{"id":41137,"date":"2016-10-06T15:29:24","date_gmt":"2016-10-06T20:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-beatificacion-de-paul-yun-ji-chung-y-123-companeros-martires-en-la-puerta-de-gwanghwamun-seul-16-de-agosto-de-2014\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:24","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:24","slug":"santa-misa-de-beatificacion-de-paul-yun-ji-chung-y-123-companeros-martires-en-la-puerta-de-gwanghwamun-seul-16-de-agosto-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-beatificacion-de-paul-yun-ji-chung-y-123-companeros-martires-en-la-puerta-de-gwanghwamun-seul-16-de-agosto-de-2014\/","title":{"rendered":"Santa Misa de beatificaci\u00f3n de Paul Yun Ji-Chung y 123 compa\u00f1eros m\u00e1rtires en la Puerta de Gwanghwamun (Se\u00fal, 16 de agosto de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/outside\/documents\/papa-francesco-repubblica-corea.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A LA REP&Uacute;BLICA DE COREA <br \/>CON OCASI&Oacute;N DE LA VI JORNADA DE LA JUVENTUD ASI&Aacute;TICA<\/a><br \/>(13-18 DE AGOSTO DE 2014)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font size=\"3\" color=\"#663300\">SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE <br \/>PAUL YUN JI-CHUNG Y 123 COMPA&Ntilde;EROS M&Aacute;RTIRES <\/font><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><i>HOMIL&Iacute;A <\/i><\/font> <font color=\"#663300\"><i><font size=\"4\">DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Puerta de Gwanghwamun, Se&uacute;l<br \/>S&aacute;bado 16 de agosto de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_AAYSDCGL\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;<i>&iquest;Qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de Cristo?<\/i>&raquo; (<i>Rm<\/i> 8,35). Con estas palabras, san Pablo nos habla de la gloria de nuestra fe en Jes&uacute;s: no s&oacute;lo resucit&oacute; de entre los muertos y ascendi&oacute; al cielo, sino que nos ha unido a &eacute;l y nos ha hecho part&iacute;cipes de su vida eterna. Cristo ha vencido y su victoria es la nuestra. <\/p>\n<p>Hoy celebramos esta victoria en Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compa&ntilde;eros. Sus nombres quedan unidos ahora a los de los santos m&aacute;rtires Andr&eacute;s Kim Teagon, Pablo Chong Hasang y compa&ntilde;eros, a los que he venerado hace unos momentos.<b> <\/b> Vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinan con &eacute;l en la alegr&iacute;a y en la gloria. Con san Pablo, nos dicen que, en la muerte y resurrecci&oacute;n de su Hijo, Dios nos ha concedido la victoria m&aacute;s grande de todas. En efecto, &laquo;ni muerte, ni vida, ni &aacute;ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podr&aacute; separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes&uacute;s, nuestro Se&ntilde;or&raquo; (<i>Rm<\/i> 8,38-39). <\/p>\n<p>La victoria de los m&aacute;rtires, su testimonio del poder del amor de Dios, sigue dando frutos hoy en Corea, en la Iglesia que sigue creciendo gracias a su sacrificio. La celebraci&oacute;n del beato Pablo y compa&ntilde;eros nos ofrece la oportunidad de volver a los primeros momentos, a la infancia \u2013por decirlo as&iacute;\u2013 de la Iglesia en Corea. Los invita a ustedes, cat&oacute;licos de Corea, a recordar las grandezas que Dios ha hecho en esta tierra, y a custodiar como un tesoro el legado de fe y caridad confiado a ustedes por sus antepasados. <\/p>\n<p>En la misteriosa providencia de Dios, la fe cristiana no lleg&oacute; a las costas de Corea a trav&eacute;s de los misioneros; sino que entr&oacute; por el coraz&oacute;n y la mente de los propios coreanos. En efecto, fue suscitada por la curiosidad intelectual, por la b&uacute;squeda de la verdad religiosa. Tras un encuentro inicial con el Evangelio, los primeros cristianos coreanos abrieron su mente a Jes&uacute;s. Quer&iacute;an saber m&aacute;s acerca de este Cristo que sufri&oacute;, muri&oacute; y resucit&oacute; de entre los muertos. El conocimiento de Jes&uacute;s pronto dio lugar a un encuentro con el Se&ntilde;or mismo, a los primeros bautismos, al deseo de una vida sacramental y eclesial plena y al comienzo de un compromiso misionero. Tambi&eacute;n dio como fruto comunidades que se inspiraban en la Iglesia primitiva, en la que los creyentes eran verdaderamente un solo coraz&oacute;n y una sola mente, sin dejarse llevar por las diferencias sociales tradicionales, y teniendo todo en com&uacute;n (cf. <i>Hch<\/i> 4,32). <\/p>\n<p>Esta historia nos habla de la importancia, la dignidad y la belleza de la vocaci&oacute;n de los laicos. Saludo a los numerosos fieles laicos aqu&iacute; presentes, y en particular a las familias cristianas, que d&iacute;a a d&iacute;a, con su ejemplo, educan a los j&oacute;venes en la fe y en el amor reconciliador de Cristo. Tambi&eacute;n saludo de manera especial a los numerosos sacerdotes que hoy est&aacute;n con nosotros; con su generoso ministerio transmiten el rico patrimonio de fe cultivado por las pasadas generaciones de cat&oacute;licos coreanos. <\/p>\n<p>El Evangelio de hoy contiene un mensaje importante para todos nosotros. Jes&uacute;s pide al Padre que nos consagre en la verdad y nos