{"id":41139,"date":"2016-10-06T15:29:29","date_gmt":"2016-10-06T20:29:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-los-fieles-en-el-dia-de-la-fiesta-de-su-patrona-santa-ana-plaza-carlos-iii-caserta-26-de-julio-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:29","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:29","slug":"santa-misa-con-los-fieles-en-el-dia-de-la-fiesta-de-su-patrona-santa-ana-plaza-carlos-iii-caserta-26-de-julio-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-con-los-fieles-en-el-dia-de-la-fiesta-de-su-patrona-santa-ana-plaza-carlos-iii-caserta-26-de-julio-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa con los fieles en el d\u00eda de la Fiesta de su patrona Santa Ana (Plaza Carlos III, Caserta, 26 de julio de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/inside\/documents\/papa-francesco-caserta-2014.html\">VISITA DEL SANTO PADRE A CASERTA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"3\" color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Plaza Carlos III<br \/>S&aacute;bado 26 de julio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_7JPIFGEM\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jes&uacute;s se dirig&iacute;a a quienes le escuchaban con palabras sencillas, que todos pod&iacute;an entender. Tambi&eacute;n esta tarde \u2014lo hemos escuchado\u2014 &Eacute;l nos habla a trav&eacute;s de breves par&aacute;bolas, que hacen referencia a la vida cotidiana de la gente de esa &eacute;poca. Las semejanzas del tesoro escondido en el campo y la perla de gran valor tienen como protagonistas a un pobre jornalero y a un rico comerciante. El comerciante est&aacute; desde siempre en b&uacute;squeda de un objeto de valor, que colme su sed de belleza, y da vueltas por el mundo, sin rendirse, con la esperanza de encontrar lo que est&aacute; buscando. El otro, el campesino, nunca se alej&oacute; de su campo y hace el trabajo de siempre, con los mismos gestos cotidianos. Sin embargo, el resultado final es el mismo para los dos: el descubrimiento de algo precioso, para uno un tesoro, para el otro una perla de gran valor. Ambos se ven unidos por un mismo sentimiento: la sorpresa y la alegr&iacute;a de haber encontrado la satisfacci&oacute;n de todo deseo. Al final, no dudan los dos en vender todo para adquirir el tesoro que han encontrado. Mediante estas dos par&aacute;bolas Jes&uacute;s ense&ntilde;a qu&eacute; es el reino de los cielos, c&oacute;mo se le encuentra y qu&eacute; hay que hacer para poseerlo.<\/p>\n<p><i>&iquest;Qu&eacute; es el reino de los cielos?<\/i>&nbsp;Jes&uacute;s no se preocupa por explicarlo. Lo enuncia desde el comienzo de su Evangelio: &laquo;El reino de los cielos est&aacute; cerca&raquo;; \u2014tambi&eacute;n hoy est&aacute; cerca, entre nosotros\u2014 sin embargo nunca lo deja ver directamente, sino siempre de manera indirecta, narrando el obrar de un propietario, de un rey, de diez v&iacute;rgenes\u2026 Prefiere dejarlo intuir, con par&aacute;bolas y semejanzas, manifestando sobre todo los efectos: el reino de los cielos es capaz de cambiar el mundo, como la levadura oculta en la masa; es peque&ntilde;o y humilde como un granito de mostaza, que, sin embargo, llegar&aacute; a ser grande como un &aacute;rbol. Las dos par&aacute;bolas sobre las cuales queremos reflexionar nos hacen comprender que el reino de Dios se hace presente en la persona misma de Jes&uacute;s. &Eacute;l es el tesoro escondido, es &Eacute;l la perla de gran valor. Se comprende la alegr&iacute;a del campesino y del comerciante: &iexcl;lo han encontrado! Es la alegr&iacute;a de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercan&iacute;a y la presencia de Jes&uacute;s en nuestra vida. Una presencia que transforma la existencia y nos hace abiertos a las exigencias de los hermanos; una presencia que invita a acoger a cada una de las dem&aacute;s presencias, incluso la del extranjero y del inmigrante. Es una presencia acogedora, es una presencia alegre, es una presencia fecunda: as&iacute; es el reino de Dios dentro de nosotros. <\/p>\n<p>Vosotros podr&iacute;ais preguntarme: <i>&iquest;C&oacute;mo se encuentra el reino de Dios?