{"id":41132,"date":"2016-10-06T15:29:17","date_gmt":"2016-10-06T20:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-plaza-madre-teresa-de-tirana-21-de-septiembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:17","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:17","slug":"santa-misa-en-la-plaza-madre-teresa-de-tirana-21-de-septiembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-plaza-madre-teresa-de-tirana-21-de-septiembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Plaza Madre Teresa de Tirana (21 de septiembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/outside\/documents\/papa-francesco-albania.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO<br \/> DE SU SANTIDAD FRANCISCO A TIRANA (ALBANIA)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20140921-libretto-messa-albania.pdf\">SANTA MISA<\/a><\/b><\/font><\/p>\n<p><i> <font color=\"#663300\"><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\">HO<\/font><font size=\"4\" color=\"#663300\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">Plaza Madre Teresa (Tirana)<br \/>Domingo 21 de septiembre de 2014<\/font><\/p>\n<p><\/i> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_JWEMCH96\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Evangelio que hemos escuchado nos dice que Jes&uacute;s, adem&aacute;s de llamar a los Doce Ap&oacute;stoles, llam&oacute; a otros setenta y dos disc&iacute;pulos y los envi&oacute; a anunciar el Reino de Dios en los pueblos y ciudades (cf. <i>Lc <\/i>10, 1-9. 17-20). &Eacute;l vino a traer al mundo el amor de Dios y quiere que se difunda por medio de la comuni&oacute;n y de la fraternidad. Por eso constituy&oacute; enseguida una comunidad de disc&iacute;pulos, una comunidad misionera, y los prepar&oacute; para la misi&oacute;n, para \u201cir\u201d. El m&eacute;todo misionero es claro y sencillo: los disc&iacute;pulos van a las casas y su anuncio comienza con un saludo lleno de significado: &laquo;Paz a esta casa&raquo; (v. 5). No es s&oacute;lo un saludo, es tambi&eacute;n un don: la paz. Queridos hermanos y hermanas de Albania, tambi&eacute;n yo vengo hoy entre ustedes a esta plaza dedicada a una humilde y gran hija de esta tierra, la beata Madre Teresa de Calcuta, para repetirles ese saludo: paz en sus casas, paz en sus corazones, paz en su Naci&oacute;n. Paz.<\/p>\n<p>En la misi&oacute;n de los setenta y dos disc&iacute;pulos se refleja la experiencia misionera de la comunidad cristiana de todos los tiempos: El Se&ntilde;or resucitado y vivo env&iacute;a no s&oacute;lo a los Doce, sino tambi&eacute;n a toda la Iglesia, env&iacute;a a todo bautizado a anunciar el Evangelio a todos los pueblos. A trav&eacute;s de los siglos, no siempre ha sido bien acogido el anuncio de paz de los mensajeros de Jes&uacute;s; a veces les han cerrado las puertas. Hasta hace poco, tambi&eacute;n las puertas de su Pa&iacute;s estaban cerradas, cerradas con los cerrojos de la prohibici&oacute;n y las exigencias de un sistema que negaba a Dios e imped&iacute;a la libertad religiosa. Los que ten&iacute;an miedo a la verdad y a la libertad hac&iacute;an todo lo posible para desterrar a Dios del coraz&oacute;n del hombre y excluir a Cristo y a la Iglesia de la historia de su Pa&iacute;s, si bien hab&iacute;a sido uno de los primeros en recibir la luz del Evangelio. En la segunda lectura que hemos escuchado se mencionaba a Iliria que, en tiempos del ap&oacute;stol Pablo, inclu&iacute;a el territorio de la actual Albania.