{"id":41146,"date":"2016-10-06T15:29:38","date_gmt":"2016-10-06T20:29:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-8-de-junio-de-2014-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:29:38","modified_gmt":"2016-10-06T20:29:38","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-8-de-junio-de-2014-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-8-de-junio-de-2014-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la solemnidad de Pentecost\u00e9s (8 de junio de 2014) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20140608-libretto-pentecoste.pdf\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <i>Bas&iacute;lica Vaticana<\/i><br \/><i>Domingo 8 de junio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_LTWFG4OU\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><br \/> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.photogallery.va\/content\/photogallery\/es\/celebrazioni-liturgiche\/pentecoste2014.html\">Fotogaler&iacute;a<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Hch<\/i> 2, 4).<\/p>\n<p>Hablando a los Ap&oacute;stoles en la &Uacute;ltima Cena, Jes&uacute;s dijo que, tras marcharse de este mundo, les enviar&iacute;a <i>el don del Padre<\/i>, es decir, el Esp&iacute;ritu Santo (cf.<i>Jn<\/i> 15, 26). Esta promesa se realiz&oacute; con poder el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, cuando el Esp&iacute;ritu Santo descendi&oacute; sobre los disc&iacute;pulos reunidos en el Cen&aacute;culo. Esa efusi&oacute;n, si bien extraordinaria, no fue &uacute;nica y limitada a ese momento, sino que se trata de un acontecimiento que se ha renovado y se renueva a&uacute;n. Cristo glorificado a la derecha del Padre sigue cumpliendo su promesa, enviando a la Iglesia el Esp&iacute;ritu vivificante, que nos <i>ense&ntilde;a <\/i>y nos <i>recuerda<\/i> y nos <i>hace hablar<\/i>.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo <i>nos ense&ntilde;a<\/i>: es el Maestro interior. Nos gu&iacute;a por el justo camino, a trav&eacute;s de las situaciones de la vida. &Eacute;l nos ense&ntilde;a el camino, el sendero. En los primeros tiempos de la Iglesia, al cristianismo se le llamaba &laquo;el camino&raquo; (cf. <i>Hch<\/i> 9, 2), y Jes&uacute;s mismo es el camino. El Esp&iacute;ritu Santo nos ense&ntilde;a a seguirlo, a caminar siguiendo sus huellas. M&aacute;s que un maestro de doctrina, el Esp&iacute;ritu Santo es un maestro de vida. Y de la vida forma parte ciertamente tambi&eacute;n el saber, el conocer, pero dentro del horizonte m&aacute;s amplio y arm&oacute;nico de la existencia cristiana.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo <i>nos recuerda<\/i>, nos recuerda todo lo que dijo Jes&uacute;s. Es la memoria viviente de la Iglesia. Y mientras nos hace recordar, nos hace comprender las palabras del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>Este recordar en el Esp&iacute;ritu y gracias al Esp&iacute;ritu no se reduce a un hecho mnem&oacute;nico, es un aspecto esencial de la presencia de Cristo en nosotros y en su Iglesia. El Esp&iacute;ritu de verdad y de caridad nos recuerda todo lo que dijo Cristo, nos hace entrar cada vez m&aacute;s plenamente en el sentido de sus palabras. Todos nosotros tenemos esta experiencia: un momento, en cualquier situaci&oacute;n, hay una idea y despu&eacute;s otra se relaciona con un pasaje de la Escritura&#8230; Es el Esp&iacute;ritu que nos hace recorrer este camino: la senda de la memoria viva de la Iglesia. Y esto requiere de nuestra parte una respuesta: cuanto m&aacute;s generosa es nuestra respuesta, en mayor medida las palabras de Jes&uacute;s se hacen vida en nosotros, se convierten en actitudes, opciones, gestos, testimonio. En esencia, el Esp&iacute;ritu nos recuerda el mandamiento del amor y nos llama a vivirlo.<\/p>\n<p>Un cristiano sin memoria no es un verdadero cristiano: es un cristiano a mitad de camino, es un hombre o una mujer prisionero del momento, que no sabe tomar en consideraci&oacute;n su historia, no sabe leerla y vivirla como historia de salvaci&oacute;n. En cambio, con la ayuda del Esp&iacute;ritu Santo, podemos interpretar las inspiraciones interiores y los acontecimientos de la vida a la luz de las palabras de Jes&uacute;s. Y as&iacute; crece en nosotros la sabidur&iacute;a de la memoria, la sabidur&iacute;a del coraz&oacute;n, que es un don del Esp&iacute;ritu. Que el Esp&iacute;ritu Santo reavive en todos nosotros la memoria cristiana. Y ese d&iacute;a, con los Ap&oacute;stoles, estaba la Mujer de la memoria, la que desde el inicio meditaba todas esas cosas en su coraz&oacute;n. Estaba Mar&iacute;a, nuestra Madre. Que Ella nos ayude en este camino de la memoria.