilde;or nos ha dado: exclusi&oacute;n de la paz. Que nos libre de esto y nos done la gracia de caminar con la esperanza de encontrarnos un d&iacute;a cara a cara con &Eacute;l. Y esta esperanza, hermanos y hermanas, no defrauda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Cementerio del Verano, Roma S&aacute;bado 1 de noviembre de 2014 [Multimedia] &nbsp; &nbsp; &laquo;El hombre se adue&ntilde;a de todo, se cree Dios, se cree el rey&raquo; y devasta toda la creaci&oacute;n: lo destac&oacute; el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa celebrada el 1 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa en la Solemnidad de Todos los Santos (1 de noviembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41127","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41127\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}