<\/i> Cada uno de nosotros tiene un itinerario especial, cada uno de nosotros tiene su camino en la vida. Para alguno el encuentro con Jes&uacute;s es algo esperado, deseado, buscado por largo tiempo, como nos lo muestra la par&aacute;bola del comerciante que da vueltas por el mundo para encontrar algo de valor. Para otros ocurre de forma improvisa, casi por casualidad, como en la par&aacute;bola del campesino. Esto nos recuerda que Dios se deja encontrar de una manera o de otra, porque es &Eacute;l el primero que desea encontrarnos y el primero que busca encontrarnos: vino para ser el &laquo;Dios con nosotros&raquo;. Y Jes&uacute;s est&aacute; entre nosotros, &Eacute;l est&aacute; aqu&iacute; hoy. Lo dijo &Eacute;l: cuando os reun&iacute;s en mi nombre, yo estoy entre vosotros. El Se&ntilde;or est&aacute; aqu&iacute;, est&aacute; con nosotros, est&aacute; en medio de nosotros. Es &Eacute;l quien nos busca, es &Eacute;l quien se deja encontrar incluso por quien no lo busca. A veces &Eacute;l se deja encontrar en sitios ins&oacute;litos y en momentos inesperados. Cuando encontramos a Jes&uacute;s quedamos fascinados, conquistados, y es una alegr&iacute;a dejar nuestro acostumbrado modo de vivir, tal vez &aacute;rido y ap&aacute;tico, para abrazar el Evangelio, para dejarnos guiar por la l&oacute;gica nueva del amor y del servicio humilde y desinteresado. La Palabra de Jes&uacute;s, el Evangelio. Os hago una pregunta, pero no quiero que la respond&aacute;is: &iquest;cu&aacute;ntos de vosotros le&eacute;is cada d&iacute;a un pasaje del Evangelio? Y cu&aacute;ntos de vosotros, tal vez, ten&eacute;is prisa por acabar el trabajo con el fin de no perder la telenovela\u2026 Tener el Evangelio entre las manos, tener el Evangelio sobre la mesilla, tener el Evangelio en la cartera, tener el Evangelio en el bolsillo y abrirlo para leer la Palabra de Jes&uacute;s: as&iacute; viene el reino de Dios. El contacto con la Palabra de Jes&uacute;s nos acerca al reino de Dios. Pensadlo bien: un Evangelio peque&ntilde;o siempre al alcance de la mano, se abre en un punto por casualidad y se lee lo que dice Jes&uacute;s, y Jes&uacute;s est&aacute; all&iacute;.<\/p>\n<p><i>&iquest;Qu&eacute; se puede hacer para poseer el reino de Dios?<\/i>&nbsp;Sobre este punto Jes&uacute;s es muy expl&iacute;cito: no basta el entusiasmo, la alegr&iacute;a del descubrimiento. Es necesario anteponer la perla preciosa del reino a cualquier otro bien terreno; es necesario poner a Dios en el primer lugar de nuestra vida, preferirlo a todo. Dar el primado a Dios significa tener el valor de decir no al mal, no a la violencia, no a los atropellos, para vivir una vida de servicio a los dem&aacute;s y en favor de la legalidad y del bien com&uacute;n. Cuando una persona descubre a Dios, el verdadero tesoro, abandona un estilo de vida ego&iacute;sta y busca compartir con los dem&aacute;s la caridad que viene de Dios. Quien llega a ser amigo de Dios, ama a los hermanos, se compromete en salvaguardar su vida y su salud incluso respetando el medio ambiente y la naturaleza. S&eacute; que sufr&iacute;s por estas cosas. Hoy, al llegar, uno de vosotros se acerc&oacute; y me dijo: Padre tr&aacute;iganos la esperanza. Pero yo no puedo daros la esperanza, yo puedo deciros que donde est&aacute; Jes&uacute;s all&iacute; est&aacute; la