{"id":41131,"date":"2016-10-06T15:29:15","date_gmt":"2016-10-06T20:29:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-los-ancianos-28-de-septiembre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:15","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:15","slug":"santa-misa-con-los-ancianos-28-de-septiembre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-los-ancianos-28-de-septiembre-de-2014\/","title":{"rendered":"Santa Misa con los ancianos (28 de septiembre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20140928-libretto-incontro-anziani-nonni.pdf\">SANTA MISA CON LOS ANCIANOS<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<br \/>Domingo 28 de septiembre de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_RL58IGQ3\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Evangelio que hemos escuchado hoy, lo acogemos como el Evangelio del encuentro entre los j&oacute;venes y los ancianos: un encuentro lleno de gozo, lleno de fe y lleno de esperanza.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a es joven, muy joven. Isabel es anciana, pero en ella se ha manifestado la misericordia de Dios y desde hace seis meses, con su marido Zacar&iacute;as, est&aacute; en espera de un hijo.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a, tambi&eacute;n en esta circunstancia, nos muestra el camino: ir al encuentro de su pariente anciana, estar con ella, ciertamente para ayudarla, pero tambi&eacute;n y, sobre todo, para aprender de ella, que es anciana, una sabidur&iacute;a de vida.<\/p>\n<p>La primera Lectura, con diversas expresiones, evoca el cuarto mandamiento: &laquo;Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus d&iacute;as en la tierra, que el Se&ntilde;or, tu Dios, te va a dar&raquo; (<i>Ex<\/i> 20, 12). No hay futuro para el pueblo sin este encuentro entre las generaciones, sin que los hijos reciban con reconocimiento el testigo de la vida de las manos de sus padres. Y dentro de este reconocimiento de quien te ha transmitido la vida, existe tambi&eacute;n el reconocimiento por el Padre que est&aacute; en los cielos.<\/p>\n<p>Existen a veces generaciones de j&oacute;venes que, por complejas razones hist&oacute;ricas y culturales, viven de modo m&aacute;s fuerte la necesidad de independizarse de sus padres, casi de &laquo;liberarse&raquo; del legado de la generaci&oacute;n precedente. Es como un momento de adolescencia rebelde. Pero, si luego no se recupera el encuentro, si no se encuentra un equilibrio nuevo, fecundo entre las generaciones, lo que deriva de ello es un grave empobrecimiento por el pueblo, y la libertad que predomina en la sociedad es una libertad falsa, que casi siempre se transforma en autoritarismo. <\/p>\n<p>El mismo mensaje nos llega de la exhortaci&oacute;n del ap&oacute;stol Pablo dirigida a Timoteo y, a trav&eacute;s de &eacute;l, a la comunidad cristiana. Jes&uacute;s no aboli&oacute; la ley de la familia y el paso entre generaciones, sino que la llev&oacute; a su cumplimiento. El Se&ntilde;or form&oacute; una nueva familia, en la que por encima de los v&iacute;nculos de sangre prevalece la relaci&oacute;n con &Eacute;l y el cumplimiento de la voluntad de Dios Padre. Pero el amor por Jes&uacute;s y por el Padre lleva a cumplimiento el amor por los padres, por los hermanos, por los abuelos, renueva las relaciones familiares con la savia del Evangelio y del Esp&iacute;ritu Santo. Y as&iacute;, san Pablo recomienda a Timoteo, que es pastor y por lo tanto, padre de la comunidad, tener respeto por los ancianos y los familiares, y exhorta a hacerlo con actitud filial: el anciano &laquo;como si fuera tu padre&raquo;, &laquo;las mujeres ancianas como madres&raquo; (cf. 1<i>Tm<\/i> 5, 1). El jefe de la comunidad no est&aacute; exento de esta voluntad de Dios, m&aacute;s bien, la caridad de Cristo lo apremia a hacerlo con un amor m&aacute;s grande. Como la Virgen Mar&iacute;a, que aun llegando a ser la Madre del Mes&iacute;as, se siente impulsada por el amor de Dios, que se est&aacute; encarnando en ella, a ir de prisa con su anciana pariente.<\/p>\n<p>Y volvamos entonces a este &laquo;icono&raquo; lleno de alegr&iacute;a y esperanza, lleno de fe, lleno de caridad. Podemos pensar que la Virgen Mar&iacute;a, estando en casa de Isabel, habr&aacute; escuchado a ella y al marido Zacar&iacute;as rezar con las palabras del Salmo responsorial de hoy: &laquo;Porque t&uacute;, Dios m&iacute;o, fuiste mi esperanza y mi confianza, Se&ntilde;or, desde mi juventud&#8230; No me rechaces ahora en la vejez, me van faltando las fuerzas, no me abandones&#8230; Ahora en la vejez y las canas, no me abandones, Dios m&iacute;o, hasta que describa tu poder, tus haza&ntilde;as a la nueva generaci&oacute;n&raquo; (Sal 71, 5.9.18). La joven Mar&iacute;a escuchaba, y guardaba todo en su coraz&oacute;n. La sabidur&iacute;a de Isabel y Zacar&iacute;as enriqueci&oacute; su &aacute;nimo joven; no eran expertos en maternidad y paternidad, porque tambi&eacute;n para ellos era el primer embarazo, pero eran expertos en la fe, expertos de Dios, expertos de esa esperanza que viene de &Eacute;l: es de esto lo que el mundo tiene necesidad, en todos los tiempos. Mar&iacute;a ha sabido escuchar a esos padres ancianos y llenos de estupor, tom&oacute; en cuenta su sabidur&iacute;a, y esta fue preciosa para ella, en su camino de mujer, de esposa, de madre. <\/p>\n<p> As&iacute;, la Virgen Mar&iacute;a nos muestra el camino: el camino del encuentro entre los j&oacute;venes y los ancianos. El futuro de un pueblo supone necesariamente este encuentro: los j&oacute;venes dan la fuerza para hacer caminar al pueblo y los ancianos robustecen esta fuerza con la memoria y la sabidur&iacute;a popular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON LOS ANCIANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San PedroDomingo 28 de septiembre de 2014 V&iacute;deo &nbsp; El Evangelio que hemos escuchado hoy, lo acogemos como el Evangelio del encuentro entre los j&oacute;venes y los ancianos: un encuentro lleno de gozo, lleno de fe y lleno de esperanza. 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