proteja del mundo. <\/p>\n<p>Es significativo, ante todo, que Jes&uacute;s pida al Padre que nos consagre y proteja, pero no que nos aparte del mundo. Sabemos que &eacute;l env&iacute;a a sus disc&iacute;pulos para que sean fermento de santidad y verdad en el mundo: la sal de la tierra, la luz del mundo. En esto, los m&aacute;rtires nos muestran el camino. <\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de que las primeras semillas de la fe fueran plantadas en esta tierra, los m&aacute;rtires y la comunidad cristiana tuvieron que elegir entre seguir a Jes&uacute;s o al mundo. Hab&iacute;an escuchado la advertencia del Se&ntilde;or de que el mundo los odiar&iacute;a por su causa (cf. <i>Jn<\/i> 17,14); sab&iacute;an el precio de ser disc&iacute;pulos. Para muchos, esto signific&oacute; persecuci&oacute;n y, m&aacute;s tarde, la fuga a las monta&ntilde;as, donde formaron aldeas cat&oacute;licas. Estaban dispuestos a grandes sacrificios y a despojarse de todo lo que pudiera apartarles de Cristo \u2013pertenencias y tierras, prestigio y honor\u2013, porque sab&iacute;an que s&oacute;lo Cristo era su verdadero tesoro. <\/p>\n<p>En nuestros d&iacute;as, muchas veces vemos c&oacute;mo el mundo cuestiona nuestra fe, y de m&uacute;ltiples maneras se nos pide entrar en componendas con la fe, diluir las exigencias radicales del Evangelio y acomodarnos al esp&iacute;ritu de nuestro tiempo. Sin embargo, los m&aacute;rtires nos invitan a poner a Cristo por encima de todo y a ver todo lo dem&aacute;s en relaci&oacute;n con &eacute;l y con su Reino eterno. Nos hacen preguntarnos si hay algo por lo que estar&iacute;amos dispuestos a morir. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, el ejemplo de los m&aacute;rtires nos ense&ntilde;a tambi&eacute;n la importancia de la caridad en la vida de fe. La autenticidad de su testimonio de Cristo, expresada en la aceptaci&oacute;n de la igual dignidad de todos los bautizados, fue lo que les llev&oacute; a una forma de vida fraterna que cuestionaba las r&iacute;gidas estructuras sociales de su &eacute;poca. Fue su negativa a separar el doble mandamiento del amor a Dios y amor al pr&oacute;jimo lo que les llev&oacute; a una solicitud tan fuerte por las necesidades de los hermanos. Su ejemplo tiene mucho que decirnos a nosotros, que vivimos en sociedades en las que, junto a inmensas riquezas, prospera silenciosamente la m&aacute;s denigrante pobreza; donde rara vez se escucha el grito de los pobres; y donde Cristo nos sigue llamando, pidi&eacute;ndonos que le amemos y sirvamos tendiendo la mano a nuestros hermanos necesitados. <\/p>\n<p>Si seguimos el ejemplo de los m&aacute;rtires y creemos en la palabra del Se&ntilde;or, entonces comprenderemos la libertad sublime y la alegr&iacute;a con la que afrontaron su muerte. Veremos, adem&aacute;s, c&oacute;mo la celebraci&oacute;n de hoy incluye tambi&eacute;n a los innumerables m&aacute;rtires an&oacute;nimos, en este pa&iacute;s y en todo el mundo, que, especialmente en el siglo pasado, han dado su vida por Cristo o han sufrido lacerantes persecuciones por su nombre. <\/p>\n<p>Hoy es un d&iacute;a de gran regocijo para todos los coreanos. El legado del beato Pablo Yun Ji-chung y compa&ntilde;eros \u2013su rectitud en la b&uacute;squeda de la verdad, su fidelidad a los m&aacute;s altos principios de la religi&oacute;n que abrazaron, as&iacute; como su testimonio de caridad y solidaridad para con todos\u2013 es parte de la rica historia del pueblo coreano. La herencia de los m&aacute;rtires puede inspirar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar en armon&iacute;a por una sociedad m&aacute;s justa, libre y reconciliada, contribuyendo as&iacute; a la paz y a la defensa de los valores aut&eacute;nticamente humanos en este pa&iacute;s y en el mundo entero. <\/p>\n<p>Que la intercesi&oacute;n de los m&aacute;rtires coreanos, en uni&oacute;n con la de Nuestra Se&ntilde;ora, Madre de la Iglesia, nos alcance la gracia de la perseverancia en la fe y en toda obra buena, en la santidad y la pureza de coraz&oacute;n, y en el celo apost&oacute;lico de dar testimonio de Jes&uacute;s en este querido pa&iacute;s, en toda Asia, y hasta los confines de la tierra. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A LA REP&Uacute;BLICA DE COREA CON OCASI&Oacute;N DE LA VI JORNADA DE LA JUVENTUD ASI&Aacute;TICA(13-18 DE AGOSTO DE 2014) SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE PAUL YUN JI-CHUNG Y 123 COMPA&Ntilde;EROS M&Aacute;RTIRES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Puerta de Gwanghwamun, Se&uacute;lS&aacute;bado 16 de agosto de 2014 V&iacute;deo &nbsp; &laquo;&iquest;Qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-beatificacion-de-paul-yun-ji-chung-y-123-companeros-martires-en-la-puerta-de-gwanghwamun-seul-16-de-agosto-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa de beatificaci\u00f3n de Paul Yun Ji-Chung y 123 compa\u00f1eros m\u00e1rtires en la Puerta de Gwanghwamun (Se\u00fal, 16 de agosto de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41137","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41137"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41137\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}