{"id":41129,"date":"2016-10-06T15:29:13","date_gmt":"2016-10-06T20:29:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-canonizacion-de-dos-santos-canadienses-12-de-octubre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:13","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:13","slug":"santa-misa-de-canonizacion-de-dos-santos-canadienses-12-de-octubre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-canonizacion-de-dos-santos-canadienses-12-de-octubre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa de Canonizaci\u00f3n de dos santos canadienses, 12 de octubre de 2014 (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20141012-libretto-messa-canonizz-equipollente.pdf\">SANTA MISA DE ACCI&Oacute;N DE GRACIAS <br \/>POR LA CANONIZACI&Oacute;N EQUIPOLENTE DE DOS SANTOS CANADIENSES<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Domingo 12 de octubre de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_R9787WGC\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Hemos escuchado la profec&iacute;a de Isa&iacute;as: &laquo;El Se&ntilde;or enjugar&aacute; las l&aacute;grimas de todos los rostros\u2026&raquo; (<i>Is<\/i> 25, 8). Estas palabras, llenas de esperanza en Dios, indican la meta, muestran el futuro hacia el que estamos caminando. En este camino los santos nos preceden y nos gu&iacute;an. Estas palabras tambi&eacute;n delinean la vocaci&oacute;n de los hombres y las mujeres misioneros.<\/p>\n<p>Los misioneros son aquellos que, d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu Santo, tienen la valent&iacute;a de vivir el Evangelio. Tambi&eacute;n este Evangelio que acabamos de escuchar: &laquo;Id ahora a los cruces de los caminos&raquo;, dice el rey a sus siervos (<i>Mt<\/i> 22, 9). Y los siervos salieron y reunieron a todos los que encontraron, &laquo;malos y buenos&raquo;, para llevarlos al banquete de bodas del rey (cf. v. 10).<\/p>\n<p>Los misioneros acogieron esta llamada: salieron a llamar a todos en los cruces de caminos del mundo; y as&iacute; hicieron mucho bien a la Iglesia, porque si la Iglesia se detiene y se cierra, se enferma, puede corromperse, ya sea con los pecados, ya sea con la falsa ciencia separada de Dios, que es el secularismo mundano.<\/p>\n<p>Los misioneros dirigieron la mirada a Cristo crucificado, acogieron su gracia y no la guardaron para s&iacute;. Como san Pablo, se hicieron todo para todos; supieron vivir en la pobreza y en la abundancia, en la saciedad y en el hambre; todo lo pod&iacute;an en Aquel que les daba la fuerza (cf. <i>Flp<\/i> 4, 12-13). Con esta fuerza de Dios tuvieron la valent&iacute;a de &laquo;salir&raquo; a los caminos del mundo, confiando en el Se&ntilde;or que llama. As&iacute; es la vida de un misionero y de una misionera\u2026, para terminar despu&eacute;s lejos de su casa, de su patria; muchas veces muertos, asesinados. Como les sucedi&oacute; en estos d&iacute;as a muchos hermanos y hermanas nuestros.<\/p>\n<p>La misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia es esencialmente anuncio del amor, de la misericordia y del perd&oacute;n de Dios, revelados a los hombres mediante la vida, la muerte y la resurrecci&oacute;n de Jesucristo. Los misioneros sirvieron a la misi&oacute;n de la Iglesia, partiendo el pan de la Palabra para los m&aacute;s peque&ntilde;os y los m&aacute;s lejanos y llevando a todos el don del amor inagotable, que brota del coraz&oacute;n mismo del Salvador.<\/p>\n<p>As&iacute; fueron san Francisco de Laval y santa Mar&iacute;a de la Encarnaci&oacute;n. En este d&iacute;a quiero daros a vosotros, queridos peregrinos canadienses, dos consejos: est&aacute;n tomados de la Carta a los Hebreos, y pensando en los misioneros, har&aacute;n mucho bien a vuestras comunidades.<\/p>\n<p>El primero es este: &laquo;Acordaos de vuestros gu&iacute;as, que os anunciaron la Palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe&raquo; (13, 7). La memoria de los misioneros nos sostiene en el momento en que experimentamos la escasez de obreros del Evangelio. Su ejemplo nos atrae, nos impulsa a imitar su fe. &iexcl;Son testimonios fecundos que generan vida!<\/p>\n<p>El segundo es este: &laquo;Recordad aquellos d&iacute;as primeros, en los que, reci&eacute;n iluminados, soportasteis m&uacute;ltiples combates y sufrimientos\u2026 No renunci&eacute;is, pues, a vuestra valent&iacute;a, que tendr&aacute; una gran recompensa. Os hace falta paciencia\u2026&raquo; (10, 32. 35-36). Honrar a quien sufri&oacute; por llevarnos el Evangelio significa que tambi&eacute;n nosotros combatimos el buen combate de la fe, con humildad, mansedumbre y misericordia en la vida de cada d&iacute;a. Y esto da fruto.<\/p>\n<p>Memoria de aquellos que nos precedieron, de aquellos que fundaron nuestra Iglesia. &iexcl;Iglesia fecunda la de Quebec! Fecunda en tantos misioneros que fueron por doquier. El mundo se llen&oacute; de misioneros canadienses, como estos dos. Ahora, un consejo: que esta memoria no nos haga perder la fidelidad y la valent&iacute;a. Quiz&aacute; \u2014no, m&aacute;s bien sin quiz&aacute;\u2014 el diablo es envidioso y no acepta que una tierra sea tan fecunda en misioneros. Pid&aacute;mosle al Se&ntilde;or que Quebec vuelva a este camino de fecundidad, para dar al mundo muchos misioneros. Que estos dos, que \u2014por decirlo as&iacute;\u2014 fundaron la Iglesia en Quebec, nos ayuden como intercesores. Que la semilla que sembraron crezca y d&eacute; fruto de nuevos hombres y mujeres intr&eacute;pidos, clarividentes, con el coraz&oacute;n abierto a la llamada del Se&ntilde;or. Hoy se debe implorar esto para vuestra patria. Ellos, desde el cielo, ser&aacute;n nuestros intercesores. Ojal&aacute; Quebec vuelva a ser la fuente de misioneros audaces y santos.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; la alegr&iacute;a y la consigna de vuestra peregrinaci&oacute;n: traer a la memoria a los testigos, a los misioneros de la fe en vuestra tierra. Esta memoria nos sostiene siempre en el camino hacia el futuro, hacia la meta, cuando &laquo;el Se&ntilde;or Dios enjugue las l&aacute;grimas de todos los rostros\u2026&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Celebremos y gocemos con su salvaci&oacute;n&raquo; (<i>Is<\/i> 25, 9).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DE ACCI&Oacute;N DE GRACIAS POR LA CANONIZACI&Oacute;N EQUIPOLENTE DE DOS SANTOS CANADIENSES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Domingo 12 de octubre de 2014 V&iacute;deo &nbsp; Hemos escuchado la profec&iacute;a de Isa&iacute;as: &laquo;El Se&ntilde;or enjugar&aacute; las l&aacute;grimas de todos los rostros\u2026&raquo; (Is 25, 8). 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