<\/p>\n<p>Pensando en aquellos decenios de atroces sufrimientos y de dur&iacute;simas persecuciones contra cat&oacute;licos, ortodoxos y musulmanes, podemos decir que Albania ha sido una tierra de m&aacute;rtires: muchos obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos, ministros de culto de otras religiones, pagaron con la vida su fidelidad. No faltaron pruebas de gran valor y coherencia en la confesi&oacute;n de la fe. &iexcl;Fueron muchos los cristianos que no se doblegaron ante la amenaza, sino que se mantuvieron sin vacilaci&oacute;n en el camino emprendido! Me acerco espiritualmente a aquel muro del cementerio de Esc&uacute;tari, lugar-s&iacute;mbolo del martirio de los cat&oacute;licos, donde fueron fusilados, y con emoci&oacute;n ofrezco las flores de la oraci&oacute;n y del recuerdo agradecido e imperecedero. El Se&ntilde;or ha estado a su lado, queridos hermanos y hermanas, para sostenerlos; &Eacute;l los ha guiado y consolado, y los ha llevado sobre alas de &aacute;guila, como hizo con el antiguo pueblo de Israel, como hemos escuchado en la primera lectura. El &aacute;guila, representada en la bandera de su Pa&iacute;s, los invita a tener esperanza, a poner siempre su confianza en Dios, que nunca defrauda, sino que est&aacute; siempre a nuestro lado, especialmente en los momentos dif&iacute;ciles. <\/p>\n<p>Hoy las puertas de Albania se han abierto y est&aacute; madurando un tiempo de nuevo protagonismo misionero para todos los miembros del pueblo de Dios: todo bautizado tiene un lugar y una tarea que desarrollar en la Iglesia y en la sociedad. Que todos se sientan llamados a comprometerse generosamente en el anuncio del Evangelio y en el testimonio de la caridad; a reforzar los v&iacute;nculos de solidaridad para promover condiciones de vida m&aacute;s justas y fraternas para todos. Hoy he venido para agradecerles su testimonio y tambi&eacute;n para animarlos a que se esfuercen para que crezca la esperanza dentro de ustedes y a su alrededor. No se olviden del &aacute;guila. El &aacute;guila no olvida el nido, pero vuela alto. &iexcl;Vuelen alto! &iexcl;Suban! He venido para animarles a involucrar a las nuevas generaciones; a nutrirse asiduamente de la Palabra de Dios abriendo sus corazones a Cristo, al Evangelio, al encuentro con Dios, al encuentro entre ustedes como ya hacen: a trav&eacute;s de este encontrarse dan un testimonio a toda Europa.<\/p>\n<p>En esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n con los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, los animo a impulsar la acci&oacute;n pastoral, que es una acci&oacute;n de servicio, y a seguir buscando nuevas formas de presencia de la Iglesia en la sociedad. En particular, esta invitaci&oacute;n la dirijo a los j&oacute;venes. Hab&iacute;a tantos en el camino del aeropuerto hasta aqu&iacute;. &Eacute;ste es un pueblo joven. Muy joven. Y donde hay juventud hay esperanza. Escuchen a Dios, Adoren a Dios y &aacute;mense entre ustedes como pueblo, como hermanos.<\/p>\n<p>Iglesia que vives en esta tierra de Albania, gracias por tu ejemplo de fidelidad. No se olviden del nido, de su historia lejana, tambi&eacute;n de las pruebas; no se olviden de las heridas, pero no se venguen. Vayan adelante a trabajar con esperanza por un futuro grande. Muchos hijos e hijas de Albania han sufrido, incluso hasta el sacrificio de la vida. Que su testimonio sostenga sus pasos de hoy y de ma&ntilde;ana en el camino del amor, en el camino de la libertad, en el camino de la justicia y sobre todo en el camino de la paz. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO A TIRANA (ALBANIA) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza Madre Teresa (Tirana)Domingo 21 de septiembre de 2014 V&iacute;deo &nbsp; El Evangelio que hemos escuchado nos dice que Jes&uacute;s, adem&aacute;s de llamar a los Doce Ap&oacute;stoles, llam&oacute; a otros setenta y dos disc&iacute;pulos y los envi&oacute; a anunciar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-plaza-madre-teresa-de-tirana-21-de-septiembre-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa en la Plaza Madre Teresa de Tirana (21 de septiembre de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41132","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41132\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}