esperanza; donde est&aacute; Jes&uacute;s se aman los hermanos, se comprometen en salvaguardar su vida y su salud incluso respetando el medio ambiente y la naturaleza. Esta es la esperanza que nunca defrauda, la que nos da Jes&uacute;s. Esto es particularmente importante en esta vuestra hermosa tierra que requiere ser tutelada y preservada, requiere tener el valor de decir no a toda forma de corrupci&oacute;n y de ilegalidad \u2014todos conocemos el nombre de estas formas de corrupci&oacute;n y de ilegalidad\u2014, pide a todos ser servidores de la verdad y asumir en cada situaci&oacute;n el estilo de vida evang&eacute;lico, que se manifiesta en la entrega de s&iacute; y en la atenci&oacute;n al pobre y al excluido. &iexcl;Dedicarse al pobre y al excluido! La Biblia est&aacute; llena de estas exhortaciones. El Se&ntilde;or dice: vosotros hac&eacute;is esto y esto otro, a m&iacute; no me interesa, a m&iacute; me interesa que el hu&eacute;rfano est&eacute; atendido, que la viuda est&eacute; atendida, que el excluido sea acogido, que se proteja la creaci&oacute;n. &iexcl;Esto es el reino de Dios!<\/p>\n<p>Hoy es la fiesta de santa Ana, a mi me gusta llamarla la abuela de Jes&uacute;s y hoy es un hermoso d&iacute;a para festejar a las abuelas. Cuando incensaba vi algo hermoso: la estatua de santa Ana no est&aacute; coronada, la hija, Mar&iacute;a, est&aacute; coronada. Y esto es hermoso. Santa Ana es la mujer que prepar&oacute; a su hija para convertirse en reina, para convertirse en la reina de los cielos y de la tierra. Hizo un buen trabajo esta mujer. Santa Ana, patrona de Caserta, ha reunido en esta plaza a los diversos componentes de la comunidad diocesana con el obispo y con la presencia de las autoridades civiles y representantes de diversas realidades sociales. Deseo alentaros a todos a vivir la fiesta patronal libre de todo condicionamiento, expresi&oacute;n pura de la fe de un pueblo que se reconoce familia de Dios y afirma los v&iacute;nculos de la de la fraternidad y la solidaridad. Santa Ana tal vez escuch&oacute; a su hija Mar&iacute;a proclamar las palabras del Magn&iacute;ficat, que Mar&iacute;a seguramente repiti&oacute; muchas veces: &laquo;Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes&raquo; (<i>Lc<\/i> 1, 52-53). Que Ella os ayude a buscar el &uacute;nico tesoro, Jes&uacute;s, y os ense&ntilde;e a descubrir los criterios del obrar de Dios; &Eacute;l invierte los juicios del mundo, viene en ayuda de los pobres y de los peque&ntilde;os y colma de bienes a los humildes, que conf&iacute;an su vida a &Eacute;l. Tened esperanza, la esperanza no defrauda. Y a m&iacute; me gusta repetiros: &iexcl;no os dej&eacute;is robar la esperanza!<\/p>\n<p align=\"center\">* ** <\/p>\n<p><i>Al t&eacute;rmino de la misa, antes de la bendici&oacute;n final, el Pont&iacute;fice dirigi&oacute; espont&aacute;neamente estas palabras.<\/i><\/p>\n<p>Agradezco al obispo sus palabras: gracias, muy generosas sus palabras. &iexcl;Muchas gracias! Y agradezco a vosotros la calurosa acogida de hermanos. &iexcl;Gracias! &iexcl;Muchas gracias! Y por favor, os pido que rec&eacute;is por m&iacute;. Gracias tambi&eacute;n al cardenal arzobispo de N&aacute;poles. He o&iacute;do que tal vez los napolitanos est&aacute;n un poco celosos por esta visita, pero quiero decir a los napolitanos que seguramente este a&ntilde;o ir&eacute; a visitarlos.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA DEL SANTO PADRE A CASERTA SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza Carlos IIIS&aacute;bado 26 de julio de 2014 V&iacute;deo &nbsp; Jes&uacute;s se dirig&iacute;a a quienes le escuchaban con palabras sencillas, que todos pod&iacute;an entender. 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