{"id":41133,"date":"2016-10-06T15:29:18","date_gmt":"2016-10-06T20:29:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-el-rito-del-matrimonio-14-de-septiembre-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:18","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:18","slug":"santa-misa-con-el-rito-del-matrimonio-14-de-septiembre-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-el-rito-del-matrimonio-14-de-septiembre-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa con el rito del Matrimonio (14 de septiembre de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20140914-libretto-esaltazione-cr_matrimoni.pdf\">FIESTA DE LA EXALTACI&Oacute;N DE LA SANTA CRUZ<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA CON EL RITO DEL MATRIMONIO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Domingo 14 de septiembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_MITGI3SK\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><br \/> <b> <i> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/matrimonio14sep2014.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. Pensemos en aquella gente en marcha, siguiendo a Mois&eacute;s; eran sobre todo familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos ni&ntilde;os, con los ancianos que avanzaban con dificultad\u2026 Este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, nos lleva a pensar en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias.<\/p>\n<p>Y nos hace pensar tambi&eacute;n en las familias, nuestras familias, en camino por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada d&iacute;a\u2026 Es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educaci&oacute;n de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegr&iacute;as y las dificultades compartidas\u2026 En efecto, las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los \u201cadobes\u201d para la construcci&oacute;n de la sociedad.<\/p>\n<p>Volvamos al texto b&iacute;blico. En un momento dado, &laquo;el pueblo estaba extenuado del camino&raquo; (<i>Nm<\/i> 21,4). Estaban cansados, no ten&iacute;an agua y com&iacute;an s&oacute;lo \u201cman&aacute;\u201d, un alimento milagroso, dado por Dios, pero que, en aquel momento de crisis, les parec&iacute;a demasiado poco. Y entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Mois&eacute;s: \u201c&iquest;Por qu&eacute; nos hab&eacute;is sacado\u2026?\u201d (cf. <i>Nm<\/i> 21,5). Es la tentaci&oacute;n de volver atr&aacute;s, de abandonar el camino.<\/p>\n<p>Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que \u201cse sienten extenuadas del camino\u201d, del camino de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, y muchas veces \u201cda n&aacute;usea\u201d.<\/p>\n<p>En ese momento de desorientaci&oacute;n \u2013dice la Biblia\u2013, llegaron serpientes venenosas que mord&iacute;an a la gente, y muchos murieron. Esto provoc&oacute; el arrepentimiento del pueblo, que pidi&oacute; perd&oacute;n a Mois&eacute;s y le suplic&oacute; que rogase al Se&ntilde;or que apartase las serpientes. Mois&eacute;s rez&oacute; al Se&ntilde;or y &Eacute;l dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedar&aacute; sano del veneno mortal de las serpientes.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; significa este s&iacute;mbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un \u201cant&iacute;doto\u201d: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Mois&eacute;s, Dios comunica su fuerza de curaci&oacute;n, fuerza de curaci&oacute;n que es su misericordia, m&aacute;s fuerte que el veneno del tentador.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s, como hemos escuchado en el Evangelio, se identific&oacute; con este s&iacute;mbolo: el Padre, por amor, lo ha \u201centregado\u201d a &Eacute;l, el Hijo Unig&eacute;nito, a los hombres para que tengan vida (cf. <i>Jn<\/i> 3,13-17); y este amor inmenso del Padre lleva al Hijo, a Jes&uacute;s, a hacerse hombre, a hacerse siervo, a morir por nosotros y a morir en una cruz; por eso el Padre lo ha resucitado y le ha dado poder sobre todo el universo. As&iacute; se expresa el himno de la Carta de San Pablo a los Filipenses (2,6-11). Quien conf&iacute;a en Jes&uacute;s crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado. <\/p>\n<p>El remedio que Dios da al pueblo vale tambi&eacute;n, especialmente, para los esposos que, \u201cextenuados del camino\u201d, sienten la tentaci&oacute;n del des&aacute;nimo, de la infidelidad, de mirar atr&aacute;s, del abandono\u2026 Tambi&eacute;n a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jes&uacute;s, no para condenarlos, sino para salvarlos: si conf&iacute;an en &Eacute;l, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.<\/p>\n<p>El amor de Jes&uacute;s, que ha bendecido y consagrado la uni&oacute;n de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegr&iacute;a de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en com&uacute;n de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misi&oacute;n de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misi&oacute;n de ayudar a su marido a ser mejor hombre. &Eacute;sta es vuestra misi&oacute;n entre vosotros. \u201cTe amo, y por eso te hago mejor mujer\u201d; \u201cte amo, y por eso te hago mejor hombre\u201d. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no ser&iacute;a humano. Es un viaje comprometido, a veces dif&iacute;cil, a veces complicado, pero as&iacute; es la vida. Y en el marco de esta teolog&iacute;a que nos ofrece la Palabra de Dios sobre el pueblo que camina, tambi&eacute;n sobre las familias en camino, sobre los esposos en camino, un peque&ntilde;o consejo. Es normal que los esposos discutan. Es normal. Siempre se ha hecho. Pero os doy un consejo: que vuestras jornadas jam&aacute;s terminen sin hacer las paces. Jam&aacute;s. Basta un peque&ntilde;o gesto. Y de este modo se sigue caminando. El matrimonio es s&iacute;mbolo de la vida, de la vida real, no es una \u201cnovela\u201d. Es sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garant&iacute;a. Os deseo, a todos vosotros, un hermoso camino: un camino fecundo; que el amor crezca. Deseo que se&aacute;is felices. No faltar&aacute;n las cruces, no faltar&aacute;n. Pero el Se&ntilde;or estar&aacute; all&iacute; para ayudaros a avanzar. Que el Se&ntilde;or os bendiga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE LA EXALTACI&Oacute;N DE LA SANTA CRUZ SANTA MISA CON EL RITO DEL MATRIMONIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Domingo 14 de septiembre de 2014 V&iacute;deo Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. 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