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo nos ense&ntilde;a, nos recuerda, y \u2014otro rasgo\u2014 <i>nos hace hablar<\/i>, con Dios y con los hombres. No hay cristianos mudos, mudos en el alma; no, no hay sitio para esto.<\/p>\n<p>Nos hace hablar con Dios en la <i>oraci&oacute;n<\/i>. La oraci&oacute;n es un don que recibimos gratuitamente; es di&aacute;logo con &Eacute;l en el Esp&iacute;ritu Santo, que ora en nosotros y nos permite dirigirnos a Dios llam&aacute;ndolo Padre, Pap&aacute;, <i>Abb&agrave;<\/i> (cf. <i>Rm<\/i> 8, 15; <i>Gal<\/i> 4, 6); y esto no es s&oacute;lo un &laquo;modo de decir&raquo;, sino que es la realidad, nosotros somos <i>realmente<\/i> hijos de Dios. &laquo;Cuantos se dejan llevar por el Esp&iacute;ritu de Dios, esos son hijos de Dios&raquo; (<i>Rm<\/i> 8, 14).<\/p>\n<p>Nos hace hablar en el acto de fe. Ninguno de nosotros puede decir: &laquo;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or&raquo; \u2014lo hemos escuchado hoy\u2014 sin el Esp&iacute;ritu Santo. Y el Esp&iacute;ritu nos hace hablar con los hombres en el <i>di&aacute;logo fraterno<\/i>. Nos ayuda a hablar con los dem&aacute;s reconociendo en ellos a hermanos y hermanas; a hablar con amistad, con ternura, con mansedumbre, comprendiendo las angustias y las esperanzas, las tristezas y las alegr&iacute;as de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero hay algo m&aacute;s: el Esp&iacute;ritu Santo nos hace hablar tambi&eacute;n a los hombres en la<i>profec&iacute;a<\/i>, es decir, haci&eacute;ndonos &laquo;canales&raquo; humildes y d&oacute;ciles de la Palabra de Dios. La profec&iacute;a se realiza con franqueza, para mostrar abiertamente las contradicciones y las injusticias, pero siempre con mansedumbre e intenci&oacute;n de construir. Llenos del Esp&iacute;ritu de amor, podemos ser signos e instrumentos de Dios que ama, sirve y dona la vida.<\/p>\n<p>Recapitulando: el Esp&iacute;ritu Santo nos ense&ntilde;a el camino; nos recuerda y nos explica las palabras de Jes&uacute;s; nos hace orar y decir Padre a Dios, nos hace hablar a los hombres en el di&aacute;logo fraterno y nos hace hablar en la profec&iacute;a.<\/p>\n<p>El d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, cuando los disc&iacute;pulos &laquo;se llenaron de Esp&iacute;ritu Santo&raquo;, fue el bautismo de la Iglesia, que nace &laquo;en salida&raquo;, en &laquo;partida&raquo; para anunciar a todos la Buena Noticia. La Madre Iglesia, que sale para servir. Recordemos a la otra Madre, a nuestra Madre que sali&oacute; con prontitud, para servir. La Madre Iglesia y la Madre Mar&iacute;a: las dos v&iacute;rgenes, las dos madres, las dos mujeres. Jes&uacute;s hab&iacute;a sido perentorio con los Ap&oacute;stoles: no ten&iacute;an que alejarse de Jerusal&eacute;n antes de recibir de lo alto la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Hch<\/i> 1, 4.8). Sin &Eacute;l no hay misi&oacute;n, no hay evangelizaci&oacute;n. Por ello, con toda la Iglesia, con nuestra Madre Iglesia cat&oacute;lica invocamos: &iexcl;Ven, Esp&iacute;ritu Santo!<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica VaticanaDomingo 8 de junio de 2014 V&iacute;deo Fotogaler&iacute;a &nbsp; &laquo;Se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (Hch 2, 4). Hablando a los Ap&oacute;stoles en la &Uacute;ltima Cena, Jes&uacute;s dijo que, tras marcharse de este mundo, les enviar&iacute;a el don del Padre, es decir, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-8-de-junio-de-2014-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa en la solemnidad de Pentecost\u00e9s (8 de junio de 2014) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41146","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41146\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}